Jamón Serrano Durante el Embarazo: Riesgos y Beneficios

Una pregunta recurrente entre las futuras madres es si se puede comer jamón durante el embarazo. Es común que, al enterarse del embarazo, surjan dudas sobre qué alimentos son seguros y cuáles deben evitarse, generando incertidumbre y preocupación.

Durante muchísimo tiempo este alimento ha estado prohibido o desaconsejado durante los embarazos, ya que es un producto que podía poner en riesgo tanto a la madre como al futuro bebé por diferentes enfermedades al tratarse de un alimento crudo.

Todos sabemos que el Jamón Serrano es un alimento saludable que aporta proteínas y grasas de calidad. La carne del jamón es baja en calorías, protege el sistema cardíaco y circulatorio, reduce el colesterol, y es rico en casi todas las vitaminas que nuestro organismo demanda. Es antioxidante, tiene un alto contenido en vitamina E y puede ser una excelente alternativa al consumo de carne.

Sin embargo, nuevas investigaciones demuestran que el riesgo del jamón curado tal vez no es tanto como pareciera. Creen que cuanto más curado esté en el jamón, menos riesgo de contraer toxoplasmosis en el embarazo. Cuántos más meses de curado, periodos superiores a 24 meses, se ha visto claramente que es más seguro.

Comer jamón estando embarazada es una cuestión polémica que hace dudar a muchas personas. La seguridad alimenticia durante el periodo de gestación es una cuestión que debes tomar muy en serio, y no actuar nunca sin informarte.

En Gómez del Pozo, hoy somos portadores de buenas noticias, y es que os vamos a contar cómo podéis disfrutar de jamón durante el embarazo. Y por supuesto os vamos a dar explicaciones con todos los datos científicos que necesitas conocer. Pero recuerda que siempre hay que tener precaución. De hecho, no te diremos que el jamón ibérico no sea peligroso para una mujer embarazada, sino más bien que no tiene por qué serlo.

Comer jamón estando embarazada sin correr riesgos por consumir un alimento crudo es una realidad. Así lo ha determinado un estudio publicado por el Centro de Investigación Agroalimentaria.

¿Es Seguro Comer Jamón Ibérico Durante el Embarazo?

Durante años, ha existido una creencia extendida de que las embarazadas deben evitar el jamón ibérico. La razón principal es la toxoplasmosis, una infección causada por el parásito *Toxoplasma gondii*, que puede transmitirse a través del consumo de carne cruda o mal curada. Sin embargo, el miedo no siempre está respaldado por la ciencia.

Se puede comer jamón durante el embarazo siempre y cuando este cuente, al menos, con 18 meses de curación y cumpla todos los controles de calidad que así lo certifiquen.

En este sentido, Hernández explicó que diferentes estudios, varios de ellos realizados por el propio centro en colaboración con la Universidad de Córdoba, han evidenciado que “a partir de los 15 meses de maduración del jamón la toxoplasmosis pierde su acción, por tanto, el jamón con denominación de origen, con 24 meses de curación, asegura la no supervivencia del parásito”.

De ahí la importancia, destaca la responsable del CICAP, de que en el etiquetado del producto a consumir se detalle el tiempo de curación. Además, entre estos estos estudios se cuentan el publicado en el ‘Journal of Food Protection’ por investigadores de la Universidad de Zaragoza o el del Centro Tecnológico Andaluz del Sector Cárnico (Teica), a los que ha hecho mención el también presidente de la Sociedad Andaluza de Ginecología y Obstetricia (SAGO), quien recordó que, desde la Sociedad Española de Ginecología se afirma que se puede comer jamón sin congelar “siempre que haya pasado por una cadena de producción sanitaria contrastada”.

Para dar una respuesta precisa y fundamentada, es clave revisar las investigaciones realizadas en el campo agroalimentario, como las del Centro de Investigación Agroalimentaria (CICAP) y estudios llevados a cabo por universidades como Granada y Valencia en 2016.

En RR Ibéricos cuidamos al detalle cada fase de nuestros productos. Nuestro jamón ibérico es sometido a un lento proceso de secado y curación con un mínimo de 40 meses, como manda la tradición.

Beneficios del Jamón Ibérico Durante el Embarazo

Respecto a los beneficios que este producto puede tener en la alimentación de la mujer embarazada, Manuela Hernández subrayó que “las necesidades de minerales y vitaminas en la gestación se elevan, por tanto precisamos de una alimentación rica en minerales y vitaminas del complejo B (de origen animal)”.

Algo que, según explica Hernández, cumple a la perfección el jamón DOP Los Pedroches, puesto que, además de su bajo contenido en sal, su proceso de curación permite concentrar los minerales y vitaminas, así como destacar el hierro, el zinc y el complejo de vitaminas B y ser una importante fuente de vitamina B12, ácido fólico y grasas saludables.

Comer jamón estando embarazada es un placer. No sólo satisfaces un posible antojo, sino que además disfrutas de un sabor excepcional. Pero la verdad es que consumir jamón va mucho más allá de eso. En primer lugar, es una fuente de proteínas fácilmente asimilables, es decir que se trata de un alimento con un alto valor biológico con unos 30 gramos de proteínas por cada 100 gramos. El jamón, además de una gran fuente de hierro y zinc, también contiene grandes cantidades de vitaminas tanto del grupo “B” como “D”. Podemos destacar que la vitamina B1 es muy beneficiosa para evitar el estrés, la ansiedad y la depresión. Su bajo contenido en hidratos de carbono es ideal para asegurarse de no ganar más peso del necesario. Sin embargo, como sucede con todo, hay que consumirlo con moderación. Finalmente, también queremos destacar su contenido en polifenoles.

Riesgos Asociados al Consumo de Jamón Serrano Durante el Embarazo

Si la mujer no ha pasado la toxoplasmosis se le recomienda evitar las carnes crudas o poco cocinadas por el riesgo de contraer esta enfermedad durante la gestación. La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa ocasionada por el parásito toxoplasma gondii. Se transmite de animal a persona. Si la mujer no ha pasado la enfermedad hasta el momento de estar embarazada, es prácticamente imposible que la contraiga durante los meses de gestación comiendo lo mismo que comía antes.

Uno de los principales riesgos asociados con el consumo de jamón serrano durante el embarazo es la posible presencia de bacterias como la *Listeria* y *Toxoplasma*, que pueden causar infecciones graves en mujeres embarazadas y afectar al bebé.

La congelación no elimina todas las bacterias: "La congelación por debajo de -12ºC es bastante eficaz a la hora de destruir Toxoplasma gondii, el protozoo que produce la toxoplasmosis, una enfermedad que es peligrosa en embarazadas fundamentalmente por sus posibles efectos adversos fetales, que incluyen malformaciones y abortos", explica Beatriz Robles, dietista-nutricionista y tecnóloga de los alimentos. Pero la congelación no es un proceso capaz de terminar con las bacterias, entre ellas las causantes de la listeria (Listeria monocytogenes): "En el momento en que el alimento se descongela, si el alimento estaba contaminado con la bacteria viva antes de congelar, esta seguirá presente y viable tras la descongelación", apunta Robles.

Aunque, en palabras de Miguel Ángel Lurueña, tecnólogo de los alimentos, siempre existe un riesgo, “la legislación obliga a realizar controles y análisis para prevenir y evitar la presencia de listeria en alimentos”*.

“Es cierto que el riesgo es bajo, pero el balance entre riesgo beneficio a todas luces no compensa”, concluye Robles. Este riesgo desaparece si se consumen estos productos cocinados dentro de una receta, como por ejemplo unos guisantes con jamón.

Recomendaciones y Precauciones

  • Curación superior a 18 meses: En primer lugar, para ser seguro, el jamón debe ser sometido a un periodo de curación superior a los 18 meses. La buena noticia aquí, es que el jamón ibérico tiene un mínimo de 24 meses de curación, por lo que cumple esta condición. Si tiene menos de 18 meses, olvídalo y sigue buscando.
  • Método tradicional de salado: Según las universidades anteriormente citadas, el método tradicional de salado en la producción del jamón ibérico es una garantía en la eliminación del parásito Toxoplasma.
  • Congelación preventiva: Algunos médicos y ginecólogos recomiendan congelar el jamón durante dos días a 20º bajo cero. De esta manera, si hubiera algún resto del parásito en el alimento (prácticamente imposible), este desaparecería.
  • Jamones de calidad de élite: Durante el embarazo compra únicamente jamones serranos de calidad de élite, los cuales han sido sometidos a todos los procedimientos de ley para su curación.

Cómo Identificar un Jamón Ibérico Auténtico

Al pensar en comer jamón estando embarazada es normal que te preguntes cómo puedes asegurarte de que compras lo que necesitas. Aunque en la tienda te garanticen que es ibérico, puede quedarte la duda. Por ese motivo, vamos a explicarte como identificar y diferenciar un jamón ibérico de otro que no lo es.

La más evidente son las etiquetas. Los jamones ibéricos son los únicos que cuentan con un sistema de etiquetado oficial. Estos precintos son una especie de brida que va sujeta a la caña de la pata del jamón. Existen cuatro colores que definen diferentes características (si es de bellota o cebo y en qué porcentaje).

Por otro lado, un buen jamón ibérico de bellota suele pesar entre 7 y 8 kg. Puedes encontrar algunos que pesen más, pero ten en cuenta que su contenido en grasa será mayor. En cuanto al color de la pezuña, ten presente que la mayoría de jamones ibéricos tienen la pezuña de este color, pero no todos los que la tengan son ibéricos.

El coste puede ser un buen indicativo. Desconfía de un jamón ibérico que cueste menos de 120€. La apariencia externa de la pata también puede darte pistas para reconocerlo. Cuando el animal se ha criado en libertad, la pata tiene un aspecto estilizada, con una caña fina y una pezuña ligeramente desgastada.

Alternativas Seguras a los Embutidos Curados

Si bien el jamón serrano no es la opción más segura durante el embarazo, existen varias alternativas que pueden ofrecer un sabor similar sin los riesgos asociados. Por ejemplo, el jamón cocido es una opción viable, ya que se cocina a temperaturas que eliminan patógenos peligrosos. También se puede optar por embutidos vegetales o quesos pasteurizados, que no solo son seguros, sino que también aportan nutrientes necesarios.

Al realizar una comparativa entre los diferentes tipos de embutidos, es importante considerar su proceso de elaboración y los ingredientes que contienen. Los embutidos curados, como el jamón serrano, presentan mayores riesgos, mientras que otros embutidos como el salami o el chorizo también pueden ser problemáticos. En contraste, el pollo o el pavo curados, así como el jamón cocido, tienden a ser opciones más seguras.

Jamón Cocido Durante el Embarazo

Muchas mujeres, durante el embarazo, se cuestionan qué alimentos pueden consumir, si pueden seguir comiendo aquellos que forman parte de su dieta habitual o no. Por este motivo es importante conocer si tiene beneficios o riesgos el consumo de jamón cocido en el embarazo.

La respuesta es sí, el jamón cocido en el embarazo se considera seguro, aunque se debe consumir con moderación. El proceso de cocción al que son sometidos, con temperaturas superiores a los 65ºC, aseguran la eliminación de posibles patógenos. Por lo tanto en el embarazo, el jamón cocido puede formar parte de la dieta, siempre que este sea de buena calidad y esté refrigerado correctamente.

Sin embargo, aunque el consumo de jamón cocido en el embarazo puede aportar beneficios, es importante prestar atención al contenido de sal ya que un exceso en el consumo de sodio puede ser perjudicial.

A la hora de elegir el jamón cocido, una de las cosas más importantes es prestar atención a la fecha de caducidad y asegurar que el producto esté refrigerado correctamente. Es importante además leer las etiquetas nutricionales para buscar las opciones que sean bajas en sodio. Existen algunas marcas que ofrecen jamón cocido bajo en sal, estas opciones son las más recomendadas.

¿Se Puede Comer Jamón Después del Parto?

Aunque comer jamón en el embarazo es posible si se cocina, si previamente se congela o si se cumplen una serie de condiciones en la elaboración del jamón, las mujeres que deciden privarse de esta delicia no ven el momento de poder comer jamón después del parto.

El motivo de decidir no comer jamón en el embarazo es que las carnes sin cocinar pueden estar contaminadas del Toxoplasma Gondii, el parásito que causa la toxoplasmosis. Cuando la mujer ya ha tenido contacto con este parásito antes, no existe inconveniente de comer jamón en el embarazo, ya que el cuerpo ya ha desarrollado anticuerpos que protegen al feto de este parásito.

Pero comer jamón después del parto no es peligroso para el bebé, ya que en el caso de contraer la toxoplasmasis, esta no se pasará ni por contacto ni por leche materna al recién nacido.

Por tanto, sí es posible comer jamón después del parto. Los únicos casos en los que se recomienda dejar de comer jamón afectan a las mujeres embarazadas que no tengan anticuerpos contra la toxoplasmosis.

Ahora que ya sabemos que no es peligroso comer jamón después del parto, es el momento de disfrutar del nuevo bebé y también de un buen bocadillo de jamón.

Tabla Resumen: Riesgos y Recomendaciones

Aspecto Riesgo Recomendación
Toxoplasmosis Posible contaminación por el parásito Toxoplasma gondii Consumir jamón con curación superior a 18 meses, congelar preventivamente
Listeria Contaminación bacteriana que puede causar complicaciones graves Optar por jamón cocido o embutidos cocidos
Contenido de Sal Exceso de sodio perjudicial Elegir opciones bajas en sodio
Procedencia Productos no controlados sanitariamente Comprar jamones de calidad de élite y con etiquetado oficial

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