El 30 de diciembre se cumple un año de la histórica aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en Argentina. Esta ley representa un hito en la lucha por los derechos de las mujeres y personas con capacidad de gestar, y ha generado un impacto significativo en la sociedad argentina.
Pañuelos verdes, símbolo de la lucha por el aborto legal en Argentina.
Un Año de Conquista
Hace un año, Argentina conquistó el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, se reivindica haber sacado el aborto de la clandestinidad y haberlo instalado en la agenda pública como un problema de derechos humanos, justicia social y de salud pública.
La ley 27.610 es un paso histórico que amplió el marco de acceso a los derechos que estaban vigentes hasta entonces en Argentina. Es una ley que cambia el día a día de las mujeres, lesbianas, varones trans, personas no binaries y niñas que se encuentran ante la situación de un embarazo no deseado. Es una ley que permite elegir y no pagar esa elección con la salud, con la vida o con la libertad. Es una ley contra el disciplinamiento y la violencia sobre nuestros cuerpos.
Hoy Argentina cuenta con una ley que permite interrumpir voluntariamente una gestación hasta la semana 14 inclusive y luego de la semana 15 hacerlo en situaciones de perjuicio para la salud o la vida de la mujer o persona gestante o en caso de que el embarazo sea producto de violencia sexual.
La legalización del aborto se convierte en el mayor éxito político del presidente argentino, Alberto Fernández, en el año que lleva en la Casa Rosada.
Experiencias Personales
Gio tiene 30 años y tres hijes de 3, 5 y 9 años. Vive en Anai Mapu, uno de los barrios populares más grandes de Cipoletti, Río Negro. Trabaja precarizada y sin recibo de sueldo en un comercio. Se separó de su pareja por los “malos tratos”. Va al Centro de Salud del barrio y averigua cómo acceder a una Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Unos días después de haberse hecho la práctica segura con misoprostol, acompañada por un equipo del hospital, vuelve al Centro de Salud. Hace la cola.
Valeria es de Bahía Blanca, una ciudad a 600 kilómetros de Buenos Aires. Valeria pasó por la experiencia un aborto a los 16, y ahora tiene 61. “Te estoy hablando de hace muchos años, no había Misoprostol ni nada parecido”. “Recuerdo la sensación de estar escondiéndome”, continúa Valeria. “Mis padres nunca se enteraron. Yo salí de aquel consultorio y me quedé en casa de una amiga un par de días. En retrospectiva, me doy cuenta de la inconsciencia. Me metí en casa de un médico, no sabía ni quién era. Ni pensé que me podía haber muerto”.
Mariela acudió a una clínica, pero le supuso una deuda grandísima. “Mis padres me ayudaron, pero les debí plata durante mucho tiempo”.
Impacto de la Ley
“La ley aporta mucho a la despenalización social del aborto y eso se ve en lo concreto y cotidiano: acceder al sistema de salud sin tantos miramientos, aunque todavía haya profesionales que no acompañan o dilatan la práctica. Los datos muestran que las consultas y los abortos dejaron de ser accesos y datos clandestinos.
Desde Socorristas en Red, en tanto, acompañaron en sus procesos de abortos a unas 10.900 personas desde el 20 enero hasta el 30 de octubre. 308 de ellas tenían hasta 17 años, mientras que 9.592 eran mayores de 18 años.
Sin ir más lejos, en todo 2020 se habían realizado 18.560 tratamientos con misoprostol, el medicamento que se utiliza para abortos seguros.
La legalización del aborto "es una cuestión de libertad que ya han conseguido en otros lugares, así que es una injusticia que aquí eso no esté", razonó una de las asistentes a la manifestación, Claudia Laudano. "Hace 32 años que peleo por el aborto legal por convencimiento, soy una activista desde hace tiempo y creo que este año va a salir".
Una marea colorida inundó el centro de Buenos Aires cuando miles de mujeres se acercaron con su pañuelo verde en alto hasta el Congreso de la capital argentina para reclamar la sanción de una ley que garantice el aborto legal, seguro y gratuito.
Con 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención, el Senado argentino aprobó este 30 de diciembre legalizar el aborto en las primeras 14 semanas de embarazo.
Celebración en las calles de Buenos Aires tras la aprobación de la ley de aborto legal.
Desafíos Pendientes
A un año de la Ley, si bien se consolidaron fuertemente equipos que venían garantizando ILE, no se ampliaron. Dentro de una misma ciudad, hay lugares donde se garantiza el acceso al aborto, y otros donde no se garantiza nada, ni siquiera la derivación. Y asegura que todavía “falta una difusión intensa” por parte del Ministerio de Salud para garantizar este derecho.
“Las paredes del sistema de salud mantienen un profundo silencio del aborto”, agrega Ruth. Y señala que, si bien hubo un avance enorme tanto social, como política y culturalmente sobre el tema, todavía persisten “prácticas que rayan con la crueldad”, sobre todo en las ILE y con las adolescentes.
Esto demuestra que las desigualdades en las provincias y los distintos territorios es otra de los pendientes que destacan las profesionales consultadas. “Notamos que sigue habiendo bastantes obstáculos a nivel regional; hay provincias donde está costando muchísimo y donde los gobiernos no están cumpliendo con la ley nacional”, señala Julieta Bazán.
Desde Santiago del Estero, Analía Santilli, psicóloga social y miembro de la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir también pone el acento en las dificultades que se registran en provincias conservadoras, sobre todo territorio adentro. “No hay campañas de difusión ni acceso y acompañamiento en las Unidades Primarias de Atención. Muchos hospitales son objetores. Cuando se presenta la problemática, tienen que viajar a la ciudad de Santiago y cuando llegan los equipos son pequeños, con trámites muy burocráticos que terminan dilatando todo.
Y destaca que todavía falta que las atenciones y acompañamientos tengan una mirada integral, teniendo en cuenta el entorno y el contexto de la persona que solicita la práctica. “La falta de información en algunos territorios hace que todavía existas prácticas del aborto clandestino.
Luego de la legalización, hubo al menos 35 acciones judiciales contra la ley IVE. Sólo prosperaron dos que esperan la resolución de la Corte Suprema de Justicia.
“A un año de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo se abre una nueva etapa de lucha. Según relevamientos realizados por las más de 40 regionales que integran esta Campaña, el acceso al derecho al aborto es desigual en todo el territorio nacional. En muchas ocasiones se realizan derivaciones que demoran el acceso a la práctica, contradiciendo el plazo de 10 días que establece la ley.
Resaltamos la falta del acceso a la mifepristona, un medicamento que garantizaría mejor atención a quienes deciden interrumpir un embarazo. ¡Abortar sin dolor también es político!
Exigimos la efectiva implementación de la educación sexual integral en todo el territorio y que las niñas no sean obligadas a gestar y a parir. ¡Separación ya de la iglesia y el Estado!
Exigimos la libertad de las más de 1500 presas por abortos o eventos obstétricos.
Exigimos el sobreseimiento de la médica Miranda Ruiz, criminalizada en Salta por garantizar un aborto legal. También el cese de la persecución judicial a las compañeras de Salta que luchan por los derechos de las mujeres y disidencias sexuales. Basta de judicializar a quienes garantizan derechos. ¡Garantizar derechos no es delito, es obligación del Estado!
Exigimos al Estado una campaña nacional de difusión de la ley en los hospitales y centros de salud, para que todas las personas que requieran interrumpir un embarazo puedan acceder a la información necesaria para decidir.
Reclamamos también capacitación y sensibilización en perspectiva de género a los equipos de salud en su totalidad: personal médico, de enfermería, de salud mental, de servicios sociales y de admisión.
Seguimos atentas y movilizadas. Si nuestra lucha conquistó una ley, allí donde haya una injusticia en relación a nuestros derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos, seguiremos en alerta.
Obstáculos y Desigualdades
“Fui a preguntar al centro de salud y me dijeron que no hacían ‘eso’ y que no sabían a dónde podía ir” (Mendoza) / “¿Nunca te hiciste un control ginecológico antes? Son solo algunas de las frases recopiladas por la Red de Profesionales como parte de la Campaña #AbortosSinViolencias que lanzaron el 25 de noviembre pasado.
“Una joven mayor de edad con un embarazo de más de 14 semanas viaja a Tartagal, la segunda ciudad más grande de Salta a practicarse un aborto. Les dice a sus tíos que va a buscar trabajo pero va al hospital donde la única médica no objetora es Miranda. Fue un aborto voluntario por causales. La joven toma las pastillas y se queda en el hospital cumpliendo el tiempo establecido.
“Lo primero que ocurre es la violación de confidencialidad por parte del hospital: alguien le avisa a sus tíos y ellos hacen una denuncia. Se difunde en los medios y ahí sale la primera imputación: un aborto sin causales”, continúa.
“La joven entra en una vorágine de conflicto con su propia autonomía» explica Mónica. «Ella lo hace por voluntad propia. Pero después de tanto escándalo, dice que la obligaron. Y el fiscal amplía la imputación al considerar que la persona no autorizó el aborto, pese a que fue una práctica autoadministrada y que firmó el consentimiento de puño y letra”, detalla.
Y agrega: “Esto es una persecución del Ministerio Público de Salta.
La penalización actual no disuade a las mujeres, y que se producen miles de abortos al año en Argentina, al igual que en otros países donde está criminalizado.
Es crucial precisar que abortar presenta un esfuerzo económico que no todas las personas pueden realizar.
Mientras una parte de la población puede pagar un aborto seguro en una clínica privada en el centro de Buenos Aires, muchas personas en situación de vulnerabilidad recurren a métodos que conllevan muchísimos riesgos: con lejía, utilizando una percha, saltando de una escalera. Además, un coste elevado no garantiza una intervención sin riesgos.
“Sucio, maloliente, viejo, desgastado… Tan triste. No llevaría a mi perro al lugar donde me hicieron ese aborto”, dice Flor, una mujer de 38 años que sufrió serias complicaciones a raíz de una interrupción insegura del embarazo cuando tenía 18. “Hoy lucho por el aborto legal, seguro y gratuito para que otras mujeres no lo tengan que pagar tan caro. Nadie debería pasar por lo mismo”.
Aun así, es caro: el precio de una caja de doce pastillas (las necesarias para un aborto) en una farmacia ronda los tres mil pesos argentinos, equivalente a algo más de cien euros en mayo de 2018. Eso cuando se consigue receta médica, porque fuera de la farmacia, “solo cuatro pastillas pueden llegar a costar tres mil pesos”, puntualiza Alma.
“Yo escuché el ‘abriste las piernas, ahora hacete cargo’ más de una vez cuando buscaba información sobre cómo abortar”, recuerda Irene, argentina residente en Luján, a 75 kilómetros de la capital.
“La situación es muy compleja”, lamenta la diputada Martínez, “también la influencia de la Iglesia es terriblemente importante en este caso, y no ayuda”.
El Debate Continúa
Argentina aprueba la ley del aborto
“El debate no es ‘aborto sí, o aborto no’, sino ‘clandestinidad sí o clandestinidad no’”, comenta Silvia Alejandra Martínez, diputada argentina por el partido político Unión Cívica Radical (UCR) y jefa de la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia. “El aborto sí sucede, es sacarlo de la clandestinidad lo que nos puede llevar a reducir este índice que tanto nos duele”, continúa.
Según CELS, el Centro de Estudios Legales y Sociales, basado en Buenos Aires y que realiza estudios sobre derechos humanos en Argentina, “la legalización del aborto es un tema de derechos humanos”. El CELS se posiciona a favor del derecho a decidir, argumentando que obstaculizar el aborto legal viola derechos fundamentales de las personas con capacidad de gestar. El aborto inseguro es un problema de salud pública, comenta Edurne Cárdenas, abogada en CELS. Las complicaciones derivadas de abortos realizados en condiciones de riesgo presentan la mayor causa de mortalidad materna en Argentina y son efectos injustos de su penalización, según datos recogidos en los últimos treinta años por el organismo.
Esta es la razón por la que la Campaña Nacional no aboga solo por el aborto. Según Patricia López, integrante del colectivo feminista y socialista Las Rojas, parte de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, “son tres pilares, y los tres son fundamentales: se reclama educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, y por último, aborto legal para no morir”.
“Toda expresión pública significa presión, tiene un impacto y puede determinar qué ocurre con esta ley”, argumenta esperanzada la diputada Martínez. Las Rojas marchan para evitar que el debate quede ahí dentro [en el Congreso]. “Es lo que intentamos, que la movilización social sea cada vez más fuerte”.
“El aborto es el derecho que falta, la deuda de la democracia argentina con todas las mujeres y personas con capacidad de gestar”, precisa Silvia Alejandra Martínez.
“Desde Las Rojas opinamos que esto no es más que una estrategia para alargar el debate y que nunca acabe. El gobierno de Macri ha perdido muchos apoyos en los últimos meses, y permitir el debate sobre la propuesta del aborto parece una manera de intentar recuperar simpatía”, comenta López.
“Yo pensaba: ¿soy víctima o soy culpable?”, cuenta Mariela, de San Isidro, un barrio acomodado al norte de Buenos Aires.
“Para mí no supuso una experiencia traumática, pero sí tengo muchas amigas que, tras un aborto, tardaron en poder vivir su sexualidad con normalidad, sin culpas. Pienso que si el aborto fuera legal sería una práctica muy simple, se trataría con más naturalidad”, cuenta Valeria mientras toma mate. “Es importante puntualizar que nadie es proaborto, sino que estamos a favor del derecho a decidir”, continúa.
Patricia López, entre risas, habla de la falta de rigurosidad al otro lado del debate. “Casi hasta me alegro de que estén recurriendo a argumentos tan ridículos como el de que no habrá niños por la calle. Demuestra que están perdidos”, comenta durante un ‘martes verde’ frente al Congreso en Buenos Aires.
El Contexto Latinoamericano
Argentina ya es el cuarto país de América Latina en permitir el derecho al aborto libre, después de Cuba, Uruguay y Guyana. Aún hay países como El Salvador, Honduras, Nicaragua, República Dominicana y Haití que lo prohíben sin excepciones. Y otros, como Guatemala o Paraguay, donde hay una prohibición de facto.
Mapa de las leyes sobre el aborto en América Latina.
La Marea Verde Continúa
Una de las consignas que se portó durante la vigilia a favor de la legalización del aborto en Argentina decía: “Cuidado, el feminismo es más contagioso que el coronavirus”.
En América Latina se realizan 6.5 millones de abortos cada año y solo uno de cada cuatro es seguro.
Muchas de quienes portan el pañuelo son estudiantes argentinas de preparatoria o universidad. Y saben que el pañuelo tiene una historia.
Después de cuatro décadas, el uso del pañuelo vuelve a hermanar a un grupo de mujeres que, a pesar de la distancia de contexto y características, toman las calles para luchar porque se las reconozca como sujetas plenas, autónomas y dueñas de su propio cuerpo.
Con la aprobación de esta ley en Argentina le decimos adiós a tener que usar ganchos de ropa, agujas de tejer, hojas de perejil, tés de ruda y sondas. También a los consultorios clandestinos y la culpa que conlleva la ilegalidad. Y, sobre todo, a la desigualdad que provocaba que unos cuántos miles de pesos hicieran la diferencia entre un aborto clandestino en una clínica privada o uno en el patio de una casa sin las condiciones mínimas de higiene o seguridad.
Esta revolución de los pañuelos verdes no termina con esta victoria. La marejada de las mujeres inundará la región con sus cantos, sus bailes y, principalmente, con la lucha por garantizar que los derechos humanos no solo sean para todos, sino también para todas.
