La lactancia no siempre es un camino de rosas. Aunque a veces las cosas son más fáciles, hay momentos para todo. Si tu bebé está pidiendo mucho pecho, está muy nervioso o “peleándose” con la teta, es posible que te hayan comentado que puedes estar en una crisis de lactancia.
Si has buscado información sobre esto, puede que te parezca que los bebés pueden vivir ¡en una crisis continua! En muchos casos estos términos se usan como sinónimos en la literatura. Se utilizan para definir esos momentos en los que los bebés demandan más pecho, relacionándolo grosso modo, con que los bebés necesitan aumentar la producción de leche de la madre, y claramente la manera de conseguirlo es demandar más y más.
Pero te tengo que decir, que este término se utiliza muy ampliamente, y no todos los momentos “de crisis” en los que el bebé demanda más, se agita al ponerse en el pecho, o se pelea contra él, son porque el bebé quiera aumentar la producción de leche, pero… ¿y entonces qué pasa?
Es importante recordar que las crisis de lactancia son etapas normales en el desarrollo del bebé y no deben interpretarse como una señal de que la lactancia está fallando.
Lactancia mixta: lo que necesitas saber más 3 consejos prácticos | Dr. Carrera Pediatra
¿Por qué y cuándo ocurre la crisis de la lactancia?
La crisis de la lactancia ocurre cuando el bebé de repente pide mamar constantemente, coincidiendo con algunos brotes de su crecimiento.
Hemos pasado los primeros días después del nacimiento de nuestro bebé aprendiendo a entender sus necesidades. Una de las cuestiones más complicadas habrá sido, seguramente, la lactancia materna. Poco a poco las tomas se han organizado, por fin el bebé come tranquilo, se sacia, espacia y duerme entre las tomas, y la mamá se siente cada vez más tranquila y entendiendo perfectamente al bebé… Sabe interpretar ese “lenguaje” tan peculiar de su bebé, y está segura de que tiene suficiente leche para alimentarle.
Y de repente, sin saber por qué, el bebé quiere mamar constantemente, parece no saciarse y llora enrabietado si no le ofrecemos enseguida el pecho. Incluso puede regurgitar, pero sigue queriendo estar enganchado al pecho sin parar de comer.
Esta situación suele ser muy estresante para los padres, en particular para la mamá. Tras notar durante los primeros días de la lactancia los pechos llenos de leche, se da cuenta de que esa sensación ya no es tan intensa. Incluso puede notar el pecho blando, hasta el punto de creer que se ha interrumpido la secreción de leche.
Pero eso no ha ocurrido. Estas fases se denominan “crisis, baches o escalones de lactancia”. Normalmente estas crisis de lactancia se justifican porque el bebé tiene un pico o brote de crecimiento, de forma que el bebé mama con mas frecuencia para adaptar la leche materna a sus nuevas necesidades de crecimiento y desarrollo.
La leche materna es un fluido vivo, que cambia según nuestro bebé crece y sus necesidades cambian. Sabiendo esto es lógico pensar que estos periodos de crisis de lactancia son una etapa normal en el periodo de lactancia. Solo necesitamos tener paciencia y no dejarnos llevar por la desesperación y la falsa creencia de que se nos ha acabado la leche. Nada más lejos de la realidad.
En este momento no es buena idea ofrecer al bebé suplementos de leche artificial que interfieran en el desarrollo y cambios normales de la leche materna.
Etapas de las Crisis de Lactancia
La mayoría de las veces estas crisis o baches se da en unas etapas bastante similares del desarrollo del bebé.
- Las primeras horas tras el nacimiento: Después de un periodo de “alerta” en el que el bebé se encuentra muy receptivo a la hora de mamar y estimular a la madre, empieza un periodo en el que se encuentra más aletargado e irá intercalando periodos. Lo que el bebé está haciendo es guiarse por su instinto y pedir lo que necesita. No, no lo habéis malacostumbrado, no tiene mucho morro. Sólo es instinto de supervivencia puro, durante estas horas le ha valido con el calostro, pero ahora quiere más, necesita más, y para conseguirlo, tiene que pedirlo. Si no pide, el cuerpo de su madre no va a producir la leche necesaria.
- A los 15-20 días de vida: Para ello, vuelve a demandar constantemente el pecho de la madre, incluso pidiendo tomas cada 30 minutos y llorando si no tiene la teta en la boca. De nuevo, sólo se está guiando por su instinto, necesita más comida y está haciendo lo que tiene que hacer para conseguirla. No, un bebé de 20 días no tiene un cerebro preparado para manipularnos, sólo quiere comer. Este aumento de la demanda suele durar 2 o 3 días, pero tanto el día como la noche pueden hacerse agotador. Intenta buscar ayuda si es posible, porque vas a tener que dedicarte al bebé de lleno, y te vendrá bien que te echen una mano con el resto de tareas, o para poder descansar un poco.
- Al mes y medio: Aquí vuelve a haber otro cambio de comportamiento en el bebé a la hora de mamar. En este caso puede haber necesidad de un aumento de la producción, aunque no suele ser este el principal problema. Hemos hablado de que los primeros días la producción es de calostro, que esto cambia con la subida de la leche y pasa a ser leche de transición, para luego dar paso a la leche madura. La leche no mantiene su composición exacta durante el resto de la lactancia y va cambiando para adaptarse al bebé. Como todo en esta vida, necesita un periodo de adaptación, y en este caso, “la crisis” nos puede durar alrededor de una semana.
- A los tres meses: Esta suele ser una de las crisis más acusadas, y que más mamás refieren haber transitado. Además, una de las más duraderas. Se producen cambios en la producción de la leche, y el pecho, que hasta ahora ha sido un almacén de leche, se vuelve más eficaz, y ya no necesita almacenar, si no, que en el momento en el que el bebé mama, se desencadena la producción. Con su impaciencia, empezará a mamar y al ver que no sale, comenzará a llorar. Requiere un tiempo de adaptación, para que el bebé se acostumbre a esperar para recibir. Esto se suma, a que la madre ya no siente los pechos tan llenos, debido a los cambios de producción, y puede ser un momento crítico para pensar que no tiene suficiente leche. Esta “crisis” se junta con los avances del desarrollo psicomotor del bebé, que a los tres meses aumenta la interacción con su entorno y su interés por el mundo más allá de su madre y su pecho, por lo que es muy fácil que se distraiga con cualquier cosa, y la madre lo interprete como una pérdida de interés hacia el pecho.
- Al año: Al año el bebé ya puede comer prácticamente de todo, y debería estar integrado en la alimentación familiar. Pasa que la velocidad de crecimiento del bebé ha disminuido, ¡no pueden seguir creciendo a la misma velocidad! Muchas familias consultan en este momento, con la duda de si quitar la lactancia para que vuelva a comer de todo, pero esto no es la solución, ya que la lactancia materna se adapta a las necesidades del año de vida, y quitarla solo haría que el bebé tuviese menos aporte nutricional, puesto que no muestra el mismo interés por la comida.
- A los 2 años: En estos momentos los peques tienen muchísimos hitos conseguidos, y se notan más independientes: es la etapa del no y la autoafirmación. A veces, todos estos cambios pueden ser demasiado difíciles de encajar para ellos mismos, y necesitan sentirse de nuevo protegidos y resguardados en la madre. Como madre a estas alturas, la demanda puede ser demasiado y puede que te sientas agotada, además distraerlos ya es difícil y la negativa puede desencadenar una rabieta.
Como has visto puede haber numerosos cambios a lo largo de la lactancia de tu pequeño/a, como te he dicho al principio, puede que notes todos, ninguno, o algunos si y otros no; esto depende de cada mujer y cada bebé. Saber por qué se producen es clave para poder mantener la lactancia materna, y liberarse de agobios y preocupaciones innecesarias. Te ayudará a entender a tu pequeño y adaptarte a las necesidades del momento, sin necesidad de pensar que no tienes suficiente leche.
Si has llegado hasta aquí y pensabas que lo habías visto todo en lactancia… ¡Te faltaba la crisis de los 2 años!
¿Cuánto tiempo duran los baches de la lactancia materna?
Es una situación transitoria que también se le conoce como escalones de lactancia y se da sobre todo cuando el bebé tiene ya tres meses.
La mayoría de bebés las tienen a la misma edad nos permite anticipar cuándo van a pasar. ¡Vamos a verlos por etapas en la siguiente tabla y así sabrás qué se acerca!
¿Es una crisis de lactancia o solo un bache en el camino?
Este fenómeno, a menudo confundido con señales de que es la hora de abandonar la lactancia materna, es en realidad un episodio común que puede suceder en varios momentos del crecimiento de tu hijo. Una crisis de lactancia, que tal vez hayas oído mencionar como «brote de crecimiento» o «pico de lactancia», es un período en el que tu bebé muestra un incremento significativo en su necesidad de alimentarse. Pero, ¿cómo diferenciar una crisis de lactancia de las rutinas normales de alimentación?
Al contrario que en un patrón de lactancia establecido, durante una crisis, observarás un cambio repentino en el comportamiento de tu bebé. Este cambio no solo es evidente durante el día, sino que también puede afectar las rutinas nocturnas.
Si profundizamos un poco más, durante la crisis de lactancia a 1 mes, los bebés experimentan uno de sus primeros brotes de crecimiento significativos. Es posible que quieran alimentarse casi constantemente durante varias horas -lo que se denomina «cluster feeding»- y luego dormir más tiempo después de estas maratónicas sesiones de alimentación.
En cuanto a la crisis lactancia a 3 meses, es una fase donde los patrones de lactancia cambian notablemente. Aquí, el bebé comienza a distraerse con facilidad, atraído por el mundo que le rodea, y puede parecer menos interesado en alimentarse o hacerlo de manera más abrupta.
Estrategias para superar las crisis de lactancia
Al enfrentarte a una crisis de lactancia, es importante recordar que con paciencia y las técnicas adecuadas, esta etapa puede superarse exitosamente.
- Durante una crisis de lactancia, sigue las señales de hambre de tu bebé y ofrécele el pecho siempre que lo pida.
- Asegúrate de que tu bebé se prenda correctamente al pecho.
- Como madre lactante, tu cuerpo necesita suficientes líquidos y una dieta equilibrada para producir leche.
- La fatiga puede afectar la producción de leche y tu resistencia emocional.
- Habla con otras madres, únete a grupos de apoyo de lactancia o consulta a un profesional si te sientes abrumada.
- Recuerda que las crisis de lactancia son temporales.
Recuerda, tanto tú como tu hijo sois seres únicos y lo que funciona para uno puede no ser la solución para otro. Escucha a tu cuerpo y a tu bebé, y no dudes en buscar ayuda cuando la necesites.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Si la crisis de lactancia se prolonga más tiempo del que consideras normal, el peque no gana peso adecuadamente o experimentas dolor, es recomendable buscar ayuda de un profesional de la salud o de un asesor de lactancia.
En momentos de crisis de lactancia y picos de crecimiento, es fundamental contar con el apoyo adecuado para asegurar una experiencia de lactancia exitosa y placentera. Con profesionales especializados en lactancia materna, te brindamos consejos personalizados y soluciones prácticas para superar cualquier desafío que puedas enfrentar durante este período. No dejes que las crisis de lactancia te desanimen. Descubre cómo podemos ayudarte a disfrutar de una lactancia exitosa y enriquecedora.
Una IBCLC es una profesional con certificación internacional en lactancia materna, otorgada tras formación, práctica clínica y un examen del International Board of Lactation Consultant Examiners (IBLCE).
