Un aborto espontáneo puede ser una experiencia complicada, la cual trae consigo síntomas y preocupaciones. Saber qué esperar y cómo cuidarse tras un aborto espontáneo es clave para la recuperación.
En este artículo, abordaremos los aspectos médicos, los cuidados necesarios y las posibilidades de futuro embarazo tras un aborto espontáneo.
El aborto es un tema incómodo, habitualmente silenciado. Hay muchos elementos a nivel social y/o personal que justifican esto: potentes emociones, ideologías, posturas dentro de la familia, ética médica, derechos fundamentales, etc. Sea como fuere, el embarazo no sólo se gesta en el cuerpo, sino también en la mente de la mujer, por lo que es importante tener en cuenta qué supone para ella tanto estar embarazada como dejar de estarlo. Hay tantas subjetividades como personas.
Aspectos físicos y médicos tras un aborto espontáneo
Tras un aborto, la recuperación física de la mujer oscila entre varias semanas y poco más de un mes, según el tiempo que haya estado embarazada.
Algunas hormonas propias de la gestación permanecen en la sangre durante uno o dos meses después de una pérdida espontánea, pero los efectos físicos suelen desaparecer con rapidez.
En el plano físico, la recuperación de la mujer es rápida; la menstruación reaparece entre cuatro y seis semanas más tarde y, en ausencia de otros problemas, puede quedarse de nuevo embarazada al poco tiempo.
El tiempo de ingreso en el hospital depende de cada paciente y de las normas de cada institución pero, en general, en 24 horas se les da el alta. La hemorragia cesa entre siete y diez días después.
En algunos casos, se puede producir una infección que prolonga la hemorragia o causa una secreción de aspecto desagradable, aunque con antibióticos se puede resolver el problema.
Síntomas normales tras un aborto espontáneo
Algunos síntomas normales incluyen:- Dolor abdominal similar a los cólicos menstruales.
- Sangrado vaginal moderado.
- Cambios en el flujo vaginal.
Si bien estos síntomas son comunes, es importante prestar atención a signos de complicación, como fiebre, dolor intenso o sangrado excesivo.
La mujer que acaba de sufrir un aborto puede tener distintos síntomas, desde dolor lumbar hasta molestias abdominales agudas o de tipo cólico, con o sin sangrado vaginal, así como pérdidas de restos de tejido o coágulos.
Una vez en casa, debe prestar atención a ciertos signos indicativos de complicación, como fiebre, secreción vaginal purulenta o con mal olor, hemorragias o aumento del dolor. En todos estos casos, hay que consultar al médico.
Primera regla después de un aborto espontáneo
La primera menstruación tras un aborto espontáneo puede tardar entre 4 y 6 semanas en aparecer, dependiendo de varios factores como la etapa del embarazo en la que ocurrió el aborto y si fue necesario realizar un legrado.
Esta regla inicial puede ser diferente a las habituales en duración, cantidad de flujo y síntomas asociados. Algunas mujeres experimentan un sangrado más abundante, mientras que otras notan ciclos más ligeros.
Es importante tener en cuenta que esta primera menstruación no necesariamente indica que el cuerpo haya vuelto completamente a la normalidad hormonal. Los ciclos menstruales pueden tardar algunos meses en regularizarse por completo.
Además, si no aparece la regla después de este tiempo, es fundamental consultar a un médico para descartar posibles complicaciones, como restos retenidos en el útero o desequilibrios hormonales. Un seguimiento médico adecuado garantiza una recuperación completa y segura.
Las 7 etapas necesarias para superar un aborto.
Cuidados y recuperación tras un aborto espontáneo
Reposo físico y emocional
Tras un aborto espontáneo, el reposo es fundamental para favorecer la recuperación. Aunque muchas mujeres pueden retomar sus actividades habituales en pocos días, se recomienda evitar esfuerzos físicos intensos durante al menos una semana.
Baja laboral por aborto espontáneo
En España, las mujeres que experimentan un aborto espontáneo tienen derecho a una baja laboral por incapacidad temporal. Esto permite a las trabajadoras ausentarse de su puesto de trabajo para recuperarse tanto física como emocionalmente.
La duración de la baja depende del criterio del médico, quien evaluará el estado de salud de la paciente y la gravedad del caso.
Además, según el Estatuto de los Trabajadores, puede considerarse motivo para una licencia por enfermedad, cubierta por la Seguridad Social.
Este tiempo permite que el útero se recupere adecuadamente, que el endometrio vuelva a estar en condiciones óptimas y que los niveles hormonales se estabilicen. En algunos casos, dependiendo de las circunstancias del aborto espontáneo, el médico podría sugerir esperar entre dos y tres ciclos para asegurar una recuperación completa.
La recomendación también tiene un componente emocional. Es importante que la mujer se sienta preparada para afrontar un nuevo embarazo, ya que un aborto espontáneo puede ser un evento traumático que requiere tiempo para procesarse. Buscar apoyo psicológico o unirse a grupos de apoyo puede ser útil durante este periodo.
Efectos psicológicos y síntomas habituales
“Cada persona es un mundo”, y vive las cosas a su manera. La experiencia del aborto tendrá efectos muy diferentes según características de personalidad de la mujer, habilidades de afrontamiento, objetivos o deseos vitales, elementos situacionales, si es un aborto inducido o involuntario, si es un embarazo prematuro o está avanzado, etc.
La intensidad y la duración de los efectos también es muy variable en cada caso.
Existen dos síntomas psicológicos que suelen darse en la mayoría de los abortos (voluntarios o involuntarios). Por un lado, la ansiedad en diferentes grados (desde leve hasta ataques de pánico). Y, por otro lado, sentimiento de culpabilidad y creencia (más o menos irracional) de que podrían haber hecho las cosas de forma diferente.
Otros síntomas que pueden aparecer son:- Negación o incredulidad.
- Confusión.
- Oscilaciones en el estado de ánimo.
- Tristeza y sensación de vacío.
- Enfado o rabia.
- Falta de energía.
- Irritabilidad.
- Miedos (a no recuperarse nunca de la pérdida, a no poder reproducirse, a problemas familiares…).
- Sentimientos de incapacidad y afectación de la autoestima.
- Desconexión de los propios sentimientos.
- Aislamiento social.
- Falta de lívido o disfunciones sexuales.
- Miedo a la muerte (tanofobia).
- Insomnio o pesadillas recurrentes.
- Evitación de todo lo relacionado con bebés o, todo lo contrario, obsesión.
- Problemas de pareja (modelos de afrontamiento diferentes a la pérdida, falta de intimidad, problemas de comunicación…).
¿Cómo superarlo?
En los casos en que existan efectos psicológicos, ¿es posible la recuperación? Recuperar significa “recibir algo que fue quitado”, por lo que difícilmente habrá sensación de recuperación. Es más adecuado hablar de reconciliación.
Puede tardar meses o años, pero, aunque parezca imposible, llega. Algunas de las cosas que ayudan en el proceso de reconciliación son:
- El apoyo externo, sentir el arrope del entorno, sobre todo de la pareja.
- Poder hablar de la pérdida e integrarla progresivamente dentro de la propia experiencia vital.
- No evitar las emociones negativas ni apresurarse por “pasar página”. Es un proceso.
- Crear un conjunto de recuerdos, un espacio con significado para el no-nacido.
- Recibir información adecuada (si es necesario, psicoterapia) o participar en grupos de ayuda mutua.
Alcance a nivel psicológico: embarazo deseado y no deseado
Para poder entender el alcance del aborto a nivel psicológico es preciso tener en cuenta si ha sido voluntario o espontáneo.
Embarazo deseado
Si ha sido un embarazo deseado (es decir, se ha buscado activamente o no se ha buscado, pero se ha aceptado con ilusión después), es necesario poder entender el aborto como un duelo. Es un proyecto truncado.
En muchas ocasiones, desde el punto de vista social no se reconoce la pérdida puesto que el feto no se ha llegado a formar y a nacer. Es importante visibilizar este hecho y poder abordarlo en toda su profundidad. Es esperable que los síntomas sean más graves cuanto más avanzada esté la gestación.
Embarazo no deseado
Si el embarazo no ha sido deseado, puede haber múltiples reacciones a nivel psicológico. Hay mujeres que deciden abortar, pero igualmente les parece muy duro.
En estos casos, los efectos del aborto pueden ser similares a si el aborto hubiera sido espontáneo (algunas investigaciones incluso dicen que incluso más, porque al impacto del aborto hay que añadir las emociones que supone decidir interrumpirlo -por ejemplo, sentimientos acusados de culpabilidad, auto rechazo, etc.).
Interrupción del embarazo no deseado sin secuelas psicológicas
Estudios recientes están mostrando que hay un número importante de mujeres que interrumpen voluntariamente el embarazo y no tienen secuelas ni a medio ni a largo plazo, llegándose incluso a cuestionar lo que algunos han llamado el “síndrome postaborto” como conjunto de efectos incuestionables tras un aborto.
Según las investigaciones científicas actuales, con instrumentos de medida más afinados y más parámetros estadísticos, no existen pruebas fehacientes que aseguren que tras un aborto haya efectos psicológicos seguros. Dependerá de muchos otros factores: el momento vital de la persona y sus prioridades, la valoración del hipotético futuro padre, creencias religiosas, factores situacionales, económicos, profesionales, y un largo etcétera.
Por otro lado, se están analizando los efectos psicológicos de no poder abortar, aun cuando la mujer tiene claro que lo quiere, pero que por múltiples causas no puede practicarse. Estas mujeres sufren más problemas de autoestima, más ansiedad y malestar en general y tienen más probabilidades de padecer trastornos mentales en el futuro.
