Algo cambió para siempre la madrugada del 9 de agosto de 1969 cuando la actriz Sharon Tate, su futuro hijo, y otras cuatro personas más fueron brutalmente asesinadas por un grupo de fanáticos a las órdenes de un criminal envuelto en la piel de líder hippie, Charles Manson.
Aquel fin de semana de hace cincuenta años cuatro jóvenes entraron en el 10050 de Cielo Drive para cumplir con un mandato: Matar a todas las personas de la casa en la que vivía el director de cine Roman Polanski con su mujer embarazada. El cineasta estaba ausente, pero Tate y sus cuatro acompañantes en esa velada no tuvieron la misma suerte. Al día siguiente se sumó otra masacre perpetrada por el mismo grupo, conocido como 'La Familia', contra Leno y Rosemary LaBianca, también vecinos de la ciudad de Los Ángeles (California, EE.UU.).
Las órdenes provenían de Manson, un hombre de 35 años que creía ser la reencarnación de Jesucristo y el diablo en la misma persona. Esa serie de sucesos aterrorizó el corazón de Hollywood, y a toda la sociedad estadounidense y al resto del mundo, que quedó sin habla por los detalles de extrema crueldad de la matanza. Tate recibió 16 puñaladas y apareció colgada de una cuerda junto a su estilista, Jey Sebrin. El vigilante de la vivienda murió por varios tiros en su coche y las otras víctimas aparecieron en el jardín.
Con la sangre de las víctimas, los asesinos pintaron las paredes de la vivienda con las palabras “cerdo” y “Helter Skelter” (por la canción del grupo 'The Beatles'). La explicación a todo el delirio infame y a su dramático final se encontró en las drogas y los excesos de aquellos años de contracultura, hedonismo desenfrenado y abuso de sustancias psicotrópicas.
Los Crímenes de la Familia Manson
Cuatro jóvenes entraron en casa en la que residían el director de cine Roman Polanski y su mujer, la actriz Sharon Tate, en el 10050 de Cielo Drive, en Los Ángeles. Habían recibido órdenes de matar a todo aquel que estuviera en la vivienda. El cineasta se encontraba en Londres, trabajando en un nuevo proyecto, pero Tate y otras cuatro personas sí.
Fue una matanza extremadamente cruel. La actriz recibió 16 puñaladas y fue colgada junto a su estilista, Jey Sebrin. El vigilante de la casa recibió varios tiros en su coche, y el resto aparecieron muertos en el jardín.
Un día después, Manson y varios de sus seguidores acudieron a la residencia de Leno y Rosemary LaBianca, en Los Ángeles. Al principio, les dijeron que solo tenían intención de robarles, sin causarles ningún daño. Sin embargo, al poco de entrar, Manson salió de la casa y ordenó a dos de sus fieles, que estaban esperando en un coche, que matasen a la pareja. Leno fue apuñalado en el cuello con una bayoneta, y su esposa Rosemary recibió un total de 41 puñaladas por todo el cuerpo. De nuevo, utilizaron su sangre para realizar pintadas con las palabras “muerte a los cerdos” y “Helter Skelter”.
Se cumplen 50 años de estos crímenes, conocidos como los 'asesinatos Tate-LaBianca', que quedaron grabados en el imaginario colectivo de Estados Unidos y que marcaron el final de una era, la del movimiento hippie de los años 60. Estas historias, por su crueldad, siguen llamando la atención de los creadores de ficción, como el director Quentin Tarantino, que la muestra en su nueva película 'Érase una vez en… Hollywood'; o los productores de la serie 'Mindhunter', que hablará en su segunda temporada de la vida de Manson.
EL MISTERIOSO caso de CHARLES MANSON: ¿qué realmente pasó?
¿Por qué asesinaron a Sharon Tate?
La Familia Manson defendió que los asesinatos Tate-LaBianca tenían como objetivo iniciar la guerra racial, a la que su líder denominaba 'Helter Skelter', entre el gobierno estadounidense y los ciudadanos afroamericanos. Sin embargo, la elección de Manson de asaltar la vivienda situada en el 10050 de Cielo Drive tenía una razón detrás muy distinta: vengarse de ese Hollywood que lo había rechazado.
Un tiempo antes de los asesinatos de agosto de 1969, Charles Manson había intentado hacerse un hueco en la industria de la música. Gracias a su influencia, empezó a conseguir muchos contactos, entre ellos algunos nombres destacados como el del actor Al Lewis o el del productor de Universal Gary Stromberg. Este último concedió a Manson una sesión de grabación, pero, tras verle actuar, consideró que “no estaba preparado, no era de fiar y no tenía talento”.
Pero su contacto más importante fue Dennis Wilson, integrante de la banda 'The Beach Boys'. Este permitió a la Familia vivir en su casa de Sunset Boulevard y prestó cientos de miles de dólares a Manson a cambio de favores sexuales por parte de mujeres que integraban la secta. También consiguió un acuerdo para que los 'Beach Boys' grabasen una de sus canciones.
En medio de todo esto, Wilson introdujo a Manson al productor Terry Melcher, hijo de Doris Day. Este mantuvo desde el principio muy buena relación con la Familia, pero solía evitar la cuestión de si iba a fichar a su líder. En aquel momento, Melcher y su novia vivían en el 10050 de Cielo Drive, y Wilson y Manson solían visitarles con frecuencia.
Pero su camino hacia el estrellato se vio frustrado cuando los 'Beach Boys' lanzaron la canción que él había escrito, 'Cease To Exist', bajo el título 'Never Learnt Not To Love' y con una melodía pop que sustituía los ritmos 'blues' originales. La discográfica decidió entonces no dar crédito como letrista a Manson y este amenazó de muerte a Wilson.
La reacción del líder de la Familia, así como su temperamento violento, su falta de talento y su racismo, llevaron a Melcher, aconsejado por su madre, a negarse a fichar a Manson en junio de 1969. El asesino era consciente de que para agosto, el productor ya no vivía en el 10050 de Cielo Drive, pero, cegado por su paranoia, entendió la casa, y sus nuevos habitantes, como un símbolo de todo Hollywood, un recuerdo “de todo aquello que le habían negado”, y decidió acabar con ello de la manera más cruel que pudo.
La casa la ocupaban entonces Sharon Tate y su pareja, el director Roman Polanski. Cuando Manson, cegado por el odio, entró en la mansión no tuvo compasión. El líder de la Familia desoyó las súplicas de Tate ("Por favor, por favor, no me mates, no quiero morir. Solo quiero tener a mi bebé") y culminó su plan en manos de una de las seguidoras de su secta, que se abalanzó sobre la actriz asestándole 16 puñaladas.
Sharon Tate: Una Estrella Truncada
Actriz, modelo, prescriptora de moda y una de las chicas más populares de la década de los 60. Sharon Tate (Dallas, Texas, 1943) fue nominada a un Globo de Oro por su papel en El valle de las muñecas (Mark Robson, 1967) y considerada una de las grandes promesas de Hollywood. Sin embargo, su éxito -y su vida en general- fue truncado por una muerte que pasaría a la historia como una de las más atroces del mundo de la fama.
El brutal asesinato tuvo lugar la madrugada del 9 de agosto de 1969, cuando la actriz estaba embarazada de ocho meses y medio. Con aquel final catastrófico, la vida de Sharon Tate quedó ensombrecida por su muerte.
Un año antes de su muerte, contraía matrimonio con Roman Polanski (París, 1933), el que fue director y coprotagonista -junto a Tate- de la película El baile de los Vampiros. La boda tuvo lugar el 20 de enero de 1968 en la oficina de registro de Chelsea. A la posterior recepción, celebrada en el Club Playboy de Londres, acudieron la crema y nata de la escena cinematográfica y social de la época. Las imágenes de aquel evento corroboran que Polanski y Tate fueron, en el día de su boda, la perfecta encarnación del Swinging Sixties, la revolución cultural de la década de los 60 que ponía en relevancia la modernidad, el hedonismo y la diversión.
De hecho, el look nupcial de Sharon Tate comprimía todas las tendencias de la época: un minivestido de silueta baby doll, medias blancas, zapatos mary-janes y una melena plagada de lazos y flores -icono por excelencia del movimiento hippie-.
Fue en noviembre de 2018, cuando dicha pieza salió a subasta junto a otras prendas y objetos personales de la actriz, cuando apareció el nombre de su diseñadora. En la página web oficial de Julien's Auction -donde se subastó el vestido de novia de Tate- todavía se puede acceder a la descripción de la prenda, donde se incluye una declaración de la hermana de Sharon, Debra Tate, desvelando la autoría del diseño. “Alba, una diseñadora conocida en la élite hollywoodiense en la década de los 60, que contaba con clientas de la talla de Elizabeth Taylor. Mi hermana, tan clamorosa como ellas, contrató los servicios de Alba en varias ocasiones. Entre ellas, la gala de los Globos de Oro y, su evento más importante, su boda”, declaraba la hermana de la actriz.
CNN recogió que un comprador anónimo había adquirido el minivestido de seda que la actriz lució en su boda tras haber pujado un total de 56.250 dólares por él.
La Relación Entre Sharon Tate y Roman Polanski
“Todo el mundo decía que era muy guapa… una cosa digna de verse”. Esta es la primera mención que hace Roman Polanski a Sharon Tate en sus memorias, y no es de extrañar que lo primero que le dijesen de ella, la característica con la que pretendían atraer la atención del director, fuese la belleza. A Sharon se la consideraba una de las mujeres más hermosas de su época, o incluso la que más. Ese atractivo físico había marcado su destino.
Roman y Sharon se gustaron y tuvieron una larga conversación que versó sobre uno de los temas habituales de los 60: las drogas. Pasaron la noche charlando y escuchando música; ella le contó que la habían violado cuando tenía 17 años y le habló también de su relación con Jay Sebring, y de madrugada tuvieron relaciones sexuales.
Después de esa noche, Tate y Polanski volvieron a verse pero en un contexto laboral. Los productores insistieron para que obtuviese un papel en El baile de los vampiros, que finalmente consiguió pese a las reticencias iniciales del director por no tener “un físico lo bastante judío”, algo que ofendió mucho a Sharon, y durante el rodaje de la película en Ortisei, se convirtieron en amantes. Sharon llamó a Jay para dejarle e informarle de la nueva situación y, pese a sus reticencias iniciales, el peluquero acabó dándoles su bendición y convirtiéndose en un amigo muy cercano de ambos.
Sharon y Roman tenían un intenso vínculo sexual y emocional. Escribe Polanski: “Ella me sugirió entonces unas relaciones semipermanentes. “No te preocupes, no te voy a devorar como hacen algunas señoras”. “Sabiendo el pánico que me causaban las mujeres posesivas, quiso dejar bien claro de mil maneras que comprendía mi estilo de vida y no tenía intención de entorpecerlo. Nadie me había ofrecido jamás unas seguridades semejantes”. En que Sharon y Roman estaban juntos y tenían relaciones casi a diario, pero eso no impedía que él se acostase con muchas, muchas mujeres más. Ella lo sabía, pero no le molestaba o aparentaba muy bien que no le molestaba en absoluto, ni cuando lo hacía con su mejor amiga.
Invitados como Terence Stamp y Michael Caine aguardaban en una casa hasta que sonó el timbre y la casa se llenó de un montón de bellas mujeres. Raudamente se montó una orgía y todos quedaron contentos.
La ceremonia se ofició en el registro civil de Chelsea, en King’s Road. El look de ambos era muy moderno y clásico a la vez. Ella lucía flores en el pelo y un minivestido de tafetán color marfil; Roman apareció enfundado en una chaqueta verde oliva de estilo eduardiano con blusa a juego.
Los Últimos Días
Los recién casados llevaban una existencia errante por Los Ángeles, llena de frecuentes mudanzas y compartiendo casa con amigos, invitados y gorrones que se convertían en ocasiones en compañeros de vivienda. Pero pronto se hizo patente que Sharon deseaba encontrar algo más permanente: se había quedado embarazada, pese a llevar un DIU.
El 8 de agosto, viernes, llamó a su mujer y hablaron una media hora, le dijo que volvería a casa en tres o cuatro días, a tiempo para el parto. Aquella noche, Sharon tenía previsto cenar con su exnovio Steve McQueen, que canceló el compromiso porque prefirió pasar la noche con una de sus amantes. Así que Sharon se fue a cenar a El Coyote de Beverly Hills con tres amigos: Jay Sebring, peluquero de Hollywood y toda una celebridad que había inspirado la película Shampoo; Abigail Folger, pareja de Sebring y heredera de la fortuna del café Folger, y Voytek Frykowski, íntimo de Polanski. A las 10 de la noche estaban de vuelta en Cielo Drive, la casa olía a marihuana y a queso polaco liliput.
A 30 kilómetros, en el Rancho Spahn, la Familia Manson había inventado un juego al que llamaban 'Creepy-crawl' (Rastreo espeluznante). Cinco o seis miembros del clan se armaban con cuchillos, escogían una casa al azar, la allanaban mientras sus ocupantes dormían y ponían la casa patas arriba.
En torno a las 10 de la noche, Manson señaló a cuatro de sus acólitos: Tex Watson, de 23 años; Patricia Krenwinkel, de 21; Susan Atkins, de 21, y Linda Kasabian, de 20, y les dijo: "Helter Skelter está aquí". Condujeron hasta la antigua casa de Terry Melcher en Cielo Drive y a medianoche aparcaron delante del 10.050. Watson trepó al poste telefónico y cortó el alambre. Luego bajaron un terraplén y entraron en la finca armados hasta los dientes. Vieron un coche que se acercaba, un Rambler de 1965 que resultaba incongruente entre los Porsches y Ferraris aparcados alrededor. Lo conducía Steven Parent, un chaval de 18 años que no tenía ninguna relación con los Polanski. Watson lo detuvo, metió la mano por la ventanilla, le rajó el brazo izquierdo y le disparó cuatro veces. Murió en el acto.
Ya en la casa, encontraron a Wojtek Frykowski adormilado en el salón, Watson lo encañonó y le dijo: "Soy el diablo y estoy aquí para hacer lo que hace el diablo". Luego despertaron a los demás y los obligaron a tumbarse boca abajo. Sebring pidió que dejaran sentarse a Sharon y Watson le descerrajó un tiro en la espalda y siete cuchilladas. Frykowski, un tipo atlético, se resistió y hubo lucha, pero estaba colocado y no pudo hacer nada, Watson le disparó dos veces, luego lo golpeó con tanta fuerza con la pistola en la cabeza que rompió la culata, lo remataron con 51 puñaladas. A Abigail Folger la acuchillaron 28 veces. Sharon fue la última en morir. Watson ordenó a Atkins que la matara, mientras la actriz gritaba: "No, por favor, no quiero morir, quiero tener a mi hijo". Sus últimas palabras fueron: "Mamá, mamá". La autopsia reveló que fue apuñalada 16 veces.
A Atkins se le ocurrió extraer el feto para llevárselo como trofeo a Manson, pero se le atascó el cuchillo y Watson gritó: "¡Vámonos!". Watson se acordó de las órdenes de Manson y ordenó a Atkins que volviera a entrar y pintara algo diabólico. Atkins pintó "CERDO" en la puerta de entrada.
A las dos de la madrugada llegaron a su refugio del desierto y encontraron a Manson bailando desnudo con una acólita. Le dieron el parte de incidencias: desde luego había sido Helter Skelter, un desenfreno de pirados macabros, de fósiles vivientes de alguna especie maldita de bestias.
Aquellas dos noches pusieron punto final al buen rollo de la Era de Acuario y otras utopías. La matanza de Cielo Drive desplazó el regreso triunfal de los astronautas del Apolo 11 y se convirtió en la noticia más seguida desde el secuestro y asesinato del bebé Lindbergh en 1932.
| Víctima | Causa de Muerte |
|---|---|
| Sharon Tate | 16 puñaladas |
| Jay Sebring | Disparo y puñaladas |
| Wojtek Frykowski | Disparos y 51 puñaladas |
| Abigail Folger | 28 puñaladas |
| Steven Parent | Disparos |
| Leno LaBianca | 12 puñaladas y 14 con tenedor |
| Rosemary LaBianca | 40 puñaladas |
