El Fascinante Ciclo de Vida de los Zánganos

Las abejas son insectos sociales sumamente organizados y comunicativos, con roles asignados para completar las actividades que permiten que la colmena funcione como un reloj. En este artículo, exploraremos el ciclo de vida de los zánganos, así como los roles de cada integrante de la colmena.

Organización Social de la Colmena

Una colonia de abejas o colmena la podemos considerar como un grupo de insectos emparentados y organizados de forma cooperativa. Los animales son independientes si los consideramos individualmente, pero son interdependientes y no pueden sobrevivir sin la cooperación con sus compañeros de colonia. Las colonias de abejas están formadas por tres castas: la reina, las obreras y los zánganos. Todas se desarrollan a partir del mismo tipo de huevos.

Tienen un sistema social muy reglado donde conviven tres castas: la reina, las obreras y los zánganos.

La Reina

La reina lo es todo en la colmena. Solo hay una por colmena y es la abeja de mayor tamaño. La crean el resto de abejas, que alimentan a una larva con un alimento especial: la jalea real. Una vez desarrollada, su labor será la de procrear. Pero no solo de poner los huevos, sino de elegir el sexo de cada uno.

Las reinas no son criadas en las típicas celdas horizontales del panal, sino que sus celdas son construidas para ser de mayor tamaño y en posición vertical. La reina es una larva alimentada por secreciones de las abejas obreras nodrizas durante toda su vida. La celda que dará origen a una reina, es denominada celda real, tiene la forma de una caja de maní, de aproximadamente 2 a 2,5 centímetros de largo.

En una colmena bien organizada y en correcto funcionamiento, debe existir una sola reina. Es la hembra sexualmente funcional, la que será fecundada por los zánganos; posteriormente pondrá huevos y así asegurará el desarrollo de la familia y la perpetuación de la especie. La reina es la única hembra que esta completamente desarrollada sexualmente, esto es el resultado de una dieta total de jalea real durante el período de desarrollo. Se distingue por su apariencia larga y delgada causada por el desarrollo completo de los ovarios en el abdomen. Tiene un aguijón sin púa.

Al aparearse, la abeja reina almacena en su abdomen los espermatozoides de unos 20 zánganos (abejas macho), que irá utilizando el resto de su vida para generar huevos. Si quiere que sean hembras, los fertiliza al expulsarlos. Si quiere que sean machos, no libera espermatozoides cuando el huevo sale de los ovarios. Esto determinará la tarea principal de las abejas según su sexo. Las hembras serán obreras y los macho no trabajarán.

Aproximadamente cinco días después de salir de la celda, la reina virgen hace unos vuelos de fecundación. Hace varios vuelos en un período de dos o tres días, y puede copular con diez o más zánganos. Guarda el esperma de los zánganos en un órgano especial, la espermateca, y no copula más después de este periodo. Alrededor de cinco días después de los vuelos de fecundación, la reina comienza a poner huevos. Durante periodos favorecedores una reina buena puede poner más de 1500 huevos al día. Las reinas también ponen orden en el trabajo de la colmena desarrollando productos químicos que guían el comportamiento de las demás abejas.

La reina produce una serie de feromonas que tienen por función evitar que las obreras desarrollen postura, marcando la colonia entera mediante trofalaxis.

Las reinas se pintan en la parte superior del tórax con el fin de mantener un control del año en que fueron puestas en la colmena.

La abeja reina inicia su ciclo biológico con una postura de huevo que tarda 3 días y 5 horas en nacer. Después, la abeja reina pasa al estado de larva. El estado larval durará 5 días, momento en el que la celda real es operculada y se iniciará el estadio de prepupa y pupa. El estadio de prepupa y pupa dura 7 días. Será entonces cuando la abeja reina nacerá. Después de nacer, la abeja reina hará varios vuelos de reconocimiento (1 o 2 vuelos). Después de estos vuelos de reconocimiento, la abeja reina hará los vuelos nupciales para aparearse con una media de 10 zánganos.

La reina es la más importante de una colmena, sin ella, ésta puede llegar a desaparecer. Sólo puede haber una por colmena.

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Las Obreras

Las abejas obreras son muy importantes en la colmena, ya que se encargan de realizar las tareas más laboriosas. Su labor más importante es la polinización, ya que las abejas recolectan pólen y néctar de las flores, y lo transportan de unas a otras, lo que favorece la producción de frutos y de semillas. Además, producen miel, un producto con muchos minerales, vitaminas y antioxidantes que es utilizado a diario en todo el mundo.

Las abejas obreras son las otras hembras de la colmena. En la colonia, conviven distintas generaciones de abejas obreras que trabajan de manera conjunta y coordinada, y, en función de su edad y las necesidades de la colonia, realizan diferentes tareas.

Las abejas obreras inician su ciclo biológico con la ovoposición por parte de la reina de huevos que tardan 3 días y 5 horas en nacer. Después pasarán al estado larval (también llamado de cría abierta), que durará 6 días. Pasado este tiempo, la celda será operculada y se pasará al estadio de prepupa y de pupa, que durará 12 días.

Para garantizar la supervivencia de la colmena, lo más importante es salvaguardar a la reina y sus larvas, así que todo el trabajo dentro de ella está enfocada a esto. Durante la primavera y el verano, recolectan néctar y producen miel y cera para que alimenten a las larvas y a los zánganos. En invierno, viven de lo recolectado y viven todas juntas para mantener el calor. Es una época de austeridad, por lo que expulsan a los machos. Al llegar la nueva primavera, nacerán las nuevas abejas que continuarán el ciclo de la colmena.

Las abejas obreras tienen diferente personal dentro de la colmena, en la que conviven en un sistema con división del trabajo.

Toda este sistema sería imposible si no existiese una división de tareas. Las abejas están determinadas por sus hormonas. Nada más nacer se encargan de limpiar sus celdas. Después comienzas a cuidar a otras larvas. Ya han pasado por sus cargos como limpiadoras y nodrizas. Entre el día 15 y 30 de su vida pasarán a ser ventiladoras. En esta fase se dedican a mantener la temperatura de la colmena. Realizan esta tarea moviendo sus alas rápidamente para crear corrientes de aire, Así ayudan a enfriar la colmena en climas cálidos y a mantener la temperatura interna adecuada. También contribuyen a la deshidratación del néctar almacenado en los panales, acelerando el proceso de maduración de la miel.

Tras esta tarea, les toca ser constructoras. Están en una edad adulta, por lo que pueden alejarse del centro de la colmena y dedicarse a construir celdas y almacenar comida en el borde del nido. Es un trabajo arriesgado porque se exponen a muchos peligros del exterior, pero el verdadero riesgo llega cuando toda salir. A estas alturas ya ha pasado la mayoría de su vida, así que sus hormonas las guían hacia la labor más peligrosa, la de recolectoras. Pueden exponerse al mundo exterior, lleno de peligros y amenazas, para traer el polen y el néctar de las flores para generar material de construcción y comida. También las ancianas son las que se encargan de la seguridad. Las guardianas vigilan que no entren abejas de otras colmenas ni avispas. Ellas se posicionan en la entrada de la colmena y están listas para defenderla, alertando al resto del enjambre si detectan una amenaza con una especie de silbido de alarma. Las abejas guardianas pueden coordinar la defensa, rodeando al depredador y calentándolo hasta que se asfixie. Si mueren dentro de la colmena, el resto de obreras tendrán que retirarlas (son las abejas barredoras). Por eso, cuando se sienten cerca la muerte y para no suponer una carga, cuando ya se sienten en su fase final, se van de la colmena.

En el caso de que se produzca la orfandad de la colonia debido a la pérdida de la reina, se origina un descenso en los niveles de feromonas reales que circulan dentro de la colonia. La feromona real tiene un efecto inhibitorio en el desarrollo de los ovarios de las obreras y cuando los niveles bajan dentro de la colmena algunas obreras, denominadas obreras ponedoras, pueden activar sus ovarios y comenzar a poner huevos no fecundados que originarán zánganos.

A continuación, se presenta una tabla con las tareas de las abejas obreras según su edad:

DíasTareas
2º al 12ºLimpiar celdas y calentar a la cría. Alimentar a las larvas (se les llama abejas nodrizas). Producción de jalea real.
12º al 16ºProducción de cera y construcción de panales. En caso de ser necesario, están capacitadas para la crianza de una nueva reina mediante construcción de la celda real.
17º al 21ºDefensa de la entrada de la colmena.
22º al 42ºRecolección de néctar, polen, propóleos y agua en el campo.

Los Zánganos

Los zánganos también son una parte muy importante de la colmena. Se encargan de fecundar a la abeja reina y una vez que esto ocurre, se desprenden de su aparato genital y mueren. Su única misión es fecundar a la abeja reina para que ésta ponga huevos.

Los zánganos nacen a partir de óvulos sin fecundar en un proceso que se conoce como partenogénesis. Los zánganos son los elementos masculinos de la colonia y su función principal es fecundar a las reinas en los vuelos nupciales. Están desprovistos de aguijón y se identifican fácilmente por sus grandes ojos compuestos.

Solo se alimentarán en la colmena esperando que una nueva reina quiera aparearse. Entonces comenzarán un vuelo nupcial y, si la reina los elige, morirán tras fecundarla.

Su principal trabajo es fecundar a la reina para que produzca huevos. Están listos para fecundar entre los 12 y 24 días de haber nacido. Esto lo hacen en el aire durante los vuelos nupciales de las abejas reina. Su espacio de vida está relacionado a la temporada reproductiva de la reina y mueren después de la fecundación, ya que su aparato reproductor se queda almacenado en la reina.

Ciclo de Vida del Zángano

Los zánganos son las abejas machos de la colmena; se desarrollan en celdas más grandes que las obreras, de 8 milímetros de diámetro y proceden de huevos sin fecundar (partenogénesis). Nacen a los 24 días de la puesta, la celda operculada es fácilmente reconocible ya que sobresale por ser más abultada que la de una obrera.

La fecundación de la abeja reina se produce en el vuelo nupcial, que normalmente las reinas repiten hasta que las obreras consideran que ha sido suficientemente fecundada. La reina hace un vuelo en altura seleccionando de esta forma a los zánganos más fuertes y aptos capaces de alcanzarla. La cópula se realiza en el aire, el zángano deja su aparato reproductor unido a la hembra y cae al suelo muriendo al poco tiempo.

Las reinas copulan con hasta 18 zánganos, asegurando así la variabilidad genética de su prole.

La única función del zángano es aparearse con las nuevas reinas. Tras la cópula, siempre realizada en vuelo abierto, muere de inmediato.

El esperma de los zánganos llega a un órgano en forma de saco llamado espermateca, ubicado en el abdomen de la reina, donde se conserva viable durante toda la vida de esta.

Aunque no trabajan, los zánganos colaboran indirectamente en calentar la cría y la colmena.

Los zánganos aparecen normalmente en primavera, perdurando durante toda la estación reproductiva de la colonia (primavera-verano-comienzo de otoño), siempre que existan reinas sin fecundar. Su tiempo de vida es de aproximadamente tres meses.

Si el flujo de alimento es escaso, las abejas obreras expulsan a los machos, que mueren de frío o hambre fuera de la colmena.

Entre los 12 y 24 días de su nacimiento, están maduros para el apareamiento, las estructuras anatómicas que sujetan el aparato genital de la reina deben estar anaranjadas.

Los zánganos que encontramos en una colmena no son necesariamente nacidos en esa colonia sino que se mueven libremente entre distintas colonias. En el vuelo nupcial, el zángano más fuerte fecundará a la reina, en virtud que es el que la alcanza más fácilmente, en su vuelo vertical. Suelen tener lugares específicos donde se posan en el día a la espera de un vuelo de fecundación, y si no consiguen fecundar una reina, vagarán de una colmena en colmena. Este comportamiento los convierte en importantes transmisores de enfermedades.

Se posa sobre los cuadros con cría reemplazando las obreras nodrizas para producir calor y calentar la cría, liberando a las nodrizas para otras funciones.

Los zánganos realizan la trofalaxis que es la conducta de repartir alimento entre las obreras, proveyendo alimento hasta a 50 obreras.

Los zánganos, son fácilmente reconocibles por varias características sus grandes ojos que se tocan si los observamos desde la parte superior, mayor tamaño, su abdomen rectangular largo y robusto y su vuelo ruidoso. En las fotografías es posible ver el tamaño de los ojos de un zángano y una obrera. Sus ojos al ser grandes le permiten tener un amplio campo de visión; es sin duda la casta que mejor ve, ya que deben poder localizar a las hembras vírgenes en el vuelo de apareamiento. Tienen lengua muy corta lo cual les impide libar el néctar, por ello son alimentados por las obreras. No tienen corbícula en el tercer par de patas como las obreras, lo que les impide el transporte de polen o propóleo. El no poseer glándulas odoríferas les permite entrar a cualquier colmena en virtud que las nodrizas que vigilan las entradas les permiten el acceso.

El ciclo de vida de una abeja obrera consta de cuatro etapas principales: huevo, larva, pupa y adulto. La duración total de este ciclo puede variar según la especie de abeja, pero generalmente oscila entre 21 y 35 días.

Las abejas son artrópodos, es decir, insectos invertebrados con patas articuladas y exoesqueleto, que pasan por un ciclo de vida con metamorfosis, en la que tienen que pasar por varios cambios, fisiológicos y morfológicos, para llegar a formar un animal completamente diferente. Existen diferentes tipos de metamorfosis, ya que puede producirse de forma completa o incompleta pero, en el caso de las abejas, es completa.

Las abejas comienzan en un estado de huevo almacenado en una celda colmenar. Estos huevos reciben múltiples atenciones por parte de la comunidad porque cada uno dará lugar a una abeja recién nacida. Tan solo pasan 3 días después de haber puesto los huevos cuando emerge de ellos una larva. Al pertenecer a los artrópodos, estas larvas deben mudar para aumentar su tamaño hasta llegar al deseado. Durante esta fase alcanzan el tamaño máximo larval (entre 5 y 6 centímetros). Aún así, la abeja no tiene patas ni alas externas, ya que no desarrolla ninguna función ni actividad dentro del panal y simplemente se limita a comer.

Las larvas se convierten en pupas, estructuras donde se engloban en una cápsula inmóvil. Para realizar la metamorfosis de las abejas es necesaria generar una estructura tripartita con cabeza, tórax y abdomen, además de las patas, las alas y el aguijón en caso de tratarse de una abeja hembra. Una vez completada la metamorfosis, el nuevo adulto rompe la cutícula larval y está listo para comenzar su vida como abeja adulta.

Dependiendo de si ha habido fertilización de los huevos o no, las abejas pueden nacer machos o hembras. Se trata de un proceso conocido como sistema de haplodiploidía en el que, si el huevo no se ha fertilizado se formará un macho, pero si sí se ha fertilizado, nacerán hembras abejas.

Duración de la Vida de las Abejas

La duración de la vida de las abejas varía según su casta:

  • Abejas obreras: En promedio, una abeja obrera vive alrededor de 4 a 6 semanas (alrededor de 105 días de media). En primavera - verano, que es el periodo más activo, las abejas obreras pueden vivir entre 45 y 60 días (según la distancia recorrida de pecoreo en dicho periodo). En cambio, durante el periodo de invierno, pueden llegar a vivir hasta 180 días.
  • Abejas reinas: Una abeja reina puede vivir entre 2 y 5 años, aunque algunas especies pueden alcanzar una longevidad aún mayor.
  • Zánganos: Los zánganos suelen vivir alrededor de 2 a 4 meses.

Amenazas a las Abejas

Proteger a las abejas es proteger la vida. Como hemos visto, su desaparición sería una amenaza global. La comunidad científica coincide en señalar como principal causa de este descenso de la población mundial al cambio climático. Se ha detectado que hay menos abejorros en las zonas donde han aumentado las temperaturas en la última generación o que han sufrido cambios extremos de temperatura. En Europa, son un 17 por ciento menos abundantes que a principios del siglo XX. También están amenazados por el uso de pesticidas como los neonicotinoides, la destrucción de hábitat por el desarrollo urbano y la conversión de terrenos silvestres para la agricultura, la propagación de patógenos y la introducción de abejas no autóctonas para la polinización comercial.

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