Sustos y Ansiedad en el Segundo Trimestre del Embarazo: Causas y Soluciones

El embarazo es un momento muy especial y delicado en la vida de una mujer. Hay una opinión generalizada de que la mujer debe sentirse muy feliz y tranquila, pero no siempre es así. La maternidad no es un factor protector para la salud psíquica de la mujer. Es una época de vulnerabilidad psicológica porque aumenta el riesgo de padecer miedos, ansiedad, depresión o estrés postraumático.

Los cambios hormonales unidos a los cambios vitales que implica la maternidad aumentan este riesgo. Es completamente normal que las mujeres embarazadas tengan miedos y preocupaciones que irán cambiando en función del trimestre del embarazo en que se encuentren.

La meditación puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad durante el embarazo.

Miedos y Preocupaciones por Trimestre

En líneas generales, durante el primer trimestre las preocupaciones están centradas en que no existan malformaciones en el bebé. Muchas mujeres embarazadas manifiestan elevada ansiedad en las visitas con ginecología, sobre todo antes y durante las ecografías.

Durante el segundo trimestre, van enfocadas a que el bebé esté sano y también a los preparativos para su llegada. En el último trimestre, los miedos están orientados a tenerlo todo preparado (síndrome del nido) y al momento del parto.

El síndrome del nido es muy común en las embarazadas las semanas previas al parto y se refiere a la conducta de orden, limpieza y puesta a punto de la casa para la llegada del bebé.

Algunas mujeres embarazadas también pueden sentir ansiedad por el aumento de peso y el cambio en su apariencia (que se agrava en las mujeres con problemas de la conducta alimentaria).

Trastorno de Ansiedad Durante el Embarazo

Cuando la sintomatología ansiosa está presente la mayor parte del día y causa sufrimiento a la madre y a su entorno, hablamos de un trastorno de ansiedad que requiere intervención psicológica.

Consiste en una sensación de angustia y malestar emocional casi constante que se acompaña de múltiples manifestaciones somáticas (como palpitaciones o respiración agitada).

😱 El estrés y ansiedad en el embarazo influye en la conducta infantil ❓

Estrategias para Favorecer la Salud Mental

Hay muchos aspectos del embarazo que escapan del control de la mujer, así que, para favorecer la salud mental, es preferible centrarse en lo que sí depende de una misma.

  • Centra el pensamiento en aquello que puedas hacer para favorecer tu salud física y mental y la de tu bebé.
  • Libérate de la culpa porque hay muchos factores que no dependen de ti.
  • Intenta tener pensamientos positivos y realistas acerca de tu embarazo y del bebé.
  • Practica ejercicio físico moderado durante todo el embarazo, preferiblemente guiado por un profesional y con otras mamás.
  • La gimnasia para embarazadas practicada 2-3 veces a la semana te ayudará a mantenerte en forma.
  • Practica ejercicios de respiración y relajación.

El yoga prenatal puede ayudar a reducir los dolores de espalda y mejorar la calidad del sueño.

La práctica del yoga prenatal reduce los dolores de espalda al mejorar la postura corporal, ayuda a mejorar la calidad del sueño y en la conexión con el futuro bebé.

Apóyate en la tribu. Como dice el proverbio africano “para criar a un hijo se necesita una tribu entera”.

El Estrés y su Impacto en el Embarazo

Durante el embarazo es frecuente que las mujeres tengan preocupaciones y ansiedad relacionadas con el bienestar del bebé, con su propia salud o con el parto.

Seguro que lo has oído en más de una ocasión y te lo ha advertido alguna amiga o familiar: el embarazo hay que vivirlo sin estrés. En muchas ocasiones este consejo se da de forma intuitiva, porque el sentido común nos dice que un nivel elevado de estrés no puede ser bueno ni para la madre ni para el bebé que está creciendo dentro de ella.

La respuesta es sí: numerosos estudios científicos han confirmado esas sospechas. La última investigación se ha realizado en Alemania, en el Centro Helmholtoz para la investigación ambiental-UFZ con 498 parejas de madres e hijos, analizados desde la gestación hasta que los pequeños cumplieron 5 años.

El aumento de los niveles de algunas hormonas que provoca el estrés en el embarazo, según un estudio que se publicó en The Journal Physiology realizado en la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, afecta al normal desarrollo del feto.

En las situaciones de estrés mantenido el organismo humano produce un aumento de las hormonas glucocorticoides. Cuando esta respuesta fisiológica ocurre en el embarazo puede provocar que disminuya la capacidad de la placenta para transportar glucosa al feto y causar por lo tanto un menor peso en el bebé.

También se observó que en las situaciones de estrés algunos genes presentes en la placenta se modificaban y que uno de ellos, el REDD1 es el que interactúa con las vías intracelulares que regulan el crecimiento y la absorción de nutrientes en otros tejidos del organismo.

Y es que en las hormonas que genera la madre parece encontrarse la clave de la influencia del estado de ánimo materno en su hijo. Pero también en esa conexión interviene el sexo del bebé.

Un estudio de la Facultad de Medicina Charité University de Berlín publicado recientemente en la revista Biologycal Psychiatry, señala que las hijas de las madres con estrés pueden tener problemas de depresión y ansiedad en la infancia. El culpable es la hormona del estrés, el cortisol. Curiosamente, los varones no presentaron estos problemas.

En la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, los científicos encontraron que el estrés en la gestación puede provocar cambios en la microbioma vaginal de la embarazada: es decir, los genes de esas bacterias buenas se modifican.

Esto a su vez influye en la microbiota intestinal de los bebés y en su cerebro en desarrollo. Hay que tener en cuenta que al nacer el feto entra en contacto con las bacterias que viven en la vagina materna. Ya muchos estudios han demostrado que ese roce sirve para una colonización intestinal normal, para reforzar su sistema inmune y que influye en el desarrollo del cerebro.

Una investigación del Instituto Central de Salud Mental de la Universidad de Heidelberg en Alemania señala que el estrés de la gestante puede afectar al envejecimiento biológico de su bebé. En este estudio se analizó a más de 300 madres con entrevistas sobre sus hábitos de estilo de vida y la percepción del estrés en el embarazo y la aparición de algún trastorno psicológico durante el mismo.

Encontraron que el estrés materno se asociaba con los telómeros más cortos en los bebés, pero no en los de la madre.

Un estudio que se realizó con monos, roedores, perros, gatos y humanos en la Universidad de Nuevo México, en Estados Unidos, y en la de Göttingen, en Alemania, concluyeron que las consecuencias del estrés dependían del nivel de estrés y de la etapa de la gestación.

Si tenía lugar en el último trimestre del embarazo, se producía un crecimiento intrauterino más lento. Pero si ocurría en el primer trimestre del embarazo, el feto se “reprograma” porque la naturaleza intuye que algo malo va a ocurrir.

De esta forma acelera el proceso de crecimiento y maduración para asegurarse la supervivencia.

Llegar tarde al trabajo, o una sobrecarga del mismo de manera puntual no le va a afectar a tu pequeño. Puedes estar tranquila. Pero tener una situación económica muy desfavorecida puede causar una situación de tensión muy prolongada en el tiempo.

Recomendaciones para Reducir el Estrés

Si por tu forma de vida crees que estás sometida a situaciones de mucho estrés, no caigas en algunas conductas perjudiciales para el bebé como fumar, beber alcohol o seguir una dieta poco equilibrada.

  • Ante todo, calma, tranquilidad y buenos alimentos, como dirían nuestras abuelas.
  • Descansa todo lo que puedas. Debes dormir entre siete u ocho horas diarias.

Cambios en el Cuerpo de la Mujer Durante el Embarazo

El embarazo es un largo camino de 40 semanas, con diferentes etapas. Y tus sentimientos cambian en cada una de ellas. “Cada trimestre del embarazo se caracteriza por unos pensamientos y por unos temores propios.

El embarazo dura alrededor de 280 días (entre 37 y 42 semanas). Habitualmente, se hablaba de 280 días por medirse en meses lunares (el promedio de duración de un ciclo menstrual, 28 días, por 10 meses). Suelen darse errores de cálculo sobre el inicio del embarazo, ya que la fecha de la última regla no es la más exacta, sino que éste se sitúa unos 14 días después. De ahí que hablemos de que un embarazo normal dura entre 37 y 42 semanas.

Durante la gestación, hay dos periodos claramente diferenciados: el periodo embrionario y el fetal. El primero dura 8 semanas y en él se va formando el bebé, llamado embrión. Desde la novena semana hasta el parto, el bebé ya está formado, y lo que hará principalmente es crecer. Este es el periodo fetal, y en esa fase ya hablaremos de feto.

El embarazo es un periodo de adaptación a una nueva situación en la que se producen cambios psicológicos, además de que el cuerpo de la mujer experimenta una profunda transformación física ya que debe acoger la formación y el crecimiento de un bebé en su interior. La mayoría de estos cambios no generan molestias y revierten tras el embarazo.

Cambios Físicos por Trimestre

Primer Trimestre

En este periodo, se produce un aumento de la producción de algunas hormonas. Las hormonas son mensajeros químicos que se producen en algunos órganos y actúan sobre otros. Estas hormonas son necesarias para preparar el cuerpo para el embarazo y mantenerlo, como los estrógenos y la progesterona, la gonadotropina coriónica (que suprime la menstruación), preparar las glándulas mamarias para la lactancia (estrógenos y prolactina), inducir el parto (oxitocina) y, en menor medida, las hormonas tiroideas (que incrementan funciones corporales de la madre para que el crecimiento del feto sea adecuado) o la insulina para la regulación de la glucosa. Estas variaciones hormonales serán las responsables de muchos de los cambios que tienen lugar en el cuerpo femenino durante la gestación:

  • Ausencia de menstruación.
  • Aumento del tamaño y la sensibilidad de las mamas.
  • Aumento de la secreción vaginal.
  • Aumento del tamaño del útero.
  • Aumento de la frecuencia de micción.
  • Incremento del ritmo cardiaco.
  • Mayor apetito y aumento de peso, aunque también es posible adelgazar un poco.
  • Alteraciones olfativas y del gusto.
  • Cambios de humor e irritabilidad.
  • Aparición de diversas molestias.
  • Cambios en la piel.

Segundo Trimestre

Durante estas semanas, el cuerpo de la madre seguirá transformándose para facilitar el desarrollo y crecimiento del feto.

  • El útero y, por tanto, el abdomen, siguen aumentando de volumen.
  • Los pechos continúan creciendo y su superficie muestra numerosos vasos sanguíneos.
  • El peso de la madre sigue aumentando a un ritmo aproximado de un kilogramo al mes.
  • El sistema inmunológico se torna menos sensible.
  • Los riñones y el corazón trabajan todavía con más intensidad -el volumen de sangre ha aumentado un cincuenta por ciento-.
  • El ritmo intestinal se ralentiza, lo que puede producir digestiones pesadas, ardor de estómago, flatulencias y estreñimiento.
  • Las encías también se vuelven más sensibles y pueden sangrar.

Muchas de las molestias que pudieran haber aparecido durante el primer trimestre, como las náuseas o el cansancio, desaparecen durante estas semanas y, de hecho, es habitual que la madre se sienta plena de energía.

Tercer Trimestre

Durante estas semanas, la embarazada vivirá los siguientes cambios físicos y síntomas:

  • El mayor aumento de peso suele producirse entre las semanas 20 y 24.
  • Continúa el aumento de tamaño del útero y del abdomen.
  • Sigue aumentando el peso.
  • Cansancio intermitente, lo que provoca una mayor necesidad de dormir con más frecuencia.
  • Puede producirse hinchazón de piernas, tobillos y pies.
  • Estiramiento de los ligamentos del cuerpo, principalmente en caderas y pelvis.
  • Aumento de las ganas de orinar, cuando la cabeza del bebé ya está encajada en la pelvis.
  • Son frecuentes molestias como el dolor de espalda o de pelvis o ardor de estómago.

Cambios en la Piel Durante el Embarazo

Durante el embarazo, en la piel de la gestante es frecuente que aparezcan:

  • Estrías.
  • Manchas.
  • Acné.
  • Picores.

Cambios Psicológicos Durante el Embarazo

Las transformaciones fisiológicas propias del embarazo suelen llegar acompañadas de distintas emociones, que se suceden a lo largo de la gestación:

  • Cambios de humor.
  • Emociones negativas como miedo o ansiedad.
  • Emociones positivas como la alegría, el orgullo y la ilusión.

No obstante, los anteriores sentimientos dependen de factores como la personalidad de la madre y las circunstancias de su embarazo. Por último, los cambios en su cuerpo pueden conducir a una menor autoestima, sobre todo en el tercer trimestre, ya que no se siente tan atractiva como antes o siente miedo de no volver a ser la misma tras el parto. Todo ello, de nuevo, puede intensificar la tristeza y la preocupación.

El Impacto del Ruido en el Bebé

Muchas mamás, o mujeres embarazadas se hacen la siguiente pregunta: ¿puede afectar el ruido a mi bebé durante el embarazo? Esto es así, porque el oído es uno de los sentidos que completa primero su desarrollo.

En la semana 24 del embarazo, el oído del bebé está perfectamente desarrollado y es a partir de entonces cuando dichos ruidos pueden tener efectos. Si la mujer embarazada se encuentra ante una exposición continua a un ruido de más de 100dB, el bebé se encuentra ante el riesgo de padecer problemas auditivos, presentando déficits, auditivos o atencionales e incluso hiperactividad.

Con los sonidos agradables, no clasificados como ‘ruidos’, ocurre totalmente lo contrario, el bebé puede presentar grandes beneficios; por ejemplo, una música tranquila a un nivel de menos de 70dB puede calmar al bebé, al igual que a la madre, y transmitirle esa sensación de tranquilidad y serenidad.

Tocofobia: Miedo al Embarazo y al Parto

La tocofobia se define como el miedo irracional e incontrolable al embarazo y al parto. El término tocofobia proviene del griego “tokos” (nacimiento) y “phobos” (miedo) y, tal y como indica su nombre, se trata de una fobia que debe ser tratada por un especialista. La tocofobia también se conoce con los nombres de parturifobia, maieusifobia y locquiofobia.

Cuando una mujer se queda embarazada por primera vez, es normal sentir un poco de miedo por la manera en la que va a cambiar su vida a partir de ahora. También existen miedos relacionados con la evolución del embarazo, la salud del bebé, etc.

Síntomas de la Tocofobia

  • Miedo irracional y desproporcionado
  • Ataques de ansiedad recurrentes
  • Temblores y sudor al pensar en el embarazo

Todo esto puede llevar a la mujer a rechazar el embarazo a pesar de querer tener hijos o, en caso de ya estar embarazada, a elegir tener un parto programado por cesárea y bajo anestesia general.

En el peor de los casos, la mujer puede incluso llegar a plantearse recurrir a la gestación subrogada para tener hijos sin tener que pasar por el embarazo y el parto.

Tipos de Tocofobia

  • Tocofobia primaria: Afecta a mujeres que no han estado nunca embarazadas o que son primerizas.
  • Tocofobia secundaria: Afecta a mujeres que ya han dado a luz a uno o más hijos.

Cómo Superar la Tocofobia

El especialista que se encarga de tratar los trastornos de tocofobia es el psicólogo perinatal. En primer lugar, lo más importante es buscar el origen de los miedos que siente la mujer. En este sentido, los especialistas afirman que es más difícil tratar la tocofobia primaria que la secundaria, ya que se desconocen los motivos del miedo para poder empezar a profundizar en ellos.

Algunas técnicas o procedimientos que aconsejan los psicólogos perinatales o matronas para superar el miedo al embarazo y al parto son los siguientes:

  • Asistir a clases de preparación al parto.
  • Practicar deporte para embarazadas.
  • Hacer meditación o mindfulness.
  • Dar a luz en una casa de partos.
  • Recurrir a una doula.

Además, consultar con las matronas cualquier duda que pueda surgir acerca de la maternidad es aconsejable puesto que la mujer afrontará esta etapa siendo más consciente de todo.

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