La salud materna e infantil, un pilar fundamental del bienestar social, abarca un amplio espectro de factores interrelacionados que influyen en la salud de las madres y sus hijos. Aunque el derecho al goce del más alto nivel de salud mental y física que se pueda lograr es un derecho humano universal, no ha sido hasta etapas muy recientes que la salud mental ha empezado a cobrar la relevancia que merece. Este estudio examina la evolución de los principales indicadores de salud perinatal en los nacimientos de madres inmigrantes y autóctonas en España.
La atención a la salud materno-infantil ejemplifica las limitaciones de la Sanidad española para ofrecer una atención integral que incluya la dimensión de la salud mental. Durante años, el objetivo principal ha sido combatir la mortalidad materna prevenible, prácticamente erradicada en nuestro país gracias a sus prestaciones sanitarias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que una de cada cinco mujeres presentarán problemas de salud mental a lo largo del embarazo y/o el primer año postnatal. En España, existen grandes carencias en la implementación del derecho a la atención a la salud mental en la etapa perinatal. Los motivos son muy diversos.
Este artículo analiza la evolución de varios indicadores de salud al nacer en la población inmigrante y nativa en España. Para ello, se usan las estadísticas vitales del Movimiento Natural de la Población (MNP), del INE, para el período 2007-2022, una fuente que permite examinar los principales indicadores de salud perinatal y las dinámicas sociodemográficas asociadas.
Importancia de la Salud Perinatal
La salud al nacer desempeña un papel clave en el bienestar futuro de esos niños, ya que influye en su desarrollo físico, cognitivo y social. La salud de los inmigrantes de primera y segunda generación no es solo un indicador de igualdad, bienestar y salud, sino que refleja su integración en la sociedad receptora y su capacidad para mantener vínculos con los países de origen. Desde esa óptica, la salud perinatal es crucial, pues influye a largo plazo en el estado de salud y en aspectos como el desarrollo cognitivo del individuo. Garantizar una buena salud al nacer es clave para promover un desarrollo óptimo y generar mejores oportunidades a escala individual y de sociedad.
La salud perinatal actúa como un puente entre generaciones, vinculando el estado de salud y las circunstancias de la madre con el bienestar del hijo. Sin embargo, el estudio de la salud perinatal presenta desafíos sustantivos, debido, en primer lugar, a la naturaleza amplia, compleja y multidimensional de la salud, que integra factores biológicos, sociales y ambientales que interactúan desde la gestación. En segundo lugar, su evaluación resulta particularmente compleja, ya que implica la medición del bienestar de recién nacidos, un grupo muy vulnerable en el que todavía no se han manifestado plenamente muchos rasgos de su salud. Por eso, suelen utilizarse medidas indirectas, como el peso al nacer, la prevalencia de nacimientos prematuros y la mortalidad infantil.
En este sentido, el origen migratorio se considera un condicionante relevante de la salud perinatal, pues evidencia patrones diferenciados en función del perfil socioeconómico y las condiciones de inserción en la sociedad receptora. Para los inmigrantes en general y para las mujeres inmigrantes en particular, la llegada al país receptor conlleva múltiples desafíos, como el desconocimiento del sistema legal y sanitario o las barreras lingüísticas en el acceso a la atención médica.
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Indicadores Clave de la Salud Materno-Infantil
Varios indicadores permiten evaluar y monitorear la salud materno-infantil, proporcionando información valiosa para la implementación de políticas y programas de salud pública:
- Bajo peso al nacer: Es un indicador clave del estado de salud inmediato y futuro de los recién nacidos. Aumenta el riesgo de mortalidad neonatal e infantil y se asocia con una mayor morbilidad infantil. Asimismo, se han constatado asociaciones positivas entre el bajo peso al nacer y el riesgo de desarrollar parálisis cerebral, sordera, ceguera y dificultades en el desarrollo cognitivo, manifestadas en un cociente intelectual más bajo y en problemas de rendimiento escolar. También se vincula con un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas en la edad adulta, como la diabetes tipo 2, la hipertensión y enfermedades cardiovasculares. El bajo peso al nacer está asociado a factores biológicos, comportamentales, socioeconómicos y contextuales.
- Alto peso al nacer (Macrosomía fetal): Se define como un peso superior a los 4.000 gramos o por encima del percentil 90 para la edad gestacional. Los recién nacidos con peso elevado afrontan, por un lado, un mayor riesgo de complicaciones durante el parto, como distocia de hombros, asfixia perinatal, y más partos por cesárea. Los principales factores del alto peso al nacer son genéticos y biológicos, como, por ejemplo, patologías maternas (tales como la diabetes mellitus), una gestación prolongada (superior a 41 semanas) o una edad materna avanzada (más de 40 años en el momento del parto). También influye el estatus migratorio. El riesgo de alto peso al nacer es superior en algunos grupos de mujeres inmigrantes en comparación con las nativas del país de destino.
- Nacimientos pretérmino (Prematuridad): Son los que nacen antes de completar las 37 semanas de gestación o antes de los 259 días desde el inicio del último periodo menstrual de la madre. Los nacimientos pretérmino conllevan un mayor riesgo de problemas de desarrollo a corto y largo plazo. Estos incluyen trastornos mentales, emocionales, sociales y conductuales. Los nacimientos pretérmino pueden ser espontáneos o inducidos. Los espontáneos ocurren de manera natural y son resultado de diversos factores que desencadenan la transición del útero de un estado inactivo a contracciones activas, culminando en el parto. Sus causas siguen siendo desconocidas, aunque el riesgo de este tipo de partos se asocia con factores maternos tales como un bajo índice de masa corporal, baja estatura, bajo peso, tabaquismo, déficits en el control prenatal, embarazos múltiples, infecciones y patologías preexistentes.
- Mortalidad perinatal y neonatal: Son indicadores clave para evaluar el estado de salud poblacional y detectar desigualdades en el acceso a la atención sanitaria durante el embarazo, el parto y el periodo neonatal. El riesgo de mortalidad perinatal está muy asociado con el peso al nacer y la duración de la gestación, las complicaciones intrapartos, como la asfixia, así como con características maternas tales como condiciones socioeconómicas desfavorables, bajos niveles de educación, una situación laboral inestable o ingresos bajos. El riesgo aumenta en función de hábitos poco saludables durante el embarazo (consumo de tabaco, alcohol, drogas), una dieta inadecuada, altos niveles de estrés, falta de apoyo social, depresión, embarazos adolescentes y no planificados.
Salud Materno-Infantil en la Población Inmigrante en España
España es un país con una historia relativamente reciente en materia de inmigración, ya que no fue hasta la década de 1990 cuando el saldo migratorio comenzó a ser consistentemente positivo. Aunque esta tendencia ha experimentado algunas variaciones en los últimos años, la inmigración sigue desempeñando un papel clave en la dinámica demográfica del país, contribuyendo al crecimiento poblacional con su llegada e, indirectamente, con su aportación a la fecundidad.
Como se ha apuntado, la mayoría de los indicadores de salud perinatal de los hijos de inmigrantes reflejan una ventaja respecto a los de los nativos. En España, varios estudios indican que las mujeres inmigrantes presentan un menor riesgo de dar a luz hijos con bajo peso en comparación con las nativas españolas. Hay un amplio consenso en que esta ventaja se deriva de las condiciones diferenciales de vida y salud de las madres inmigrantes. Una de las hipótesis principales apunta a la “selección positiva al migrar”: las mujeres que emigran tienden a ser más jóvenes, gozan de mejor salud y cuentan con mayores recursos, lo que les otorga una ventaja inicial al llegar al país de destino.
La paradoja del inmigrante sano en el ámbito perinatal suele ir acompañada de otra, conocida como la paradoja de la asimilación. Según esta, la ventaja en salud perinatal observada en los hijos de mujeres inmigrantes tiende a disminuir o desaparecer con el tiempo. La ventaja inicial de los hijos de inmigrantes recién llegadas -con mejores resultados de salud que los de nativas o los de las inmigrantes con mayor tiempo de residencia- se diluye conforme sus madres prolongan su estancia en el país receptor. El factor determinante reside en la madre, cuyas condiciones de vida y cambios de comportamiento tras la migración, tales como una menor adherencia a prácticas culturales beneficiosas para el embarazo, impactan negativamente en los indicadores perinatales de sus hijos. La paradoja de la asimilación se atribuye a factores relacionados con la experiencia migratoria. Por una parte, cuanto más tiempo se lleva viviendo en el país de destino, más se adoptan hábitos menos saludables durante el embarazo, tales como dietas desequilibradas.
Evolución de Indicadores en España (2007-2022)
El gráfico 1 presenta la evolución de los nacidos vivos en España entre 2007 y 2022, desglosado por origen parental. Distingue cuatro categorías: de origen autóctono (ambos progenitores nacidos en España), de origen inmigrante o segunda generación (ambos progenitores nacidos fuera de España), de origen mixto o generación 2.5 (hijos de padre inmigrante y madre nativa española), y de origen mixto o generación 2.5* (hijos de padre nativo español y madre nacida fuera). Los nacidos de origen autóctono representaban cerca del 80 por ciento en 2007, pero rondan el 70 por ciento en 2022. La proporción de la segunda generación (ambos padres nacidos fuera) ha aumentado con claridad, desde el 13 al 19 por ciento, reflejando el impacto de la inmigración en la estructura demográfica del país.
El gráfico 2 muestra la evolución del porcentaje de nacidos vivos con bajo peso entre 2007 y 2022. En general, los niños autóctonos presentan valores relativamente estables, oscilando entre el 5,2 y el 5,7 por ciento de recién nacidos con el peso bajo. Los de la generación 2.5 suelen tener valores algo más altos, y los de segunda generación presentan, en la mayoría de los años, los valores más bajos, seguidos de los de la generación 2.5*. Sin embargo, recientemente se observa un ligero aumento del bajo peso en los niños de la segunda generación y de la generación 2.5, que deja sus porcentajes en niveles similares a los de los autóctonos.
El gráfico 3 muestra la evolución del porcentaje de nacidos vivos con alto peso al nacer para cada una de las cuatro categorías que consideramos. En general, los niños de segunda generación presentan los porcentajes más altos, con cifras que superan el 9 por ciento en la mayoría de los años hasta 2015, pero que tienden a disminuir recientemente. Por su parte, los niños de origen autóctono muestran las tasas más bajas, con cifras cercanas al 5 por ciento en el periodo.
El gráfico 4 recoge la evolución entre 2007 y 2022 del porcentaje de los nacimientos pretérmino en las cuatro categorías de nacidos consideradas. Se observa una caída de los porcentajes en todos los grupos desde 2007, año en que oscilaban entre el 5,7 por ciento y el 6,4 por ciento, hasta alcanzar los valores cercanos al 4,7 por ciento y el 5 por ciento en 2020. Los niños de origen autóctono presentan consistentemente los valores más bajos.
A continuación, se presenta una tabla con un resumen de las tendencias observadas en los indicadores de salud perinatal en España entre 2007 y 2022, según el origen de los padres:
| Indicador | Origen Autóctono | Origen Inmigrante (2ª Generación) | Generación 2.5 | Generación 2.5* |
|---|---|---|---|---|
| Nacidos Vivos | Disminución (80% a 70%) | Aumento (13% a 19%) | Varía | Varía |
| Bajo Peso al Nacer | Estable (5.2% - 5.7%) | Disminución inicial, aumento reciente | Valores altos, aumento reciente | Valores bajos, aumento reciente |
| Alto Peso al Nacer | Tasas bajas (cercanas al 5%) | Tasas altas (superan el 9% hasta 2015, disminuyen) | Varía | Varía |
| Nacimientos Pretérmino | Valores más bajos | Disminución desde 2007 | Disminución desde 2007 | Disminución desde 2007 |
Atención Integral y Salud Mental Perinatal
En España, existen grandes carencias en la implementación del derecho a la atención a la salud mental en la etapa perinatal. Los motivos son muy diversos. Por un lado, la desatención general de la salud mental hasta etapas muy recientes, unida al mantenimiento de una perspectiva eminentemente biomédica en la comprensión de los procesos de embarazo, parto y lactancia, han dificultado la incorporación de la dimensión psicológica a la atención de la maternidad. Por otro, el estudio y la atención por separado de madres y bebés por parte de los profesionales sanitarios obstaculiza la apreciación de los fenómenos relacionales que se producen en la díada madre-bebé.
Pero la principal evidencia de la vulneración del derecho de las mujeres y sus bebés a una asistencia integral en salud materno-infantil en España es la ausencia de un reconocimiento específico de la salud mental perinatal dentro de la Cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud. Así, la OMS recomienda que el seguimiento durante el embarazo se produzca con un único profesional de la salud, generando encuentros comunicativos con las mujeres para establecer una relación de confianza médico-paciente, circunstancia que ha demostrado mejores resultados de salud. Sin embargo, en la asistencia pública española, es frecuente el cambio de obstetra en cada cita, impidiendo generar esta relación de confianza.
En definitiva, la salud mental perinatal no está siendo adecuadamente atendida en el momento actual por parte de la sanidad pública española. Urge garantizar el derecho a una atención integral para la salud materno-infantil, a fin de implementar un derecho humano básico, como es el derecho al disfrute del mayor nivel de salud mental y física que resulte posible a las mujeres en sus procesos de maternidad, así como a sus bebés e hijos/as de corta edad.
