Quistes Ováricos: Riesgos, Tratamiento y Embarazo

Los quistes ováricos son sacos llenos de líquido que se forman en los ovarios, ya sea en la superficie o en el interior de uno o ambos ovarios. Son muchas las mujeres que tienen algún quiste de este tipo a lo largo de su vida. A veces, después de una ecografía de control o para conocer las causas de un dolor pélvico persistente, el médico nos informa que tenemos un quiste en el ovario.

Es frecuente que mujeres embarazadas presenten preocupación por el diagnóstico ecográfico de un quiste de ovario y esta preocupación es mayor cuando se produce el diagnóstico justo durante el embarazo. Los llamados quistes ováricos son colecciones de líquido o de otras sustancias que se ven durante la realización de una ecografía.

En muchas ocasiones no producen síntomas y se diagnostican de forma casual durante una ecografía ginecológica de control. Su comportamiento y relevancia clínica varían según su origen.

Los ovarios son los órganos encargados de producir los óvulos y las principales hormonas femeninas. Los quistes ováricos son sacos llenos de líquido que se forman en el ovario y que, con frecuencia, aparecen en relación con el proceso de ovulación.

Cuando una mujer está pensando en ser madre, es normal que surjan dudas sobre cualquier diagnóstico ginecológico previo. Una de las preocupaciones más habituales en consulta es la relación entre los quistes ováricos y el embarazo. Los quistes ováricos son una alteración frecuente en mujeres en edad fértil y, en la mayoría de los casos, no impiden lograr un embarazo.

En general, los quistes funcionales no suelen afectar a la fertilidad femenina. Estos quistes se desarrollan como parte del ciclo menstrual normal, tienden a desaparecer por sí solos. Por este motivo, los quistes funcionales no interfieren en el embarazo natural. Estos quistes pueden incluir quistes foliculares y quistes del cuerpo lúteo.

Sin embargo, existen otros tipos de quistes ováricos, como los quistes dermoides, císticos y endometriomas, que pueden ser más problemáticos en términos de fertilidad. Cobran especial relevancia los endometriomas, por tratarse de la manifestación ovárica de la endometriosis.

En la mayoría de los casos, es posible concebir de forma natural incluso si se tienen quistes ováricos. Sin embargo, los quistes más grandes pueden ejercer presión sobre los órganos reproductores, dificultando la ovulación y el transporte de óvulos y espermatozoides.

En resumen, la conexión entre los quistes ováricos y la fertilidad es compleja y depende de varios factores. En la mayoría de los casos, los quistes ováricos no afectan la fertilidad de manera significativa, y es posible un embarazo natural.

Tipos de Quistes Ováricos

Es importante diferenciar los ovarios poliquísticos, que hacen referencia a un aspecto ecográfico con mayor número de folículos de lo habitual, de los quistes funcionales que están relacionados con el ciclo menstrual y la ovulación. Son los más frecuentes.

  • Quistes funcionales: Los quistes funcionales, como los quistes foliculares o quistes del cuerpo lúteo, aparecen durante el ciclo menstrual normal y no afectan a la fertilidad. De hecho indican un funcionamiento correcto del ovario.
  • Quistes no funcionales: Los quistes no funcionales o no relacionados con el ciclo menstrual, como los dermoides y cistoadenomas, deben ser controlados periódicamente aunque se trate solo de crecimientos benignos.
  • Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP): El SOP es un desorden hormonal común en mujeres de edad fértil en el que los niveles de hormonas masculinas son anormalmente altos. Las mujeres con SOP ovulan raramente, sus ovarios presentan multitud de pequeños quistes y presentan periodos menstruales esporádicos.

Otros tipos de quistes incluyen:

  • Quiste folicular: Este tipo de quiste ocurre cuando no se produce la ovulación o cuando el óvulo no sale del ovario durante el período fértil. No suele presentar síntomas y no suele necesitar tratamiento.
  • Quiste de cuerpo lúteo: Suele ocurrir tras la liberación del óvulo y desaparecer sin tratamiento. Su tamaño es de 3 o 4 cm, y aunque puede romperse al mantener relaciones intimas, no requiere de algún tratamiento específico. En este caso, si hay síntomas característicos como: dolor intenso, caída de la presión arterial y el ritmo cardíaco acelerado.
  • Quiste dermoide: Conocido como teratoma quístico maduro, pueden encontrarse en niños, y contiene cabellos, dientes o fragmentos óseo.
  • Fibroma ovárico: En este tipo puede variar desde microquistes hasta pesar 23 kg, y tienen que ser extraídos.
  • Endometriomas: Estos están formados por el mismo tipo de células que recubren la cavidad del útero llamado endometrio el cual produce la regla, son una manifestación de una enfermedad que se llama endometriosis. El contenido de estos quistes endometriósicos tiene un aspecto marrón achocolatado por los que también les llamamos quistes de “chocolate”.
  • Teratomas o quistes dermoides: Que se forman a partir de una células del ovario que tienen un origen embrionario, contiene tejidos como pelos, hueso, tejido tiroideo, grasa etc.
  • Otras formaciones quísticas: Son los hidrosalpinx, quistes paraováricos y quistes de inclusión peritoneal.

Síntomas de los Quistes Ováricos

La mayoría de los quistes se diagnostica por casualidad, y es muy frecuente no tener ningún síntoma como ya hemos dicho.

Aunque los síntomas más frecuentes son:

  • Dolor pélvico. Si aumenta de tamaño el quiste puede producir leve molestias o dolor al comprimir órganos que están alrededor. En caso menos frecuentes el dolor abdominal es muy intenso cuando se torsiona el ovario o se rompa bruscamente el quiste.
  • Períodos menstruales dolorosos, o un cambio en el patrón de sangrado.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Urgencia miccional
  • Sensación de estar saciada con la comida rápidamente
  • Hinchazón del abdomen
  • Dificultad para lograr embarazo.

Si es un tipo de quistes que produce mucho estradiol (hormona femenina) pueden provocar períodos prolongados de tiempo entre las reglas y posteriormente un sangrado importante.

En los casos en la que el quiste ovárico no suele causar síntomas suele darse alguna de las siguientes condiciones:

El cuadro clínico de un quiste ovárico roto suele ser un repentino y severo dolor unilateral en la pelvis. Durante un esfuerzo físico o en las relaciones sexuales suele ocurrir roturas. En raras ocasiones, la ruptura del quiste puede provocar hemorragias graves.

Cuando el quiste crece en demasiado, puede girar alrededor de su propio eje, causando una torsión del quiste, del ovario, o de la trompa uterina. El cuadro es similar a la ruptura del quiste, con intenso y repentino dolor unilateral pélvico o abdominal.

Diagnóstico de los Quistes Ováricos

Para el diagnóstico de los quiste en los ovarios es necesaria la realización de exámenes médicos como: la palpación en la región pélvica, ecografía transvaginal, tomografía computarizada y resonancia magnética.

Algunos especialista podrían solicitar una prueba de embarazo para descartar la posibilidad de embarazo ectópico que suele coincidir con los mismos síntomas.

Lo primero que hará tu ginecólogo es preguntarte sobre tus antecedentes personales, familiares y posteriormente se realiza:

  • Una exploración vaginal y abdominal.
  • Ecografía vaginal y/o abdominal (en ocasiones no se distinguen vía vaginal los quistes por ser grandes y estar situados por encima de donde llega la ecografía vaginal).

Con la exploración se determina el tamaño y las características del quiste.

Cuando el quiste es complejo se suelen pedir análisis de sangre con la intención de poder aproximarnos más al diagnóstico y ayudarnos a decidir el tipo de tratamiento que realizar. En este análisis de sangre solicitamos marcadores tumorales, el más utilizado es el CA125. El CA125 elevado en el quiste ovárico es una señal de alarma aunque no siempre es maligno como ocurre en el caso del endometrioma en el que se eleva pero no es maligno.

Otras pruebas de de diagnóstico por imagen son la Resonancia Magnética (RM) y la Tomografía Computerizada (TC).

¿Qué son los quistes ováricos? ¿Cuáles son sus síntomas y tratamiento?

Tratamiento de los Quistes Ováricos

Generalmente, un quiste en el ovario suele no ser peligrosos y desaparecer sin tratamiento medico.

El tratamiento de los quistes ováricos depende de muchos factores. En la mayoría de los casos solo es preciso un seguimiento a lo largo del tiempo para ver si desaparecen por sí solos. En otros casos, puede ser necesario un tratamiento más agresivo, como la extirpación quirúrgica del quiste.

En algunas ocasiones, se podría tratar con el uso de pastillas anticonceptivas y en los casos en los que las consecuencias fueran síntomas o dificulta el funcionamiento del órgano el especialista aconsejara la extracción del quiste a través de una cirugía.

Los quistes beningos no afectan de manera directa la fertilidad, pero sí que, dependiendo de su tamaño, pueden reducir el espacio disponible en el ovario para que los folículos puedan crecer correctamente. En caso de querer buscar un embarazo, dependiendo del tamaño del quiste y de su origen, el médico evaluará la mejor forma de proceder, desde una conducta expectante y controles rutinarios hasta cirugía.

La técnica a la que con más frecuencia se recurre en pacientes subfértiles con quistes ováricos es la Fecundación In Vitro (FIV), y en casos seleccionados, la Inseminación artificial (IA) y la ovodonación.

Si en la ecografía se determina que es un quiste sin signos de sospecha de malignidad, y tiene un tamaño reducido, lo habitual es hacer controles hasta su desaparición o control para ver si crece o cambia de características, posiblemente no se necesite tratamiento.

Un quiste simple de menos de 5 cm normalmente no requiere tratamiento quirúrgico, suelen desaparecer solos. Con 5-7 cm se suele hacer seguimiento. Si supera ese tamaño es posible que se te solicite una resonancia magnética y/o cirugía. Esto puede cambiar según los protocolos de cada centro.

En el caso de tener síntomas o la ecografía no es tranquilizadora (como los quistes complejos) habrá que hacer otras pruebas y plantear según los resultados el tratamiento adecuado, posiblemente quirúrgico, lo habitual es realizar la operación por laparoscopia.

En caso de quistes muy grandes o sospechoso de malignidad es posible que se te realice una cirugía abierta (laparotomía).

A continuación voy a exponer como eliminar los quistes de ovario.

En el caso de que el quiste deba ser operado y no tengan signos de malignidad la intención, será quistar solo el quiste respetando al máximo el ovario en la medida de lo posible.

En muchas ocasiones al quitar la cápsula del quiste es inevitable que también nos llevemos parte del tejido sano del ovario, de igual manera, al quitar la cápsula del quiste tenemos muchas veces que coagular en el lecho que queda, puntos sangrantes, que destruyen parte de tejido sano.

Circunstancias en las que es necesario quitar el ovario:

  • Es el caso de quistes muy grandes que ellos mismos hacen que desaparezca el ovario como tal o sustituye el quiste al ovario en su totalidad sin quedar ovario sano.
  • Cuando se torsiona el ovario y no le llega irrigación durante mucho tiempo con lo que se necrosa (tejido muerto)
  • Cuando el quiste es canceroso.

Quiste Ovárico y Embarazo

Una de las preocupaciones comunes relacionadas con la fertilidad es la presencia de quistes en los ovarios y su impacto en la capacidad de ser madre. Los quistes ováricos son estructuras llenas de líquido que se forman en los ovarios de las mujeres. La mayoría de estos quistes son benignos y no causan síntomas, por lo que pueden pasar desapercibidos.

Tener quistes en los ovarios no impiden la fertilidad, aunque los cambios hormonales que produce la aparición del quiste puede causar mayor dificultad para quedar embarazada.

Estos últimos llamados habitualmente quistes funcionales se refieren a toda imagen que se ve ecográficamente y que es una correspondencia con un proceso fisiológico normal. Durante el periodo fértil de una mujer el ciclo ovárico permite cada mes, que de un grupo de folículos que están presentes en el ovario desde el nacimiento, crezca de forma selectiva uno de ellos, que se transforme en el folículo prioritario y finalmente acabe rompiéndose para expulsar un ovocito susceptible de ser fecundado. Éste proceso es el que corresponde con la ovulación y habitualmente se realiza a mitad de ciclo. Si una mujer que acude a una revisión ginecológica o se realiza una ecografía por cualquier otra causa, pueden objetivarse que presenta una imagen quística en el ovario en los momentos cercanos a la ovulación. Dicha imagen no es responsable de ninguna patología. Cuando una mujer queda embarazada, esa imagen quística tras la ovulación se transforma en el denominado cuerpo amarillo o cuerpo lúteo. Su función es la secreción de progesterona que permite que el endometrio se transforme en un nido perfecto para la llegada del embrión y que permita su nutrición adecuada hasta que la placenta esté completamente formada y madura. La función del cuerpo lúteo se mantiene durante todo el primer trimestre y es a partir del segundo trimestre cuando la importancia de esta función disminuye. El problema se presenta cuando la mujer siente dolor o molestias en la zona en la cual se encuentra este cuerpo lúteo. Por último existe la posibilidad de que este quiste se torsione, es decir, gire sobre sí mismo, produciendo una estrangulación de los vasos que le irrigan y producir dolor más intenso que habitualmente es de carácter intermitente. En resumen, toda mujer embarazada tiene un quiste en el ovario durante el primer trimestre. Habitualmente desaparece durante el segundo, y en este tramo temporal su visualización sería completamente normal. No obstante, hay ocasiones en las que los quistes pueden complicarse.

¿Un Quiste Ovárico se Puede Convertir en Cáncer?

A través del estudio ecográfico principalmente según unos sistemas de clasificación «scores» estimamos un riesgo individualizado de malignidad para cada quiste o tumor ovárico.

Los quiste de ovario o tumores ováricos los dividimos en aquellos con bajo riesgo de malignización como es el caso de los quistes simples, los endometriomas y los quistes dermoides que tienen una probabilidad de malignizarse menor al 1%.

Otro grupo son los tumores ováricos de riesgo intermedio o no claramente benigno y un tercer grupo con hallazgos compatibles con carcinomatosis, grupo en el que está el quiste ovárico maligno.

Publicaciones populares: