La lactancia materna es un periodo importante en la vida de muchas mujeres, y la decisión de hacerse un tatuaje durante este tiempo puede generar dudas y preocupaciones. Tanto si te gustaban los tatuajes antes del embarazo, como si se te ha ocurrido hacerte uno por primera vez ahora, si acabas de dar a luz y / o le estás dando el pecho a tu hijo/a es normal que te preguntes si ambas opciones son compatibles.
A continuación, te contamos los posibles riesgos, contraindicaciones y recomendaciones a tener en cuenta cuando se presenta esta situación.
Compatibilidad de Tatuajes y Lactancia Materna
La compatibilidad entre tatuajes y lactancia materna es una de las preocupaciones más habituales con las que te encontrarás en el estudio. Por eso, debes conocer cuáles son los efectos que puede tener y cómo asesorar a tus clientas de la manera más correcta, para tranquilizarlas y transmitirles toda la información sobre su seguridad.
La preocupación más común entre las mujeres lactantes que quieren tatuarse es si los pigmentos y productos químicos utilizados pueden pasar al bebé a través de la leche materna y representar algún riesgo para la salud. Afortunadamente, la mayoría de los expertos coinciden en que los tatuajes bien curados y realizados en un entorno limpio y profesional son poco probables de representar un riesgo significativo para la lactancia materna.
Los pigmentos de tinta de los tatuajes están diseñados para ser permanentes, lo que significa que están incrustados en las capas más profundas de la piel y no se desplazan fácilmente a través del torrente sanguíneo. Esto reduce la posibilidad de que los componentes de la tinta lleguen a la leche materna en cantidades significativas.
Riesgos Potenciales de Tatuarse Durante la Lactancia
Lo cierto es que, en realidad, la respuesta a la cuestión de tatuarse durante la lactancia materna no está del todo resuelta, ya que, si en teoría, los riesgos o peligros de un tatuaje son mínimos tanto para una mujer que amamanta como para su hijo, los estudios que existen al respecto son casi inexistentes, lo que significa que los expertos no pueden afirmar con certeza que tatuarse sea una opción segura durante la lactancia materna.
No obstante, los especialistas tienden a desaconsejar o contraindicar el tatuaje durante la lactancia materna porque hasta ahora no se sabe si las nanopartículas que potencialmente encontramos en las tintas pueden terminar pasando a la leche materna, ni las consecuencias que esto podría tener para un bebé en desarrollo en caso de que se traspasaran. Hasta ahora, se desconoce si la tinta permanece bien en la dermis, sin “migrar” hacia los conductos galactóforos, que son los conductos que transportan la leche desde los distintos lóbulos mamarios al pezón.
Entre los principales factores que pueden originar complicaciones, nos encontramos con el uso de equipos y herramientas no estériles (que pueden inducir un riesgo de transmisión de VIH, hepatitis C o tétanos), condiciones higiénicas poco adecuadas, reacciones alérgicas a los diferentes pigmentos utilizados, o cuidados después del tatuaje mal realizados o deficientes.
Además, también nos encontraríamos ante otro problema, relacionado con el hecho de que la mamá no pueda tomar ciertos antibióticos en caso de infección durante este período. Y es que entre los principales factores que pueden originar complicaciones, nos encontramos con el uso de equipos y herramientas no estériles (que pueden inducir un riesgo de transmisión de VIH, hepatitis C o tétanos), condiciones higiénicas poco adecuadas, reacciones alérgicas a los diferentes pigmentos utilizados, o cuidados después del tatuaje mal realizados o deficientes.
Esto significa que, cualquier mujer lactante que desee tatuarse, como cualquier otra persona, debe acudir a profesionales con experiencia que cumplan con las normas básicas de higiene.
Tintas de Tatuaje: Composición y Posibles Efectos
Lo que en realidad suscita el debate sobre tatuarse o no durante la lactancia es el riesgo que podrían suponer las tintas que se utilizan a la hora de hacer el tatuaje. Y es que algunas tintas contienen nanopartículas que pueden tener un efecto cancerígeno. Normalmente, se supone que deben permanecer bajo la piel, y no llegar al torrente sanguíneo ni a la leche materna.
Entre las tintas utilizadas para un tatuaje, existen algunas que podrían tener un efecto negativo en el cuerpo de la mamá y el bebé:
- Zinc para color blanco
- Cinabrio, hierro, mercurio y cadmio para tintas rojas
- Cobalto para tintas azules
- Aluminio y manganeso para violeta
- Carbono o hierro para color negro
No todas las tintas tienen la misma composición, y algunas pueden ser consideradas más seguras que otras. Sin embargo, debido a la falta de regulación específica y estudios sobre su seguridad en la lactancia, es difícil determinar qué tintas son realmente seguras. Es mejor investigar los componentes de las tintas y buscar estudios que garanticen el uso de productos libres de metales pesados y otras sustancias.
Cuidados Posteriores y Alternativas
Si una madre lactante decide hacerse un tatuaje, es crucial seguir una serie de cuidados posteriores para minimizar los riesgos. Dentro de los cuidados se incluye mantener el área tatuada limpia y seca, evitar la exposición al sol y seguir las instrucciones del tatuador. Además, es importante vigilar cualquier signo de infección y buscar atención médica si se nota cualquier cosa extraña.
El uso de cremas anestésicas durante el proceso de tatuado es generalmente seguro para las madres lactantes. Estas cremas están diseñadas para aliviar el dolor sin afectar la producción de leche o la calidad de la misma. No obstante, es recomendable consultar con un profesional de la salud antes de su uso.
Por tanto, lo mejor es esperar hasta que finalice la lactancia materna. En cualquier caso, es evidente que no existe ningún tipo de contraindicación a la hora de amamantar al bebé cuando ya tienes un tatuaje en el cuerpo. Pero si te lo has hecho recientemente, lo mejor es vigilarlo, y reaccionar rápidamente acudiendo al dermatólogo en caso de infección.
En general, se recomienda esperar unos meses tras el parto antes de tatuarse. Así, el cuerpo se recupera por completo y se reduce el riesgo de complicaciones en el proceso y la curación posteriores. Además, se recomienda considerar cómo el tatuaje puede afectar a la capacidad de la madre para cuidar de su bebé en el proceso de curación, y la disponibilidad de su pareja (si la hubiere) para poder asumir mayor responsabilidad hasta que el tatuaje esté completamente curado.
Otras Consideraciones
Amamantar con un tatuaje ya existente no presenta riesgos conocidos para el bebé. La tinta de los tatuajes anteriores al embarazo permanece en la piel y no afecta la leche materna. Sin embargo, es importante mantener una buena higiene del área tatuada y estar atento a cualquier cambio inusual. Como en cualquier otra situación, un cambio visible puede requerir de atención médica.
La eliminación de tatuajes durante la lactancia no es recomendable debido a los riesgos que implica el procedimiento. El uso de láser para eliminar tatuajes puede liberar partículas de tinta en el cuerpo, y no se sabe con certeza si estas pueden llegar a la leche materna. Por esta razón, se aconseja esperar hasta después de la lactancia para someterse a tratamientos de eliminación de tatuajes.
Siempre que quieras tatuarte tienes que tener en cuenta que el estudio de tatuaje cumpla con todos los controles higiénico-sanitarios para evitar la transmisión de enfermedades como hepatitis B, C o VIH.
Por otro lado, también mencionar que un tatuaje no afecta ni dificulta para nada el parto. Algunos/as anestesistas optaban por no administrar epidural a mujeres con tatuajes en la espalda por la creencia de que podían existir riesgos si se transmitían pigmentos del tatuaje durante la inyección. Sin embargo, no existen evidencias científicas sobre esto y queda en manos del/ de la anestesista tomar la decisión de aplicar epidural o no.
Por otro lado, debes tener en cuenta que el embarazo provoca estrías y estiramientos en la piel, y en ocasiones se requiere de un tiempo indeterminado para que la piel vuelva a su estado normal, por lo que quizás se obtengan los resultados deseados con el dibujo del tatuaje si se realiza unos meses después.
Si el tatuaje es anterior al parto y ya está completamente curado, este no afecta para nada el poder darle pecho al bebé, pero en ningún caso es recomendable realizarse un tatuaje en el pezón o la areola durante la fase de lactancia. Durante el proceso de curación, la herida aún no ha cicatrizado por lo que al amamantar al bebé, dificulta que la herida cicatrice correctamente a la vez que es peligroso ya que el bebé puede absorber los compuestos químicos de la tinta.
En la siguiente tabla se resumen los puntos clave a considerar:
| Aspecto | Recomendación |
|---|---|
| Tatuajes existentes antes del embarazo | Seguros, mantener higiene |
| Tatuajes nuevos durante la lactancia | Precaución, elegir estudio con normas de higiene |
| Tatuajes en pezón o areola durante la lactancia | No recomendable |
| Eliminación de tatuajes durante la lactancia | No recomendable, esperar |
| Donación de leche materna | Esperar 4-12 meses después del tatuaje |
