El programa 'Salvados', conducido por Gonzo en La Sexta, visibilizó una realidad que se produce en muchos centros hospitalarios de distintas regiones de España y golpea duramente a los derechos de las mujeres. En 'Salvados', se evidenció el problema existente en algunas comunidades autónomas como Murcia con los abortos.
La objeción de conciencia y la derivación a clínicas privadas
En algunos hospitales no se producen abortos porque los profesionales deciden acogerse a la objeción de conciencia para no practicarlos y optan por enviar a las pacientes a clínicas privadas donde denuncian que no se dan las condiciones sanitarias para practicarlos. 'Salvados' abordaba anoche el controvertido tema de los abortos en la Región de Murcia, mostrando el testimonio de varias afectadas, como el de Claudia, la joven médico residente que tuvo que ir a Madrid a una clínica privada porque no le interrumpieron el embarazo en un hospital público del Servicio Murciano de Salud.
Según ha explicado la doctora especializada Silvia Arévalo a Gonzo, se debe en su mayoría por la “objeción de conciencia” de muchos médicos. En algunas comunidades, es el centro completo el que se acoge a este derecho y derivan a las mujeres a clínicas privadas.
Testimonios desgarradores
Una situación que se puso de manifiesto en 'Salvados' y que es, cuanto menos, desgarradora. Así lo revelaron los testimonios de cuatro mujeres que explicaron lo ocurrido al interrumpir sus respectivos embarazos por malformaciones incompatibles con la vida y que se sintieron tratadas como «perros abandonados», motivo por el que dos de ellas han decidido denunciar su situación ante la fiscalía. Con el estremecedor testimonio de cuatro mujeres y la participación de dos ginecólogos, el programa Salvados de este domingo ha evidenciado el problema existente en algunas comunidades autónomas como Murcia con los abortos.
El periodista gallego recabó los testimonios de varias mujeres que vivieron el calvario de tener que pasar por este proceso. Varias mujeres explicaron el abandono al que han tenido que hacer frente por parte del sistema público de salud.
El caso de Claudia
Además, los médicos no solo se niegan a interrumpir embarazos voluntarios, también aquellos que están prescritos porque pueden suponer un riesgo para la futura vida del bebé y de la propia madre. Este fue el caso de Claudia, que abortó cuando estaba de cinco meses después de que le informarán de la malformación del feto incompatible con la vida. Como Claudia, médico residente, a la que le descubrieron malformaciones en el feto cuando estaba embarazada de cinco meses. Ahí empezó su calvario. Madre de una hija de casi tres años, tuvo que desplazarse a Madrid (desde Murcia) para que le practicasen un aborto.
En el hospital público Virgen de la Arrixaca (Murcia) le derivaron a un centro privado al que no acudió por las malas críticas. Claudia acabó en una clínica privada en Madrid y tardó dos semanas en abortar. En ese tiempo seguía notando a su bebé sabiendo que no seguiría adelante. "Cada patada era una puñalada", relató. Asimismo, contó su experiencia en Madrid, donde llegó a pensar que perdía la vida.
Claudia se encontró con una clínica en unas condiciones nefastas, sucia, con el personal sin identificar y sin los medios necesarios para hacer frente a imprevistos. En un momento gestacional en el que, según relata, basándose en sus propios conocimientos como médico, y en los de una amiga residente de ginecología que la acompañó en este duro proceso, su parto debería haber sido atendido como el de una mujer que da a luz a un feto vivo, el trato recibido llegó a hacerla temer por su vida, sobre todo cuando vio al médico y a la matrona que la atendían «sin saber qué hacer». «Fue mi amiga la que tomó las riendas», reconoció a Gonzo en 'Salvados'. Un sufrimiento «inhumano» que terminó sin que nadie mencionase a su hijo Manuel, al que acaba de despedir de una forma tan traumática que le costó meses de terapia y tratamiento, a consecuencia de un estrés postraumático debido a lo ocurrido. Un drama que, ahora, al igual que otras muchas mujeres, ha puesto en manos de la justicia, «para evitar que otras mujeres tengan que pasar por lo que hemos pasado nosotras«.
Uno de los más duros fue el de Claudia, que decidió interrumpir el embarazo debido a que su hijo tenía una enfermedad incompatible con la vida. Al informarse con su ginecóloga sobre el centro al que iba a acudir decidió realizar cientos de kilómetros hasta Madrid. Allí se encontró con unas condiciones que no eran las correctas, una opinión basada en sus propios conocimientos como médico. Califica su sufrimiento de "inhumano" debido a que no le aplicaron la epidural y tampoco había un anestesista cuando su estado empeoró. Cuando pequeño equipo médico reaccionó la sedaron por completo.
El testimonio de Ana
Ana tuvo que abortar en una clínica privada y asegura que acudió con "miedo", ya que no le explicaron el procedimiento que le aplicarían, tan solo los posibles efectos secundarios que podría sufrir. "Si a mí me da una hemorragia y me tienen que trasladar a un hospital público, a lo mejor en el camino me desangro y me muero", pensó.
La experiencia de María
A María la derivaron a una clínica privada en Madrid. “Piensa que vas a un sitio donde vas a estar super atendida y tener todos los medios, porque yo era como un parto”, cuenta esta mujer que estaba embarazada de 31 semanas cuando le dijeron que su hijo no sobreviviría. Ella notaba que se desangraba cuando el médico le dijo estaba lista para irse.
Estas mujeres no solo tiene que recorrer cientos de kilómetros para dar a luz a sus hijos muertos, sino que, además, han de hacerlo en clínicas privadas en las que la atención es nefasta. Las afectadas, dos de las cuales han presentado una denuncia contra la Fiscalía por lo que sufrieron esperan que su testimonio sirva para que las cosas cambien de una vez por todas y ninguna otra mujer tenga que pasar por lo que ellas pasaron.
La postura del Hospital Virgen de la Arrixaca
Gonzó entrevistó a Juan Luis Delgado, responsable del Hospital Virgen de la Arrixaca, que aseguró que en el centro en el que él trabaja no se practican abortos en la actualidad porque el 80% de la plantilla recurre a la objeción de conciencia aunque signifique un riesgo para la vida de las mujeres que han de interrumpir su embarazo. Delgado reconoce que el sistema público le ha fallado a estas mujeres.
El momento más tenso se vivió cuando Gonzo pudo hablar con Juan Luis Delgado, jefe del departamento de Medicina Materno Fetal del Hospital Virgen de la Arrixaca, el hospital de referencia de la ciudad de Murcia. El motivo que daba en Salvados es que "la decisión debe ser asumida por los dirigentes y por el servicio de salud". A pesar de eso, asegura que la Consejería de Salud de murciano no pone impedimentos para las interrupciones del embarazo. A pesar de conocer las malas experiencias que han vivido muchas mujeres al tener que acudir a clínicas privadas, Delgado reconoce que es una práctica habitual.
Gonzo, indignado reclamaba una explicación que le daba así: "Yo pienso que se tendría que dar la oportunidad a todas las mujeres de hacerlo donde ellas decidieran. El momento más sorprendente llegó cuando el médico recordó que ya comunicó a una redactora de Salvados que este programa llegaba "muy pronto". A pesar de que han tenido más de una década para desarrollar un plan para tratar este tipo de intervenciones, se escudó en que "la ley cayó como una bomba".
Pero uno de los momentos más controvertidos y que más se ha viralizado ha sido la entrevista del actual presentador del programa, Gonzo, al doctor Juan Luis Delgado, jefe del departamento de Medicina Materno Fetal del Hospital Virgen de la Arrixaca, padre de siete hijos y católico, por tanto, objetor de conciencia con respecto al aborto.
La postura del gobierno
La ministra de Igualdad, Irene Montero, señaló que "en España el aborto debe ser público, seguro y gratuito en todas las Comunidades Autónomas. Es lo que vamos a garantizar".
El aborto no es digno en algunas provincias
En España, hay 12 provincias en las que no se ha reportado ningún aborto desde el año 2015 y hay ocho en las que no se practica un aborto en los últimos 30 años.
En 2019, cinco comunidades no realizaron ningún aborto en un centro público (Aragón, Castilla - La Mancha, Murcia, Extremadura y Madrid) además de las ciudades de Ceuta y Melilla.
La ley y la realidad
A pesar de que abortar en España es legal, siguen produciéndose situaciones sobrecogedoras que hacen que este proceso sea difícil para muchas mujeres. Es una realidad que ha mostrado el programa Salvados (LaSexta) este domingo. Con testimonios de mujeres que han vivido distintas y no tan distintas situaciones durante este proceso, el equipo de Gonzo ha logrado exponer algunas realidades sobre la interrupción voluntaria del embarazo de las que una gran parte de la sociedad aún no es consciente.
El aborto es legal en España desde la ley que se aprobó en julio de 2010, pero hay hospitales públicos y comunidades autónomas en las que no se practica. En esta región, al igual que en Madrid o Castilla-La Mancha no se practica interrupción del embarazo alguna, ni tan siquiera en los casos en los que el feto de las gestantes presenta malformaciones muy graves o incompatibles con la vida. Esto genera menoscabo de derechos en una parte muy importante de las mujeres españolas, con las que no se cumple ninguna de las premisas que recoge la ley de 2010.
Hay hospitales públicos que no cumplen la ley. Las cuatro mujeres que intervienen explican que hay hospitales en los que no se cumple la ley. Por ejemplo, la legislación garantiza “a todas las mujeres por igual el acceso a la interrupción del embarazo con independencia del lugar donde resida”. En ninguno de los casos de las entrevistadas se cumplió.
El acceso y la calidad asistencial no pueden verse menoscabadas por el ejercicio de la objeción de conciencia, según la misma ley. “Absolutamente menoscabada, nada que ver. Hasta límites bochornosos”, afirma una de las mujeres. “Ese es el peor punto, porque lo importante no es el viaje sino también el destino y la calidad asistencial es infinitamente inferior en una clínica privada que en un hospital público”, asegura.
Las veinte semanas de gestación es, en muchos casos, un motivo de alegría y alivio para todas aquellas mujeres que, tras superar una ecografía de control en la que el especialista confirma que todo va bien, respiran tranquilas. Pero, para otras, es un punto de inflexión que, en muchos casos, descubre problemas que hacen viable un aborto, a pesar del deseo de tener a su bebé en brazos. Que el embarazo ponga en peligro la vida de la madre, o que el feto sufra malformaciones incompatibles con la vida son dos razones que pueden propiciar el aborto a partir de la semana 20 de gestación.
En la picota, el Servicio de Salud Público de Murcia, en el que no se practican abortos programados, como Juan Luis Delgado, jefe del departamento de Medicina Materno Fetal del Hospital Virgen de la Arrixaca, el hospital de referencia de la ciudad de Murcia, confirmó en 'Salvados', amparándose en una claúsula de conciencia.
El Salvados de este domingo fue uno de los más duros a los que se ha tenido que enfrentar Gonzo desde que comenzase a ser el presentador. El gallego abordó las dificultades que todavía en la actualidad existen en nuestro país a la hora de abortar.
Estas mujeres no solo tiene que recorrer cientos de kilómetros para dar a luz a sus hijos muertos, sino que, además, han de hacerlo en clínicas privadas en las que la atención es nefasta. Las afectadas, dos de las cuales han presentado una denuncia contra la Fiscalía por lo que sufrieron esperan que su testimonio sirva para que las cosas cambien de una vez por todas y ninguna otra mujer tenga que pasar por lo que ellas pasaron.
Así lo admite Juan Luis Delgado, jefe del departamento de Medicina Materno Fetal del Hospital Virgen de la Arrixaca, el hospital público de referencia en Murcia y uno de los que manda a las mujeres que quieren abortar a clínicas privadas. El doctor se autodenomina “ginecólogo cristiano”.
En esta región, al igual que en Madrid o Castilla-La Mancha no se practica interrupción del embarazo alguna, ni tan siquiera en los casos en los que el feto de las gestantes presenta malformaciones muy graves o incompatibles con la vida.
Abortar a 400 km de tu casa. Esto da lugar a casos como el de Claudia, residente médico de familia. Le informaron en Murcia a las 20 semanas de embarazo que su hijo tenía una enfermedad incompatible con la vida, pero la mandaron a una clínica privada a abortar. Cuando ella vio las malas críticas que tenía ese lugar, decidió ir a otra -también privada- a Madrid.
Tabla resumen de la situación del aborto en España
| Comunidad Autónoma | ¿Se realizan abortos en centros públicos? (2019) |
|---|---|
| Aragón | No |
| Castilla - La Mancha | No |
| Murcia | No |
| Extremadura | No |
| Madrid | No |
| Ceuta | No |
| Melilla | No |
La falta de humanismo con las mujeres en algunas clínicas. Claudia tuvo que esperar dos semanas a que le dieran cita. Dos semanas en las que notaba a su bebé dentro de su cuerpo. Se desplazó cientos de kilómetros a una clínica en la que pensó que iba a morir. Ella sabía que las cosas no se estaban haciendo bien. Le dijeron que no merecía la pena ponerle la epidural y las contracciones se volvieron muy dolorosas. “Yo tenía claro que iba a morirme allí. Mi madre estaba llorando y mi amiga, estudiante de ginecología, estaba dando gritos pidiendo que hicieran algo”, cuenta abrumada ante Gonzo.
El sistema público falla a las mujeres que abortan. Así lo admite Juan Luis Delgado, jefe del departamento de Medicina Materno Fetal del Hospital Virgen de la Arrixaca, el hospital público de referencia en Murcia y uno de los que manda a las mujeres que quieren abortar a clínicas privadas. El doctor se autodenomina “ginecólogo cristiano”.
Delgado señala que en el hospital no se realizan abortos porque “la decisión debe ser asumida por los dirigentes y por el servicio de salud” aunque a minutos después ha admitido que, a día de hoy, la Consejería de Salud de Murcia no pone ningún impedimento para realizar interrupciones del embarazo. Reconoce también ser consciente de las malas experiencias que cuentan las mujeres a las que derivan a clínicas privadas.
