Seguridad de la Simeticona Durante el Primer Trimestre del Embarazo

La acidez (o pirosis) es uno de los síntomas gastrointestinales más frecuentes en la mujer embarazada. Su incidencia a nivel mundial se estima entre el 17 % y el 80 %. La acidez es una sensación de ardor o dolor en la porción alta del tubo digestivo, incluida la garganta. Se puede asociar con esofagitis.

Parece que la acidez en el embarazo se debe a cambios hormonales y a la presión mecánica. Dichos cambios hormonales afectan a los músculos encargados de mantener el ácido en el estómago y provocan el paso de ácido hacia la garganta. La acidez puede provocar náuseas y vómitos. La acidez se puede presentar en cualquier trimestre del embarazo, aunque a menudo los síntomas aparecen al final del primero o durante el segundo.

El diagnóstico de la acidez es fundamentalmente clínico, basado en la anamnesis. Debido a las complejas cuestiones éticas en cuanto a la realización de ensayos clínicos con mujeres embarazadas, hay pocos estudios en la materia.

Aunque no hay recomendaciones fundamentadas en datos científicos sólidos, se considera que el tratamiento inicial de la acidez en el embarazo debe ser higiénico-dietético. El tratamiento inicial de la acidez en el embarazo son las medidas higiénico-dietéticas.

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Tratamiento de la Acidez Durante el Embarazo

Hay algunos estudios sobre el uso de la medicina alternativa para tratar los síntomas de acidez en el embarazo. Los antiácidos se consideran el tratamiento de primera línea.

Los antiácidos proporcionan un alivio rápido y efectivo de los síntomas. Los antiácidos se pueden utilizar con seguridad durante el embarazo, ya que su acción es fundamentalmente local, no sistémica. La mayoría de los antiácidos disponibles incluyen aluminio, calcio y/o magnesio. Estos no han mostrado efectos teratogénicos en estudios con animales y se consideran seguros para la mujer embarazada.

Dado el beneficio adicional de aumentar la suplementación de calcio, se recomendó priorizar el uso de antiácidos con calcio en una conferencia de consenso europea en 2003. Se debe evitar el tratamiento prolongado con dosis altas de trisilicato de magnesio, ya que aumenta el riesgo de nefrolitiasis, hipotonía, afectación cardiovascular y dificultad respiratoria del feto. La absorción del sucralfato es mínima y no se han observado efectos adversos maternos o fetales.

Si las medidas higiénico-dietéticas y los antiácidos no son eficaces, podría ser adecuado utilizar antagonistas H2, ya que no aumentan el riesgo de malformaciones congénitas ni otras complicaciones del embarazo. El Instituto de la Asociación Americana de Gastroenterología indicó que es preferible utilizar la cimetidina y la ranitidina, ya que la famotidina y la nizatidina tienen menos datos de seguridad.

Sin embargo, como medida preventiva, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios retiró la ranitidina oral del mercado en el 2019 debido a la detección de nitrosaminas en el fármaco. Por su parte, hay revisiones que sí incluyen la famotidina entre los antagonistas H2 recomendados para las embarazadas.

Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) se reservan para aquellos casos en los que los síntomas de acidez no se resuelven con medidas higiénico-dietéticas ni con otros fármacos. Esto se debe a que los IBP no se han utilizado ampliamente durante el embarazo, por lo que los datos de seguridad son limitados.

El lansoprazol, el pantoprazol y, sobre todo, el omeprazol son los fármacos más utilizados y estudiados durante el embarazo. Todos los IBP se pueden utilizar en cualquier trimestre del embarazo y tienen una categoría B (los estudios realizados en animales no han demostrado riesgo fetal, pero no hay estudios adecuados, ni bien controlados, en mujeres embarazadas) de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE. UU., excepto el omeprazol, que tiene una categoría C (los estudios realizados en animales han mostrado efectos adversos en el feto y no hay estudios adecuados ni bien controlados en mujeres embarazadas, pero los posibles beneficios pueden justificar el uso del fármaco en mujeres embarazadas a pesar de los posibles riesgos).

Se consideran fármacos efectivos y seguros en el embarazo.

Simeticona Durante el Embarazo

No existen datos disponibles de exposición a simeticona en embarazadas. Los estudios en animales son insuficientes en lo que respecta a toxicidad para la reproducción. Debido a la falta de absorción digestiva de la simeticona, es fisiológicamente inerte, por lo tanto, es improbable la aparición de efectos sistémicos tóxicos. No hay evidencia de perjuicio en embarazadas, debido a la falta de absorción digestiva de la simeticona por la madre.

Se ignora si es excretado con la leche materna; no hay suficientes información sobre la excreción de simeticona en la leche materna, ni en animales ni en humanos. No obstante, no se espera que haya excreción debido a la falta de absorción digestiva de la simeticona por la madre. Uso generalmente aceptado.

La simeticona es un agente tensioactivo inerte con propiedades antiespumantes, que alivia los síntomas asociados con la diarrea.

Precaución: En I.H. La seguridad en mujeres embarazadas no ha sido establecida, sin embargo, de acuerdo con los estudios en animales no hay constancia de que la loperamida o la simeticona posean propiedades teratogénicas o embriotóxicas en los estudios con animales.

Loperamida + simeticona tiene influencia nula o inapreciable sobre la habilidad para conducir y utilizar máquinas. Sin embargo, cansancio, mareo y somnolencia pueden ocurrir durante el transcurso de episodios diarreicos en tratamiento con loperamida HCl.

Antiespasmódicos y Riesgos Durante el Embarazo

Varios fármacos denominados antiespasmódicos se ofertan para el tratamiento del dolor de origen gastrointestinal, urinario o ginecológico, a menudo a pesar de que su evaluación es poco convincente. Existe riesgo de malformaciones en el feto por exposición intrauterina, con muchas incógnitas.

A dosis muy superiores a las dosis terapéuticas empleadas en humanos, se ha demostrado que los siguientes productos tienen un efecto teratogénico: trimebutina (anomalías esqueléticas), papaverina (en particular, defectos de cierre del tubo neural, anomalías de la médula espinal y dilatación del cuarto ventrículo), e hioscina o escopolamina (anomalías oculares y esqueléticas).

En humanos, un estudio de cohortes con unos 5.000 niños expuestos a floroglucinol durante el primer trimestre del embarazo no reveló ningún riesgo notable. Un estudio de cohortes con unos 2.500 niños expuestos al clidinio durante el primer trimestre del embarazo no demostró ningún riesgo de malformaciones importantes. Los datos de unas 300 mujeres embarazadas expuestas a escopolamina durante el primer trimestre del embarazo no identificaron ninguna señal de seguridad en particular.

Cuando se toman antiespasmódicos durante el segundo o tercer trimestre del embarazo, se pueden esperar efectos adversos en la madre y el feto, en particular trastornos neuropsiquiátricos, cardíacos y gastrointestinales. No hay datos disponibles sobre la exposición fetal durante el segundo y tercer trimestre del embarazo a alverina, clidinio, mebeverina, otilonio, pinaverio, floroglucinol, tiemonio y trimebutina.

La sobredosis de trimebutina debido a errores de dosificación en bebés reveló toxicidad neurológica (somnolencia, convulsiones, coma) y toxicidad cardiovascular (taquicardia ventricular, hipertensión). Se observó un aumento de las contracciones uterinas con mebeverina intravenosa en mujeres con riesgo de parto prematuro.

En la práctica, existe un alto grado de incertidumbre sobre los riesgos para el feto del tratamiento con antiespasmódicos durante el embarazo. En el primer trimestre del embarazo, no se halló un aumento del riesgo de malformaciones tras la exposición intrauterina a floroglucinol en varios miles de mujeres embarazadas.

En caso de exposición durante el primer trimestre por desconocimiento del embarazo, deben tratarse con la paciente las incertidumbres relativas a los efectos de otros fármacos y debe planificarse una posible monitorización ecográfica.

Resumen de Recomendaciones
Tratamiento Recomendación Consideraciones
Medidas Higiénico-Dietéticas Primera Línea Ingestas poco abundantes y frecuentes, evitar acostarse inmediatamente después de comer.
Antiácidos (Calcio, Magnesio, Aluminio) Segunda Línea Alivio rápido y seguro; preferir los que contienen calcio.
Antagonistas H2 (Famotidina) Alternativa si antiácidos no son efectivos Considerar la famotidina como una opción, aunque con precaución.
Inhibidores de la Bomba de Protones (Omeprazol, Lansoprazol) Reservados para casos severos Usar solo si otras medidas fallan; considerar el perfil de seguridad de cada IBP.
Simeticona Uso generalmente aceptado No hay evidencia de perjuicio debido a la falta de absorción digestiva.

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