Durante la gestación, se producen una serie de cambios fisiológicos que se ven reflejados en los resultados de las pruebas de función tiroidea, de forma que, si no se tienen en cuenta, estas podrían valorarse como alteradas. El hipotiroidismo durante el embarazo debe ser tratado adecuadamente, pues de lo contrario, puede causar complicaciones tanto para la madre como para el futuro bebé. El hipertiroidismo constituye la patología tiroidea más frecuente durante la gestación. En este artículo, te explicamos en qué consiste esta disfunción tiroidea, los tipos y el tratamiento habitual, así como la importancia de su diagnóstico temprano.
Función de la Tiroides Durante el Embarazo
Para entender qué es el hipotiroidismo, primero debes conocer la glándula tiroidea, también conocida como tiroides. Esta glándula, cuya forma recuerda a la de una mariposa, se ubica en la parte delantera del cuello y participa en el control de varios procesos metabólicos como:
- Control de la temperatura corporal.
- Control del gasto calórico.
- Control del apetito.
La tiroides lleva a cabo sus funciones mediante la síntesis de dos hormonas: triyodotironina (T3) y tiroxina (T4).
Hormonas Tiroideas y Desarrollo Fetal
Las hormonas tiroideas son cruciales para el desarrollo normal del cerebro y del sistema nervioso del bebé. En primer lugar, las hormonas tiroideas maternas son fundamentales para el desarrollo cerebral y neurológico del feto así como para la maduración ósea, pulmonar y cardíaca fetal. Durante el primer trimestre, los primeros 3 meses de embarazo, el bebé depende del suministro de la hormona tiroidea de la madre, que llega a través de la placenta. Las hormonas tiroideas maternas son imprescindibles antes del inicio del funcionamiento de la glándula tiroidea fetal, que se inicia a partir de la semana 12 de gestación, aunque no es hasta la semana 20-24 de gestación cuando las produce en una cantidad significativa. No obstante, sigue necesitando un aporte de hormonas tiroideas maternas para cubrir todas sus necesidades hasta el final del embarazo. Alrededor de la semana 12, la tiroides del bebé empieza a funcionar por sí sola, pero no produce suficiente hormona tiroidea hasta las 18 a 20 semanas de embarazo.
Además, las hormonas tiroideas, regulan el metabolismo materno, están implicadas en el control de la temperatura corporal, el apetito, el sueño y el gasto calórico.
Durante el embarazo es normal que el tiroides aumente ligeramente de tamaño para poder hacer frente al incremento de las necesidades fisiológicas de hormonas tiroideas.
TIROIDES Y EMBARAZO, IMPORTANCIA, DIAGNÓSTICO, TRATAMIENTO... - Ginecología y Obstetricia -
¿Qué es el Hipotiroidismo e Hipertiroidismo?
Pero ¿qué ocurre si la síntesis de alguna de estas dos hormonas no se produce de forma adecuada? En ese caso nos encontramos ante una disfunción tiroidea que puede ser:
- Una síntesis de hormonas que se produce en una cantidad insuficiente, nos encontramos ante un caso de hipotiroidismo.
- Un exceso de síntesis de dichas hormonas, nos encontramos ante un caso de hipertiroidismo.
Síntomas del Hipotiroidismo Durante el Embarazo
Los síntomas del hipotiroidismo a menudo pasan desapercibidos ya que suelen presentarse de forma leve, siendo sutiles y graduales. Además, no existe un síntoma característico que presenten todas las personas afectadas. Algunos de los síntomas más comunes del hipotiroidismo son:
- Cansancio continuo.
- Estreñimiento.
- Aumento de peso sin causa justificada.
- Expresiones faciales rígidas.
- Voz ronca.
- Poca tolerancia al frío.
- Alteraciones del periodo menstrual en las mujeres.
Como has visto, algunos de los síntomas más comunes como el aumento de peso, el estreñimiento o incluso el cansancio, también son comunes durante la gestación y por tanto pueden pasar desapercibidos. Sin embargo, es muy importante detectar los casos de hipotiroidismo para poder iniciar el tratamiento adecuado lo antes posible y así evitar complicaciones tanto en la madre como en el feto.
Síntomas del Hipertiroidismo Durante el Embarazo
Los síntomas de hipertiroidismo en el embarazo pueden variar de una mujer a otra, aunque, generalmente, suelen aparecer un ritmo cardíaco mucho más rápido de lo normal vinculado a una sensación de cansancio y fatiga acusada. Igualmente, puede aparecer el temblor en las manos y, también, una delgadez que se va pronunciando, cuando lo normal es subir de peso durante el embarazo. Asimismo, como explican algunos estudios, la sintomatología habitual que se padece cuando el hipertiroidismo no se encuentra regulado -nerviosismo, debilidad muscular, problemas para dormir- se exacerba durante el primer trimestre.
Causas del Hipotiroidismo
Existen dos clases de hipotiroidismo que se diferencian por su causa:
- Hipotiroidismo primario: se produce por un trastorno de la glándula tiroidea y puede tener varios orígenes:
- Enfermedad de Hashimoto: es la causa más frecuente de hipotiroidismo primario. Se trata de una patología de carácter autoinmune, donde el propio organismo ataca a la tiroides.
- Tiroiditis: consiste en una inflamación de la tiroides, que puede estar causada por infecciones.
- Falta de yodo en el organismo.
- Ciertos tratamientos, como los de yodo radioactivo o las radiaciones que se emplean para tratar ciertos tipos de cáncer.
- Cirugía en la que se extrae la tiroides completa o de parte de ella.
- Hipotiroidismo secundario: se produce cuando la hipófisis, otra glándula situada en la base del cerebro, deja de segregar la hormona TSH. La TSH o hormona estimulante de tiroides (por sus siglas en inglés) resulta fundamental para estimular producción de hormonas tiroideas por parte del tiroides. Este tipo de hipotiroidismo es mucho menos frecuente que el primario.
Hay que señalar que las causas del hipotiroidismo no están vinculadas al embarazo, es decir, su aparición puede producirse independientemente de que se esté o no gestando. Sin embargo, el riesgo de desarrollar hipotiroidismo sí que aumenta con la edad. Debido a que actualmente la maternidad se retrasa cada vez más, es más frecuente encontrar embarazadas que padecen hipotiroidismo.
Diagnóstico del Hipotiroidismo
El hipotiroidismo suele detectarse mediante un análisis de sangre en el que se evalúan los niveles de hormona tiroidea (tiroxina o T4) y de hormona estimulante tiroidea (TSH). En caso de existir hipotiroidismo, los niveles de T4 suelen ser más bajos de lo normal, y los de TSH suelen encontrarse elevados. En cuanto a su cribado durante el embarazo, generalmente se suele incluir en la analítica de la semana 9 de gestación, o en la primera consulta, el cribado de la función tiroidea, especialmente en aquellos casos en los que existe una sospecha clínica o en mujeres con factores de riesgo de presentar hipotiroidismo. Entre los principales factores de riesgo, destacamos:
- Edad materna >30 años
- Antecedentes personales/familiares de enfermedad tiroidea
- Tener una enfermedad autoinmune como diabetes tipo 1
- Antecedentes de abortos de repetición
- Haber recibido tratamiento con yodo radioactivo, radioterapia en la zona próxima al tiroides o medicamentos antitiroideos
Posibles Consecuencias del Hipotiroidismo en el Embarazo
Las hormonas tiroideas T3 y T4 cumplen funciones esenciales durante toda la gestación. Principalmente intervienen en el desarrollo y maduración del cerebro, el sistema nervioso central, los huesos, los pulmones y el corazón del feto. Entorno a la semana 11-12 la glándula tiroidea fetal comienza a sintetizar sus propias hormonas a niveles bajos, hacia la semana 20 aumentan las concentraciones de hormonas tiroideas, y no es hasta la semana 35-36 cuando se alcanzan los valores correspondientes al adulto. Por este motivo, el feto necesita un aporte de hormonas tiroideas por parte de su madre hasta cerca del final del embarazo. Debido a ello, durante el embarazo la gestante aumenta la producción de estas hormonas.
En caso de hipotiroidismo materno no controlado, especialmente durante los primeros meses de la gestación, aumenta el riesgo de que el feto presente daño neurológico, retraso madurativo o bajo peso al nacer, entre otros. En los peores casos la consecuencia puede ser un aborto espontáneo o la muerte fetal. Además, el hipotiroidismo no tratado también puede causar complicaciones en la madre como anemia, cansancio extremo, diabetes y preeclampsia (una patología que cursa con tensión arterial elevada y presencia de proteínas en la orina).
Riesgos del Hipertiroidismo en el Embarazo
El hipertiroidismo y embarazo tiene algunos riesgos asociados que es importante conocer. Desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) informan de que si el hipertiroidismo gestacional no se trata -o esto se hace de manera inadecuada- algunas consecuencias de la tiroides en el embarazo son un parto prematuro, la aparición de la preeclampsia (presión arterial alta), bajo peso en el feto, malformaciones congénitas e, incluso, hipertiroidismo fetal.
La Importancia del Yodo
El yodo es esencial para la formación de las hormonas tiroideas, por lo que si existe un déficit de este mineral se limita la síntesis de hormonas tiroideas. En la mayoría de los casos se consigue una cantidad adecuada de yodo con una dieta equilibrada, y se recomienda tomar sal yodada para asegurar dicha cantidad. En casos específicos en los que no se logre un consumo adecuado de yodo mediante la dieta, puede recomendarse un suplemento de yodo, aunque esto siempre debe ir prescrito por el especialista.
Tratamiento del Hipotiroidismo en el Embarazo
Cabe resaltar que, si es factible, conviene detectar el hipotiroidismo antes del embarazo, para comenzar el tratamiento lo antes posible logrando unos valores adecuados de hormonas tiroideas previos a la gestación. Se ha demostrado que aquellas mujeres con un tratamiento adecuado antes del embarazo presentan menos complicaciones que aquellas mujeres que comienzan su tratamiento durante la gestación.
El tratamiento de hipotiroidismo se realiza generalmente mediante la suplementación con hormona tiroidea,y en las mujeres embarazadas se utiliza una cantidad mayor, ya tuviesen tratamiento o no antes de la gestación, ya que como hemos explicado durante este periodo hay una mayor demanda de estas hormonas. Este tipo de tratamiento es seguro tanto para la madre como para el feto.
Esta suplementación con hormonas tiroideas artificiales se conoce como terapia de reemplazo, y uno de los medicamentos más usados para suplementar la hormona T4 es la levotiroxina. Además, el tratamiento generalmente irá asociado a suplementos de yodo que garanticen el correcto aporte de este micronutriente.
Los niveles de hormonas tiroideas pueden fluctuar durante el embarazo por lo que es importante controlar sus niveles de forma rutinaria durante la gestación. Debido a estas fluctuaciones, es normal que se realicen varios ajustes de la medicación a lo largo del embarazo.
Es importantísimo también determinar los niveles de TSH (hormona producida por la hipófisis y que estimula la glándula tiroidea) junto con los de la hormona tiroidea T4L (libre en plasma) y los anticuerpos antitiroideos nada más conocer que estás embarazada.
El tratamiento más adecuado consiste en hormona tiroidea que se debe administrar siempre a las mismas horas, 30 minutos antes de la ingesta de alimentos; de este modo conseguimos que la biodisponibilidad del fármaco sea del 100%.
Tratamiento del Hipertiroidismo en el Embarazo
El tratamiento del hipertiroidismo durante el embarazo no está exento de riesgos, por eso, debe elegirse siempre la mejor opción para garantizar la salud y bienestar del bebé. Para ello se pueden recetar medicamentos, en casos graves que requieran medicación obligatoriamente, aunque debe pautarse la mejor dosis para prevenir futuras malformaciones en el feto. En el caso de hipertiroidismo y embarazo, el control de la función de la hormona tiroidea debe ser más exhaustivo, con controles mensuales que permitan a los médicos decidir qué pasos se deben dar para tratar este trastorno. Así, por ejemplo, los betabloqueantes pueden ayudar reducir síntomas como temblores o palpitaciones que causen problemas durante el embarazo.
Como has visto en este artículo, el hipotiroidismo no tratado durante el embarazo puede afectar tanto al feto como a la madre. Por eso, es importante realizar todas las revisiones médicas programadas, llevando un control del embarazo que ayude a evitar posibles complicaciones.
