El tartamudeo infantil es un trastorno del habla caracterizado por la repetición o prolongación frecuente de sonidos, sílabas o palabras, o por numerosas vacilaciones o pausas que interrumpen el flujo rítmico del habla. Esta alteración del lenguaje es la más común en la edad pediátrica y la que más desconcierto y dudas genera en los padres. Se recomienda la expresión “niño con disfluencia” o “niño que tartamudea”.
El tartamudeo infantil afecta aproximadamente al 5% de los niños entre 2 y 5 años, y puede durar desde varias semanas hasta años. En ocasiones, la tartamudez se complica y puede acompañarse de movimientos de la cara u otras partes del cuerpo, que coinciden en el tiempo con las repeticiones, prolongaciones o pausas en el flujo verbal.
Causas del Tartamudeo en Niños
La etiología de la tartamudez ha sido objeto de múltiples estudios. Gracias a las investigaciones en el campo de la neurociencia, a partir de 1990 sabemos que no podemos seguir atribuyendo causas de tipo emocional a este trastorno del lenguaje. La logopedia hoy puede afirmar, gracias a las neurociencias, que la tartamudez tiene una base neurológica y no es originada por factores externos ni psicológicos. Investigaciones en las áreas de la genética, neuroimagen y coordinación motora están demostrando que podemos estar ante un trastorno causado por un problema de integración de los «circuitos neurológicos».
Son muchos los factores que se pueden atribuir como causas que se asocian al tartamudeo. Entre ellos destacan:
Base Neurológica
Los niños que tartamudean tienden a mostrar anomalías del desarrollo del área de Broca. Estas anomalías del cerebro izquierdo se encuentran también en el cerebro de personas adultas con tartamudez persistente, confirmando así que estas diferencias con las personas fluentes, no son una consecuencia sino una causa.
Carga Genética
Las investigaciones evidencian la importancia de la carga genética en este trastorno, algo que los profesionales corroboran continuamente. Desconocemos cuál es el gen que determina la presencia o predisposición a padecer una tartamudez, pero la herencia genética es un claro factor de riesgo. La importancia de la carga genética es innegable, en particular, entre padres varones e hijos varones.
Desarrollo del Lenguaje Infantil
En el desarrollo del lenguaje infantil intervienen numerosos procesos cognitivos que deben ir madurando: uno de ellos es la capacidad de programar la cadena de sonidos para poder emitir una palabra completa. Cada una de las palabras que empleamos en la comunicación verbal está formada por una serie de fonemas que resultarían ininteligibles si no se organizasen de una manera concreta.
Como consecuencia de ese déficit en la programación fonológica, la persona disfémica presenta interrupciones en el habla que adoptan la forma de repeticiones de la sílaba inicial, bloqueos (incapacidad para emitir una palabra o sonido) o prolongaciones evidentes del sonido inicial de la palabra.
Otros factores
El desarrollo lingüístico del niño -principal hito de la etapa infantil- no es homogéneo como tampoco lo es la maduración de los procesos y sistemas necesarios para que el habla sea fluida. Dependiendo del momento en el que se realice el diagnóstico, el niño estará en pleno desarrollo por lo que tal vez no cuente con una buena musculatura orofacial, lo que le impedirá pronunciar los sonidos adecuadamente. O es posible que muestre inmadurez en el sistema de programación fonológica o una deficiente coordinación fono-respiratoria.
Diagnóstico y Evaluación
Cuando llega a consulta un niño de 2, 3 o 5 años que presenta disfluencias -y una vez que hayamos descartado otras cuestiones que pueden tener como síntoma una tartamudez (un trastorno emocional o del lenguaje no es la causa de una tartamudez, pero esta puede ser uno de los síntomas) u otros factores que puedan afectar a la fluidez del habla (problemas auditivos, por ejemplo)-, la primera hipótesis que hemos de manejar es la de una disfluencia evolutiva.
El profesional especializado en trastornos del lenguaje y del habla tiene que realizar un buen diagnóstico, ya que la intervención será diferente dependiendo de que se trate de una disfemia o de otro tipo de dificultad.
Es importante tener en cuenta ciertos factores:
- Historia Familiar.
- Edad del niño en el inicio de la tartamudez.
- Duración del cuadro. El 80% de niños con disfluencias remiten en aproximadamente 12 meses.
- Género. Las niñas tienen mayor posibilidad de remisión. En la edad adulta el ratio es de aproximadamente 4 hombres por 1 mujer.
- Tipos de disfluencia y velocidad del habla.
Tratamiento y Recomendaciones
El mejor momento para la intervención siempre será cuanto antes, entre otras cosas porque resulta mucho más eficaz el tratamiento cuando aún no han aparecido «conductas secundarias» (muletillas, fuerza, evitación, circunloquios, ansiedad…).
3 consejos para mejorar y corregir la tartamudez
Tengamos en cuenta que, de los niños que acuden a terapia a edades tempranas (3, 4 o 5 años) por esta causa, en torno al 80 % dejará de tartamudear espontáneamente si trabajamos con las familias para que realicen un buen modelado y no generen problemas añadidos (como contribuir, por desconocimiento, a la pérdida de autoestima del niño). El 20 % restante mantendrá la tartamudez hasta la edad adulta, pero lo hará bajo control.
A los padres se les recomienda no darle al problema más importancia de la necesaria en presencia del niño. También es importante evitar situaciones sociales que conlleven estrés. Se debe escuchar con paciencia al niño y dejarle terminar todas las frases. También es importante asistir a un logopeda lo antes posible, ya que cuanto antes se comience a tratar el problema más fácil será poder solucionarlo. La ayuda profesional prestada ayudará tanto al niño como a los padres a saber qué medidas deben tomar para ir mejorando el problema, hasta que llegue a superarse.
Si el niño crece con una tartamudez instaurada, sin intervenir, es muy posible que desarrolle trastornos emocionales y comportamientos atípicos que interfieran en su desarrollo y capacidad de socialización.
Tabla resumen de factores y remisión
| Factor | Descripción | Impacto en la remisión |
|---|---|---|
| Edad de inicio | Edad en la que comienza el tartamudeo | Intervención temprana mejora la remisión |
| Género | Niño o niña | Niñas tienen mayor probabilidad de remisión |
| Historia familiar | Presencia de tartamudez en la familia | Factor de riesgo |
| Duración | Tiempo que lleva el niño tartamudeando | Mayor duración, menor probabilidad de remisión espontánea |
| Intervención | Terapia logopédica y apoyo familiar | Aumenta significativamente la probabilidad de remisión |
