Los miomas uterinos, también conocidos como fibromas uterinos o leiomiomas, son uno de los tumores benignos más comunes en las mujeres en edad fértil. Se estima que hasta un 70% de las mujeres desarrollan miomas en algún momento de su vida. Los miomas uterinos son el tumor pélvico más frecuente en la mujer, apareciendo en aproximadamente el 70% de mujeres por encima de los 30 años. Están formados por células musculares lisas rodeadas de matriz extracelular y se desconoce la causa que los produce. Lo que sí se sabe es que no malignizan.
Un mioma es un tumor benigno formado en el útero por la proliferación excesiva de células musculares lisas del miometrio (la capa muscular de la pared del útero), que se desarrollan bajo el estimulo de factores de crecimiento, como son las citoquinas (proteínas que controlan el crecimiento de otras células) y hormonas sexuales, como los estrógenos.
Los miomas uterinos están compuestos principalmente de tejido muscular y tejido fibroso. Los miomas uterinos en el embarazo son frecuentes y, en la mayoría de los casos, compatibles con una gestación saludable.
Sin embargo, estos tumores benignos pueden causar una clínica con un gran impacto en la salud de la mujer, dependiendo de la localización y tamaño de estos. Los síntomas se relacionan con el número, tamaño y fundamentalmente de la localización de los tumores.
Muchas mujeres con miomas no tienen síntomas y descubren su presencia durante revisiones ginecológicas de rutina o exámenes relacionadas con la fertilidad. La frecuencia de aparición de síntomas se relaciona con el tamaño y la localización de los miomas.
A menudo, apenas presentan síntomas y se suelen descubrir en las revisiones ginecológicas. Los miomas son tumoraciones sólidas de la capa muscular del útero.
😱EMBARAZADA🤰 con MIOMAS, ¿⚠️RIESGOS durante el 👶EMBARAZO? por GINECOLOGA DIANA ALVAREZ
Tipos de Miomas Uterinos
Existen varios tipos de miomas uterinos, que se clasifican según su ubicación dentro del útero:
- Subserosos: Se localizan en la superficie serosa del útero. Estos miomas se desarrollan en la capa exterior del útero, conocida como serosa. Por lo general, crecen hacia afuera del útero por lo que, generalmente, no afectan a la cavidad uterina y, por lo tanto, suelen causar menos síntomas relacionados con el sangrado menstrual abundante. Los miomas subserosos (crecen hacia fuera del útero) no impresionan que interfieran en la fertilidad ni en las T.R.A.
- Intramurales: Crecen en la pared muscular del útero, conocida como miometrio. Son los miomas más comunes y pueden causar síntomas como sangrado menstrual abundante, dolor pélvico y presión abdominal. Los miomas intramurales pueden afectar al embarazo según su tamaño y localización.
- Submucosos: Se desarrollan en la capa interna del útero, conocida como endometrio. Crecen hacia el interior de la cavidad uterina y, a menudo, están asociados con síntomas como sangrado menstrual anormalmente abundante. Debido a su ubicación, los miomas submucosos son más propensos a afectar a la fertilidad y a la implantación embrionaria. Submucosos: sobresalen hacia la cavidad uterina, hacen impronta en ella y la distorsionan. Generalmente son los más pequeños, pero también los que más problemas suelen causar.
Síntomas de los Miomas Uterinos
Los síntomas dependerán de su tamaño, localización y número. Los síntomas más frecuentes son principalmente reglas muy abundantes, dismenorrea, síntomas derivados de la presión sobre otras estructuras (urgencia miccional, dolor abdominal, estreñimiento)… Pueden provocar dificultad para quedar embarazadas y ello va a estar en función del número, tamaño y fundamentalmente de dónde estén localizados.
Otros factores de riesgo conocidos para la formación de los miomas son aquellas situaciones que causan una alta exposición prolongada a estrógenos y/o progesterona. Acorde a estos datos, la franja de edad más frecuente para la aparición de los síntomas por miomas oscila entre los 30-40 años.
También hay circunstancias que protegen frente al desarrollo de miomas: la multiparidad, la vida activa y una dieta rica en frutas y verduras.
Diagnóstico de los Miomas Uterinos
Su diagnostico se realiza fundamentalmente por ecografía, aunque en ocasiones también pueden ayudar la histerosonografia y la resonancia magnética nuclear. La forma más habitual de detectar miomas es mediante ecografía abdominal o transvaginal, técnica que se utiliza también para el control rutinario del embarazo. La prueba básica es la ecografía vaginal 2D.
- Ecografia 3D: Las unidades de reproducción deberían disponer de 3D ya que es la que nos permite ver si hay o no afectación de la cavidad uterina por miomas cercanos a la misma y nos da una información precisa acerca de la cirugía que tengamos que realizar y si puede ayudar o no a mejorar la fertilidad de la mujer (no todos los miomas se deben extirpar)
- La Resonancia magnética: se usa cuando hay muchos miomas o cuando queramos establecer bien cómo plantear la cirugía, sobre todo en los miomas de gran tamaño o múltiples. La resonancia magnética es la técnica que permite una mejor visualización de los miomas intramurales, así como otros tipos de miomas y lesiones uterinas.
- La Histerosonografia: consiste en la introducción de suero en cavidad uterina a través del cuello del útero. Se realiza en la consulta sin preparación y nos permite ver mejor los miomas submucosos y saber si son asequibles a tratamiento por histeroscopia (hoy en día ha quedado prácticamente relegada a un segundo plano después de la ecografía 3D, aunque a veces puede sernos de utilidad)
- La Histeroscopia nos permite tratar algunos miomas en un tiempo o en dos, dependiendo de si son exclusivamente cavitarios o bien están algo introducidos en la pared del útero, permitiéndonos que la misma contractilidad uterina se encargue de empujarlos hacia la cavidad tras abrir la seudocápsula del mioma en un primer tiempo. Caso de necesitar precisar si el mioma alcanza el endometrio, la prueba a realizar es la histeroscopia diagnóstica.
Miomas Uterinos y Embarazo: Riesgos
Sí, muchas mujeres con miomas consiguen quedarse embarazadas y tener un embarazo completamente normal. Lo cierto es que muchas mujeres con miomas uterinos pequeños se quedan embarazadas con facilidad sin experimentar problemas durante la gestación.
En la gran mayoría de casos, no suponen un problema y la actitud es expectante, con control ecográfico anual. En algunas ocasiones, los miomas pueden crecer durante el embarazo. Durante el embarazo, el crecimiento del útero puede hacer que los miomas aumenten de tamaño. Durante la gestación, la vascularización del útero aumenta mucho y los miomas pueden aumentar de tamaño y causar complicaciones por compresión de otras estructuras.
Algunos miomas, especialmente los submucosos, pueden dificultar la implantación del embrión o estar relacionados con infertilidad. Una de cada 10 mujeres con problemas de fertilidad presenta al menos un mioma (aunque últimamente estamos viendo mayor número ya que las mujeres son de mayor edad cuando indican la búsqueda de embarazo).
Además, los miomas podrían llevar a un riesgo incrementado de ciertas complicaciones obstétricas. De este modo, los fibromas pueden impedir el correcto desarrollo de la gestación. Entre ellas, podemos mencionar las siguientes:
- Aborto espontáneo, sobre todo, en el caso de miomas submucosos.
- Retraso en el crecimiento intrauterino.
- Problemas con la placenta, como placenta previa.
- Presentaciones anómalas del feto.
- Parto prematuro.
- Parto por cesárea. La presencia de miomas grandes o ubicados en el canal de parto puede dificultar un parto vaginal.
¿Cómo afectan los miomas a las mujeres que están buscando el embarazo?
- Alteración en el transporte de gametos
- Alteración en la receptividad endometrial
- Alteración de la implantación embrionaria: contractilidad uterina anómala o la alteración en la vascularización
Tratamiento de los Miomas Uterinos
No siempre es necesario extirpar los miomas uterinos para facilitar el embarazo de manera natural o para realizar un tratamiento FIV exitoso. La decisión de si los miomas deben extirparse o se toma teniendo en cuenta varios factores, como la ubicación, el tamaño y su número, así como la presencia de síntomas y problemas de fertilidad.
El tratamiento de los miomas es fundamentalmente quirúrgico para extirparlos (miomectomía), aunque en ocasiones puede valorarse el tratamiento médico y la embolización, es decir impedir que el flujo sanguíneo llegue al mioma. No todos los miomas requieren tratamiento, sólo lo plantearemos en aquellas pacientes en las que la intervención sobre los mismos aumente su probabilidad de embarazo y/o disminuya los riesgos durante el mismo.
En general, no se realiza tratamiento quirúrgico de los miomas durante el embarazo, ya que supone un riesgo tanto para la madre como para el feto.
La eliminación por cirugía de los miomas uterinos recibe el nombre de miomectomía. La evidencia actual sugiere que en pacientes con miomas submucosos e intramurales que comprometen la cavidad uterina, la miomectomía mejora la fertilidad. En el resto de los miomas intramurales y en los subserosos, si no producen síntomas y el tamaño es menor a 5 cm, se recomienda observar su evolución.
Tratamiento quirúrgico
- HISTEROSCOPIA: Para los miomas submucosos: los que están dentro de la cavidad. Es una cirugía que permite una recuperación rápida. Cuando el mioma es submucoso , la técnica de elección es la histeroscopia, una técnica mínimamente invasiva y ambulatoria que nos permite acceder a los miomas ubicados en el endometrio, gracias a la introducción de una cámara de pequeño tamaño a través del orificio del cuello uterino. En algunos casos, hay que hacerlo en dos tiempos, pero en la mayoría, se extirpa el o los miomas en un solo acto quirúrgico.
- CIRUGIA ABIERTA: Cada día menos frecuente. Está quedando relegada a aquellos miomas gigantes que no permitan un tratamiento por laparoscopia o bien cuando sean muchos. El tratamiento de elección es la miomectomía por vía abdominal, que puede ser abierta (el abordaje quirúrgico es similar al que se hace en una cesárea) o por laparoscopia.
- LAPAROSCOPIA - Cirugía mayor ambulatoria: Permite la extirpación de la mayoría de los miomas de forma menos invasiva. La miomectomía laparoscópica, en general, tiene menos riesgo de sangrado y una menor estancia hospitalaria, pero no siempre es posible y, fundamentalmente, está condicionada por el tamaño de los miomas. Hoy en día la mayoría se puede intervenir por laparoscopia y en pocos meses la mujer puede seguir buscando gestación.
Cuando los miomas son grandes y deforman la cavidad se recomienda plantear la cirugía de forma individualizada. Siempre hay que explicar que toda cirugía no está exenta de riesgos y debe ser realizada en unidades con experiencia en estos tratamientos. Es muy importante antes de plantear una miomectomía, tener en cuenta que después de la cirugía es normal que la paciente deba esperar 6 meses en buscar embarazo. En pacientes jóvenes esto no supone un problema, pero en pacientes de edad avanzada, esos 6 meses sí pueden suponer un cambio en su probabilidad de embarazo.
Hoy en día se sabe que no se debe administrar tratamiento médico antes de la cirugía porque, aunque pueden disminuir el volumen del útero y el sangrado intraoperatorio. Este último se puede disminuir mediante oclusión transitoria de las arterias que irrigan al mioma durante la intervención.
Estos tratamientos producen efectos secundarios y dificultan la cirugía, tanto por histeroscopia como por laparoscopia por lo que no se recomiendan de forma sistemática. Además, retrasan el momento de buscar embarazo, algo inconcebible en las pacientes que tienen una edad más avanzada.
| Tipo de Mioma | Localización | Efecto en la Fertilidad | Tratamiento |
|---|---|---|---|
| Subseroso | Superficie serosa del útero | Mínimo impacto | Observación si es pequeño y asintomático |
| Intramural | Pared muscular del útero | Puede afectar la fertilidad según tamaño y ubicación | Miomectomía si causa síntomas o afecta la fertilidad |
| Submucoso | Capa interna del útero (endometrio) | Alto impacto en la fertilidad e implantación | Histeroscopia para extirpación |
Estar informada, no alarmarse y mantener un estilo de vida equilibrado ayuda a vivir el embarazo con confianza, incluso si los miomas están presentes.
