No todo es felicidad y alegría en lo referente a la maternidad y la presentadora Tania Llasera lo sabe bien. Bien cierto es que la maternidad es algo bello y precioso, una experiencia increíble y mágica, pero también esconde otra cara menos amable, la de todas las dificultades que conlleva, el estrés, la culpa, el agotamiento y la factura que pasa a nivel de salud mental en muchas mamás.
Es algo muy normal y cada día son más las caras conocidas que optan por no esconder esta faceta de la maternidad y narrar con las dificultades que se han encontrado ellas. Es el caso de la presentadora Tania Llasera, que siempre ha hablado sin tapujos sobre la cara menos amable de convertirse en mamá.
La maternidad cambia radicalmente la vida, pero también la forma de verla y de entenderla. Sabemos que las prioridades cambian, el ritmo del día a día (a veces, agotador), los proyectos con los que antes se soñaba… Pero es que también se modifica el cerebro de la mujer en el embarazo y tras dar a luz, tal y como ha demostrado la Neurociencia.
En redes sociales vemos, muy a menudo, vidas y maternidades perfectas, en la que la crianza de los hijos es fácil… Frente a todo eso, escucharte a ti hablando de culpa, de no llegar a todo, hace que muchas madres se sientan identificadas contigo, que vean otra realidad.
La Maternidad según Tania Llasera
Así cuenta en primera persona las dificultades a las que se ha enfrentado con la llegada de sus hijos. La presentadora resume de esta forma lo que ella misma ha vivido con su maternidad en la sociedad actual: "Tenemos que ser como perfectas. Tenemos que trabajar como si no tuviéramos hijos, tenemos que ser madres como si no trabajáramos. Cada una es madre como buenamente puede dentro de sus circunstancias".
Yo creo que hay tantas maternidades como madres hay en el mundo, y la mía en particular me cambió la vida 180 grados, di una vuelta absoluta. Justo estaba reflexionando este fin de semana porque se me ha planteado un viaje y ¡ostras! hace que no viajo lejos y más de cuatro días desde que fui madre. Al final, quieres estar con tus hijos, para eso los has tenido. Y la verdad es que estoy disfrutando muchísimo de la maternidad y de este momento en el que estoy; mis hijos ahora tienen diez y ocho años y estoy en una etapa súper bonita porque todavía no son adolescentes, pero tampoco son bebés. Estoy como en esa ‘era de oro’ que estoy saboreando muchísimo.
Tania Llasera se sincera con nosotros y cuenta, con total honestidad, las luces, pero también las sombras de haber cumplido un sueño tan bonito (y tan duro) como convertirse en madre. Unas palabras con las que, sin duda, se sentirán identificadas muchas otras mujeres.
La Salud Mental y la Maternidad
La presentadora también ha hablado de un tema que a menudo se visibiliza poco, el de cómo la maternidad afecta la salud mental. "Me costó muchísimos años de terapia, ocho años.
Ella explica que se vio obligada a pedir ayuda psicológica al poco de convertirse en madre y que es algo que no debería ser visto sin tantos prejuicios, pues a menudo es necesario y bueno contar con el apoyo de un profesional en salud mental para sobreponerse a diferentes circunstancias de la vida. "Cuidarse para cuidar es fundamental.
Pero la maternidad diluye entre deberes, responsabilidades y la culpa es eterna: y anteponemos todo a nosotras. Si estás pasando una mala racha, dadas las circunstancias actuales, más todavía. Es de valientes e inteligente pedir ayuda chicas, no de cobardes. No estamos locas, es que no podemos dar más. Salud mental primero siempre. Es el coco quien lleva el volante del cuerpo señoras. Y no al revés", explica la presentadora.
Tiene toda la razón. Si no nos cuidamos primero nosotras no podemos cuidar de los nuestros. Así que vamos a hacer caso de las palabras de Tania Llasera: cuidémonos para estar bien y poder gozar más de la vida, de la faceta como madres pero también de las demás. Visibilizar estos temas siempre es de gran ayuda y más personas deberían hacerlo.
Hace un par de semanas, la presentadora Tania Llasera contaba en sus redes sociales que había tomado la decisión de buscar ayuda profesional ya que estaba sobrepasada por el cuidado de sus hijos. De repente, se dio cuenta de que había días en que esa labor, que admite también que le hace feliz, estaba acabando con sus energías. No pasa nada por admitirlo, por contarlo y por sentirlo.
Yo tuve a mis dos hijos muy seguidos, fueron prácticamente dos cesáreas en un año, y al principio fue una época muy confusa, muy difícil. No estaba deprimida, pero poco me quedaba; realmente estaba muy superada por esa doble maternidad tan rápida.
En relación a las consecuencias de ese agotamiento (el gritar más a los hijos, el alterarse más…), muchas veces aparece la culpa en la maternidad. Yo creo que lo que nosotras sentimos no es culpa. Culpa para mí es lo que pasa cuando tus acciones se no se alinean con tus valores. Y al final, si mis valores son que mamá también tiene que estar contenta y que mamá también tiene que irse con sus amigas a cenar…
Mis hijos no salen en mis redes sociales. Ya saben que, si estoy haciendo un directo o estoy grabando algo, ellos tienen que estar lejos y no salir. Eso ya les da una idea de lo peligrosas que pueden ser las cámaras, las redes sociales y su propia imagen. Ahí tengo bastante ganado porque saben y entienden que mamá se dedica a la imagen y sabe mucho de esto, así que, si te estoy diciendo que no salgas, es para protegerte, porque es importante que no sepan a qué colegio vas, quiénes son tus amigos, qué extraescolares, a qué horas... porque hay gente peligrosa ahí fuera.
Al final es decirles “mirad, mamá necesita, para ser buena madre, pasárselo bien fuera de casa y fuera de estar con vosotros, necesita oxígeno; ¿verdad que cuando tú te vas a jugar con tus amigos mamá no te dice ‘¡no!, quédate conmigo’? Necesitas tu espacio con tus amigos y mamá también necesita su espacio con sus amigas. Y no me da la gana que me haga sentir mal algo que mamá necesita como la comida, como el aire. Necesito salir de ser madre, porque si no, si solo soy madre, me ahogo”.
Tenemos un emocionario, que es un diccionario de emociones que, además, le regalé bastante socarrona a su querido padre. Lo tenemos porque, incluso a mí, me cuesta -a veces días- entender y digerir un sentimiento, una emoción, “qué me está pasando”, “por qué estoy de tan mala uva”, y lo voy a corregir en la ducha el tercer día.
Si volvieras atrás al día en el que nació tu hijo mayor, ¿qué cambiarías? No los hubiera sacado nunca en redes. Yo saqué a mis hijos en redes hasta que una señora en el en el parque le dijo a mi hijo “¡Hombre, Pepe, yo soy amiga de tu madre!” y mi hijo, que en ese momento tenía como dos años, se asustó bastante. Ahí dejé de sacarlos. Es lo único que yo creo que cambiaría.
Dificultades y Pérdidas
En 2014, antes de convertirse en madre de su primer hijo, la presentadora sufrió dos muertes perinatales que narró años después. Llasera ha recordado la experiencia, revelando que se produjo mientras trabajaba en televisión y hablando de su sufrimiento. En el año 2022, la comunicadora decidió dar un paso adelante y hablar públicamente de este tema.
Llasera entendió de aquella que era momento de hablar de lo que había sufrido como una contribución para derribar la estigmatización en torno a ello. "Es algo de lo que no se habla y que está estigmatizado. Me alegro de iluminar a la gente que tenga muertes perinatales", decía en una entrevista promocional en el diario ABC.
A ello ha vuelto a referirse públicamente ahora, al compartir una publicación en sus redes sociales. Un post en su cuenta de Instagram en el que ha dado algunos detalles y ha hecho algunas reivindicaciones sobre dichas muertes perinatales sufridas antes de quedarse embarazada de su primogénito, lo que anunció en junio de 2014. "Perder un bebé por dentro y sonreír por fuera", ha resumido Tania, al revelar que ambas situaciones se produjeron mientras estaba trabajando en la pequeña pantalla: "Me pasó dos veces y las dos trabajando públicamente en la televisión", ha explicado.
Además, la de Bilbao ha señalado que precisamente esa idea de que ser un rostro conocido y mediático hizo que se generase un revuelo mayúsculo en torno a su "cambio físico". "2014 no fue un buen año para mí, me tatúo literalmente a sangre que no se debe comentar el físico ajeno. Una cruzada que siempre defenderé activamente", ha señalado en el texto, pidiendo que se omitan también las preguntas en público sobre "embarazos y barriguitas". "Nadie sabe lo que de puertas para dentro estamos viviendo", ha incidido de nuevo.
Las luces y las sombras de la maternidad con Tania Llasera | Al cielo con ella
La Presión Social y la Aceptación del Cuerpo
En las últimas semanas, Tania, preocupada por su salud, tomaba una importante decisión: "Tengo 45 años y peso 93 kilos" Hace ya años que Tania Llasera decidió compartir su faceta más personal a través de las redes sociales. Con sus más de ochocientos mil seguidores comparte su día a día, sus retos profesionales, sus buenos momentos, sus diferentes luchas y sus complicaciones.
Por aquel entonces, hizo también hincapié en que esta experiencia se juntó con el hecho de dejar de fumar, por lo que engordó "unos kilos" y empezó a recibir duras críticas y ataques por ello. Y reflexionaba sobre la necesidad de no juzgar el físico de los demás. "Nadie sabe por lo que estás pasando por una simple foto publicada en la prensa. Se te puede haber muerto el padre, o vete a saber", planteaba hace tres años.
«Las críticas por mi peso son como un donut que llevas en la piscina», dice la presentadora que vio su cuerpo convertido en debate nacional. En el 2014, llegó a ser la noticia más googleada por su cambio de peso. «Todos buscando mi antes y mi después. Increíble. Fue la primera vez que sentí el ataque de la gordofobia en mis carnes maduras», cuenta Tania Llasera. A ella no le cuestan estos largos de piscina... Ya no duda de la relación entra felicidad y belleza: «En el año 2022, podemos quitarle el sufrimiento a la belleza. Lo bello es estar contenta y saludable», afirma esta «comunicadora compulsiva».
«Superwoman, tu puta madre», escribes. ¿Aún nos ahoga ese modelo?-Sí, pero no soy tan mal hablada... Se nos vende que el empoderamiento es poder con todo y, cuando ves que no llegas a todo, te crea una frustración que acabas siendo un hater en redes... ¿Qué precio tiene poder con todo? Tu salud, porque acabas enjaulada en una mentira. Más nos vale educar a las jóvenes en que no tienen que poder con todo, en que pueden elegir. Es salud mental.
Significa que tu cuerpo es neutro, no tiene por qué ser bonito ni feo, gordo o delgado... Puedes tener objetivos, pero esas son etiquetas dolorosas. Así que vamos a intentar olvidarnos un poco del cuerpo para vivir la vida. En el proceso de intentarlo, se te van olvidando los complejos... A mí me han dicho alguna vez: «Te veo mucho más delgada en la tele que en persona». Al final, te acostumbras y consigues que pierda importancia. Yo desde que no uso la báscula soy mucho más feliz. Mis vaqueros me dicen más o menos cómo estoy. Ahora, intento vivir la vida olvidándome de mi cuerpo.
Por último, Tania nos da algún consejo o truco para venirnos arriba y dejar atrás los complejos. Darte una buena ducha, automasajearte, quitarte los zapatos y pisar la hierba, bailar, saltar... y ver quién te suma.
