Una de las preocupaciones más comunes, especialmente en padres primerizos, es cómo saber si su bebé tiene frío. Desde el momento en que nacen y durante los primeros meses de vida, nuestros pequeños son muy vulnerables a las variaciones de temperatura, y su capacidad para regular su calor corporal es limitada. En Gabis estamos aquí para ayudarte a entender cómo mantenerlos calentitos y cómodos.
Aunque el veranillo de San Miguel se esté alargando este año y el otoño nos esté dejando temperaturas elevadas inusuales para esta época, lo cierto es que el frío está a la vuelta de la esquina. Y este supone un reto para los padres de bebés, los cuales todavía no pueden expresar con palabras si tienen frío o calor. Hay que señalar que los bebés recién nacidos todavía no tienen completamente desarrollada la termorregulación, la habilidad del cuerpo de mantener equilibrada su temperatura.
Su capacidad de producir calor es limitada y pierden temperatura fácilmente por su fina piel y su carencia de grasa subcutánea. Atendiendo a esto, muchos padres optan por abrigar mucho al bebé para que no coja frío o enferme. Pero hay que tener en cuenta que los bebés tampoco tienen las glándulas sudoríparas maduras, complicando así que gestionen el calor. En consecuencia, si los abrigamos demasiado, podríamos causarle incomodidad e incluso fiebre. Y, si sudan demasiado, pueden deshidratarse, además de que mojan la ropa y podrían resfriarse.
Cómo vestir a tu bebé para un paseo en invierno
¿Por Qué Es Importante Mantener A Tu Bebé Abrigado?
Es fundamental entender por qué mantener a nuestros pequeños abrigados es tan importante. Un bebé incómodo por el frío puede tener dificultades para dormir. Esto no solo afecta su sueño, sino que también puede influir en su comportamiento y desarrollo cognitivo. Cuando tienen frío, nuestros bebés necesitan gastar más energía para mantener su temperatura corporal adecuada.
El frío puede resecar la piel de los bebés, causando irritación y afecciones como piel seca y eccema.
Muchas veces no conseguimos dormirnos tranquilas pensando si estarán pasando frío nuestros pequeños. ¿Quieres saber cuáles son las claves para saber si tu bebé pasa frío por la noche?
Cómo Detectar Si Tu Bebé Tiene Frío
La clave para saber si tu bebé tiene frío, es aprender a observar las señales que él mismo te da. Claro, no pueden decirnos con palabras si tienen frío, pero su comportamiento y su llanto nos dan pistas importantes. Si tu bebé llora mucho más de lo normal sin razón aparente, el frío podría ser la causa.
Si notas que los labios o las mejillas del bebé están un poco frías, puede ser una señal de que está pasando frío. Otro signo claro de que un bebé tiene frío es si empieza a temblar o a respirar de manera acelerada. Estos son mecanismos que el cuerpo usa para generar calor, lo que nos indica que nuestro pequeño necesita más abrigo rápidamente.
Para medir la temperatura corporal de un bebé no debes fijarte ni en sus manos ni en sus pies, pues estas extremidades suelen estar ligeramente más frías respecto al resto de su cuerpo. Lo mejor es que toques su cuello, su nuca, su pecho o su espalda. En caso de que las notes frías, sabrás que el pequeño tiene frío. Asimismo, el color de sus mejillas, sus labios y sus mucosas te darán pistas: los labios y las mucosas deben estar rosados y las mejillas ligeramente sonrosadas. Si tiene los mofletes muy enrojecidos, probablemente tenga calor.
Por último, el comportamiento del bebé sirve de indicativo sobre su malestar. También los bebés inquietos podrían estar intentando generar calor. Puede sonar extraño, pero el frío extremo también puede hacer que se sientan más soñolientos de lo normal.
Sus manitas y piececitos a veces cambian de color cuando tienen frío. Si ves que están rojitos o pálidos, es hora de abrigarlos un poco más. También, fíjate en sus mejillas; si están rosadas, es señal de que podría tener calor.
1- Comprueba si realmente está más frío tocando su espalda y cuello. Si está cálido y rosado, no hace falta que le abrigues más.
Si su nuca está caliente o sudorosa y sus mejillas sonrosadas, tiene un sarpullido en el pecho o barriga, entonces estará pasando calor.
Es importante tener en cuenta que, aunque hay muchos factores que pueden hacer que un bebé se despierte, el frío es uno de los más comunes.
Los lugares más adecuados para saber su temperatura corporal son la nuca, la frente y el cuello. Por lo tanto, bastará con tocarles en esas zonas y si están calientes y sudadas o si están fresquitas, actuar en consecuencia.
¿El bebé tiene frío o calor? Si tienes dudas y quieres quedarte tranquila, nosotras te recomendamos que le toques el pecho, la barriguita, la nuca y sobre todo el cuello: si está calentito no hay de qué preocuparse, pero si está frío, ¡es hora de ponerle una capa más! Además, es conveniente también que os fijéis en sus mofletes: si están rosaditos, es muy probable que tenga mucho calor.
4- Observa su cuerpo en busca de señales de que algo le está pasando.
Temperatura de la piel: Toca las manos, pies y nariz del bebé. Si estas áreas se sienten frías al tacto, es probable que necesite más abrigo.
Color de la piel: Observa el color de la piel del bebé.
Comportamiento: Presta atención a cómo se comporta tu bebé.
Vestimenta: Asegúrate de que el bebé esté vestido de acuerdo con la temperatura ambiente.
Revisiones regulares: Verifica periódicamente cómo se siente el bebé y ajusta su ropa según sea necesario.
La nuca: Es el mejor lugar para verificar su temperatura corporal. Si está fría, es posible que el bebé necesite más abrigo.
El pecho o la barriga: Estas áreas deben sentirse cálidas. Evita guiarte solo por la temperatura de las extremidades, ya que no siempre reflejan el estado térmico del bebé.
Si su cuerpo se siente caliente y su comportamiento es normal (come bien, está activo y no está irritable), no hay de qué preocuparse. Sin embargo, si tiene la piel pálida o azulada, tiembla o parece incómodo, podría estar demasiado frío, y deberías abrigarlo con una manta ligera y verificar la temperatura de la habitación (idealmente entre 20-22°C).
Aunque haga frío, es importante mantener una ventilación adecuada en casa para renovar el aire y reducir la concentración de virus y bacterias. Además, es clave mantener una temperatura regulada y estable dentro del hogar, evitando contrastes bruscos con el exterior. La temperatura ideal en la habitación del bebé suele situarse entre 20 y 22°C.
Determinar si un bebé tiene frío es fundamental para su bienestar. Las señales que indican que el bebé puede estar frío incluyen una temperatura de piel baja, especialmente en manos, pies y nariz, así como un color de piel pálido o azulado. Estar atentos a estas señales y ajustar la vestimenta y el ambiente del bebé contribuirá a su confort.
Saber si tu bebé tiene frío por dentro puede evaluarse observando señales como manos y pies muy fríos, piel pálida o azulada, y una nuca fría al tacto, ya que esta área refleja mejor su temperatura corporal. Además, el llanto persistente, irritabilidad, o incluso movimientos reducidos pueden ser indicios de incomodidad por frío. Si notas que el bebé está muy tranquilo o somnoliento junto con signos físicos de frío, podrías abrigarlo un poco más.
La nariz fría en un bebé no siempre significa que tenga frío, ya que esta área suele estar más expuesta al ambiente. Revisa la temperatura del bebé tocando su nuca o pecho, que son indicadores más precisos. Si esas áreas están cálidas, no es necesario preocuparse por la nariz fría.
En general, se considera que una temperatura inferior a 20°C (68°F) puede ser fría para un bebé, especialmente si están inactivos o vestidos inadecuadamente. En exteriores: Si la temperatura es inferior a 15°C (59°F), viste al bebé con varias capas (ropa térmica, gorro, guantes y manta).
Si por las noches crees que tu peque pasa frío porque se destapa, te presento el mejor invento del mundo para ello.
Cómo Mantener A Tu Bebé Abrigado Correctamente
Ahora que sabemos cómo interpretar las señales de nuestro bebé, hablemos sobre cómo mantenerlo abrigado sin pasarnos de exagerados. Aquí viene una palabrita importante: TOG, que significa Thermal Overall Grade. Esto es una medida que nos dice cuánto calor retiene la ropa. No te preocupes, no es complicado.
- TOG 0.5: Este es genial para noches de verano o cuando la habitación está a unos 23 grados centígrados o más. Puedes usarlo con un pijama ligero o incluso solo con un body.
- TOG 1.5: Ahora, para primavera u otoño, cuando la habitación está entre los 20 y 25 grados centígrados, este es el indicado.
- TOG 2.5: Cuando llega el frío del invierno y la habitación está entre 17 y 20 grados centígrados, este es tu mejor aliado.
Es más conveniente ponerle varias capas de ropa fina que pocas capas pero con ropa gruesa. Si hace mucho frío, ponle manoplas y gorro. Ten especial cuidado con los cambios bruscos de temperatura.
Aquí te dejamos otro de nuestros mejores consejos. Es preferible que en lugar de ponerle a tu pequeño una sola prenda gruesa, le vistas con varias capas finitas. Esto crea una especie de capa aislante y te permite controlar mejor su temperatura.
Si tu bebé duerme en el cochecito durante los paseos, ten en cuenta que ya estará cubierto con una manta, un saco de silla polar o un saco capazo. Así que no es necesario abrigarlo con más ropa extra que lo haga sentir demasiado calor. Y cuando uses una funda de lluvia en el cochecito, ¡no te emociones! Úsala solo cuando llueva de verdad y no en otros momentos. Las fundas de lluvia pueden hacer que el cochecito se convierta en un horno, lo cual no es bueno para tu bebé.
Recuerda que menos es más. Evita ponerle demasiadas capas de ropa, ya que podría sentir demasiado calor y sudar en exceso. Mantén el entorno de tu hijo libre de humo y ventila la habitación con regularidad. Y si en algún momento tienes dudas o preocupaciones, ¡no dudes en hablar con el pediatra o un profesional de la salud!
Si el bebé está bien alimentado y le abrigamos bien, puede disfrutar con nosotros de las salidas invernales. Eso sí, a los recién nacidos hay que protegerlos un poco más (la falta de grasa corporal les hace más vulnerables al frío y al calor).
Un consejo: en casa y en la calle lo mejor es vestirle con capas (sin pasarse). Embutido en un buzo no podrá moverse con soltura y, además, las capas permiten vestirle y desvestirle o comprobar su temperatura de forma más rápida, fácil y cómoda.
Los pequeños (sobre todo los recién nacidos) casi siempre tienen los pies fríos, por eso es bueno taparlos con patucos o calcetines. Pero eso no significa que en realidad estén pasando frío.
Las calefacciones -como los aires acondicionados- tienden a resecar la piel y las mucosas. Por eso, si la casa y especialmente su habitación está muy seca, no está de más colocar recipientes de agua sobre las calefacciones o, mejor aún, contar con un humidificador.
La hora del baño del bebé no debe durar… una hora, ni muchísimo menos. En invierno bastará con darle un baño corto, de menos de diez minutos, en agua tibia y en un ambiente de unos 24 grados (o un poquito más). Si el baño está muy frío, no es mala idea calentarlo unos minutos antes con un calefactor. Y si se puede poner su toallita y pijama sobre una fuente de calor para que el cambio de temperatura que sufra el bebé no sea drástico, mejor que mejor.
Por la noche, el cuarto del niño no debería estar demasiado caliente, la temperatura ha de oscilar entre los 20 y los 22 grados. Lo ideal es que duerma con un pijama calentito que le cubra los pies, mejor que taparle con mantas gordas (los bebés se mueven mucho y terminan destapándose). Se recomienda estar atentos a la dinámica del pequeño por la noche: si es de los que no paran quietos en la cuna, un saquito de dormir le vendrá mejor que una manta.
A los bebés de doce meses y mayores se les viste con la misma cantidad de ropa que a un adulto. Los más pequeños necesitarán una capa más. Y otra cosa: es importante evitar salir a la calle a primera y última hora del día, cuando más frío hace.
Los bebés menores de dos años son los más susceptibles a sufrir hipotermias y congelación, así que si el paseo en el parque es solo un paseo, todo irá bien. Pero sentarse en un banco a pasar la tarde en un día desapacible o particularmente frío no es muy aconsejable. Los especialistas sugieren que en caso de duda, si el bebé es menor de seis meses, mejor quedarse en casa. Un día de lluvia, nieve o viento frío no invita a pasear y tampoco es pertinente arriesgarse.
Las prendas más indicadas durante los meses fríos son las que permiten que la piel respire, como el algodón o la lana. Y no hay que olvidarse de las manoplas, de unos calcetines gruesos ni del gorro, pues los bebés pierden mucho calor por la cabeza y hay que contar, además, con que aún no tienen mucho pelo.
A los niños se les pueden cortar los labios como a los adultos. Para prevenir la sequedad, podemos ponerles un poquito de vaselina neutra antes de salir a la calle. Asesora: Miriam Herman.
Si es más mayor deberéis darle líquido. Ojo con las fundas para la lluvia. Usar lo justo y necesario.
Mantén al bebé cómodo y monitoreado durante la noche es fundamental.
Para que un bebé duerma seguro y cómodo en tiempo de frío, vístelo con pijamas cálidos de materiales transpirables, como algodón o tejidos térmicos, y considera usar un saco de dormir, que mantiene el cuerpo abrigado sin necesidad de mantas sueltas.
La temperatura ideal de la habitación debe estar entre 20-22°C, evitando calefactores fuertes o estufas cerca del bebé. Coloca al bebé siempre sobre su espalda, en una cuna con un colchón firme y libre de elementos innecesarios como almohadas o peluches. Comprueba regularmente su temperatura tocando su nuca o pecho para asegurarte de que no esté ni demasiado caliente ni frío.
Para mantener al bebé abrigado, es importante vestirlo en capas. La regla general es ponerle una capa más de la que tú usarías para sentirte cómodo en el mismo ambiente. Asegúrate de que tenga calcetines o zapatos y una chaqueta o abrigo si hace frío.
Usar ropa adicional de acuerdo a la temperatura del entorno.
Sí, es común que los bebés tengan las manos frías, incluso cuando su cuerpo está a la temperatura correcta. Esto se debe a que su circulación sanguínea aún está desarrollándose. De hecho, algunos recién nacidos tienen tan poca sangre fluyendo por sus manos y pies que se ven azules.
Al contrario, es un proceso normal por el que pasan todos los peques debido a que su sistema circulatorio no ha madurado del todo y su corazón no tiene fuerza para abastecer a todo el cuerpo, por lo que la sangre no llega igual de bien a las manos y los pies. Por eso, para saber si un bebé tiene frío, debes tocar su espalda y cuello, no sus manos y sus pies. Asimismo, su baja temperatura en las extremidades se debe también a la baja actividad metabólica del bebé ya que durante estas primeras semanas lo único que hace es comer, dormir y estar tumbado en brazos de sus papás o en el carrito.
También puede ser un síntoma de fiebre ya que, cuando los peques tienen fiebre, su cabeza y tronco está muy caliente, pero sus manos y pies se ponen fríos.
Si al tocar su nuca o su espalda notas que está sudoroso, es una señal de que está demasiado abrigado. El sudor nocturno no solo es incómodo, sino que puede causar que el bebé se enfríe aún más cuando el sudor se enfría.
| TOG | Temperatura de la Habitación | Recomendaciones |
|---|---|---|
| 0.5 | 23°C o más | Noches de verano, pijama ligero o body |
| 1.5 | 20-25°C | Primavera u otoño |
| 2.5 | 17-20°C | Invierno |
Otros Consejos Importantes
- Revisar la temperatura corporal: La mejor forma de conocer cómo está la temperatura corporal del bebé es tocando distintas zonas de su cuerpo. Como por ejemplo el abdomen, sus piernas o su cuello. Si esas zonas están frías entonces utiliza más ropa de frío para bebé.
- Coloración de ciertas zonas de su cuerpo: Si las ves de color rosado entonces todo está correctamente. Pero si notas que tienen un color más azul o violeta, tendrás que actuar de inmediato ya que no sólo es el hecho de que tenga frío, sino que puede estar sufriendo una hipotermia.
- Observar la sudoración del bebé: Nuevamente, es bueno revisar esta sudoración en zonas como el abdomen, las piernas, el cuello o incluso la espalda.
- Dale un baño tibio: Darle un baño tibio al bebé antes de acostarlo ayudará a que su cuerpo mantenga por más tiempo la temperatura. Enseguida después del baño, mantenlo abrigado con una toalla. Sobre todo presta atención a su cabeza.
- Sigue todos los tips anteriores, pero no te estreses ni obsesiones.
Determinar si un bebé tiene frío es crucial para su bienestar y comodidad. El estrés por frío en recién nacidos es una preocupación importante, ya que los bebés son especialmente vulnerables a las bajas temperaturas.
Un entorno frío puede afectar su salud y desarrollo, por lo que es esencial reconocer los signos de estrés por frío, como una disminución en la temperatura corporal, que debe estar entre 36.5 y 37.5 grados Celsius (97.7 a 99.5 grados Fahrenheit). Las consecuencias del estrés por frío pueden ser graves e incluir hipotermia, dificultades respiratorias y un retraso en el crecimiento y desarrollo. Para prevenir el estrés por frío, es fundamental mantener un ambiente cálido, con una temperatura adecuada entre 20 y 22 grados Celsius. También es importante vestir al bebé con varias capas de ropa para conservar el calor corporal, y realizar un monitoreo regular de su temperatura y comportamiento.
Es muy probable que un bebé con pocos años de vida pueda sentir algunos de los siguientes problemas en invierno.
El cambio de tiempo puede afectar a los bebés de varias maneras, aunque no todos los bebés reaccionan de la misma forma.
