Consejos para extraer leche materna y dar en biberón

Hay múltiples motivos para optar por la extracción de leche materna y ofrecerla en biberón: el deseo del padre de alimentar al bebé, la pronta reincorporación al trabajo o la necesidad de dejar al hijo al cuidado de otra persona. Al elegir esta opción, se puede prolongar el periodo de lactancia independientemente de las obligaciones externas.

¿Cuándo empezar con la lactancia en biberón?

Idealmente, se recomienda no iniciar la alimentación con leche materna y de fórmula en el biberón hasta que la lactancia haya alcanzado su ritmo normal, lo cual suele ocurrir alrededor de los dos meses de vida. Sin embargo, el sacaleches también resulta útil para evitar posibles congestiones.

Métodos de extracción: ¿A mano o a máquina?

La elección es personal y se impone tras probar las diferentes opciones. Tanto con un sacaleches manual (accionado con una bomba de mano) como eléctrico, se gana tiempo y se pueden extraer unos 150 ml en un cuarto de hora. El principio es el mismo: una bomba que, al aspirar el pezón, imita la succión. En cuestión de segundos, se activa el reflejo de expulsión y la leche sale disparada.

Para una buena extracción, se recomienda un sacaleches de calidad, ligero, fácil de usar y transportar. La versión manual, más discreta, es útil para extracciones ocasionales o fuera de casa. Accionar el gatillo al ritmo del bebé (unas cincuenta veces por minuto) puede resultar cansado y no siempre eficaz. Con el sacaleches eléctrico, solo hay que conectar la máquina y esperar a que se llene el biberón. El modelo de doble bombeo es útil si se dispone de poco tiempo.

Solo con las manos, presionando desde arriba, se pueden extraer unos 100 ml en un cuarto de hora. La ventaja de esta opción es que no necesita ningún material específico ni poner ningún cuerpo extraño en contacto con la piel; además, se realiza un masaje en profundidad de todo el pecho, mientras que con el sacaleches solo se estimula el pezón.

¿Cómo extraer leche materna manualmente?

Extracción y Conservación de Leche Materna - Chile Crece Contigo

  1. Lávate las manos y el recipiente donde recogerás la leche.
  2. Empieza suavemente con un masaje aureolar: con tres o cuatro dedos, efectúa movimientos circulares desde el exterior del pecho hacia la aureola.
  3. A continuación, avanza progresivamente con las manos planas desde el exterior hacia la aureola y hasta el pezón. Repite este movimiento alrededor de la circunferencia de los pechos.
  4. Coloca el pulgar en la parte superior del pecho y el índice y el corazón, en la parte inferior, a una distancia de unos 2-3 cm de la aureola. La posición es correcta si los dedos forman la letra C.
  5. Presiona suavemente la glándula mamaria, apretando horizontalmente hacia la caja torácica y uniendo lentamente los dedos. Repite el movimiento hasta que deje de salir leche, coloca los dedos alrededor del pecho y vuelve a empezar.

En ambos casos, se trata de estimular la glándula mamaria para que produzca leche. Es importante recordar que si te sacas la leche fuera de la hora de las tomas, las cantidades serán menores los primeros días, que es el tiempo que el cuerpo tarda en adaptarse a esta demanda de sobreproducción.

Compaginar biberón y pecho

Sí, una vez que la lactancia está bien establecida, aproximadamente dos meses después de la primera toma. Sin embargo, se recomienda esperar el mayor tiempo posible antes de introducir la tetina, ya que algunos bebés rechazan posteriormente el pecho.

¿Sacarse leche disminuye la producción de leche?

No, al contrario, cuanto más se estimula el proceso de producción de leche, mayor es la cantidad de leche producida.

Tiempo de conservación de la leche materna

La leche materna se puede extraer y almacenar, teniendo en cuenta los siguientes tiempos de conservación:

  • Máximo 4 horas a temperatura ambiente (20-25 Cº) entre el inicio de la extracción y el final del consumo por parte del bebé.
  • Máximo 48 horas en la nevera a una temperatura inferior o igual a 4 Cº.
  • 4 meses en el congelador a una temperatura de -18 Cº.

Es importante no congelar leche que ya se ha conservado en la nevera.

Cómo calentar la leche materna

Para calentar biberones con leche materna, lo ideal es colocar el recipiente en agua tibia durante unos minutos hasta que llegue a la temperatura de leche materna corporal o utilizar un calientabiberones. Una vez haya alcanzado la temperatura perfecta, debes agitar el recipiente para que la grasa que se ha separado vuelva a mezclarse.

Alimentación con biberón: Consejos para imitar la lactancia materna

Aunque la alimentación con biberón y la lactancia son dos experiencias completamente diferentes, ambas son formas perfectamente saludables de alimentar a tu bebé. La alimentación con biberón será naturalmente diferente de la lactancia materna, pero existen maneras de dar a tu bebé un biberón que pueden ayudarte a imitar la experiencia de la lactancia materna.

Elegir el biberón y la tetina adecuados

Tomarse el tiempo para encontrar un biberón adecuado para la lactancia materna puede ahorrarte a ti y a tu bebé muchos disgustos. La elección de una tetina de flujo más rápido puede liberar la leche demasiado rápido para un bebé amamantado normalmente. Sin embargo, es importante recordar que cada marca tiene su propio caudal. Pasa la tetina del biberón a lo largo de la boca de tu bebé, y luego deja que succione la tetina durante un minuto sin tomar leche.

Técnica de alimentación con biberón

Dale 20-30 segundos de toma de pecho continua, y luego inclina el biberón para darle un descanso al bebé (mientras dejas que la tetina toque la boca de tu bebé). El bebé empezará a chupar de nuevo cuando esté listo - es entonces cuando vuelves a inclinar el biberón hacia delante para darle más leche. Este enfoque de la alimentación con biberón con tu bebé le proporcionará una experiencia similar a la de la lactancia materna.

Casi todos los bebés amamantados toman leche de ambos pechos. A continuación, tómate unos minutos para hacerle eructar y dale la segunda mitad de su biberón mientras lo sostienes con el brazo contrario.

Transición progresiva del pecho al biberón

Si tu bebé ha sido amamantado durante varios meses, es importante recordar que la transición no se producirá de la noche a la mañana. Cada bebé es diferente. La palabra clave durante este periodo es "paciencia". Un bebé que rechaza el biberón puede hacerte perder rápidamente los nervios. Pero debes permanecer lo más tranquila posible. Ten en cuenta que tu bebé no se va a morir de hambre. Así que si tu bebé rechaza el biberón, es una reacción normal.

Consejos para una alimentación mixta exitosa

Afortunadamente, hoy en día existe una excelente nutrición previa, por lo que intentar dar el pecho y el biberón al mismo tiempo es muy recomendable.

  1. Al principio, solo dar el pecho: Se recomienda no iniciar la alimentación con leche materna y de fórmula en el biberón hasta que la lactancia materna esté lo más establecida posible. El tiempo puede variar de una persona a otra, pero en general son unas 6 a 8 semanas.
  2. Regular la producción de leche: Un reto al pasar de la lactancia materna al biberón puede ser controlar o mantener la producción de leche del pecho. En definitiva, la oferta está regulada por la demanda, es decir: menos oferta (o extracción) significa menos leche. Por lo tanto, es importante que también des el pecho con regularidad cuando alimentes con leche materna y de fórmula o que te saques la leche entre medias.
  3. Alimentación complementaria durante la comida: Si practicas la alimentación complementaria por miedo a que el bebé no se sacie, se aplica la siguiente regla: siempre hay que dar primero el pecho y solo después el biberón.
  4. Periodicidad: Una rutina regular es óptima para el/la niño/a y el pecho. De este modo, se equilibran la producción de leche y la digestión. Aparte de eso, a la mayoría de los/as bebés les encantan los rituales recurrentes y la fiabilidad.
  5. Leche de fórmula y leche en polvo: La leche de fórmula es la más parecida a la leche materna en cuanto a su composición y, por lo tanto, es la primera opción para la alimentación mixta. Al igual que la leche "original", el polvo previo solo contiene lactosa como fuente de hidratos de carbono. La "primera" leche en polvo (leche inicial) se puede utilizar como se hacía antes con la leche previa. Sin embargo, además de la lactosa, también contiene almidón o maltodextrina. También se utilizan otras formas de azúcar o hidratos de carbono en la leche de continuación ("segunda" leche), que se recomienda a partir del sexto mes de vida como pronto1. Desde el punto de vista puramente nutricional, no es necesario pasar a la leche de continuación, pero puede ser más saciante (sin embargo, la alimentación complementaria también tiene este efecto una vez introducida). La ventaja de la leche previa: puedes dárselo cuando lo necesites, igual que la leche materna.
  6. Tetinas y equipamiento: Elige tetinas con el menor caudal posible. De este modo, la leche previa no sale demasiado rápido del biberón. Al igual que en el pecho, el/la bebé tiene que hacer un esfuerzo para obtener leche del biberón.

El destete: Pasando del pecho al biberón

El destete, ese período donde se decide pasar del pecho al biberón, es uno de los más importantes en el desarrollo de los pequeños.

Escoge el mejor momento

No hay un tiempo específico ni un calendario que te indique cuándo es mejor pasar de la lactancia al biberón. Además, puedes hacerlo de manera parcial o total, dependiendo de tus necesidades. Lo importante es hacerlo cuando el pequeño esté receptivo, contento y relajado, no cuando tenga demasiada hambre ni cuando esté pasando algún problema de salud pasajero.

Materiales adecuados

Muchos bebés tardan en pasar del pecho al biberón, sobre todo, porque el pezón de la mamá es diferente a la tetina artificial, tanto en textura y tacto como en olor, y eso, el bebé, lo nota. Por ello te recomendamos entender cómo preparar un biberón y encontrar el material adecuado dentro de la gran gama de biberones y tetinas que puedes encontrar en el mercado.

¿Quién debe darle el biberón?

Tu pequeño ya ha asociado el pezón materno como su herramienta para lograr alimento, por lo que esa asociación puede provocar que le cueste entender que el biberón también le proveerá de alimento.

Relájate, observa a tu bebé y vive el momento

Es importante que vosotros también estéis relajados a la hora de darle el biberón. No le metas prisa, deja que pruebe y que haga las pausas necesarias, igual que sucedía cuando le dabas el pecho.

Siente el amor

La lactancia materna y la lactancia a través de biberón te ofrecen la oportunidad de establecer un vínculo con el bebé.

Consejos adicionales para el éxito

Para que el proceso de pasar de la leche materna a la leche en fórmula sea exitoso, debes seleccionar la fórmula infantil que mejor se adapte a las necesidades de tu bebé. No debes tener prisa, es muy importante ajustar la alimentación a través del biberón a las necesidades que tenga el pequeño en cada etapa. Puede que la primera toma no sea un éxito y que luego vaya mejor y se acostumbre en poco tiempo o viceversa. Por ello, recomendamos realizar la transición de manera progresiva.

Empieza por sustituir una toma de pecho por una toma de biberón, lo más recomendado es hacerlo a última hora de la tarde. El bebé irá cogiendo ritmo de forma natural siempre que se sienta cómodo con la tetina seleccionada. Regula la tetina al mínimo para que el pequeño no se empache o se sienta frustrado al acabar antes de lo normal. Las tetinas de silicona son menos flexibles que las de látex y ayudan a que la leche salga más despacio, por lo que podrán ayudarte durante los primeros contactos con el biberón. En caso de que el pequeño use chupete, no dudes en escoger una tetina del mismo material para pasar de la lactancia materna al biberón.

ADVERTENCIA IMPORTANTE: La leche materna es la mejor nutrición para los lactantes. La decisión de suspender la lactancia materna puede ser difícil de revertir y la incorporación de la alimentación parcial con biberón puede reducir la producción de leche materna. Cualquier error en el seguimiento de las indicaciones de preparación puede ser perjudicial para la salud del bebé. Los padres deben recibir siempre el asesoramiento de un profesional sanitario independiente sobre la alimentación de su bebé.

Almacenamiento de la leche materna: Consejos prácticos

Después de extraer la leche materna la pregunta ahora es ¿Cómo guardar la leche materna? La leche materna se puede sacar y conservar hasta 8 horas a temperatura ambiente, gracias a que cuenta con factores de defensa contra los gérmenes. Esta regla es válida incluso cuando hace mucho calor, a excepción de que la leche no se deje a luz directa del sol o cerca de una fuente de calor. Lo importante para el transporte de la leche materna es ponerla en el frigorífico apenas volvamos a casa.

Si optas por guardar los recipientes de leche materna en la nevera, no tardes más de tres días en sacarla para alimentar a tu bebé. Para almacenar la leche materna en la nevera, debes enfriarla lo antes posible tras su extracción. Para una mayor y mejor conservación, te recomendamos que la leche materna esté siempre en la parte más fría de la nevera, en la parte posterior, y nunca en la puerta del frigorífico.

La leche materna congelada puede durar hasta seis meses, y nunca deberás almacenarla pasado ese tiempo. Antes de guardar leche materna, comprueba que el recipiente es apto para congelar y que mantiene todas las propiedades del líquido. Te recordamos de nuevo que no debes llenar los envases al máximo, porque una vez se congele la leche, esta aumenta su volumen y se expande bastante. Guarda los recipientes en la parte posterior del congelador, sin que queden pegados a la pared, y controla la fecha de extracción de la leche para que no se te pasen los seis meses.

Nuestro primer consejo a la hora de descongelar leche materna, es que elijas la leche más antigua primero y sigas el orden que marquen las fechas de extracción. Saca el recipiente del congelador y guárdalo en la nevera el día anterior a su uso o unas 12 horas antes, y así seguirá manteniéndose sin problema para cuando quieras usarla.

Problemas al alimentar al bebé

Si tienes problemas a la hora de alimentar a tu bebé, puedes probar diferentes tipos de conservación de leche materna para ver cuál encaja mejor. No dudes en acercarte a tu médico si no consigues alimentar a tu peque de ninguna manera.

Extracción en el entorno laboral

Cada vez es más común que las madres tengan que dejar a sus hijos a una edad más temprana para reincorporarse al trabajo. Además de la comprensible preocupación de tener separarte durante horas de tu bebé, existe también el temor de tener que parar la lactancia dada la imposibilidad de atenderla a demanda. Con la ayuda de un sacaleches, puedes extraerte la leche, almacenarla en un contenedor estéril y conservarse en el frigorífico o en el congelador, así poco a poco puedes ir creando un banco de leche que permitirá alimentar a tu bebé con leche materna incluso cuando estés en el trabajo o fuera de casa.

Posiciones correctas para alimentar

Tanto colocarse de forma correcta para alimentar al bebé como la posición del biberón juegan un papel muy importante; mientras que además, el ambiente de alrededor debe ser tranquilo y relajado. Para una posición correcta, recomendamos colocar el brazo alrededor del bebé asegurándote que esté semi sentado con la cabecita apoyada dentro del codo doblado y ligeramente levantada en comparación con el resto del cuerpo. Por otro lado, el biberón tiene que estar inclinado para que la tetina esté siempre llena de leche e impedir así la ingesta de aire. La tetina no tiene que presionar demasiado los labios del bebé y dejar hueco para la respiración de la nariz.

Si tu pequeño no termina la toma, la leche materna no puede simplemente guardarse. De hecho, la leche que vayamos a calentar de nuevo debe consumirse en un plazo máximo de 1 ó 2 horas; después, no debemos dar esa leche otra vez al niño.

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