Existe una creencia muy extendida sobre que ciertos alimentos y bebidas son capaces de aumentar la producción de leche materna durante el periodo de lactancia. Estos productos son muy variados y difieren en las diferentes culturas y localizaciones geográficas.
Por ejemplo, en América son muy populares la avena, la cerveza negra y la malta, así como evitar el consumo de alimentos ácidos. En Asia, se consumen alimentos "calientes" como zanahoria, repollo, patatas, sopas y arroz. En Europa son más populares la leche de almendras, levadura de cerveza y horchata. En Sudamérica, se les prepara un caldo a base de pollo y verduras. En otras latitudes se recomiendan las sardinas, el bacalao, los guisantes, la alfalfa, el cardo santo o el cardo mariano, la levadura de cerveza, la leche de vaca, las larvas de mosca azul...
En cada cultura existen alimentos galactagogos, de los que se cree que tienen el poder de aumentar la producción de leche. No existe evidencia científica de que ninguno de estos alimentos consigan aumentar la producción de leche materna. Y muchas veces, cuando existen problemas supuestos o reales de producción de leche, podemos caer en el error de centrarnos más en dichos alimentos que en buscar la raíz del problema.
En primer lugar, nos deberíamos plantear si realmente necesitamos más leche. Si nuestro bebé aumenta de peso de la manera que le corresponde por su edad, a nuestro bebé no le falta leche. Si existe un problema verdadero de hipogalactia, nos debemos centrar en buscar las causas.
Lo cierto es que no existe evidencia científica sobre ningún alimento o sustancia que aumente la cantidad de leche producida.
Galactagogos: Alimentos, plantas o bebidas que se cree que tienen la facultad de conseguir aumentar la producción de leche. Solamente ciertos fármacos pueden, en determinadas situaciones, aumentar significativamente la producción de leche.
Hipogalactia: Se habla de hipogalactia para referirse a la producción de leche materna insuficiente que impide o dificulta mantener una lactancia materna exclusiva.
La Clave Real: Estimulación y Vaciado de la Mama
Lo que está sobradamente demostrado que es realmente eficaz para aumentar la producción de leche es la estimulación del pezón y el vaciado de la mama. A mayor estímulo, mayor producción. Es fundamental una lactancia a demanda, sin restricciones y con una técnica adecuada.
Nadie ha dicho que sea fácil, sobre todo durante los primeros días de vida del bebé, pero con mucha voluntad y la ayuda necesaria puede lograrse. Lo único que aumenta la producción de leche de una mujer es la succión eficaz y el vaciado de la glándula mamaria, algo que el bebé consigue si mama a demanda y de manera correcta (o, en su defecto, si la madre utiliza un sacaleches).
Debemos tener claro que la gran mayoría de las madres pueden amamantar eficazmente a sus bebés, con leche suficiente y de altísima calidad, aunque a veces sea necesario recibir un poco de ayuda, sobre todo durante los primeros días, para que la lactancia se establezca adecuadamente y prevenir complicaciones.
Esta información se transmite a través de generaciones, de abuelas a madres y luego a hijas… Sin embargo, la mayoría de estas creencias son falsos mitos de la lactancia materna. Llama la atención que los alimentos y bebidas sean tan sumamente variados pero que ninguno haya demostrado ser superior frente a los demás, lo cual se debe a que ninguno de ellos ha demostrado ser eficaz para este cometido.
Sí existen algunos medicamentos que, únicamente en situaciones muy especiales y ocasionales, pueden valorarse (siempre bajo prescripción médica) para aumentar la producción de leche materna.
Alimentos que Pueden Contribuir a una Lactancia Saludable
Tu bebé merece el mejor alimento. Hay muchos mitos sobre la lactancia y lo que hace que la calidad de la leche materna sea mejor o peor. Pero lo cierto es que llevar una dieta equilibrada e ingerir ciertos productos durante este periodo de tiempo puede mejorar su producción.
A continuación, se presentan algunos alimentos que pueden contribuir a una lactancia saludable:
- Avena: Contiene betaglucano, que contribuye a aumentar la prolactina, la hormona que produce la leche.
- Verduras de Hoja Verde: Nos referimos a las verduras con hojas de color verde oscuro: espinacas, col rizada, brócoli, etc. Son ricas en fitoestrógenos, unos estrógenos naturales que son frecuentes en las verduras y que mejoran la lactancia. Igual que el hinojo, estos vegetales contienen fitoestrógenos, lo que ayuda a producir más leche.
- Ajo: Numerosos estudios indican que el ajo tiene propiedades médicas. El ajo contiene galactagogo y esto podrían ayudar a estimular la lactancia. No es necesario comerse el ajo directamente, pero sí se puede añadir a las comidas.
- Almendras: Las almendras también aportan proteínas y nutrientes, además de aumentar la cantidad y la calidad de la leche. Ingiérelo también en semillas, ya que son ricas en calcio.
- Zanahorias y Remolachas: Tanto las zanahorias como las remolachas contienen beta-caroteno, son una fuente saludable de carbohidratos y ayudan a aumentar los niveles de potasio. Contienen betacaroteno, que se convierte en vitamina A en el cuerpo.
- Jengibre: El jengibre es otro alimento que ayuda a impulsar la leche materna. Este se ha utilizado tradicionalmente como galactagogo y se cree que tiene propiedades estimulantes de la lactancia.
- Hinojo: Como te hemos adelantado antes, se cree que el hinojo cuenta con propiedades galactagogas y puede ayudar a estimular la producción de leche. La razón por la que resultan útiles las semillas de hinojo es porque logran aumentar los niveles de estrógenos, una hormona que influye directamente en la producción de leche.
- Canela: La canela, además de aumentar la producción de leche, le da un mejor sabor a esta. Suele resultar muy eficaz para estimular la producción de leche. Son muchas las formas en las que puedes consumir la canela. Por ejemplo, puedes añadirla a tu té o café.
- Zumo de Granada: La granada no es solo una fruta deliciosa, también te puede resultar muy útil para conseguir aumentar la producción de leche.
Seguro que después de conocer estos alimentos consigues mejorar la calidad y mejorar la cantidad de la leche materna.
Recomendaciones Adicionales para una Lactancia Exitosa
Querer dar el pecho no siempre es suficiente para hacerlo. Son muchas las madres que se enfrentan a diversas dificultades a la hora de amantar a su bebé. Es cierto que en muchas ocasiones se idealiza la lactancia materna, pero por desgracia no es ni mucho menos un camino de rosas, sino que conlleva un gran esfuerzo. Son muchos los retos que es necesario afrontar, aunque por fortuna cuentas con ayuda para hacerlo.
En primer lugar, lo más importante si tienes problemas con tu lactancia es que recurras a profesionales que puedan darte el asesoramiento que necesitas. En principio, los remedios naturales para aumentar la producción de leche materna no conllevan ningún tipo de riesgo, salvo que seas alérgica a alguno de ellos. Eso sí, insistimos en la recomendación de consultar con un profesional lo que te está ocurriendo.
Además de la alimentación, considera estos consejos:
- Lactancia a Demanda: Asegúrate de amamantar a tu bebé con frecuencia, al menos cada 2-3 horas. La demanda estimula la producción.
- Vaciado del Pecho: Permite que tu bebé vacíe un pecho antes de cambiar al otro.
- Hidratación: Bebe suficiente agua a lo largo del día. La deshidratación puede afectar la producción de leche.
- Descanso: El descanso es crucial. Cuando puedas, duerme cuando tu bebé duerme.
- Masaje en los Senos: Un masaje suave en los senos puede estimular el flujo de leche.
- Uso del Sacaleches: Si tu bebé no puede amamantar con frecuencia, usar un sacaleches puede ayudar a estimular la producción.
Aumentar la producción de leche materna puede ser un desafío, pero con los consejos adecuados y el apoyo pertinente, muchas madres pueden lograr sus objetivos de lactancia. Cada madre es diferente, pero muchos pueden comenzar a notar un aumento en la producción de leche dentro de unos días de implementar estos cambios.
Vamos a intentar darte consejos para que, en el caso de la vitamina D, sepas en que alimentos la puedes encontrar y puedas escogerlos para que estén presentes en tu dieta de la manera que más os gusten en casa. Como consejo; procura hacer un único menú familiar e ir adaptando los alimentos a la edad de tu hijo; es decir, si es necesario córtalos en trocitos más pequeños, controla la sal y las especias, adapta las cantidades de alimentos…pero enseña a comer; aprovecha estos momentos en casa para educar a los más pequeños.
Alimentos y Vitamina D
Queremos mostrarte los alimentos que aportan vitamina D. Combínalos de diferentes maneras; de la manera que más os gusten, pero procura que estén presentes en la alimentación familiar.
- Lácteos enteros:
- Yogures naturales
- Leche
- Quesos: Parmesano, emmental, camembert, gouda, manchego...
- Mantequilla
- Leches infantiles enriquecidas
- Pescado azul (Priorizar los pescados pequeños):
- Salmón
- Sardinas
- Caballa
- Bonito
- Dorada
- Bacalao
- Aceite de hígado de bacalao
- Yema de huevo
- Vegetales:
- Setas, destacando las setas Shiitake y los champiñones
- Aguacate
- Borrajas
- Carne:
- Hígado vacuno
- Pollo, ternera... (En menor grado que otros productos de origen animal tales como la leche y los huevos)
- Alimentos enriquecidos y fortificados (*):
- Bebidas vegetales enriquecidas (bebida de soja, bebida de avena)
- Cereales de desayuno
- Zumos comerciales
- Copos de avena
- Lácteos desnatados
- Margarinas
- Tofu...
Aun así, comprueba el envase, fíjate si está enriquecido (el fabricante en este caso te lo dejará ver bien claro). De manera general… ¡Piensa en la dieta mediterránea!, alimentos como los lácteos enteros, pescados grasos y huevos forman parte de ella. Así que sigue el patrón mediterráneo y pon especial atención en los alimentos que aportan vitamina D. Si en casa seguís un patrón de alimentación vegano, tened en cuenta la suplementación de esta vitamina que debe indicaros vuestro equipo médico.
Una recomendación muy habitual para las madres lactantes es que consuman frutos secos durante la lactancia. Los frutos secos son un tipo de alimento que proviene de una variedad de plantas y árboles, y que se caracterizan por tener una cáscara dura que protege la semilla en su interior. Estas semillas son ricas en nutrientes y grasas saludables, lo que los convierte en un alimento energético y nutritivo. Algunos ejemplos de frutos secos son las nueces, almendras, avellanas, pistachos, nueces de macadamia, cacahuetes (también conocidos como maní), entre otros.
Los frutos secos pueden ser una excelente fuente de nutrientes para las mujeres que amamantan. Los frutos secos también son una buena fuente de proteínas, que son esenciales para el crecimiento y desarrollo del bebé, así como para la reparación y el mantenimiento de los tejidos del cuerpo de la madre.
De hecho los frutos secos pueden ser unos aliados perfectos en la alimentación de una madre lactante, pues es habitual que tengan hambre de manera frecuente, lo que lleva a “picotear” alimentos en muchas ocasiones insanos.
“Somos lo que comemos”. Quién iba a pensar que las palabras del filósofo y antropólogo Ludwig Feuerbach responden a la perfección tres siglos después a la tesis defendida por los expertos centrada en que la alimentación es determinante en el crecimiento de niños y adolescentes, así como en la buena salud de los adultos y en la vejez.El componente genético es uno de los factores que influye en el crecimiento de una persona, pero no es el único. Una buena alimentación contribuye a que la hormona del crecimiento se desarrolle más o menos, y eso significa que es fundamental elegir los alimentos adecuados porque cada uno de ellos tiene sus propios nutrientes y contribuyen al crecimiento un organismo como el nuestro que está en continuo desarrollo. Por el contrario, unos malos hábitos alimentarios o un déficit de alimentación pueden incidir en que el niño o la niña no alcance su altura. Por eso conviene tener en cuenta la importancia de la nutrición, así como qué alimentos estimulan el crecimiento, habida cuenta de que el cuerpo humano nunca deja de cambiar.
Entre los diferentes nutrientes que contribuyen al crecimiento se halla el hierro, el calcio, las proteínas y las vitaminas. De manera que es importante que desde pequeños los niños ingieran alimentos que contengan estos nutrientes en las cantidades adecuadas, teniendo en cuenta que la clave se halla en comer de forma variada y proporcionada a la edad y la etapa por la que estemos pasando, sobre todo en la infancia y la adolescencia.
Proteínas
Las proteínas, nutrientes compuestos por aminoácidos, son determinantes en todos los procesos vitales, en especial en el desarrollo y mantenimiento del cuerpo, en el desarrollo muscular de los niños y en su estatura. De hecho, la organización de las Naciones Unidas (FAO) asegura que las proteínas constituyen la base para construir los tejidos del cuerpo -músculos, sangre, piel y huesos- sobre todo en periodos de crecimiento, para proporcionar energía, para el buen funcionamiento del sistema inmunológico y de la hormona del crecimiento (triptófano, arginina, lisina y tirosina).
Por lo tanto, las proteínas deben estar presentes en la dieta diaria de los pequeños pero también de los adulos a través de diferentes alimentos como los de origen animal y conocidos como “de alto valor biológico”, tales como carne de pechuga o de pavo, pescado, huevos, pollo, lácteos y de origen vegetal, “de bajo valor biológico”, como legumbres, cereales, frutos secos, granos y frutas y verduras. Cuando se mezclan alimentos de origen animal y vegetal se consigue el alimento proteico completo, como legumbres con arroz.
Respecto a la cantidad de proteínas que necesita una persona, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición estima que entre un 10 y un 20% de las calorías de la dieta las deben aportar las proteínas, una cantidad mayor cuando se trata de niños y mujeres embarazadas.
Hidratos de carbono
Los carbohidratos son muy importantes en la alimentación infantil porque son una fuente de energía necesaria; constituyen el combustible del cerebro y del sistema nervioso, al mismo tiempo que son los responsables del ahorro de proteínas o la regulación de las grasas. Ahora bien, conviene advertir que no todos los hidratos de carbono son buenos; los carbohidratos simples metabolizan el azúcar más rápido y las reservas de energía se gastan antes, por eso conviene no abusar de alimentos como los caramelos y chucherías en general. Por otro lado, el organismo del niño absorbe más lentamente los hidratos de carbono complejos, como el pan o la pasta, legumbres, verduras, cereales integrales, por lo que evita los picos de glucosa y proporciona una mayor saciedad.
Grasas insaturadas
Aunque las grasas tienen mala fama por su alta carga calórica, conviene tener en cuenta que también son necesarias para el desarrollo del organismo y el alto suministro de energía que proporcionan. Conocidas también como grasas buenas, las grasas insaturadas contribuyen al mantenimiento de una buena salud porque reducen los niveles de colesterol en sangre y hacen posible que las Vitaminas A, E, D y K lleguen a las células, protegen el sistema cardiovascular y forman parte de las membranas que recubren los órganos.
La mayor parte de las grasas insaturadas son de origen vegetal como el aceite de oliva, aceitunas y frutos secos, que formarían parte del tipo de grasas monoinsaturadas. Por otro lado, se encuentran las denominadas poliinsaturadas y las que se hallan en las grasas de los pesados, azafrán, girasol, maíz y soja.
Minerales
Los minerales, junto con las vitaminas, estimulan el funcionamiento del sistema inmunitario y son determinante en el transporte de sustancias. De todos ellos el calcio es el mineral más importante para el crecimiento óseo, determinante en el desarrollo de los niños. Este mineral no solo se encentra en la leche, sino en las espinacas, otras verduras de hoja verde, pescados, legumbres y frutos secos.
Otro mineral es el fósforo, que va de la mano con el calcio, ya que ambos se necesitan para que nuestro cuerpo se desarrolle de la forma adecuada; el fósforo forma parte de los huesos, ayuda al buen desarrollo de la dentadura y se halla además en las paredes celulares.
Además de los ya mencionados, está el hierro; mineral por el que los glóbulos rojos transportan oxígeno a las células. Las carnes rojas y los pescados son alimentos ricos en hierro, además de las lentejas, almendras y verduras de hoja verde. Su ingesta es más efectiva si se toma con cítricos. El déficit de hierro en la etapa infantil puede provocar problemas en el desarrollo neuronal e inmunológico.
