Una buena salud mental es fundamental en edades tempranas, ya que facilita alcanzar hitos de desarrollo físico y emocional, además de permitir el aprendizaje de ciertas habilidades sociales y poder afrontar problemas en etapas maduras.
Los niños mentalmente sanos tienden a mantener una calidad de vida positiva y desarrollarse adecuadamente en el ambiente escolar, los hogares y las comunidades en general. Sin embargo, este grupo, por sus características, es especialmente vulnerable a que su salud mental se vea deteriorada en momentos de dificultad. Por eso, el sector de emprendimiento privado está comprometido con esta problemática y aporta su apoyo con la prestación de servicios innovadores.
V. Completa. Criar con salud mental. María Velasco, psiquiatra infantojuvenil
Prevalencia de Problemas de Salud Mental en Niños
La salud infantojuvenil es un tema que viene preocupando desde hace varios años por el incremento de casos de trastornos de salud mental. La preocupación no es solamente sanitaria, sino también social y política. La pandemia empeoró los datos, pero desde el año 2017 se viene observando un incremento de la prevalencia tanto en el ámbito nacional como en el europeo.
Según datos del análisis europeo de la publicación de Unicef "Estado mundial de la infancia: en mi mente" se estima que en España el 20,8% de los adolescentes de 10 a 19 años (el 21,4% de las niñas y el 20,4% de los niños) padece algún tipo de problema de salud mental diagnosticado, lo que sitúa a nuestro país como el líder europeo en prevalencia de problemas de salud mental entre niños y adolescentes.
Los datos a nivel europeo estiman que un 13% de la población infantil y de adolescentes menores de 19 años sufrieron algún problema de salud mental. Se observa que las tasas son más altas para hombres hasta los 14 años, y en la franja de 14-19 años hay más afectación en mujeres.
En el ámbito nacional, cabe mencionar que la Encuesta Nacional de Salud (ENSE) considera la franja de edad de 4-14 años como infancia y a partir de los 15 años ya habla de personas adultas, por lo que incluye los problemas de salud a partir de esta edad en el del grupo de personas adultas, sin hacer diferenciación de los problemas propios de la adolescencia, etapa que dura hasta los 19 años, según la Organización Mundial de Salud.
Se observa que los niños de 4-14 años tienen un riesgo de mala salud mental del 13,2%, siendo mayor en niños (15,6%) que en niñas (10,5%). Si se tiene en cuenta los grupos de edad, los más afectados fueron los de 4-9 años (14,2%) con respecto al grupo de 10-14 años, sin diferencias a nivel de género.
La clase social a la que pertenecen no es baladí, cuanto más desciende el nivel socioeconómico los problemas de salud mental se incrementan, observándose mayor prevalencia en niñas de clase social baja (21,6%) que en niños (20,38%) de 4-14 años.
Para la franja de edad de 15-19 años habla de que un 15,6% experimentó con frecuencia problemas de salud mental, siendo más habitual en mujeres (20,7%) que en hombres (13,3%).
Otro aspecto que cabe mencionar es el incremento de suicidios en la etapa infantojuvenil considerada la primera causa de muerte no accidental de nuestro país en esta población. El Observatorio del Suicidio en España informa que la población menor de 15 años presenta una tasa de suicidio del 0,18%, siendo más habitual en hombres que en mujeres.
Según datos de la OMS a nivel mundial, uno de cada siete jóvenes de 10 a 19 años tiene algún problema de salud mental y la pandemia ha agravado esta situación, provocando un aumento de trastornos mentales en menores de hasta el 47%.
De acuerdo con datos facilitados por la OMS, el 50% de los problemas de salud mental en adultos comienzan antes de los 14 años, y el 75% antes de los 18.
En España, según los barómetros del Centro Reina Sofía de Fundación Fad Juventud, la salud mental de la población joven entre 15 y 29 años ha empeorado. En 2017 el 6,2% afirmaba padecer problemas de salud mental con una alta frecuencia, en 2021 el 15,9% y en 2023 el 17,4%, siendo casi el doble de mujeres que de hombres quienes perciben estos problemas que, como se observa en los estudios, están muy influenciados por la situación económica desfavorable.
La edad media del trastorno psicológico de la población general en España ha descendido a 14,5 años. Como dato positivo, cada vez es mayor el porcentaje de jóvenes que buscan ayuda profesional. Un 62,3% ha buscado soluciones acudiendo a un profesional de la Psicología o a su médico de cabecera y, en menor proporción, a un psiquiatra o a otro profesional. Entre los/as jóvenes que no acuden a profesionales, el motivo principal es el económico. Entonces, suelen hablarlo, en primer lugar, con sus amistades, en segundo lugar, con la familia, y de forma residual con los docentes. Sin embargo, preocupa que un 9,8% no lo comparta ni con su entorno de confianza ni con profesionales.
El Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón de Madrid estima un aumento del 25% en los casos de depresión severa infanto-juvenil. Destacamos la importancia de completar el tratamiento psicológico una vez iniciado, ya que al completar la terapia, la eficacia de la misma es mayor.
Los datos de la Encuesta Nacional de Salud en España (ENSE) concluyen que la población estudiada (población infantil entre 4-14 años) mostró una frecuencia del 3,5% en casos de hiperactividad, 1,6% en síntomas emocionales y 1,4% en problemas de conducta.
Este dato es importante porque los resultados de la Encuesta Europea de Salud en España (EESE) muestran una media de 7,3 visitas en mujeres y 6,5 en hombres a psicólogos, psicoterapeutas o psiquiatras en los últimos 12 meses en la población entre 15 y 24 años.
Factores de Riesgo y Causas del Incremento
Y en medio de este contexto, cabría preguntarse cuál son las causas de este incremento en la prevalencia de la enfermedad mental. De manera general, la enfermedad mental grave da comienzo en la niñez y en la adolescencia, por lo que la detección, prevención y atención temprana va a influir en el bienestar y el futuro de la persona. La sociedad en la que vivimos y los nuevos estilos de vida están marcando la aparición de problemas de salud mental diferentes.
Los expertos han detectado diferentes causas: ciberadicción, ciberacoso y los trastornos del comportamiento.
- Ciberadicción: La ciberadicción (abuso de tecnologías de información y comunicaciones [TIC], pantallas y videojuegos) es potencialmente adictiva, dado que produce una gratificación inmediata y los evade del mundo. Su uso habitual produce tolerancia, abstinencia, pérdida de control y craving.
- Ciberacoso: El ciberacoso incluye enviar mensajes ofensivos y rumores, así como excluir a las víctimas de grupos. En una encuesta realizada en 42 países se observó que un 11% de menores de 13-15 años había sufrido al menos una vez ciberacoso y más de 3% lo sufría 2-3 veces al mes.
- Trastornos del comportamiento: Los trastornos en el comportamiento se deben a una falta de solución de problemas, de autoestima y autoatribuciones. Los/las adolescentes que presentan estos problemas suelen tener una falta de tolerancia a la frustración y un gran nivel de exigencia que pueden acabar llevándolos a abuso de TIC.
Además, la aparición de nuevos estilos de vida, así como la adicción a las nuevas tecnologías digitales, a Internet, plataformas y redes sociales son factores a tener muy en cuenta puesto que están permitiendo la aparición de nuevos problemas de salud mental en la población infantojuvenil.
Según un estudio publicado por Journal of Pediatrics, en el que se estudian el tiempo libre en pantallas y los problemas emocionales y de comportamiento en niños españoles, se determinó que aquellos que pasaban 180 minutos o más de tiempo de pantalla de ocio diario en comparación con los niños que pasaban menos de 1 hora tenían más probabilidades de estar en riesgo de desarrollar problemas emocionales y de comportamiento, sintomatología emocional, problemas de conducta o con compañeros.
Asimismo, un estudio realizado por la ONG Save the Children señala al ciberacoso como uno de los mayores miedos entre la población menor de edad, y destaca que el 40% de los jóvenes en España sufrieron algún tipo de ciberacoso durante su infancia. También determinó que el 75% de los encuestados había sufrido algún tipo de violencia online durante su infancia y que el 47% incluso más de un tipo de violencia.
Estrategias de Prevención y Apoyo
Tal como destaca la última Estrategia en Salud Mental del Ministerio de Sanidad, que incluye una línea estratégica dirigida a la salud mental en la infancia y la adolescencia, las experiencias y circunstancias vividas en la infancia afectan de forma sustancial a la salud y calidad de vida de las personas durante las demás etapas de su vida. Por ello, atender a la salud mental en las primeras etapas de la vida es primordial, y hay que hacerlo desde todos los ámbitos, fomentando los factores de protección y detectando de forma temprana los factores de riesgo asociados.
Desde Atención Primaria es necesario promocionar la salud mental y prevenir los problemas psicosociales en las primeras etapas de la vida. En el caso de la depresión, dada su importancia como trastorno discapacitante asociado a riesgo de suicidio y morbilidad grave a largo plazo, se pueden emplear herramientas de cribado simple como el PHQ-2. En el caso de otras enfermedades como los trastornos de conducta alimentaria (TCA) y/o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), se podrían utilizar escalas validadas como la EAT o ASRS-V1.1.
La situación de la salud mental en España, y en especial la infantojuvenil, ha puesto de relieve la necesidad de hacer un abordaje inmediato mediante la creación del Comisionado de Salud Mental dependiente del Ministerio de Sanidad y la elaboración de Planes Autonómicos de Salud Mental donde se aborde de manera específica la cuestión de la salud mental de esta población.
Algunas medidas son: reforzar los servicios específicos de psiquiatría infantojuvenil; aumentar el número de camas hospitalarias de corta, media y larga estancia; programas específicos para TDHA y autismo; unidades de prevención de consumo; mejorar la coordinación con Atención Primaria y fortalecer el cribado y la prevención desde este contexto.
La vulnerabilidad de la infancia y la adolescencia hace necesario que todos los estamentos sanitarios y no sanitarios trabajen en equipo.
Ámbitos de Intervención
- Educativo: La escuela ha de generar los medios para fomentar la autoestima, el sentimiento de pertenencia, la resiliencia y valores universales como el respeto, la responsabilidad, la amabilidad y la cooperación, puesto que aumentan el bienestar mental. Es clave que NNA aprendan a pedir ayuda y sepan a quién dirigirse.
- Sanitario: Desde la atención primaria, se hace una labor fundamental en la prevención de problemas psicosociales y de salud mental a través del cuidado integral a la familia que se inicia con la planificación familiar, y el seguimiento durante el embarazo, nacimiento, posparto, apoyo a la maternidad, evaluación del desarrollo del niño y, de forma reforzada, del adolescente, haciendo derivaciones a salud mental en caso necesario.
- Judicial, medios de comunicación y aplicaciones digitales: Además de estas áreas, los/as profesionales del ámbito judicial, de los medios de comunicación y las aplicaciones digitales que se dirigen a la población infanto-juvenil, deben estar formados en prevención, detección y promoción de la salud mental.
Por todo ello, el ámbito educativo es el medio perfecto para abordar el uso de las redes sociales. Actualmente, en España debido al creciente e imparable mundo digital, la interacción a través de la información, la relación y la comunicación está ligado a la vida de la población joven. Es necesario que el profesorado y las familias sean conocedores del buen uso que deben hacer de la tecnología para poder evitar efectos no deseados como: el aislamiento social, la alteración de los patrones de sueño o ser víctimas de acoso.
Pero, al mismo tiempo, las redes sociales tienen aspectos positivos, dado que se pueden utilizar como herramientas que les permiten expresar, por ejemplo, cómo se encuentran a nivel anímico o incluso comunicar que sufren acoso.
