En los albores del siglo XIX, la población mundial alcanzó un hito significativo: mil millones de personas. Durante los siguientes 220 años, esta cifra se multiplicó por ocho, alcanzando los 8 mil millones de habitantes que residen actualmente en el planeta. Es importante destacar que la mitad de este crecimiento se produjo a partir de 1975. Este aumento continuo de la población mundial ha sido posible gracias a los avances significativos en el cuidado de la salud y la nutrición.
La tasa global de fecundidad se define como el número medio de nacimientos por mujer a lo largo de su vida. En 2020, esta tasa se situó en 2,3, un valor ligeramente superior a la tasa de reemplazo de 2,1 nacimientos por mujer, que es la necesaria para que una generación se reemplace a sí misma. Sin embargo, este promedio mundial oculta grandes disparidades entre las tasas de fecundidad de los diferentes países.
Con la excepción de Afganistán (puesto 14), todos los 30 países principales se encuentran en el continente africano. No obstante, incluso los países que actualmente exhiben altas tasas de fecundidad han experimentado un fuerte descenso en los últimos 60 años. En el pasado, una mayor cantidad de niños aumentaba las posibilidades de que algunos llegaran a la edad adulta, debido a las elevadas tasas de mortalidad infantil.
La tasa de fecundidad (o fertilidad) en un año X en una población es el número medio de hijos que nacen de una mujer si esta vive hasta el final de su edad fértil y, en cada año fértil, da a luz según la fertilidad media de las mujeres de precisamente esa edad en el año X. De una manera más rápida y solo un poco imprecisa, una tasa de fecundidad de 2,5 en una población significa que esperamos que una mujer que pertenezca a esa población tenga 2,5 hijos de media.
La tasa de fecundidad es particularmente útil cuando la comparamos con la tasa de reemplazo de una población, es decir, con la cantidad de niños que tienen que nacer para mantener la población constante a lo largo del tiempo. Muchos lectores estarán familiarizados con la idea de que la tasa de reemplazo es 2,1. Esta es la cifra más manejada en los medios de comunicación e incluso en artículos de investigación. ¿Por qué 2,1? En una población que no practique abortos selectivos (esto es, que no se aborte más a las niñas que a los niños) nacen aproximadamente 105 niños por cada 100 niñas. En una economía avanzada con una esperanza de vida alta, unas 98 de esas 100 niñas sobreviven toda su edad fértil.
Imaginemos un país A con 1.000 mujeres en edad fértil. Si estas 1.000 mujeres dan a luz a un total de 2.100 hijos (una tasa de fecundidad de 2,1), 1.076 serán niños y 1.024 niñas. De esas 1.024 niñas, 1.000 sobrevivirán su edad fértil y darán a luz, a su vez a 2.100 hijos, manteniendo el tamaño de la población constante a lo largo del tiempo. El problema, claro, es que en mi cálculo he empleado dos hipótesis que son razonables para las economías occidentales, pero no para muchos otros países. Primero, que no se practiquen abortos selectivos. Tristemente este no es el caso en muchas partes de Asia (aunque la situación va remediándose). En China nacen 115 niños por cada 100 niñas. Por tanto, la tasa de reemplazo en China es aproximadamente 2,19, no 2,1. Segundo, muchas menos mujeres sobreviven a su edad fértil fuera de las economías avanzadas. En un país con alta mortalidad femenina, la tasa de reemplazo puede incluso llegar a ser 2,6 (y en siglos pasados hasta 4). Aunque no tenemos datos muy precisos sobre la razón de nacimientos niños/niñas o sobre la tasa de mortalidad entre las mujeres jóvenes en muchas partes de África y Asia, mis cálculos son que la tasa de reemplazo de la humanidad es aproximadamente 2,22.
Según los datos más recientes de las Naciones Unidas, la tasa de fecundidad de la humanidad en 2023 fue de 2,31. Sin embargo, los números de nacimientos de las Naciones Unidas están "inflados". Por ejemplo, para China, las Naciones Unidas predijeron 10,66 millones de nacimientos en 2023, cuando, según la Oficina Nacional de Estadística de China (el "INE" Chino), solo se produjeron 9,02 millones de nacimientos (y, casi seguro, la cifra real esté más cercana a 8,5 millones que a 9 millones, pues las autoridades provinciales de China tienen incentivos a exagerar el número de nacimientos). No es China el único caso. Comprobando uno a uno todos los países para los que he encontrado datos nacionales, los nacimientos que predice las Naciones Unidas son más altos por un factor significativo*. Ajustando la tasa de fecundidad mundial para que refleje unos datos de nacimientos más exactos, en 2023 habremos estado aproximadamente en 2,2. Es decir, por debajo de la tasa de reemplazo de 2,22. Como explicaba antes, esto no había pasado nunca, ni durante las guerras mundiales ni en epidemias masivas.
Pero entonces, ¿por qué sigue creciendo la población mundial? Por la inercia de las generaciones pasadas. Hay muchas mujeres a nivel mundial en edad fértil y, aunque de media no tengan suficientes hijas para reemplazarlas en la próxima generación, la población sigue creciendo durante unos años. Un ejemplo ilustra esta "inercia". Imagínese dos parejas: los Sánchez y los García. Los Sánchez tienen dos hijos y los García dos hijas. Y, por causalidad, los dos hijos Sánchez se casan con las dos hijas García. Las dos nuevas felices parejas solo tienen un hijo cada una. Como los abuelos todavía no se han muerto, la población Sánchez-García ha crecido de ocho (los cuatro abuelos y los cuatro hijos) a diez (los cuatro abuelos, los cuatro hijos y los dos nietos). Pero los Sánchez-García no se están reemplazando: cuando se mueran los abuelos, la población Sánchez-García bajará a seis. Bueno, pues eso es lo que está pasando en el planeta ahora mismo: los nietos ya han llegado, pero los abuelos, que son más que los nietos, siguen vivos.
De manera más rigurosa: la tasa bruta de natalidad del planeta (los nacimientos que tenemos en un año) anda por el 16 por mil (16 nacimientos por cada 1.000 habitantes del planeta), pero la tasa bruta de mortalidad anda por el 7,5 por mil (7,5 defunciones por cada 1.000 habitantes del planeta), con un crecimiento de 8,5 por mil. La tasa bruta de natalidad irá reduciéndose de manera muy rápida en las próximas décadas, reflejando la caída de la tasa de fecundidad que ya se ha producido y la tasa bruta de mortalidad subirá a medida que la población envejezca, por mucho que avance la esperanza de vida (aunque vivamos 95 años de media en vez de 85, habrá tanta gente de 95 años que la mortalidad se disparará: en Japón la tasa bruta de mortalidad es el 12,7 por mil). Una extrapolación sencilla de la evolución de la tasa bruta de natalidad y mortalidad durante las últimas décadas nos dice que ambas tasas se cruzarán (y por tanto la población mundial caerá) en algún momento cerca de 2055.
2023 fue, muy probablemente, un año único en la historia de la humanidad. Por primera vez en nuestra existencia como especie, los seres humanos ya no nos reemplazamos. Es decir, la fecundidad de la humanidad ha caído por debajo del nivel necesario para mantener la población constante en el largo plazo. Fíjese, querido lector, que no me refiero a la fecundidad en las economías avanzadas, sino a la de todos los seres humanos, incluyendo África y el mundo musulmán, dos regiones donde la fecundidad todavía sigue siendo relativamente alta. El declive demográfico de la humanidad ha comenzado. Este hito excepcional en nuestra historia colectiva requiere cierta explicación.
Llegado a este punto en todas y cada una de mis charlas (o artículos) alguien me comenta: "Sí, muy bien, ¿pero qué pasa con África/el mundo musulmán/Haití?" (bueno, lo de Haití solo me lo preguntan en charlas con audiencias de Iberoamérica). Empecemos con el mundo musulmán, pues los datos para esta región son más fiables que para el resto de África y Haití. La fecundidad en esta región también está cayendo muy deprisa, mucho más de lo que yo vaticinaba en 2021. En mi artículo mencionaba el caso de Turquía, con sus 1.112.859 nacimientos y tasa de fecundidad de 1,76 en 2020. Bueno, pues Turquía ha tenido 934.215 nacimientos y una tasa de fecundidad de 1,51 en 2023, una reducción de 0,25 en solo tres años. A esta velocidad, Turquía va a tener los niveles de fecundidad de España o Italia antes de 2030 y empezará a perder población alrededor de 2035. De hecho, si uno multiplica el número de nacimientos en Turquía en 2023 por 85 (la esperanza de vida en los países más avanzados), ya nos sale que Turquía está por debajo del nivel de nacimientos necesario para mantener su población actual. ¿Es Turquía una excepción en el mundo musulmán? No: solo va unos pocos años por delante de la región. La tasa de fecundidad en Irán está en 1,70 y en Túnez en 1,50. Incluso en países con tasas de fecundidad más altas, como Egipto, esta tasa ha caído del 3,5 en 2014 al 2,58 en 2023, una reducción de casi un hijo por mujer en solo una década. A la velocidad actual, la tasa de fecundidad en Egipto caerá por debajo de la tasa de reemplazo en 2027, prácticamente mañana desde el punto de vista demográfico.
En el caso de Indonesia, donde no tenemos datos fiables, una economista del Banco Mundial experta en este país me comentaba hace unos días que se estaban cerrando muchísimos colegios de educación primaria porque ya no hay suficientes alumnos.
Baja tasa de natalidad y envejecimiento mundial: ¿Cómo afectaran al mundo?
Hay más dudas para África (y Haití) porque los datos de nacimientos en estos países son de muy mala calidad. Pero todo lo que observamos es que la fecundidad también está cayendo muy deprisa y que de hecho puede ser ya bastante más baja de lo que estiman las Naciones Unidas. Por ejemplo, en Kenia, donde hay una encuesta de hogares relativamente fiable, la tasa de fecundidad ha caído de 4,8 hijos en 2009 a 3,4 hijos en 2019, con áreas como la zona metropolitana de Nairobi ya por debajo de 2,1 en 2023. De nuevo, extrapolando el pasado, y dado lo que hemos visto en otros países, Kenia puede estar por debajo de la tasa de reemplazo para 2035 (y no descartaría que incluso antes). En todo caso, no necesitamos que la tasa de fecundidad en África caiga de manera dramática para que la población mundial decrezca a partir de 2055: con cientos de millones de personas muriendo en Asia durante las próximas décadas, los nacimientos en África no serán suficientes para compensar estas defunciones y la población total caerá.
¿Y Haití? Pues los datos de nacimientos son de una fiabilidad ínfima, pero dado lo que observamos en otras estadísticas (como número de estudiantes en los colegios), deben de andar por una tasa de fecundidad de 2,6, una tasa alta pero no muy encima de la de reemplazo, dado su alto nivel de mortalidad entre las mujeres jóvenes. Con todo, con 11,5 millones de habitantes, no se trata de una población que marque la diferencia, ni siquiera en el contexto de Iberoamérica.
La caída de la fecundidad y el envejecimiento implican que la razón entre la población en edad de trabajar y la población total se reduce. Lo que esto significa es que podemos tener una situación donde, mientras el PIB por adulto en edad de trabajar sigue creciendo con fuerza, el PIB per cápita o total no lo hace. De nuevo un simple ejemplo clarifica esta idea. Imaginémonos un país con cuatro personas: tres trabajadores y un jubilado. Cada trabajador produce 100 unidades de bienes y servicios. El PIB total es 300 y el PIB per cápita 75. De repente, al envejecer la población, uno de los tres trabajadores se jubila y los dos trabajadores restantes incrementan su producción a 150. El PIB total sigue siendo 300 y el PIB per cápita 75, lo que parece sugerir estancamiento económico cuando, en realidad, este país lo está haciendo francamente bien: su productividad ha crecido un 50%.
Si analizamos el PIB por adulto en edad de trabajar desde 1990 a 2019, Japón ha crecido a un ritmo anual del 1,44% El caso paradigmático de cuán engañosa se ha vuelto la noción de crecimiento del producto per cápita es el de Japón. Entre 1990 y 2019, el PIB de Japón creció a un ritmo anual del 0,93%, muy por debajo del 2,49% de Estados Unidos. Este comportamiento aparentemente decepcionante ha motivado ríos de tinta analizando los orígenes del deslucido crecimiento de Japón y proponiendo mil remedios diferentes.** La realidad es que todos los libros y artículos de investigación al respecto han sido una enorme ...
Las soluciones a corto plazo como la inmigración pueden ayudar hasta que las poblaciones se reduzcan en todos los países. La cosecha actual de la humanidad nunca ha tenido que lidiar con poblaciones cada vez más reducidas a escala mundial. ¿Cómo cambiará esto los medios de vida humanos, las prioridades y las expectativas de la vida?
Comparativa de Natalidad e Índice de Fecundidad (Datos Recientes)
A continuación, se presenta una tabla comparativa con datos de natalidad e índice de fecundidad de diversos países, incluyendo la variación porcentual del índice de fecundidad:
| País | Fecha | Nacidos | Nacidos Hombres | Nacidos Mujeres | Tasa Natalidad (‰) | Índice de Fecundidad | Variación (%) |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| España | 2024 | 318.115 | 164.617 | 156.039 | 6,50 | 1,12 | -3,34% |
| Alemania | 2024 | 677.117 | 355.299 | 337.690 | 8,10 | 1,39 | -4,79% |
| Reino Unido | 2023 | 712.699 | 375.379 | 355.539 | 10,02 | 1,56 | 0% |
| Francia | 2024 | 663.500 | 346.989 | 331.344 | 9,70 | 1,66 | -6,74% |
| Italia | 2024 | 369.922 | 195.376 | 184.514 | 6,30 | 1,21 | -2,42% |
| Portugal | 2024 | 84.642 | 43.748 | 41.951 | 7,90 | 1,45 | 1,40% |
| Estados Unidos | 2023 | N/A | N/A | N/A | 10,70 | 1,62 | -2,41% |
| Japón | 2023 | N/A | N/A | N/A | 6,00 | 1,20 | -4,76% |
| China | 2023 | N/A | N/A | N/A | 6,39 | 1,00 | -3,38% |
| Afganistán | 2023 | N/A | N/A | N/A | 35,44 | 4,84 | -1,87% |
Nota: N/A = No disponible en los datos proporcionados.
La tasa de Natalidad o tasa de natalidad bruta es el número de nacimientos de una población por cada mil habitantes en un año. Ofrece la ventaja de lo sencillo de su interpretación, sin embargo presenta algunos problemas a la hora de comparar datos de distintos países. Esto es así porque la estructura por edad y sexo de la población puede llevar a diferencias en la Tasa de natalidad, que no dependen realmente de la fecundidad de la población en cuestión.
Otro parámetro útil para medir la natalidad de un país es la Tasa de Fecundidad o Índice de Fecundidad, que mide la relación el número de nacimientos ocurridos en un año con el número de mujeres en edad fértil (se entiende que una mujer está en edad fertil entre los 15 y los 49 años). En principio, es una medida más fiable que la tasa de natalidad para comparar la fertilidad entre países pues tiene en cuenta sexo y edad para su cálculo. Para que la Piramide de población se mantenga estable, la tasa de fecundidad debe ser de al menos 2,1 hijos por mujer.
En 2022, la tasa de fertilidad mundial se situó en 2,26 hijos por mujer. Esta cifra refleja un leve descenso en comparación con el año anterior, pero una reducción significativa respecto al inicio del periodo observado, cuando el promedio era de 2,62 hijos por mujer.
Ambos supuestos añaden cierta incertidumbre a las proyecciones futuras de la tasa de fecundidad.
