La maternidad y paternidad son experiencias transformadoras que cambian la vida de cualquier persona. A partir del momento en que una vida comienza a crecer, el mundo de los padres gira en torno a ese nuevo ser. Sin embargo, este proceso conlleva cambios enormes, y no todos son favorables. Es crucial no idealizar esta etapa y reconocer los esfuerzos y dificultades que la acompañan.
Los modelos de paternidad son estilos de crianza y formas de educar a los niños con los que las familias pueden identificarse. Cada padre o madre tiene su propio carácter y forma de tratar a sus hijos, lo que los hace únicos. Sin embargo, existen características comunes en la manera de criar a los niños que permiten catalogar a los padres en distintos grupos, según prevalezcan en ellos determinados comportamientos.
Los llamados estilos de crianza o modelos de paternidad delimitan el tipo de padre o madre que somos, en función de la comunicación, el afecto y el control que proporcionamos a los hijos. Cada estilo posee características que tendrán consecuencias en la adaptación social y emocional del niño, así como en su actitud hacia la familia y los demás.
Es probable que ningún padre o madre se identifique de forma clara y definida con un único estilo educativo. El modelo único familiar resulta de una combinación de actitudes y comportamientos característicos de cada uno de los estilos.
5 Estilos de Crianza y sus Efectos en la Vida
¿Existe el Mejor Padre o Madre?
El estilo paternal más adecuado para un desarrollo óptimo de los menores puede no ser el mismo en todos los contextos. Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Valencia ha tratado de descifrar cuál de los modelos de crianza resulta más beneficioso para los niños en España.
Estos especialistas diferencian cuatro estilos:
- Asertivo: Aplican normas claras y exigen su cumplimiento, a la vez que razonan con los hijos de modo afectuoso y flexible.
- Autoritario: Familias controladoras y exigentes con una clara carencia de afectividad hacia los pequeños.
- Negligente: Carentes de normas y límites y poco afectuosos con los niños.
- Indulgente: Pocas exigencias y baja represión, pero mucha afectividad.
Con una muestra de más de 1.000 menores entre 6 y 14 años, la investigación midió distintos criterios de ajuste como la agresividad infantil, la autoestima del niño, la estabilidad emocional, los logros académicos y la competencia social.
Las conclusiones son claras: la mejor estrategia parental en el contexto español es la indulgente, aquella que combina altos niveles de afecto e implicación con un bajo nivel de control. Por el contrario, los modelos autoritarios, en los que se aplican castigos, privaciones y normas rígidas con los niños pueden ser óptimos en ocasiones, aunque es habitual asociarlos con un desarrollo emocional negativo.
La receta para el éxito con los hijos debe incluir entre sus ingredientes comunicación, relaciones cordiales, dedicación, atención, igualdad y tolerancia.
A continuación, se detallan las principales características de los cuatro modelos de crianza más comunes:
Estilos de Crianza de los Hijos
1. Padres Asertivos o Democráticos: Control y Afecto
- Afectuosos y cálidos, pero establecen normas claras y coherentes ajustadas a la edad del niño.
- Comunicativos y dialogantes con los pequeños.
- Tolerantes y respetuosos, pero también críticos constructivos.
- Guían y supervisan el comportamiento, a la vez que lo instan a ser autónomo.
Los hijos poseen altas capacidades para la vida social y para empatizar con los demás y tienen una elevada autoestima y seguridad en sí mismos.
2. Padres Autoritarios: Exigencia y Disciplina
- Imponen obediencia y disciplina a los niños y basan la relación en el cumplimiento de normas y órdenes.
- Son poco afectuosos, muy críticos con las malas acciones de sus pequeños y poco halagadores.
- El exceso de control les lleva a dirigir todas sus actividades e impedir que tengan iniciativas.
Los hijos son niños con muy baja autoestima e inseguros en el entorno social, se sienten culpables si no cumplen los deseos de sus padres y son más propensos a los comportamientos agresivos.
3. Padres Permisivos o Indulgentes: Libertad y Afectividad
- No hay normas ni límites para los pequeños, tienen poco control sobre su comportamiento.
- Muestran mucha afectividad a los hijos y mantienen una comunicación muy fluida con ellos.
- Pasan mucho tiempo con sus niños y comparten sus actividades.
Los hijos son entusiastas, afectivos e impulsivos, pero también más inmaduros e incontrolados y poco perseverantes en sus tareas.
4. Padres Negligentes o Indiferentes
- Controlan poco a sus niños, se centran más en otras áreas de su vida cotidiana.
- Delegan la responsabilidad de educar en el centro escolar y en los abuelos u otros familiares.
- No existe consenso entre el padre y la madre para poner límites o normas; cada uno actúa a su manera.
- Las muestras de afecto son escasas y la comunicación y el diálogo inexistente.
Los hijos carecen de un referente emocional que les demuestre afecto, esto les produce una baja autoestima y los hace vulnerables a situaciones de riesgo como el fracaso escolar o las adicciones.
Otros Tipos de Paternidad
En términos generales, existen otros tipos de paternidad que se encuentran:
- El autoritario: Pone límites sin explicación, es rígido, no valora las cualidades de cada hijo, solo le importa la obediencia y su disciplina se basa en el castigo.
- El permisivo: Es muy cariñoso, pero no sabe poner límites, no tiene autoridad y deja que sus hijos manden sobre él.
- El sobreprotector: Vive con miedo, protege a sus hijos quitándoles su autonomía, generando hijos temerosos e inseguros.
- El democrático: Existe un alto nivel de comunicación, es exigente y cariñoso, pone reglas claras y utiliza estímulos en lugar de castigos.
La Importancia de la Salud Mental en la Maternidad y Paternidad
La maternidad trae consigo un momento de vulnerabilidad muy claro para la salud mental de los padres, y sobre todo de la madre. Socialmente se ha creado esta idea de la maternidad como algo perfecto e irrevocablemente feliz, cuando realmente, no siempre es así.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una de cada cuatro mujeres sufre algún problema de salud mental durante el embarazo o los primeros meses de vida de su hijo. Entre estos problemas encontramos depresión, ansiedad, fobias, o incluso ideas suicidas o problemas alimentarios. Desgraciadamente, a pesar de lo importantes e incapacitantes que pueden llegar a ser, muchos de ellos no son diagnosticados y por tanto tampoco reciben tratamiento.
Con la llegada de un hijo, no solo cambia la vida de los padres, sino que también cambia su relación de pareja. Es importantísima la comunicación, la empatía con el otro, la búsqueda de información y, sobre todo, la aceptación de que esta es una etapa que pasará en algún momento y que implica que poco a poco la gestión irá siendo cada vez más fácil.
Problemas Comunes en la Maternidad y Paternidad
Las consecuencias problemáticas más habituales en la maternidad y paternidad se relacionan con la depresión, temores, ansiedad y enfrentamientos. Aquí algunas de las causas más frecuentes:
- La lógica falta de experiencia con el primer bebé.
- Los comentarios, consejos o interferencias de la familia.
- El conflicto de roles, ser pareja y ser padres.
- Pérdida de la independencia personal y de la pareja.
- Celos del padre hacia el bebé.
- No querer tener un hijo o desearlo por encima de todo.
- Partos difíciles o miedo al parto.
- Sentirse sobrepasado por la responsabilidad.
- Ansiedad y depresión.
Recuerda, la familia es la fuente más importante de transmisión y enseñanza de valores, hábitos y reglas sociales. Es por esta razón que debemos transmitirles todo lo necesario para que sientan seguridad, amor, aceptación y sepan ser autónomos e independientes a lo largo de sus vidas. Los padres son ejemplo, no con palabras sino con actos.
No es fácil ser padres, pero SIEMPRE tenemos que hacer lo mejor que podemos con lo mejor que tenemos.
| Estilo de Crianza | Características | Efectos en los Hijos |
|---|---|---|
| Asertivo/Democrático | Afecto, normas claras, comunicación | Alta autoestima, habilidades sociales |
| Autoritario | Exigencia, disciplina, poco afecto | Baja autoestima, inseguridad |
| Permisivo/Indulgente | Libertad, afecto, pocos límites | Impulsividad, inmadurez |
| Negligente/Indiferente | Poco control, escaso afecto | Baja autoestima, vulnerabilidad |
La maternidad y paternidad no es una ciencia exacta. Los niños no nacen con un manual de instrucciones bajo el brazo que ayude a sus progenitores a educarlos y guiarlos, sino que cada persona ejerce la crianza de una manera particular.
La transición a la maternidad o paternidad es un momento significativo y a menudo abrumador en la vida de un individuo. La presencia de un psicólogo puede ser un recurso invaluable durante este tiempo, brindando apoyo, orientación y estrategias para navegar los desafíos que pueden surgir, tanto a nivel individual como en la pareja.
Un psicólogo puede ofrecer guía sobre técnicas de crianza efectiva, ayudando a los nuevos padres a desarrollar habilidades que fomenten un ambiente amoroso y estable para el niño. En algunos casos, los nuevos padres pueden experimentar síntomas de depresión postparto. Al colaborar con un psicólogo, los nuevos padres pueden encontrar un camino más suave y gratificante a través de las complejidades de criar a un hijo, fomentando un entorno familiar feliz y saludable.
