Sexta Enfermedad (Roséola): Síntomas, Tratamiento y Prevención en Niños

La sexta enfermedad, también conocida como exantema súbito o roséola infantil, es una enfermedad viral que afecta principalmente a niños pequeños de entre seis meses y dos años. Aunque generalmente es inofensiva, sus síntomas, como fiebre alta y erupción cutánea, pueden ser preocupantes para los padres.

¿Has oído hablar de la roséola o sexta enfermedad? Aunque para muchos es desconocida, se trata de una patología muy frecuente en la infancia.

¿Qué es la Roséola?

El exantema súbito o roséola es una infección viral muy frecuente en lactantes y niños pequeños. Está provocada por el virus del herpes (HHV-6 o HHV-7) y generalmente afecta a los bebés y a los niños pequeños. Se produce en pacientes de entre 6 meses y 4 años, aunque su incidencia es mayor entre los 6 meses y el año, siendo más habitual en bebés que en el resto de la población.

La sexta enfermedad es causada por el virus del herpes humano tipo 6 (HHV-6) y, con menos frecuencia, por el tipo 7 (HHV-7). Existen dos tipos de virus herpes humano 6: tipo A y tipo B. Esta enfermedad es muy común; se estima que la mayoría de los niños pasan por la sexta enfermedad antes de los dos años.

Se ha encontrado que hay algunas formas en adultos, pero es mucho menos común. Los adultos mayores de veinte años generalmente no contraen la enfermedad porque ya presentan una inmunidad natural. Esto significa que el virus del herpes 6 ya se encuentra en el cuerpo de la persona. Los adultos mayores también tienen menos posibilidades de desarrollar la enfermedad porque el virus pierde fuerza a medida que avanza la edad.

Este tipo de virus es de doble cadena de ADN y actúa infectando a las células T. Permanece latente después de la infección primaria y puede reactivarse en caso de pacientes con la inmunidad más baja.

Causas de la Roséola

Según la Academia Española de Dermatología, las causas pueden estar relacionadas con virus del herpes humano 6 (VHH-6) o 7 (VHH-7), así como con virus de Epstein-Barr y el virus citomegálico humano. La roséola es causada por un virus de la familia herpes, en concreto por los herpesvirus 6 y 7, que se transmiten a través de las vías respiratorias, básicamente, por las gotas de saliva de niños que tienen el virus.

Estas infecciones se transmiten a través del contacto directo con secreciones nasales o saliva. Algunos factores como la edad y el sistema inmunológico pueden desempeñar un papel en la susceptibilidad a la enfermedad. Esta patología se caracteriza por la aparición repentina de una fiebre alta, seguida por el salpullido.

¿Es contagiosa la Roséola?

El exantema súbito es una enfermedad altamente contagiosa que se transmite principalmente a través de la saliva, el contacto con la piel, al toser o estornudar. Su contagio se produce en la etapa febril, antes de la aparición de síntomas. El virus se propaga por infección de gotitas, lo que significa que la infección ocurre a través de tos, estornudos o contacto cercano con una persona infectada.

Las personas que contraen la enfermedad generalmente están infectadas entre tres y seis semanas antes de mostrar signos o síntomas. El exantema en niños es muy frecuente; se sabe que aproximadamente el 50%-60% están infectados por este virus a los 12 meses de edad y casi todos a los 3 años. Generalmente se presenta con una erupción de manchas en la piel, resfriados o febrícula.

Una vez que aparecen los síntomas, el virus se extiende fácilmente a quienes están cerca. Por lo tanto, los niños infectados tienen que ser puestos en cuarentena para evitar su propagación.

Periodo de Incubación

Cuando los virus entran en el organismo, comienzan a replicarse en los tejidos del cuerpo. Se conoce como periodo de incubación y, para el virus causante de la sexta enfermedad, puede durar entre dos y 15 días. Durante este tiempo, ya sea antes o después de la infección, no se puede transmitir a otras personas.

Esto quiere decir que una vez que una persona entra en contacto con alguien que tiene el virus, pueden pasar hasta dos semanas antes de que los síntomas aparezcan.Aun así, no todos los niños que están expuestos desarrollan síntomas; algunos no presentan ninguno, pero pueden transmitirlo.

Por eso, los padres deben tener cuidado cuando están con niños que sí muestran signos de la enfermedad, informando al pediatra si el pequeño desarrolla fiebre, escalofríos o vómitos. Esto puede ayudar a prevenir que la enfermedad se propague. Una vez que comienzan a mostrarse los síntomas, la persona infectada es contagiosa hasta que la erupción desaparece por completo.

Síntomas de la Roséola

¿Qué es la roseola y cómo puede afectar a tu bebé? • Dr. Manuel Lavariega:

Tras el periodo de incubación comienzan los síntomas, divididos en fase febril y fase exantemática.

  1. Fase febril: Se presenta de forma abrupta con fiebre alta. La enfermedad generalmente comienza con un aumento repentino de la temperatura corporal, que puede alcanzar hasta 39-40 °C. Tiene una duración de entre 3 y 5 días y en esos días la temperatura del paciente puede rondar los 40 grados. La fiebre suele durar de tres a cinco días y puede ser el único síntoma notable. Llama la atención que muchos niños, a pesar de tener mucha fiebre, presentan buen estado general. Es que frecuente que, además de fiebre, también se tengan otros síntomas como:
    • Inflamación de ganglios cervicales, retroauriculares y occipitales.
    • Membranas timpánicas inflamadas.
    • Síntomas leves de vías respiratorias altas y bajas (faringitis, tos, rinitis).
    • Vómitos y diarrea.
    • Conjuntivitis.
    • Edema parpebral.
    • Pápulas eritematosas en el paladar blando y la úvula, conocidas como Manchas de Nagayama.
  2. Fase exantemática: Los síntomas generales suelen desaparecer con la aparición del exantema. Cuando la fiebre desaparece, aparece una erupción característica de la sexta enfermedad. La erupción comienza en la espalda y luego se extiende por el abdomen, el pecho, el cuello, el cuero cabelludo y los brazos. Esta erupción se presenta como pequeñas manchas rosadas, a menudo primero en el tronco y luego puede extenderse al cuello, cara y brazos. Tiene una duración de 1 a 3 días y se caracteriza por los siguientes síntomas:
    • Caída repentina de la temperatura corporal, desapareciendo la fiebre.
    • Aparición de un exantema máculo papular con forma irregular de color rojo o rosa, que palidece a la presión.
    • No produce picor, lo que ayuda a diferenciarlo de una alergia a medicamentos.
    • Comienza en el tronco y se extiende a cara y extremidades.

También se relaciona con problemas de sueño, apetito reducido, irritabilidad y congestiones nasales. Además de los síntomas cutáneos, algunos niños también pueden desarrollar inflamación de los ganglios linfáticos, como los ubicados detrás de las orejas. Los bebés también pueden tener infecciones bacterianas, como neumonía u otitis medias.

Diagnóstico del Exantema Súbito

El reconocimiento de la sexta enfermedad se basa en la combinación de síntomas, especialmente la fiebre alta seguida de una erupción. El diagnóstico es clínico, y se realiza en consulta con la historia médica y la exploración física. Al explorar al niño el dermatólogo debe seguir unas pautas, tal y como se indica en el artículo Diagnóstico diferencial de los exantemas.

En casos difíciles para el diagnóstico, se realizan pruebas complementarias como una radiografía de tórax para descartar otras posibles causas infecciosas, como faringitis, mononucleosis. Los análisis de laboratorio son también útiles para ayudar al diagnóstico. Incluyen un recuento completo de glóbulos blancos, un análisis de la hematología (en busca de un posible recuento de leucocitos inusualmente alto) y pruebas de anticuerpos (por ejemplo, para descartar mononucleosis infecciosa).

Se registra un aumento excesivo de leucocitos durante la fiebre, mientras que durante el periodo exantemático se observa una reducción significativa en los niveles de leucocitos, junto con elevaciones en los niveles de linfocitos y neutrófilos. Si hay sospechas de una infección, un hemocultivo puede estar indicado para examinar la presencia de bacterias patógenas. El diagnóstico definitivo puede llevar entre 5 y 10 días desde el comienzo de los síntomas.

Es importante saber que esta erupción puede confundirse con otras condiciones, como escarlatina, reacción alérgica o varicela. Si sospecha de la sexta enfermedad, es recomendable consultar los síntomas con un pediatra.

Duración del brote de Roséola

En general, el brote de Roseola dura entre 3 y 7 días, aunque los síntomas menores pueden persistir por dos semanas. Esta enfermedad puede ser controlada con reposo y el uso de medicamentos apropiados, y normalmente desaparece en un plazo de una semana.

Por lo tanto, es importante que los padres consulten al pediatra si sus hijos presentan alguno de los síntomas y tomen las medidas necesarias para proteger a la familia de esta enfermedad.

Tratamiento del Exantema Súbito

La sexta enfermedad generalmente no requiere tratamiento específico, ya que el sistema inmunológico del niño puede manejar el virus por sí solo. Al tratarse de una enfermedad benigna no se considera su tratamiento con antivirales. El tratamiento es sintomático, atendiendo a la fiebre y la deshidratación, para evitar complicaciones. Los niños irritables o con alguna molestia pueden beneficiarse de tratamiento con paracetamol o ibuprofeno. Esta enfermedad tiene muy buen pronóstico, ya que cede espontáneamente al cabo de unos días.

Enfóquese en controlar la fiebre y asegurar la comodidad del niño:

  • Reducción de la fiebre: Administre antipiréticos como paracetamol o ibuprofeno, según las indicaciones del médico.
  • Suficiente hidratación: La fiebre alta puede llevar a la deshidratación, por lo que es importante que el niño tenga suficiente ingesta de líquidos. En el caso de bebés aún lactantes, no se recomienda aportar otros líquidos que no sean leche materna o de fórmula.
  • Enfriamiento: Si la fiebre no baja, puede usar compresas tibias o un baño.

Remedios caseros

Algunos tratamientos caseros y orientaciones para reducir la incomodidad de la roseola son:

  • Aplicar paños fríos o tomar baños tibios para aliviar la fiebre.
  • Usar un humidificador para la congestión nasal o el malestar.
  • Administrar al niño muchos líquidos para evitar la deshidratación.
  • Usar hierbas medicinales como muérdago y ajo para aliviar los síntomas.
  • Aplicar una crema humectante suave para curar las manchas en la piel.

¿Cómo prevenir la Roséola?

La prevención directa de la sexta enfermedad no es posible, ya que el virus está muy extendido y la mayoría de los niños lo contraerán tarde o temprano. La roseola no se puede prevenir, pero hay medidas que uno puede tomar para limitar el riesgo. No existe ninguna vacuna para evitar el contagio de este virus y es complicado evitar la infección, ya que está muy extendido.

Aunque la roseola suele ser una enfermedad leve, existen algunos grupos de personas que pueden tener complicaciones graves. Estos incluyen bebés prematuros, personas inmunodeprimidas y aquellas que tienen un sistema inmunológico debilitado. Las personas con cáncer, SIDA o aquellas recibiendo tratamiento con esteroides también corren el riesgo de desarrollar complicaciones graves. Por lo tanto, es importante que eviten el contacto con niños pequeños que la tengan.

Un modo de disminuir el peligro de contraerla es evitar el contacto con los fluidos corporales de una persona infectada, incluidas la saliva, la materia fecal y la secreción nasal. El lavado de manos regularmente con agua y jabón también es importante. Se recomienda el uso de pañuelos desechables cuando se estornude y se tosa y no compartir objetos como cubiertos o vasos.

Asimismo, las vacunas también pueden ayudar a prevenir.

Existen algunas medidas que se pueden tomar para prevenir la propagación de la enfermedad. Las principales son:

  • Vacuna del virus del herpes humano 6: Está disponible para los niños entre los seis meses y los catorce años. Ayuda a prevenir la propagación de la enfermedad entre la población infantil.
  • Mantener una buena higiene: Incluye lavarse las manos con frecuencia, limpiar la casa regularmente, evitar el contacto con otros niños que estén enfermos y asegurarse de que los niños no compartan sus juguetes con otros.

Con estas medidas, padres y cuidadores tienen la capacidad de identificar y tratar la enfermedad correctamente.

Complicaciones de la Roséola

La enfermedad generalmente desaparece en una o dos semanas y no tiene complicaciones graves. Sin embargo, en algunos casos, puede causar trastornos que afectan el cerebro, los ojos y los órganos internos. Las complicaciones no son muy frecuentes, pero destacarían:

  • Crisis convulsivas en el 15% de los casos, en el pico febril.
  • Meningitis aséptica.
  • Encefalitis viral.
  • Púrpura trombocitopénica.

Las personas con inmunodeficiencias tienen un mayor riesgo de complicaciones. Por lo tanto, es importante que los padres busquen atención médica para cualquier síntoma de la enfermedad.

¿Cuándo consultar al médico?

Se recomienda consultar al médico si el niño tiene alguno de los síntomas mencionados o si hay alguna preocupación acerca de su salud. También es importante hacerlo si hay una reacción anormal a alguno de los síntomas, para descartar posibles complicaciones.

Otros exantemas frecuentes con los que se puede confundir

La roséola se puede confundir con otros exantemas como:

  • Varicela: Es muy común en los niños y se distingue por el hecho de que la enfermedad se inicia con una erupción cutánea con un aspecto de «picaduras de mosquito» en todo el cuerpo, que tiende a convertirse en ampollas llenas de líquido.
  • Escarlatina: Se caracteriza por erupción roja o escarlata en la cara o en el tronco. Se puede manifestar como manchas, pero también en forma de una erupción difusa. Además, el paciente puede tener fiebre, enorme enrojecimiento de la lengua, lesiones en la garganta y descenso del apetito.
  • Síndrome de Kawasaki: Cursa con fiebre, erupción cutánea y otros signos como inflamación de los ojos, de los ganglios linfáticos o enfermedad de las arterias coronarias.
  • Rubeola: Es una enfermedad vírica. Los signos y síntomas incluyen erupción cutánea con un aspecto de «picadura de mosquito» en todo el cuerpo, fiebre, congestión nasal, malestar general y dolores articulares. La erupción no es tan extensa, pero se extienden a la cara, tronco y extremidades.
  • Erupción seudomembranosa: Es una erupción mucosa y se identifica por lesiones de color púrpura y cremosas que suelen aparecer en la cara, el tronco y en la zona media.

Si crees que tu hijo puede tener exantema súbito te recomendamos acudir a consulta de pediatría para que el especialista pueda diagnosticarlo.

Aunque la sexta enfermedad puede parecer preocupante, especialmente debido a la fiebre alta, la mayoría de los niños la pasan sin complicaciones y se recuperan completamente después de unos días. Es importante centrarse en aliviar los síntomas y proporcionar el cuidado necesario. Conocer el curso de la enfermedad y sus síntomas, como la erupción típica, lo ayudará a comprender mejor lo que le está sucediendo a su hijo y brindarle el mejor cuidado posible. Esto le permitirá prepararse para esta común enfermedad infantil con mayor tranquilidad y confianza.

Tabla resumen de la sexta enfermedad

Característica Descripción
Causa Virus del herpes humano tipo 6 (HHV-6) o tipo 7 (HHV-7)
Edad más común Niños de 6 meses a 2 años
Síntomas Fiebre alta repentina (39-40°C) durante 3-5 días, seguida de erupción rosada en el tronco, cara y extremidades
Contagio A través de gotitas respiratorias (tos, estornudos) o contacto con saliva
Tratamiento Principalmente sintomático: antipiréticos (paracetamol, ibuprofeno), hidratación, compresas tibias
Complicaciones Poco frecuentes: convulsiones febriles, meningitis aséptica, encefalitis viral (en inmunodeficientes)
Prevención Lavado de manos, evitar contacto con personas infectadas

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