La infertilidad es una causa común de preocupación en la población general y conocer sus causas es el primer paso para solventarla. La infertilidad es una condición médica que puede causar perjuicios físicos, psicológicos, médicos y espirituales en quienes la padecen.
Técnicamente podemos definir la infertilidad como la incapacidad o las dificultades que puede tener una pareja para llevar a término un embarazo, es decir, en algunos casos, se logra la gestación, pero no se consigue llevarla a término. Este último concepto se utiliza para referirse a la incapacidad para lograr el propio embarazo. En este sentido, habría que diferenciarla de la esterilidad.
Es importante recordar que cuando hablamos de esterilidad o infertilidad, nos referimos a un periodo, generalmente de un año, en el que la pareja o la mujer, no han logrado conseguir un embarazo. Tanto la infertilidad como la esterilidad tienen sus causas en problemas que pueden proceder tanto del hombre como de la mujer, o incluso de ambos.
Fuentes profesionales estiman que hasta 1 de cada 5 mujeres de 15 a 49 años sin embarazos previos tienen problemas para quedarse embarazadas 1 año después de empezar a intentarlo. En aproximadamente 1/3 de los casos de esterilidad el origen es materno. En el 30% de casos en que no se consigue el embarazo el origen es materno.
Se entiende por esterilidad el fracaso de la fertilidad, es decir, de la capacidad de reproducirse. Se define la esterilidad de una pareja cuando, después de al menos un año de vida sexual normal y sin contracepción, no se ha conseguido ningún embarazo. Se considera que existe una esterilidad primaria cuando nunca se ha conseguido un embarazo y se entiende por esterilidad secundaria aquella situación en la que, tras haber tenido algún hijo vivo, transcurre al menos un año de vida sexual normal y sin contracepción sin la consecución de un nuevo embarazo.
Igualmente, existe lo que se denomina la infertilidad secundaria, que es aquella situación en la que, tras haber tenido hijos vivos, ocurren repetitivamente abortos o muertes intraútero de fetos. Entre un 10 por ciento y un 15 por ciento de las parejas son estériles. En un 40-45 por ciento de los casos esta esterilidad es de origen masculino, mientras que un 60-65 por ciento es de origen femenino.
Si no hay problemas en la relación sexual y no hay antecedentes médicos en la historia clínica de la mujer, un año de espera antes de consultar si es menor de 30 años es razonable, entre 6 meses y 12 meses si la edad se centra entre los 30 y 35 años. La infertilidad es una causa común de preocupación en la población general y conocer sus causas es el primer paso para solventarla.
Causas de la Infertilidad Femenina
La esterilidad femenina es la incapacidad de concebir debido a problemas relacionados con los óvulos que impiden la fecundación y, por tanto, el embarazo. La alteración de la capacidad reproductiva puede aparecer debido a una gran variedad de causas, en función de las cuales los síntomas en la mujer serán más o menos notables. Por esta razón, puede haber situaciones en las que la mujer no sea consciente de su esterilidad hasta que se someta a las pruebas de fertilidad pertinentes.
La infertilidad femenina, o la incapacidad para concebir después de un año de intentarlo, puede deberse a varias causas, que afectan diferentes aspectos del sistema reproductivo. Cada una de estas causas puede requerir un enfoque diagnóstico y terapéutico diferente. En el contexto de la infertilidad femenina, es importante destacar que la determinación de sus posibles causas requiere una evaluación minuciosa por parte de un equipo de especialistas, dado que diversos factores intervienen en el proceso reproductivo.
Como ves, son muchas las causas que explican la infertilidad femenina. Aunque es normal enfrentarse a cierta dificultad a la hora de intentar concebir, cuando pasa demasiado tiempo o existen otros síntomas corporales se requiere la visita a un profesional médico.
1. Edad Avanzada
La edad es el factor predisponente más importante a la hora de explicar la infertilidad femenina. La edad avanzada es una de las principales causas de infertilidad femenina en nuestro medio. Las mujeres producen más óvulos durante la adolescencia y la veintena, momento en el que tienen aproximadamente un 25% de posibilidades de quedarse embarazadas cada mes de forma natural.
Se estima que, a los 40 años, solo un 44% de las mujeres que traten de quedarse embarazadas darán a luz a un niño vivo un año después. A partir de los 45 años es muy difícil concebir y el proceso conlleva riesgos tanto para el feto como para la madre. La menopausia marca el momento de no retorno en lo que a fertilidad se refiere.
Edad: la mujer a su nacimiento tiene una dotación de óvulos determinada. Desde la pubertad hasta la menopausia, se producirá la ovulación de gran parte de ellos y el resto degenerarán en el camino de maduración hacia la ovulación. El estilo de vida actual ha llevado a un retraso de la maternidad hasta edades biológicamente avanzadas.
2. Infertilidad Secundaria
Se tienen la preconcepción de que las parejas que ya han concebido un hijo en el pasado poseen una mayor facilidad para volver a hacerlo. De todas formas, tal y como indican fuentes profesionales, la infertilidad secundaria es mucho más común de lo que en un principio podría parecer. La infertilidad secundaria puede ocurrir por cicatrices pélvicas, problemas con el útero, desajustes ovulatorios posteriores al primer parto, problemas generales de salud y mucho más.
3. Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP)
El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es una condición en la que la mujer produce más hormonas masculinas (andrógenos) de las que debería. Esto cursa con el crecimiento de cavidades llenas de líquido, conocidas como quistes, en los ovarios. Afecta al 8-13% de las mujeres en edad reproductiva y se asocia a infertilidad femenina. El síndrome del ovario poliquístico es la causa más común de alteración de la ovulación y una causa muy importante de infertilidad. Las mujeres con este síndrome tienen ovarios de mayor tamaño con muchos y pequeños folículos sin desarrollar (mal llamados «quistes»).
4. Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCAs)
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCAs) son trastornos psicológicos graves vinculados a la distorsión de la imagen corporal y la autopercepción. Las mujeres con un TCA avanzado suelen tener un índice de masa corporal (IMC) que se considera poco saludable. Las hormonas que regulan el ciclo menstrual son de tipo esteroideo y se requiere cierta cantidad de grasas para sintetizarlas.
Si la ingesta calórica es mínima, no se pueden producir hormonas que regulen el ciclo hormonal y, por tanto, la menstruación cesa (amenorrea) y la capacidad para quedar embarazada se detiene. Otros problemas que pueden afectar a la mujer a la hora de ser madre son la anorexia o la obesidad. Si este es tu problema, atenta, porque con sólo con un 5% de pérdida de peso corporal se pueden mejorar e incluso restaurar los índices de ovulación y embarazo.
5. Problemas en las Trompas de Falopio
Las trompas de Falopio son 2 tubos delgados que comunican el útero y el ovario en cada plano del cuerpo. Su función es transportar los óvulos para que se puedan fecundar e implantar, lo que da lugar al inicio de la gestación. Si las trompas de Falopio sufren daños, obstrucciones, desgarros, cicatrización o malformaciones congénitas, es posible que se complique mucho el proceso de embarazo. La obstrucción de trompas es una de las principales causas de infertilidad femenina. No en vano, una de las condiciones de las que depende que se produzca un embarazo es que la mujer disponga de las trompas de Falopio en buenas condiciones, de manera que permitan la unión del óvulo femenino al espermatozoide.
Endometriosis: en esta condición, el tejido similar al que se encuentra en el revestimiento del útero crece fuera de él. Causa dolor pélvico e infertilidad hasta en el 50% de las mujeres que la padecen. La endometriosis es un proceso por el cual un material similar al revestimiento del útero (endometrio) comienza a crecer fuera del útero. Es la presencia de tejido endometrial (el del interior del útero) fuera de su ubicación natural. Ocasionalmente se ubica en los ovarios (endometriomas o quistes de chocolate), trompas de Falopio (las obstruye), peritoneo (tejido de protección de los órganos pélvicos), intes-tino, vejiga…. Se caracteriza por el dolor pélvico durante las menstrua-ciones (dismenorrea) o en cualquier otra fase del ciclo, con relaciones (dispareunia)…y es una causa fundamental de esterilidad, debido a la disminución de reserva ovárica, alteraciones anatómicas o disminución de la calidad ovocitaria.
Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP): esta inflamación del aparato reproductor femenino está generalmente causada por una enfermedad de transmisión sexual (ETS). Otras infecciones no vinculadas con el sexo también la pueden causar.
Embarazo ectópico: esta condición ocurre cuando el óvulo fecundado se implanta y crece fuera de la cavidad principal del útero.
6. Problemas en el Útero
El útero es un órgano muscular hueco situado en la pelvis. Es el sitio donde crece y se desarrolla el bebé durante el embarazo, por lo que resulta obvia su importancia a la hora de explicar la fertilidad femenina (o falta de ella).
Pólipos: los pólipos uterinos son crecimientos anormales adheridos a la pared interna del útero. Lesiones digitiformes que se forman dentro de la cavidad uterina como resultado de la multiplicación excesiva de las células en el endometrio.
Fibroides: son tumores no cancerosos comunes entre las mujeres en edad fértil. Los miomas o fibromas son tumores benignos de tejido que crecen a partir del miometrio (la pared formada por fibras musculares que constituyen el útero y que rodea el endometrio). Son tumores benignos que se desarrollan en la pared del útero.
Septo: un septo uterino es un tabique anormal que se encuentra en el interior de la cavidad del útero. Puede interferir en la fertilidad e incluso causar abortos.
7. Desajustes del Sistema Endocrino
Los desajustes del sistema endocrino, encargado de producir y liberar hormonas, son algunas de las causas principales de infertilidad femenina. Si hay problemas en el ciclo menstrual, en general también se detectan dificultades a la hora de liberar el óvulo en el momento idóneo. Uno de los motivos por los que no se logra el embarazo puede ser las alteraciones en el ciclo ovulatorio.
Otras Causas
Factor ovárico y otros trastornos ovulatorios y hormonales: Una de las primeras preguntas que te hará un ginecólogo al conocerte es cómo y cada cuánto son tus menstruaciones.
Fallo ovárico oculto (FOO): Es frecuente en la consulta: la paciente presenta reglas sin alteraciones, pero se observa una reserva ovárica muy disminuida, tanto en la ecografía como en el estudio hormonal (hormona antimulleriana y hormonas en primera fase de ciclo (FSH y Estradiol)).
Fallo ovárico precoz (FOP) o Insuficiencia Ovárica Precoz (IOP): Significa el fallo completo de la función ovárica por debajo de los 40 años, tanto para la producción de óvulos (función reproductiva) como en la síntesis de hormonas sexuales (función endocrinológica). La paciente deja de tener reglas, y suele consultar por ello.
Obstrucción tubárica:Si las trompas de Falopio están obstruidas en cualquiera de sus zonas, la fecundación natural es imposible, puesto que ésta se produce en la porción ampular de las trompas sanas.
Histerosalpingografía (HSG), requiere del uso de un contraste radiológi-co.
Histerosonosalpingografía (HSSG), es una prueba más sencilla que se realiza en la consulta del ginecólogo, puesto que emplea un contraste salino a la vez que realizamos una ecografía.
Hidrosálpinx Dilatación uni o bilateral de las trompas por relleno de líquido, secundario a una obstrucción previa. El líquido alojado en el hidrosalpinx puede ser tóxico para los óvulos y los espermatozoides, lo que reduce aún más la probabilidad de embarazo.
Malformaciones en la estructura del útero que pueden dificultar la implantación y el desarrollo del embrión. Algunas de ellas son solucionables con cirugía y en otras ocasiones no lo son.
Crecimiento endometrial insuficiente: hay mujeres cuyo desarrollo endometrial es deficiente por motivos quirúrgicos, infecciosos o desconocidos.
Factor endocrino: Aquí incluimos los problemas hormonales que afectan el ciclo menstrual y la ovulación, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), anovulación (falta de ovulación) o insuficiencia ovárica prematura (o menopausia precoz).
Factor tubárico: Las trompas de Falopio son el lugar donde ocurre la unión entre el óvulo y el espermatozoide. Si estas trompas están bloqueadas o dañadas, como puede ocurrir con la endometriosis o infecciones como la salpingitis, el óvulo y el espermatozoide no podrán encontrarse, lo cual imposibilita la fecundación.
Esterilidad inmunológica: la causa más habitual es la presencia de anticuerpos antiespermatozoides, ya sea por parte de la mujer o del hombre. El Síndrome Antifosfolípido también es un motivo de esterilidad inmunológico.
Factor psicológico: las emociones, sensaciones y sentimientos juegan un papel muy importante en la capacidad reproductiva.
Tratamientos para la Infertilidad Femenina
El tratamiento de la esterilidad femenina depende de la causa subyacente y de las circunstancias individuales de la paciente. Ante una situación de esterilidad femenina, el tratamiento necesario para conseguir el embarazo va a depender de la causa que la esté provocando. Por tanto, los especialistas recomiendan que cada caso se aborde de manera individualizada y se desarrolle un protocolo de tratamiento personalizado.
Además del origen de la infertilidad, hay otros factores que van a influir a la hora de elegir el tratamiento más adecuado, como la edad de la mujer y el factor masculino, principalmente.
Una vez analizado cada caso y tras haber hecho todas las pruebas diagnósticas necesarias, los tratamientos de fertilidad para tener un hijo a los que puede recurrir una mujer o pareja son los siguientes:
- Coito programado: para casos de esterilidad leve como, por ejemplo, la anovulación es mujeres jóvenes. Para ello, se administran fármacos que inducen la ovulación y se programan las relaciones sexuales.
- Inseminación artificial (IA): es la técnica de reproducción asistida que se utiliza en primer lugar cuando la mujer es joven y el semen de la pareja es de buena calidad.
- Fecundación in vitro (FIV): para una esterilidad femenina o masculina más grave, o cuando la IA no ha funcionado tras varios intentos. En este tratamiento, tras la estimulación ovárica, extraemos los óvulos de la mujer, que se fecundan en el laboratorio con esperma del hombre, y luego se transfiere el embrión al útero.
- FIV con diagnóstico genético preimplantacional (DGP): en los casos de esterilidad por causas genéticas o cuando hay riesgo de transmisión de una enfermedad hereditaria. El DGP es una técnica que permite estudiar las características genéticas y cromosómicas de los embriones antes de colocarlos en la matriz, durante un ciclo de FIV, de forma que permite seleccionar los embriones sanos. De esta forma las parejas con riesgo de transmitir alguna enfermedad genética o alteración cromosómica tienen la posibilidad de obtener un embarazo sabiendo que no debería estar afectado por aquella alteración.
- Ovodonación: cuando la mujer no dispone de óvulos de calidad en su reserva ovárica, será necesario recurrir a los óvulos de donante.
Cada uno de estos tratamientos deberá adaptarse a cada mujer en función de sus características y causas específicas de esterilidad.
Para ayudar en la ovulación, se pueden recomendar medicamentos como clomifeno, letrozol, metformina y gonadotropinas.
El plasma rico en plaquetas (PRP) es un concentrado de plaquetas obtenido de la propia sangre del paciente. El PRP intraovárico implica la inyección directa de PRP en los ovarios. El objetivo de este tratamiento es rejuvenecer el tejido ovárico y estimular la foliculogénesis (la formación y desarrollo de nuevos folículos ováricos) en mujeres que tienen una función ovárica disminuida.
Técnicas de "rejuvenecimiento ovárico". Plasma rico en plaquetas (PRP)
Preparación endometrial: contamos con distintos protocolos de preparación endometrial, para que el endometrio esté en óptimas condiciones y sea receptivo.
Transferencias de blastocistos en diferido: en una FIV podemos realizar la transferencia cuando los embriones han alcanzado la etapa de blastocisto, es decir, en torno al 5/6 día de desarrollo tras la fecundación. De este modo, podemos seleccionar los mejores embriones y con mayor capacidad de implantación.
La elección del tratamiento adecuado depende de la evaluación médica, incluyendo pruebas hormonales, estudios de imagen y análisis de la historia clínica.
Pruebas para determinar la infertilidad femenina
Las pruebas a realizar son analíticas de sangre para determinar: cariotipos (estudio de los cromosomas del hombre y de la mujer), estudio de alteraciones de coagulación de la sangre y serologías. Se realiza también una histerosalpingografía, es decir una radiografía realizada con contraste para valorar la morfología del útero y la permeabilidad de las trompas. Debe tenerse en cuenta que es una prueba algo molesta y que precisa una preparación previa. Otra prueba a realizar es una biopsia del endometrio. Esta muestra se consigue por histeroscopia, con lo cual se introduce una minúscula cámara a través del cuello de la matriz, se observa el interior de ésta para comprobar que esté intacta y se consigue la muestra de endometrio. Se realiza también una ecografía.
