La necesidad de someterse a pruebas médicas durante la lactancia es una situación común que genera interrogantes sobre la seguridad para el bebé. Es crucial distinguir entre diferentes tipos de radiación y comprender los riesgos asociados a cada procedimiento.
Existen dos tipos principales de radiación: ionizante (rayos X, fuentes radiactivas) y no ionizante (ultrasonidos, campos magnéticos). Las radiaciones ionizantes tienen la capacidad de modificar el ADN y, por lo tanto, existe evidencia científica sobre su potencial para causar efectos nocivos.
El primer principio de protección radiológica es la justificación del procedimiento, que debe realizar el médico prescriptor o especialista, basándose en el balance riesgo-beneficio para el paciente. Además, se debe optimizar la dosis de radiación para que sea la mínima compatible con una imagen diagnóstica adecuada o con el objetivo terapéutico. No hay un límite de dosis para las exposiciones médicas.
La dosis de radiación se describe a menudo utilizando la magnitud dosis efectiva, expresada en milisievert (mSv). La dosis efectiva representa la dosis que, recibida en todo el cuerpo, daría el mismo riesgo de cáncer que el producido por las dosis impartidas a los diferentes órganos en una parte específica del cuerpo.
Para no restringir los beneficios de los rayos X, ninguna organización internacional ha establecido un límite para la dosis al paciente. Se considera que el riesgo asociado a la radiación es aceptable en los exámenes médicos justificados. La dosis de radiación recibida variará en función del tipo de exploración o prueba radiológica que se realice.
Las exploraciones de TC de órganos internos, hueso, tejido blando y vasos sanguíneos ofrecen mayor visibilidad y más detalles que las exploraciones convencionales de rayos X. Las dosis efectivas en las exploraciones de TC pueden variar entre 1 mSv y 20 mSv, similar a la radiación natural de fondo recibida en un período de uno a ocho años (aproximadamente 2,4 mSv al año).
No se establecen límites en cuanto al número de exploraciones de TC a las que se puede someter una persona, siempre que el médico considere que la exploración se justifica. Incluso la más pequeña cantidad de radiación conlleva un riesgo muy pequeño de causar cáncer, según los modelos radiobiológicos actuales. Existen directrices y recomendaciones para ayudar a los médicos a decidir cuál es la exploración más adecuada para cada situación.
¿Qué Pruebas Médicas Son Seguras Durante la Lactancia?
La mayoría de las pruebas diagnósticas, como radiografías, TAC, resonancias y ecografías, son inocuas para el bebé, aunque hay algunas excepciones. Veamos cuáles son:
- Rayos X: No afectan a la leche materna, ya que no permanecen en el cuerpo ni se transmiten al bebé a través de la lactancia.
- Mamografías: Al igual que otras radiografías, no están contraindicadas durante la lactancia. No hay efectos de la radiación en la leche materna.
- Ecografías: Las ondas sonoras de alta frecuencia utilizadas en esta técnica no son radioactivas, por lo que no causan alteraciones en la producción ni composición de la leche materna.
- Resonancias Magnéticas (RMN) y Tomografías Axiales Computarizadas (TAC): Conllevan una pequeña transmisión a la leche materna, pero en niveles tan bajos que no es necesario interrumpir la lactancia.
En todos los casos mencionados, se puede dar el pecho inmediatamente después de la prueba diagnóstica.
Agentes de Contraste y Lactancia
Los agentes de contraste yodados o gadolinios tampoco causarán daños que puedan transmitirse al bebé. Sin embargo, los contrastes yodados pueden alterar el sabor de la leche. En este caso, se recomienda:
- Continuar con normalidad.
- Dar el pecho justo antes de la inyección del contraste.
- Extraer la leche para dársela en las siguientes horas.
- Interrumpir la lactancia 12-24 horas (nunca más).
¿Qué Pruebas Médicas Deben Evitar las Madres Lactantes?
Los agentes de contraste radiactivos, que incluyen la mayoría de los radionúclidos, son captados tanto por tejidos enfermos como sanos, incluyendo el tejido mamario. Un ejemplo son las gammagrafías, pruebas diagnósticas de imagen que introducen sustancias marcadas con isótopos radiactivos en el organismo para explorar diferentes órganos. Los rayos gamma pueden provocar efectos negativos moderados sobre el lactante.
Medicina Nuclear y Lactancia
Después de un examen de medicina nuclear con fines diagnósticos, la paciente mantendrá en su cuerpo una pequeña cantidad de isótopo radiactivo, que en general no supone un peligro para la población. Las cantidades de material radiactivo que se administran en pruebas diagnósticas son lo suficientemente bajas como para garantizar que ninguna persona del entorno del paciente recibirá una dosis de radiación significativa.
En función del material radiactivo empleado, habrá pruebas diagnósticas en las que no será necesario interrumpir la lactancia, pero habrá otras en las que deba interrumpirse desde unas horas hasta unos días. Por ejemplo, en el caso de las exploraciones PET, pequeñas cantidades de la 18-FDG que se administra a la paciente pueden ser eliminadas con la leche materna. De ser necesaria la exploración, se recomienda que la madre se extraiga la leche antes del examen con el fin de poder alimentar a su bebé después de la exploración.
En el caso de tratamientos con yodo radiactivo, se recomienda evitar el embarazo durante el año siguiente, para eliminar totalmente el material radiactivo y estabilizar el estado de la glándula tiroidea materna.
Si su médico ha justificado la exploración y no hay otra prueba sin radiaciones ionizantes que aporte la misma información diagnóstica, sí que puede realizarse la prueba de medicina nuclear.
Influencia de contrastes radiológicos durante la Lactancia materna
Radiación y Embarazo
Las precauciones con las embarazadas son numerosas. En todas las puertas de acceso a las salas de rayos X se indica que, si la paciente tiene la más ligera sospecha de embarazo, no debe entrar.
- Efecto de "todo o nada": Si la mujer gestante es expuesta a radiación antes de que el embrión se haya implantado en el útero, va a tener un efecto de "todo o nada".
- Mayor riesgo: Si la exposición se ha producido entre la tercera a octava semana de embarazo es el periodo de "mayor riesgo" en el que se pueden producir malformaciones fetales.
La dosis que se considera que puede tener perjuicio fetal es a partir de 100 milligrays (mGy). A partir de la octava semana de desarrollo y hasta el nacimiento, el efecto de la radiación se limita principalmente al sistema nervioso central. Una dosis de radiación por encima de 100 mGy pueden alterar el cociente intelectual del bebé, y el riesgo es mayor cuanto más precoz es la gestación.
Consideraciones Adicionales
- Niños: Los niños son más sensibles a la radiación que los adultos. No obstante, si el examen está justificado y se prevé que aporte beneficios significativos para el paciente, la relación beneficio / riesgo será alta.
- Tratamiento de pacientes con material radiactivo: Existen reglamentaciones estrictas en la mayoría de los países respecto al tratamiento de pacientes con material radiactivo. Éstas incluyen la adopción de precauciones especiales para el personal y los visitantes mientras estos pacientes estén en el hospital.
Tabla resumen de compatibilidad de pruebas diagnósticas y lactancia:
| Prueba Diagnóstica | Compatibilidad con la Lactancia | Consideraciones |
|---|---|---|
| Radiografías | Sí | No afectan la leche materna. |
| Mamografías | Sí | No afectan la leche materna. |
| Ecografías | Sí | No utilizan radiación. |
| TAC y RMN | Generalmente Sí | Pequeña transmisión a la leche, consultar al médico. |
| Gammagrafías | No recomendada | Pueden tener efectos negativos en el lactante. |
| Medicina Nuclear | Depende del material | Consultar al médico y seguir sus recomendaciones. |
¿Cuándo Suspender la Lactancia?
Existen situaciones muy específicas donde los riesgos de la lactancia superan sus beneficios:
- Niño con Galactosemia: El bebé no puede digerir la galactosa.
- Madre infectada por el virus de la leucemia humana de células T: El virus puede pasar a través de la leche.
- Infección materna por VIH: El virus del SIDA pasa a través de la leche materna.
Medicamentos y Lactancia
Es fundamental consultar la compatibilidad de los medicamentos con la lactancia. Una buena fuente de información es e-lactancia.org.
En todos los ámbitos sanitarios, el personal está formado y está obligado a preguntar siempre por la posibilidad de gestación. El desconocimiento y la desinformación pueden llevar a periodos de ansiedad e incluso a interrupciones del embarazo por miedo a los efectos que las radiaciones hubieran podido tener.
