Nino Rota: El Genio Musical Detrás de "El Padrino" y su Agridulce Relación con los Premios Óscar

Hablar de Nino Rota es hablar de precocidad, de genialidad, de ingenio y prolificidad. Es, sobre todo, hablar de Fellini, cuya obra sublimó mediante bandas sonoras imperecederas, pertenecientes al imaginario colectivo. Nino Rota, un niño prodigio de la música, nació en Milán en 1911. A muy temprana edad se vislumbraron sus dotes para la música: con cinco años empezó a componer y con 14 ya tenía creadas óperas. En 1933 emprende su carrera en el cine, una trayectoria en la que su nombre iría unido a paisanos suyos como Franco Zeffirelli ('Romeo y Julieta'), Luchino Visconti (hizo la partitura de 'Noches blancas', 'Rocco y sus hermanos', 'El gatopardo') o Federico Fellini (de él son las bandas sonoras de 'La Strada', 'Fellini 8 ½', 'La dolce vita' o 'Amarcord').

Nino Rota, reconocido compositor italiano.

El Encargo de Coppola y las Premisas de Rota

Cuarenta años después de que Nino Rota dejara los Estados Unidos -donde recibió durante dos años clases de composición y de dirección de orquesta en el Instituto Curtis de Filadelfia-, le llegaba el primer encargo de su carrera para un film netamente americano. Pero a sus 60 años, con una carrera consolidada y sin tener nada que demostrar, el bueno de Rota impone sus premisas: no viajar a América, comprobar primero si era una obra de su interés y organizar la grabación, en caso afirmativo, en Italia. Coppola, obcecado por hacerse con los servicios del compositor de la banda sonora de Rocco y sus hermanos (Luchino Visconti, 1960) -puede que la semejanza de la historia que trata el drama de Visconti, en lo referente a la desintegración familiar, espoleara al director neoyorquino a la hora de lanzarse a por Rota-, asumió todas sus condiciones y se desplazó a Italia con un máster de la película que duraba cinco horas.

Cuando hizo su segunda visita, con una copia de la cinta más cercana al metraje final, Nino Rota ya había desarrollado varias ideas y ambos establecieron las bases de la generación de la banda sonora de la película. “Cuando Coppola vino por primera vez a proponerme este trabajo, le dije: ‘¿Cómo le ha podido pasar por la cabeza querer mi música? Mi música puede suscitar cualquier imagen, salvo el ambiente de la mafia’. Y me dijo que no quería una imagen de subrayado o de comentario de la acción, sino que me atuviera a las situaciones y que hiciera una música que recordara siempre el origen de los protagonistas, que son meridionales o sicilianos. Me pareció buena idea y acepté. […] Coppola me dio otra idea: debía subrayar con una especie de vals, a modo de leitmotiv, la continua cadena de delitos de la película. “Coppola me dijo que para la secuencia de Sicilia debería componer una música a mi gusto, pero que fuera diferente de los otros dos temas del film: el tema del Padrino (el vals) y el tema del hijo del Don (un tema más bien romántico). […] Finalmente, quedamos de acuerdo en un tema que yo había compuesto para un film de hacía quince años. Un tema que en el film precedente era muy alegre, una especie de marcha. Yo noté que haciéndolo más extenso y romántico ganaba mucho.

La Música de "El Padrino": Un Clásico Inolvidable

La banda sonora original de El Padrino se compone de doce temas, todos de Nino Rota salvo la canción que canta Johnny Fontane en la boda de Connie, “I Have But One Heart”, escrita en 1945 por Johnny Farrow y Marty Simes, de la que hablaremos luego, y la canción que interpreta la orquesta en la boda de Connie, titulada, asombrosamente, “Connie’s Wedding”, y que fue compuesta por el padre del director, Carmine Coppola.

Nino Rota dijo una vez sobre su trabajo como compositor: "¿Creen que mi música es solo un poco de nostalgia sumado a buen humor y optimismo? Bueno, así es exactamente como me gustaría que me recordaran". La frase un tanto irónica, dado que su trabajo más recordado es la partitura que hizo para 'El padrino', una cinta en la que no hay espacio para esos calificativos, dignos de la música para una feel good movie, no para la película que Francis Ford Coppola dirigió hace 50 años. Sin embargo, su trabajo para la película de 1972 es una de las composiciones musicales más reconocidas de la historia del cine.

El Vals: Un Leitmotiv de Tragedia

Antes que el espectador conozca a Don Vito, antes de que hable ni aparezca ningún personaje, ya ha entrado en contacto con una de las melodías más presentes a lo largo de la cinta. Sobre el fondo negro que anticipa la recepción de Don Vito Corleone en su despacho ya comienza a sonar, desde la lejanía, desde la oscuridad, la trompeta, recubierta de un halo de tristeza-nostalgia, anticipando que esa melodía va a musicar momentos clave de la historia. Nino Rota trata de confundir, de invertir los términos: allá donde hay asesinatos, violencia, drama, lo envuelve musicalmente con dulzura, con poesía y melancolía.

Fue idea del propio Coppola usar un vals para acompañar la personalidad de su personaje principal y la de su familia, dado que este baile se basa en movimientos circulares, una referencia a la espiral casi interminable de delitos en la que están envueltos los Corleone. El vals para la cinta establece la naturaleza particular del poder de la familia Corleone: arraigado en una nostalgia perenne y en búsqueda de constante renovación. Ese vals se coloca entre las escenas que hacen la transición de padre a hijo, es un vínculo más de ambos personajes, señala el camino que recorrerá Michael hasta convertirse en el Don.

La película parece ser consciente de lo que depara el futuro, pero mientras Coppola hace que el público y los personajes de la película vayan descubriendo ese final, Rota da pistas a través de su tema principal. Es como si el Vals musitara la frase "Nunca quise esto para ti, Michael", antes de que el mismo Vito Corleone la pronuncie. La música por tanto funciona como nexo: ese vals se coloca entre las escenas que hacen la transición de padre a hijo, es un vínculo más de ambos personajes, señala el camino que recorrerá Michael hasta convertirse en el Don. Rota consiguió que ese legado mafioso se pudiera convertir en notas musicales. Todo lo que no se verbaliza en la película se hace melodía, como un apunte más de lo que le depara a Michael en su futuro.

El Tema de Michael: Un Destino Trágico

Como hemos leído antes, Rota compuso, para subrayar el personaje de Michael, un tema romántico titulado “The New Godfather”, pero, al igual que ocurre con el vals, la melodía resalta el aspecto sombrío de quien está destinado, contra pronóstico, a tomar las riendas de un futuro marcado por la tragedia. El tema de Michael respalda y acrecienta la tensión de las escenas clave que van impulsando al menor de los Corleone a tomar el poder, pero nunca da cobijo a un asesinato, más bien a gestos y comportamientos: cuando traslada a su padre en el hospital, cuando se enfrenta al capitán McCluskey, antes y después de asesinar a este y a Sollozo en el restaurante y, una vez fallecido el Don, cuando Michael, asumiendo su nuevo rol, encabeza la venganza contra los restantes capos y el ajuste de cuentas con Tessio y Carlo.

El Tema de Amor: Un Reciclaje con Historia

Ya hemos comentado cómo llegó a fraguarse la conocidísima canción franquicia de la saga, el “Love Theme From The Godfather”. Tras el brainstorming entre Rota y Coppola, acordaron establecer, para el pasaje siciliano de la historia, una melodía que recalcara la procedencia meridional de los protagonistas, más en concreto de Michael, que es quien se autoexilia a Sicilia. De hecho, la primera aparición de la canción en el film se produce mientras un convaleciente Vito Corleone piensa en su hijo menor, a miles de kilómetros. A medida que el plano del escenario sicliano, de color tierra, con campesinos y ovejas, se va superponiendo sobre el rostro melancólico del Don, la canción va ganando en intensidad, subrayando el paisaje.

El tema conocido también como el tema de amor (ese que ha sido tarareado por media humanidad), se había compuesto como se ha señalado antes para 'Fortunella'. Dicha composición fue rescatada por Rota dado que iba perfecto para la historia, concretamente para ese viaje de Michael a Sicilia, el momento en el que Michael, un Corleone, se acerca a sus raíces, al inicio de todo. La música tenía que resaltar esa halo de tristeza, añoranza y legado de una estirpe.

Cualquiera que desconozca la trayectoria de Nino Rota podría tildarle a priori de poco original o, peor aún, de haragán, por el hecho de tener que recurrir a antiguas composiciones para rematar un trabajo; pero nada más lejos de la realidad. Cualquiera que haya seguido la carrera del genial compositor milanés advertirá que el reciclaje de sus propias obras ha sido una constante a lo largo de su obra. Sólo en su extensa y fructífera colaboración con Fellini tenemos varias muestras de esto: utilizó melodías de La Dolce Vita en Casanova, de Ocho y Medio en Roma (entre otras), el tema de la sirenita de The Clowns en Amarcord, el tema de la radio de La Strada en Las noches de Cabiria… y podríamos seguir.

Escena de "El Padrino" con Al Pacino y Marlon Brando.

Premios Óscar: Un Reconocimiento Agridulce

En 1972 firma la banda sonora para Coppola. El trabajo, a día de hoy una de las músicas más recordadas del cine, fue reconocido por la Academia, aunque por poco tiempo. La banda sonora fue descalificada en la edición de los Oscar de su año. ¿Por qué? Rota recibió una nominación al Oscar por su BSO para 'El padrino', pero fue revocada al revelarse que parte del tema de amor se había usado para otra banda sonora. Rota recibió nominación por su trabajo, pero fue revocada al revelarse que parte del tema de amor se había usado para otra banda sonora, concretamente para 'Fortunatella', una película de 1958.

Ya hemos dicho, y es sabido por todos, que Rota fue descalificado de la carrera por los Oscars cuando los jueces tuvieron conocimiento de la procedencia del tema de amor. La candidatura de Rota fue sustituida por la de John Addison al frente de la banda sonora de La Huella. Al final fue Candilejas, de Chaplin, la que se llevó el gato al agua. La película se estrenó en 1952, sin embargo, no había sido exhibida en Los Ángeles hasta 1972. Las reglas de la Academia exigían la exhibición del filme en dicha ciudad durante el año anterior para estar considerada entre las posibles nominaciones.

Pero no acaban aquí las anécdotas alrededor del “Love Theme” de El Padrino. Un abogado florentino demandó a Nino Rota acusándole de haber plagiado la canción, que era de su autoría. El compositor, estupefacto, declaró que su canción tenía más de quince años de antigüedad, y el demandante dijo que la banda sonora de esa película (Fortunella) había sido trucada para incluir la canción.

Por suerte ese episodio con la Academia no supuso el final para Rota, el cual se llevó el Oscar por su partitura de 'El Padrino II', estrenada dos años después. El compositor falleció en 1979 dejando uno de los legados más brillantes de la historia de la música cinematográfica.

A continuación, se presenta una tabla con las bandas sonoras más premiadas en la historia de los Premios Óscar:

Compositor Número de Nominaciones Número de Oscars Películas Destacadas
John Williams 51 5 La lista de Schindler, E.T., Star Wars, Tiburón
Hans Zimmer 11 1 El rey león, Dune
Ennio Morricone 6 2 (1 honorífico) Los odiosos ocho
Alfred Newman 45 9 Alexander's Ragtime Band

Como ya sabréis, en dod Magazine somos muy fan de las bandas sonoras y nos encanta repasar cada cierto tiempo las mejores composiciones del año, no sólo para películas, sino también para series de televisión y vídeojuegos. Por eso, tras publicar las que para nosotros son las mejores bandas sonoras de 2023, hemos decidido recopilar en una misma página todas las bandas sonoras ganadoras de un Premio Oscar... El 3 de marzo de 2025 tendremos que actualizar esta lista con lo que suceda en la próxima gala de los Premios Oscar, pero por ahora la cierra Hans Zimmer con su música para Dune, la nueva adaptación cinematográfica de Denis Villeneuve para la conocida novela de ficción de Frank Herbert. En las próximas líneas encontrarás rápidamente la opción de escuchar las últimas 20 bandas sonoras premiadas con el galardón de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, donde destacamos maravillas como la banda sonora de Joker de Hildur Gudnadóttir (2019), La forma del agua de Alexander Desplat (2017), Los odiosos ocho del ya tristemente fallecido Ennio Morricone (2015), Expiación. Slumdog millionaire - A.R. Expiación. Descubriendo nunca jamás - Jan A. P. Slumdog millionaire - A.R. Expiación. Descubriendo nunca jamás - Jan A. P. Pinocho - Leigh Harline y Paul J.

La Realidad Detrás de la Ficción: Sinatra, Martino y la Mafia

La historia de Guarino Moretti, alias Willie Moretti, bien pudiera ser la de Vito Andolini, alias Vito Corleone. Vecino ilustre de Nueva Jersey, nacido en Hoboken, era también el italoamericano Frank Sinatra. En los años 30, cuando comenzaba su carrera, Moretti se convirtió primero en su mentor, consiguiéndole bolos en clubs de Hoboken, y más tarde en su padrino. Se rumorea que, estando La Voz atado por contrato a la orquesta de Tommy Dorsey, Moretti consiguió liberarle del yugo acudiendo a hablar con Dorsey para hacerle una oferta que no podrá rechazar (os suena, ¿no?). Willie Moretti tenía una hija, la Connie de la historia. Esa hija se casó en 1947 y en su boda actuaron amigos de su padre, como debe ser. Entre esos amigos (Milton Berle, Jerry Lewis, Dean Martin…) estaba Frank Sinatra. Con 32 años, catapultado al estrellato, cantaba en la boda de la hija de su “padrino”. Como para decirle que no.

El lector, avezado, ya habrá establecido sus paralelismos entre la realidad, encarnada por Moretti, Dorsey y Sinatra, y la “imaginación” de Mario Puzo, plasmada en los personajes de Don Vito Corleone, Jack Wolf y Johnny Fontane. En 1947, el año de la boda de la hija de Moretti, Sinatra grabó como cara B “I Have but One Heart” (una adaptación de 1945 de una antigua tonadilla napolitana llamada “Marenariello”), con la que llegó al número 13 del Billboard estadounidense. Esa canción, un clásico en las bodas italianas, es la que Al Martino, encarnando a Johnny Fontane, canta en la boda de Connie Corleone, la hija de su padrino, para regocijo de las babeantes damas de honor.

La realidad y la ficción vuelven a mezclarse a la hora de otorgar el papel de Johnny Fontane, reducido a la mínima expresión en la película respecto al libro de Mario Puzo, debido a las presiones de Sinatra. Al Martino, otro italoamericano, también tuvo conexiones con la mafia, quienes se apropiaron por la fuerza de su contrato cuando este comenzó a despuntar, a principios de los cincuenta. Para salvaguardar su seguridad, Martino se autoexilió varios años en Inglaterra hasta que una mediación con el capo de la mafia en Filadelfia, Angelo Bruno, le permitió regresar a USA en 1958 y continuar su carrera en su país natal. A partir de entonces, poco a poco se fue granjeando cada vez más el favor de la mafia, que intercedería por él en 1972 para conseguir el papel del crooner venido a menos en El Padrino.

Tras leer la novela, Martino contactó con Albert Ruddy, el productor al que todos conocemos hoy gracias a The Offer, asegurándole que era un papel perfecto para él. Aunque tenía cero experiencia en la interpretación, a Ruddy le convenció y le dio su beneplácito. Cuando Coppola se hizo con las riendas del proyecto, deshizo el acuerdo e impuso a Vic Damone, otro italoamericano (¿cuántos llevamos ya?). Al igual que Sinatra, Vic Damone también había grabado en 1947 “I Have but One Heart” (estos crooners son así de previsibles) y accedió inicialmente. Al Martino participa en la BSO de El Padrino con la ya mencionada “I Have but One Heart”. Ese mismo año, Martino grabó también una adaptación del famoso tema de amor escrito por Nino Rota, al que le puso letra Larry Kusik, titulado “Speak Softly, Love”, aunque la versión que lo petó mundialmente fue grabada poco antes por Andy Williams.

El análisis de la música de Nino Rota y Terence Blanchard

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