Los tiburones, pertenecientes al superorden de los selaquimorfos, exhiben una diversidad de estrategias reproductivas para perpetuar la especie. Estos grandes peces de los mares y océanos, con más de 100 especies, han desarrollado métodos únicos de reproducción que se pueden clasificar en tres tipos principales.
Tipos de Reproducción en Tiburones
1. Tiburones Ovíparos
La oviparidad es la estrategia reproductiva en la cual los animales ponen huevos. En las especies ovíparas de tiburones, los óvulos fertilizados se encapsulan en una caja de huevos y se depositan en el medio externo. Dentro de esta cápsula de huevo se encuentran todos los nutrientes que el embrión requerirá. Es importante destacar que ninguna especie de tiburón pelágico es ovípara.
2. Tiburones Ovovivíparos
Los tiburones ovovivíparos exhiben una forma de reproducción donde el desarrollo del embrión se produce dentro del útero materno, aunque de manera diferente a los mamíferos placentarios.
Para los tiburones que son ovovivíparos, el tiempo de gestación varía entre los 9 y 22 meses, dependiendo de la especie, incluso podrían alcanzar los 24 meses de gestación.
Ovovivíparos Aplacentarios con Oofagia
Los tiburones del orden lamniformes, como el tiburón zorro o el tiburón salmón, exhiben viviparidad aplacental con oofagia embrionaria. Esto quiere decir que son animales ovovivíparos, el desarrollo del embrión se produce dentro del útero materno pero de forma muy distinta a como lo haría un mamífero placentario. En este caso, sólo el ovario derecho es funcional.
Después de producirse la cópula y que los óvulos queden fertilizados, se empaquetan individualmente en cápsulas, llamadas cápsulas de blastodisco. Estas cápsulas migran hacia los úteros (dos), donde tiene lugar el desarrollo.
En la primera fase de la gestación, los embriones se nutren de la yema del saco vitelino que se encuentra dentro de la cápsula. Una vez que la yema se ha agotado, los embriones salen de la cápsula engulléndola y, durante esta fase, se alimentan de los óvulos (oofagia) no fertilizados que la madre ha seguido produciendo durante la gestación. El consumo de estas cápsulas nutritivas hace que los estómagos embrionarios se distiendan, por lo que a menudo se les conoce como "estómagos de yema".
Hacia el final de la gestación, la hembra deja de producir óvulos y los embriones en etapa tardía dependen de la digestión de la yema en el estómago para obtener energía hasta el nacimiento. El ser aplacentarios quiere decir que no existe una conexión placentaria entre los fetos y la madre en estas especies. La reproducción del tiburón blanco es poco conocida, pero los pocos datos que existen indican que debe seguir esta estrategia reproductiva.
En algunas especies como el cailón (Lamna nasus), cuando se consume el saco vitelino, puede producirse la ovofagia, es decir, que aquellos embriones más desarrollados pueden alimentarse de los huevos no fertilizados ricos en vitelo. También puede darse el canibalismo intrauterino, donde los embriones más fuertes y desarrollados pueden alimentarse de los más pequeños y débiles. Esto en realidad es una ventaja, ya que ayuda a que la madre pueda asegurar la supervivencia de los embriones más fuertes con un ahorro importante de energía.
Ovovivíparos Placentarios
Los tiburones del Orden Carchariniformes, en concreto de los géneros géneros Carcharhinus y Prionace son todas especies vivíparas placentarias. Al igual que en el caso anterior, el único ovario funcional produce óvulos que una vez que son fecundados se encapsulan en huevos individuales y migran hacia los úteros donde se producirá el desarrollo.
Al comienzo del desarrollo, los embriones se nutren de la yema almacenada en el huevo pero, cuando ésta se agota, el saco vacío de la yema forma una conexión similar a la placenta con la pared uterina materna, que se vuelve altamente vascularizada (aparición de multitud de vasos sanguíneos.
Esta "pseudoplacenta" es diferente a la placenta de los mamíferos placentarios, pero funciona como una verdadera placenta, proporcionando un intercambio de nutrientes y probablemente de gases entre los sistemas materno y fetal. Los embriones dependerán de esta placenta para superar la fase final del desarrollo dentro del útero materno. Justo antes del nacimiento, esta conexión se rompe y los pequeños tiburones reabsorben el resto del saco.
En las primeras etapas el embrión se alimenta de su saco vitelino, pero a medida que este se acaba, el saco se vasculariza y se fusiona con la pared de útero y el embrión absorbe los nutrientes que le suministra la madre de forma directa a través de a sangre mediante un cordón umbilical, de forma similar a la que lo haría la placenta de los mamíferos, aunque no se trataría de una estructura igual. Una vez concluido su desarrollo son expulsados al exterior.
Fecundación Interna
A diferencia de otros peces que realizan la fecundación externa, los tiburones realizan un proceso de cópula y fecundación interna. Durante la cópula, en muchas especies, el macho muerde una de las aletas pectorales de la hembra, para fijarse a ella, facilitando de esta manera la introducción del pterigopodio.
Como es la más común de ellas, hablaremos de la reproducción ovovivípara. Dado que las hembras poseen también dos ovarios, durante el acto reproductivo que dura apenas un minuto, el macho intenta sujetar a la hembra de una de las aletas pectorales, utilizando su boca y sus dientes para ello… ocasionando numerosas heridas en las aletas a las hembras. Una vez que lo consigue, el tiburón macho utiliza nada más que uno de sus pterigopodios, el que más cerca quede de la hembra, para depositar el semen en el ovario más cercano de la hembra.
Después de la fecundación, pasados unos 30 días del inicio de la época de apareamiento, comienza la fase gestación, que dependiendo de cada especie, durará entre 10 y más de 24 meses. Durante este tiempo las nuevas crías de tiburón se alimentan del saco vitelino ya que la madre no posee conexión umbilical con los cachorros.
Madurez Sexual
La madurez sexual de los tiburones se alcanza cuando los órganos reproductores están completamente desarrollados, algo que no es apreciable desde el exterior, por ello, para saber si un individuo es adulto o no debemos fijarnos en su tamaño que, por supuesto, varía según la especie.
Por ejemplo, la madurez sexual en machos de Alopias superciliosus o tiburón zorro se alcanza cuando el animal mide entre 270 y 288 centímetros, este tamaño corresponde a la edad de 9 o 10 años. Las hembras alcanzan la madurez sexual cuando miden entre 300 y 355 centímetros, es decir, cuando tienen entre 12 y 13 años de edad.
Para saber si un tiburón es macho o hembra a simple vista, debemos fijarnos en la zona de la cloaca o zona anal. En peces, tanto el aparato reproductor, urinario como excretor vierten sus fluidos en la cloaca y de ahí al exterior. En las hembras, junto a la cloaca veremos las aletas cloacales (si la especie las tiene, sino, sólo apreciaremos una pequeña apertura).
Los machos, a ambos lados de la cloaca, poseen un apéndice llamado pterigopodio.
Partenogénesis
La partenogénesis se ha comprobado recientemente en varias especies de elasmobranquios, el primer caso conocido fue en un tiburón martillo y posteriormente en tiburones de puntas negras, tiburones cebra y en peces sierra.
También se ha confirmado la partenogénesis en varias especies de tiburones mantenidos en cautividad: tiburón cabeza de pala (Sphyrna tiburo), tiburón de puntas negras (Carcharinus limbatus), tiburón bambú (Chiloscyllium plagios), tiburónes cebra (Stegostoma fasciatum), el tiburón de arrecife de puntas blancas (Triaenodon obesus) y la musola (Mustelus mustelus).
El Caso del Tiburón Blanco
Si uno cierra los ojos e imagina un tiburón seguramente le vendrá a la mente la estampa inconfundible y amenazadora de un gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Y es que, aunque existen más de 500 especies de escualos, seguramente este es el más conocido por el público, algo que se debe a su aparición en innumerables películas. Sorprende, sin embargo, que su fama de sanguinario y voraz es, cuanto menos, inmerecida. Al contrario de lo que se cree, no es el tiburón más agresivo que existe, y mucho menos un cazador despiadado a la búsqueda de un incauto bañista, como muestra la famosa película de Steven Spielberg.
Sabemos, por ejemplo, que los tiburones blancos suelen ser depredadores cautelosos, y que no siempre son solitarios. Sin embargo, aunque conocemos de su existencia desde hace siglos, gran parte de su vida sigue siendo un misterio para la comunidad científica. No se sabe a ciencia cierta cuántos años pueden llegar a vivir, cuándo alcanzan la madurez sexual o qué hábitos reproductivos tienen. Aunque parezca mentira, nadie ha documentado hasta ahora a un tiburón blanco apareándose, y mucho menos pariendo, lo que convierte a la vida sexual de estos escualos es uno de los grandes interrogantes de la vida marina.
Teniendo todo ello en cuenta, es lógico que la publicación de un vídeo en el que se mostraba una supuesta cría recién nacida de tiburón blanco en aguas de California haya causado un gran revuelo en las últimas semanas. En las imágenes, captadas por el cámara y oceanógrafo Carlos Gauna, se aprecia lo que parece ser una cría de muy corta edad. Y no solo eso, también se aprecia perfectamente una sustancia lechosa que se desprende de su cuerpo y que los científicos creen que podría ser restos de la sustancia uterina que producen las madres durante la gestación de las crías.
Las imágenes son parte de un trabajo de investigación sobre tiburones firmado por el propio Gauna y Phil Sternes, científico experto en tiburones de la UC-Riverside, cuyas conclusiones han sido publicadas recientemente en la revista Environmental Biology of Fishes.
¿Se trataba realmente de un tiburón nato? Difícil saberlo. Gauna afirma que había observado anteriormente en la zona grandes hebras de tiburón blanco que parecían preñadas y que la supuesta cría recién nacida apareció dentro del periodo de tiempo en el que suelen parir. "Ampliamos las imágenes, las pusimos a cámara lenta y nos dimos cuenta de que la capa blanca se estaba desprendiendo del cuerpo mientras nadaba"- asegura Sternes en un comunicado de la Universidad de California en Riverside.
Sin embargo, en este mismo portal también reconoce que es probable que esta sustancia blanquecina se deba a una patología en la piel del escualo, mientras que otros científicos creen que el ejemplar podría tener ya algunas semanas de vida. Pero lo que sí es cierto es que se trata de imágenes de un ejemplar muy joven, cuyo análisis ayudará a arrojar luz sobre uno de los misterios insondables del gran tiburón blanco: ¿dónde se reproducen?
El principal escollo: es muy difícil seguirles el rastro“Los tiburones blancos recién nacidos son el Santo Grial de la investigación oceanográfica”, explica a National Geographic España Charlie Sarria, investigador de tiburones pelágicos en la Asociación CONDRIK. Según este biólogo marino experto en escualos, se cree que el apareamiento de esta especie se produce en aguas abiertas, aunque debido a los pocos datos disponibles, los científicos suelen realizar correlaciones con algunas especies cercanas, como los marrajos.
“Como no se saben cuáles son las zonas de reproducción, es muy complicado realizar un seguimiento de las hembras. Además, el parto se produce muy rápido y las crías no reciben ningún tipo de cuidado de la madre”. Así, para conocer los movimientos de estos escualos, los científicos siguen las señales acústicas o vía satélite de marcas electrónicas que previamente hay que fijar en las aletas dorsales, un proceso muy delicado y costoso de llevar a cabo, habida cuenta de que en muchas zonas estos peces prácticamente no salen a la superficie.
Además, las marcas aportan datos de localización, pero no de estado de gestación, con lo que los científicos estudian aplicar algunos métodos alternativos, como marcajes conectados con el útero o la cloaca, un procedimiento extremadamente difícil de llevar a término, pues requeriría atrapar a una hembra preñada con el consiguiente peligro, tanto para la madre como para la cría.
Otra de las dificultades para estudiar el comportamiento reproductivo de estos animales es que no es posible criarlos en cautividad. Y es que estos escualos no soportan vivir tras un cristal. Algunos ejemplares se niegan a comer, otros se golpean contra el cristal, y muchos acaban muriendo. Así, estos peces no duran más que unos pocos días en cautiverio. El Acuario de la bahía de Monterey, en California, tiene el récord de supervivencia de un tiburón en cautividad: duró 6 meses, pero tuvieron que devolverlo al océano debido al enorme estrés que sufría fuera de su hábitat natural.
Dicho esto, la única fórmula que tienen los científicos para investigar el comportamiento reproductivo de los tiburones es a partir de la inferencia de otros indicadores, como restos de cadáveres o las hembras localizadas en avanzado de gestación, explica Elena Fernández Corredor, oceanógrafa y bióloga marina del Institut de Ciències del Mar, a National Geographic España. Unas concentraciones que, sin embargo, están asociadas a zonas de alimentación, no a grupos de reproducción.
Un indicador más eficaz de una posible zona de cría es la presencia de ejemplares juveniles, que suelen frecuentar zonas costeras, como el caso del supuesto neonato hallado en California. Sin embargo, aun así se trata de meras conjeturas. “Para considerar una zona como área de cría deben demostrarse las siguientes circunstancias: que se encuentran tiburones juveniles con más frecuencia, que estos se encuentran en una zona en repetidas ocasiones a lo largo de los años y que demuestran vivir allí por períodos prolongados. Demostrar todo ello implica un enorme esfuerzo científico y económico, además de una gran inversión de tiempo”, concluye Sarria.
Lo poco que se conoce hasta la fecha sobre la vida reproductiva de estos escualos apunta a que tienen un ciclo reproductivo lento, que suele durar alrededor de un año. Además, el intervalo entre partos puede llegar a los 3 años, ya que las hembras adultas necesitarán reservas energéticas para volver a dar a luz. Estas alcanzarán la madurez sexual entre los 14 y los 33 años de edad.
A diferencia de otras especies de tiburones, como el alitán (Scyliorhinus stellaris), el gran tiburón blanco es ovovivíparo. Esto es, pone nuevos, pero estos permanecen dentro del cuerpo de la hembra hasta que el embrión está completamente desarrollado. Se estima que las hembras dan a luz entre 2 y 17 crías que después de nacer, se alimentan de los huevos no fecundados. "Los intervalos de las estimaciones son muy amplios, pues muchos de los datos se obtienen por capturas accidentales", apunta Sarria, quien incide en que el éxito reproductivo de poblaciones viables depende en ocasiones de factores ambientales, pues muchas de esas áreas de reproducción se encuentran en zonas poco accesibles o en lugares afectados por la contaminación y la sobrepesca.
Amenazas a la Reproducción de los Tiburones
Con tantas dificultades para salir adelante, estas magníficas criaturas marinas no solo no suponen una amenaza, sino que, de hecho, están amenazadas. La UICN (Unión para La Conservación de la Naturaleza), los clasifica dentro de la categoría de ‘vulnerables’, una por encima de ‘en peligro’.
La sobrepesca y la degradación del hábitat están diezmando las poblaciones de estos escualos en todo el mundo, especialmente en el Mediterráneo, donde podría desaparecer pronto, según alerta Sarria.
“Recientes estudios advierten de que el incremento de las temperaturas del océano ocasionará la migración del atún rojo a aguas más frías. Sin grandes túnidos ni cetáceos de los que alimentarse el tiburón blanco parece que tiene los días contados en el Mare Nostrum”, concluye.
La única esperanza, según el experto, se encuentra en el Canal de Sicilia, donde se han documentado avistamientos de todos los tamaños, incluidos posibles neonatos y juveniles.
El estudio en profundidad de estas probables zonas de cría no solo podría desvelarnos nuevas sorpresas sobre la enigmática vida reproductiva de estos escualos, también será de vital importancia para recabar nuevos datos que permitan proteger a la especie.
Tabla Resumen de Tipos de Fecundación en Tiburones
| Tipo de Fecundación | Características | Ejemplos |
|---|---|---|
| Ovíparos | Ponen huevos en el medio externo | Algunas especies no pelágicas |
| Ovovivíparos Aplacentarios con Oofagia | Desarrollo embrionario en el útero, embriones se alimentan de huevos no fertilizados | Tiburón zorro, tiburón salmón |
| Canibalismo intrauterino | El embrión más desarrollado se alimenta del resto de embriones y huevos | Tiburón toro |
| Ovovivíparos Placentarios | Desarrollo embrionario en el útero con conexión placentaria a la madre | Géneros Carcharhinus y Prionace |
