Siento Como Cólicos en el Vientre: Causas, Tipos y Cómo Aliviar el Dolor

Sentir molestias en el abdomen es más común de lo que piensas. A veces aparece sin avisar, otras se convierte en un visitante frecuente que nos desconcierta. Decimos «dolor de estómago» como si todo lo que duele en la barriga tuviera el mismo origen, pero la realidad es más compleja. Tu abdomen es como una caja con múltiples compartimentos: intestinos, estómago, hígado, riñones, vejiga… incluso los ovarios en el caso de las mujeres. Y cualquiera de ellos puede ser el responsable.

El abdomen es la cavidad del cuerpo humano que se sitúa entre la abertura inferior del tórax y la abertura superior pélvica y las extremidades inferiores. Esta zona es de gran interés a nivel fisiológico, pues en ella se encuentran diversos órganos esenciales para la vida. Debido a su acumulación de órganos y relativa fragilidad con respecto a otras estructuras corporales, el malestar abdominal es uno de los motivos más comunes de visita al médico. Tal y como indican fuentes profesionales, el dolor abdominal agudo representa del 7 al 10 % de las atenciones en la clínica de urgencia.

Por ejemplo, un dolor en la parte superior derecha del abdomen puede deberse a la vesícula, mientras que uno más abajo podría tener que ver con cólicos menstruales o infecciones urinarias. Describir bien tu dolor abre el camino a un diagnóstico más certero.

Cuando un paciente llega con dolor abdominal de causa no digestiva, en consulta observamos la respuesta al tacto, la presencia de contracturas o tensiones al estirar, la limitación para girar el tronco y si el dolor aparece al respirar profundamente. También valoramos si la molestia aumenta al estar de pie, toser o mantener una postura por mucho tiempo.

Si el dolor aparece al toser, al moverte o al mantener la postura durante mucho tiempo, probablemente la causa no sea solo digestiva. También es importante consultar si la musculatura abdominal no se relaja tras el descanso, si aparecen puntos dolorosos concretos o si hay limitación en tus movimientos.

Causas Comunes del Dolor Abdominal

El dolor abdominal es extremadamente común en la población general y puede tener diversas causas. Estas son algunas de las causas del dolor abdominal, pero existen muchas más:

  1. Dolor abdominal no específico (DANE): Explica más del 30 % de los ingresos por malestar abdominal de tipo agudo. Como norma, este cuadro se considera tal cuando el malestar tiene menos de 7 días de duración y no existe un diagnóstico claro después de las investigaciones y pruebas necesarias.
  2. Gastroenteritis: Según investigaciones, representa hasta el 18,7 % de los casos de dolor abdominal. Este cuadro se define como la inflamación del revestimiento del estómago y, además del síntoma que aquí se recoge, también se suele combinar con vómitos, diarrea acuosa, dolores musculares y, dependiendo de la etiología, fiebre baja.
  3. Síndrome del Intestino Irritable (SII): Es otro de los sospechosos habituales cuando se habla de las causas del dolor abdominal. El SII tiene como síntomas principales el malestar abdominal y los cambios en los hábitos intestinales, además de una mayor frecuencia de gases, distensión y llenura. Cabe destacar que, a diferencia de otras condiciones intestinales, en este caso no se observa una inflamación o daño claro en el intestino.
  4. Gastritis: Podría explicar más del 5 % de las causas de dolor abdominal. En este caso la inflamación se circunscribe al revestimiento del estómago. Puede presentarse de forma aguda por infecciones bacterianas, uso común de analgésicos, uso excesivo de alcohol, tratamiento de cáncer y más.
  5. Apendicitis: Es un cuadro que cursa con la inflamación del apéndice (bolsa pequeña, parecida a un dedo, que sobresale del ciego). La probabilidad de desarrollar este cuadro a lo largo de la vida va de 5 a 9 casos por cada 100 personas, por lo que es de esperar que sea una causa relativamente común de dolor abdominal, en este caso localizado en la parte inferior derecha.
  6. Diverticulitis: La presencia de divertículos en el colon, unos pequeños sacos o bolsas, es muy común. Entre el 30 y el 45 % de la población los tiene, sobre todo si se fija la atención en pacientes muy envejecidos. Estas formaciones no suelen causar ningún problema, pero si se infectan e inflaman dan lugar a un cuadro conocido como diverticulitis que cursa con un dolor abdominal constante en la parte baja izquierda.
  7. Colecistitis: Es la inflamación de la vesícula biliar, el órgano en forma de saco en el que se acumula la bilis producida por el hígado. Este cuadro clínico es otra de las causas de dolor abdominal, en específico en la zona superior central o derecha del abdomen, con posibilidad de irradiarse al hombro derecho o espalda. También puede causar náuseas, vómitos y fiebre.
  8. Cistitis: Se engloba entre las posibles causas urogenitales del dolor abdominal, que podrían representar el 5,3 % de los cuadros de dolor abdominal. En este caso, la inflamación se localiza en la vejiga, por lo que es común que se presenten síntomas como dolor al miccionar, ganas de orinar constantes, orina sanguinolenta y más.
  9. Enfermedad Celiaca: Es otro de los causantes de dolor abdominal, sobre todo si este está presente de forma crónica. Esta enfermedad se caracteriza por una reacción adversa del sistema inmunitario hacia el gluten y prolaminas relacionadas. Esto causa daños en el intestino, lo que a su vez puede afectar a la forma de absorber vitaminas y nutrientes y generar perjuicios a largo plazo en diversos órganos y sistemas.
  10. Úlceras: Son áreas en carne viva o llagas abiertas en el revestimiento del estómago o el intestino. Existen dos variantes: la gástrica en el estómago y la duodenal en el duodeno. La causa más común de esta lesión es la infección por Helicobacter pylori, una bacteria que se puede instaurar en el entorno gástrico y generar daños a largo plazo.

Además de estas causas, el dolor en el vientre bajo es un síntoma común que puede generar preocupación, especialmente entre mujeres que se preguntan si podría estar relacionado con un embarazo. Aunque este tipo de dolor puede ser uno de los primeros signos de embarazo, también está asociado con muchas otras condiciones, como el síndrome premenstrual, infecciones o problemas gastrointestinales. Por ello, es importante comprender que el dolor en el vientre bajo no es un indicador exclusivo de embarazo y debe evaluarse en conjunto con otros síntomas y factores.

Uno de los primeros síntomas al inicio del embarazo suele ser el dolor en la parte baja del vientre o los cólicos abdominales. Este dolor en el vientre puede producir cólicos abdominales similares a los cólicos menstruales y su intensidad suele ser media o baja. El vientre también puede inflamarse como consecuencia de las alteraciones que se producen en la pelvis. En la mayoría de las ocasiones estas molestias pasan casi desapercibidas y pueden aparecer antes del retraso de la menstruación. No obstante, el dolor en la parte baja del vientre también puede producirse por otras causas, como una infección urinaria, estreñimiento o una mala digestión.

La forma más lógica de determinar si el dolor en el vientre bajo está asociado con un embarazo es realizar una prueba de embarazo. Las pruebas de orina son accesibles y pueden proporcionar resultados confiables incluso en las primeras semanas. Si tienes confirmado tu embarazo y el dolor en el vientre se prolonga en el tiempo, se agudiza y/o tienes sangrado debes acudir a tu especialista.

Durante el primer trimestre de embarazo son propias y normales las molestias en la parte baja del vientre. La causa principal que las origina es que para poder dar espacio al feto, tanto los huesos como los ligamentos se estiran y se mueven. Por otra parte también se originan muchos cambios hormonales.

Durante el embarazo, el ligamento redondo es una estructura importante que conecta el útero a la pared abdominal y ayuda a mantener el útero en su lugar. Este dolor se describe a menudo como punzante o agudo y puede ser más pronunciado al levantarse rápidamente, cambiar de posición o realizar ciertos movimientos.

También es importante considerar las causas ginecológicas del dolor abdominal. El dolor abdomino-pélvico es una entidad compleja, a veces de difícil diagnóstico, que requiere un análisis profundo para determinar sus causas y el tratamiento más adecuado. Implica a diversas vísceras por lo que frecuentemente el abordaje debe ser multidisciplinar y en ocasiones exige una actuación rápida ya que está en juego la vida de la paciente. Se han expuesto en este trabajo sólo las causas de origen ginecológico pues entendemos que el resto de patologías corresponde explicarlas a otras especialidades.

La valoración inicial más importante que se debe realizar es determinar si se trata de un abdomen agudo quirúrgico y si precisa hospitalización inmediata. El diagnóstico oportuno del dolor pélvico agudo es de importancia crítica porque el retraso podría aumentar la morbimortalidad.

Cuando se presenta una mujer con dolor abdominopélvico, la valoración inicial más importante es determinar si se trata de un abdomen agudo quirúrgico. Las dos siguientes consideraciones son averiguar si se encuentra embarazada, (considerar la posibilidad de embarazo ectópico) y si precisa hospitalización inmediata. Hay que hacer una valoración rápida para identificar pacientes que requieren intervención quirúrgica urgente, incluyendo anamnesis, si es posible, y exploración física, incluyendo examen pélvico.

Causas Ginecológicas del Dolor Abdominal

Algunas causas ginecológicas importantes a considerar incluyen:

  • Embarazo Ectópico (EE): La incidencia es del 1%, en aumento (EIP, dispositivo intrauterino -DIU-, tratamiento de reproducción asistida (TRA), cirugía conservadora, mayor edad...). Aparecen habitualmente con 6 ó 7 semanas de amenorrea, aunque puede ocurrir más tarde. El test Eco transvaginal es el más útil para determinar la localización del saco. Posee alta sensibilidad y especificidad. Detecta la presencia o ausencia de un saco gestacional dentro o fuera del útero y así establece el diagnóstico. A partir de 1.500 (2.000 UI/l) de ßhCG se debe poder visualizar el saco con eco. Si se sospecha rotura de trompa o existe inestabilidad hemodinámica, el tratamiento de elección es laparoscopia con salpinguectomía. Si no existe rotura de trompa se puede considerar un tratamiento más conservador con salpingostomía (apertura de trompa) y extracción del saco; posteriormente se deben realizar controles de ßhCG has su negativización. Pero si la paciente esta sintomática, la ßhCG es menor de 5.000 UI y la trompa menor de 3 cm se puede intentar tratamiento médico con 50 mg de metotrexate en dosis única i.m.
  • Torsión de Ovario: Esta situación es frecuente en edad reproductiva; más frecuente en el anejo derecho. Puede ser asintomático o asociado con el inicio repentino de dolor abdominal unilateral, y que comienza durante una actividad física o relación coital. Puede estar acompañado de un ligero sangrado vaginal. Si la rotura no es complicada hacer manejo ambulatorio y analgesia oral a demanda. Si se complica con hemoperitoneo es preciso hospitalización con reemplazo de fluido, constantes vitales, hematocrito seriado y repetir ecografía. Una vez que cesa, tarda varias semanas en reabsorberse. Representa un 15% de las masas anexiales intervenidas. La clínica más común es un inicio brusco de dolor abdominal bajo, a menudo asociado con crisis de náuseas o vómitos. La fiebre como marcador de necrosis causa leucocitosis (un cuadro de dolor crónico con crisis de dolor severo puede asociarse a una torsión intermitente) Ante la sospecha, es oportuna una evaluación en quirófano, y el manejo posterior dependerá de los hallazgos y la edad de la paciente.
  • Enfermedad Pélvica Inflamatoria (EIP): Es una infección aguda del tracto genital superior (útero-trompas-ovarios). Es una infección adquirida sexualmente en la mayoría de casos y menos frecuentemente es causado por procedimientos médicos, embarazo y otros procesos abdominales primarios. El dolor abdominal inferior es el síntoma principal de presentación, aunque la característica del dolor puede ser bastante sutil. El comienzo reciente del dolor que empeora durante el coito puede ser el único síntoma y el inicio durante o justo después de la menstruación es particularmente sugestivo. En un tercio de los casos se añade sangrado uterino anormal. Aparecen flujo vaginal, uretritis y fiebre que pueden estar asociados, pero no son ni sensibles ni específicos para el diagnostico. En el examen físico sólo la mitad tienen fiebre y dolor difuso abdominal. Flujo purulento endocervical y/o dolor a la movilización cervical y dolor anexial en la exploración bimanual es altamente sugestiva de EIP. Se debe tener un umbral bajo para el diagnóstico de EIP, y las mujeres jóvenes sexualmente activas con la combinación de dolor abdominal bajo, dolor a la movilización cervical o anexial deben recibir tratamiento empírico. Incluso mujeres con hallazgos mínimos deben ser tratadas.
  • Endometritis: Es un componente común de EIP, dolor pélvico y sangrado vaginal anormal, frecuentemente con fiebre. En población no gestante normalmente va precedido de EIP tras ETS o de proceso ginecológico invasivo. Procedimientos ginecológicos transcervicales son una causa poco frecuente por lo que no se recomienda realizar test para Chlamydia, y gonorrea previos. Tras interrupción de embarazo, se recomienda profilaxis antibiótica. En el 70-90% de las laparoscopias por salpingitis existe endometritis.
  • Miomas Uterinos: Es un tumor del músculo liso del útero que puede causar molestias cuando comprime vejiga, recto adyacente o ligamentos de sostén de útero. La degeneración de los miomas es secundaria a la pérdida de riego sanguíneo, causado por crecimiento rápido relacionado con el embarazo.
  • Endometriosis: El dolor es el síntoma mas común asociado a la endometriosis; aproximadamente ¾ partes de los pacientes sintomáticas experimentan dolor pélvico y/o dismenorrea, el cual puede ser crónico, pero a menudo es más severo durante la regla o durante la ovulación. El dolor pélvico ha sido atribuido al sangrado activo, producción de sustancias e irritación de nervios pélvicos. El grado de endometriosis no se correlaciona con la presencia de síntomas severos (los síntomas pueden estar más relacionados con la reacción inflamatoria peritoneal local que con el volumen de implantes). El lugar y profundidad de la implantación se correlaciona con el tipo y la severidad de los síntomas. No existe tratamiento que cure la enfermedad sólo se puede realizar tratamientos sintomáticos y paliativos: laparoscopia y laparotomía con cistectomía versus ovariectomía.
  • Mittelschmerz (Dolor de Ovulación): Lo sufren aproximadamente el 20% de las mujeres. El dolor puede producirse justo antes, durante o después de la ovulación. Justo antes de la ovulación, el crecimiento del folículo puede prolongar la superficie del ovario, causando dolor. En el momento de la ovulación, líquido o sangre se libera de la ruptura del folículo y puede causar irritación del revestimiento abdominal. No se presenta con anomalías pélvicas aunque puede aparecer cierta irritabilidad abdominal. Pueden realizarse otros procedimientos de diagnóstico como una ecografía abdominal para descartar otras causas de dolor. Ningún tratamiento es necesario generalmente.
  • Dismenorrea: Es un dolor cíclico. Dolor menstrual sin trastorno pélvico que suele manifestarse 1 ó 2 años después de la menarquia -época en la que se establecen los ciclos ovulatorios-. Afecta a mujeres jóvenes pero puede persistir hasta la 5a década. El dolor suele iniciarse unas horas antes del inicio del periodo menstrual, o justamente después del mismo, y puede durar 48-72 horas. Es de tipo cólico, suprapúbico, y se puede acompañar de dolor lumbosacro. La región suprapúbica es hipersensible a la palpación.

La historia precisa es clave para establecer el diagnóstico correcto. Se debe tener en cuenta el comienzo, carácter, localización y patrón de irradiación del dolor y correlacionarlos con los cambios (micción, defecación, relaciones sexuales, actividad física...), la regularidad de los periodos menstruales, la posibilidad de embarazo, la presencia de sangrado vaginal o flujo, antecedentes medicoquirúrgicos. Una historia reciente de dispareunia o dismenorrea es sugestiva de patología pélvica.

¿Cómo Aliviar el Dolor de Estómago?

El dolor de estómago tiene una gran variedad de causas; la mayoría de ellas son benignas, episódicas y pueden evitarse siguiendo consejos tales como:

  • Hidratación: favorece los procesos digestivos y reduce la acidez estomacal.
  • Evitar acostarse justo después de comer: para prevenir la indigestión.
  • Evitar el tabaco y el alcohol: ya que ambos podrían desencadenar el reflujo ácido.
  • Seguir una dieta variada y saludable: evitando el consumo excesivo de alimentos procesados.
  • Controlar el estrés y la ansiedad.
  • Practicar una actividad física de forma regular.

En el caso específico del dolor del ligamento redondo durante el embarazo, se pueden tomar medidas como:

  • Descansar y encontrar una posición cómoda.
  • Aplicar compresas frías o calientes en el área afectada.
  • Realizar ejercicios de estiramiento suaves.

Algunas mujeres también encuentran alivio al tomar baños calientes o realizar masajes suaves en la zona.

Ejercicios para Aliviar el DOLOR de la CIÁTICA

Cuándo Buscar Atención Médica

Si el dolor de estómago es persistente o intenso, o empeora con el esfuerzo, o si el abdomen está hinchado o sensible, o si el dolor va acompañado de:

  • Fiebre persistente
  • Náuseas o vómitos persistentes
  • Ictericia (coloración amarillenta de la piel y ojos)
  • Sangre en las heces, la orina o el vómito

Se debe buscar atención médica.

Un diagnóstico correcto y precoz es clave para aliviar el dolor de estómago, independientemente de la gravedad de los síntomas. Algunos signos permiten al médico diagnosticar la enfermedad con sólo examinar el historial médico del paciente y realizar un examen físico externo. Para los casos más graves o complicados, los médicos también disponen de muchas herramientas diagnósticas para ayudar a identificar el origen específico de un dolor de estómago: un examen físico exhaustivo, análisis de sangre y orina, pruebas de la función pulmonar, ecocardiogramas, ecografías, radiografías, tomografías computarizadas (TC), resonancias magnéticas, endoscopias y colonoscopias.

No hay una cura mágica, pero sí muchas formas de reducir los ataques y recuperar calidad de vida. Tener un core fuerte no significa hacer abdominales sin control, sino saber activar de forma correcta el transverso y los músculos profundos que estabilizan la columna. El suelo pélvico, aunque menos visible, es esencial en este sistema.

Para un correcto diagnóstico es importante la historia clínica, tipo de dolor, datos clínicos, analíticos y pruebas de diagnóstico completas.

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