El artículo 49.1.5.ª del Estatut d'Autonomia de la Comunitat Valenciana establece la competencia exclusiva de la Generalitat en materia de patrimonio histórico, artístico, monumental, arquitectónico, arqueológico y científico. Asimismo, el artículo 26.2 de Ley 4/1998, de 11 de junio, de la Generalitat, del Patrimonio Cultural Valenciano, dispone que la declaración de un Bien de Interés Cultural se hará mediante Decreto del Consell, a propuesta de la Conselleria competente en materia de cultura.
Desde tiempo inmemorial «La Huerta» en la sociedad valenciana es el nombre popular que reciben las tierras de regadío ligadas a una población, villa o ciudad. Dentro del complejo sistema de ingeniería hidráulica que sirve para el riego de esta huerta, el Azud es el conjunto de elementos constructivos que sirven para derivar el agua del río hacia la Acequia, y son principalmente la presa que retiene el agua del río y las bocas de la Acequia llamadas «golas», con sus compuertas, y la almenara que regula los caudales correspondientes a dicha Comunidad de Regantes devolviendo al río los excedentes.
El Azud es una presa o parada realizada artificialmente sobre un curso de agua con el objetivo de retenerla y derivar su caudal para su uso posterior. En los sistemas hidráulicos, este elemento se corresponde con el punto de captación de agua, retenida por la presa, introduciéndola total o parcialmente en una red de Acequias de distribución. Generalmente tienen poca altura pero pueden ser muy largas. Inicialmente su construcción era simple, con ramas, piedras y tierra disponiendo de una especie de barrera oblicua al curso de agua, de poca consistencia y necesitada de múltiples reformas después de grandes avenidas.
Las bocas o «golas», configuradas por una doble arcada con un apoyo central de piedra que hacen las funciones de entrada del agua en el cajero de la Acequia madre. La caseta, que protegía las compuertas. La almenara es una compuerta situada inmediatamente a continuación de la presa, cuya función principal es regular el reparto exacto del caudal de agua pactado entre las Acequias de la Huerta de Valencia, vertiéndose al río la sobrante.
Azud de Rovella
Las Acequias y Comunidades de Regantes
Al lado izquierdo del río hay tres Acequias y tres comunidades de regantes: Mestalla, Rascaña y Tormos, y al lado derecho, son siete comunidades de regantes, Rovella, Favara, Mislata, Xirivella, Quart, Benàger-Faitanar, la Comunidad de Aldaia y la Comunidad de Manises.
Las Acequias del lado norte del río, además de la ciudad de Valencia y sus pedanías de Benimamet, Borbotó y Carpesa, riegan las tierras de los municipios de Paterna, Burjassot, Godella, Tavernes Blanques, Alboraya, Almàssera, y la Acequia Real de Moncada los municipios comprendidos entre Paterna y Puçol. Y las Acequias del lado sur riegan las tierras de los municipios de Manises, Quart de Poblet, Aldaia, Alaquàs, Torrent, Picanya, Mislata, Xirivella, Paiporta, Benetússer, Sedaví, Alfafar, Llocnou de la Corona, Massanassa, Catarroja y Albal.
Importancia Histórica y Cultural
En 1867, el inglés C. R. Marckham visitó Valencia para conocer los sistemas de riego tradicionales y su posible aplicación en la India colonial. Gracias a ello tenemos algunas noticias sobre varias Acequias valencianas, entre ellas, la de Moncada. La Almenara Real era el punto por el que las Acequias de la Vega podían recibir el agua de tandeo en tiempos de sequía, un agua que se repartía también con los llamados «pueblos-castillos» situados en el tramo alto del río.
Una serie de fueros y privilegios otorgados por Jaime II en 1321 permitían a los regantes de la Vega de Valencia exigir a aquellos -Bugarra, Pedralba, Benguassil, Vilamarxant y Riba-roja del Túria la cesión del agua en tandas de cuatro días cada ocho. La tanda debía pasar el Azud de Moncada sin que los regantes de esta Acequia pudiesen quedársela, por lo que el día correspondiente se situaban en la Almenara Real el acequiero de Moncada y un síndico de la Vega, quienes marcaban el nivel normal del agua antes de llegar la dotación completa de la tanda.
En la década de 1860 la Almenara Real fue objeto de un enconado pleito de nuevo con las otras de la Vega de Valencia, concretamente sobre los tablones que la cerraban. Mientras Moncada afirmaba que la Almenara tan sólo tenía la función de desaguar el Azud, los segundos reclamaban su derecho histórico a que Moncada cediera los dos tercios del agua que llegaba a éste. Además se discutía si el agua que cedía Moncada debía partirse en la misma Almenara Real, o desviarse por la Acequia de la Tandera, en Paterna, tal como afirmaban los de Moncada.
El Azud de esta Acequia mayor o madre se encuentra a tres kilómetros y medio aguas arriba de la población de Manises y a unos 500 metros aguas abajo del Azud de Moncada. El conjunto arquitectónico consta de la presa con los escalones de sillares, con una longitud aproximada de unos 80 metros, las bocas de la Acequia y las compuertas, y de la almenara de desaguadero. Los orígenes de estas estructuras en argamasa y sillares hay que remontarlas al siglo XVII, pero hoy día solo una parte de ellas mantienen los elementos materiales primitivos en piedra.
Se encuentra situado en el río Turia, entre el término de Manises y el de Paterna, y a la altura de la primera población. Consta de los escalones de la presa, de las bocas o «golas» y sus compuertas, y la almenara, y se encuentra en pleno funcionamiento como en siglos anteriores. Los escalones están hechos con sólidos sillares, desgastados por la fuerza de la agua pero en buen estado. La gola es de piedra mientras que los arcos de entrada a la Acequia lo son de ladrillo. Por su parte la almenara, inmediata a la garganta, está hecha también de sillares, si bien la compuerta, al igual que las compuertas de la Acequia y la caseta son posteriores a la riada de 1957.
Los escalones de la presa o «Escala» están construidos con grandes losas de piedra, que son las de mayores dimensiones de todos los Azudes de la Vega, con una anchura total de unos cinco metros en la parte visible actualmente si bien debe haber otra parte ya enterrada, y una longitud alrededor de los 70 m. La gola está formada por dos arcos insertados en una caseta de sillares de muy sólida construcción, que tiene encima la casa de las compuertas con los turnos para subir y bajar las paletas que abren y cierran la entrada a la Acequia. Esta parte superior fue destruida por la riada del 1957 y es de factura moderna.
El conjunto del Azud se encuentra en aceptables condiciones, mejor la parte de la gola y la almenara y la primera mitad de los escalones, porque su parte final fue rota no hace muchos años por una avenida del Turia y ha estado reparada de forma bastante agresiva con capas de hormigón. El entorno se mantiene en buenas condiciones, con la supervivencia del bosque de ribera al río y un espacio adecuado para poder visitar el Azud, de tal manera que deviene juntamente con el de Tormos y el de Mestalla el trío más notable de estos elementos de entre el conjunto de las Acequias de la Vega.
La obra actual se remonta al siglo XVII. Se trata de un muro compacto y recto construido con grandes sillares y argamasa que se dispone de forma ligeramente oblicua sobre el río Turia, después de un meandro que le permite aprovechar mejor el envite de la corriente para derivar el agua hacia su margen izquierda. La almenara, de grandes dimensiones, conserva la cimentación de sillares. La compuerta metálica es de la segunda mitad del siglo XX al ser destruida la anterior por la riada de 1957, tal como sucedió también con la casa de las compuertas y las propias compuertas de las golas.
Se encuentra en el viejo cauce del río Turia, al final del término municipal de Quart y cerca del de Mislata, y se vió totalmente afectado por las obras de desvío del Plan Sur. Primero fue inutilizado y después acabó enterrado con verdaderos montañas de cascotes de hasta 8 m. de altura al aterrarse toda esta parte del río viejo.
La Acequia de Favara es una de las de mayores dimensiones, recorrido y perímetro de riego de la Vega de Valencia, lo cual ha contribuido, conjuntamente a su corta distancia de la ciudad histórica, a qué haya acumulado un considerable patrimonio arquitectónico hidráulico. El origen de este azud es islámico aunque la obra actual corresponde a los siglos XVII y XVIII como los otros Azudes.
El Azud de Rascaña es un muro compacto y rectilíneo hecho con grandes sillares y argamasa que se dispone de forma oblicua sobre el cauce del Turia, justo después de un pequeño meandro para aprovechar mejor el envite de la corriente. La fábrica de esta reclusa es muy sólida y combina sus sillares con otros bloques de piedra más pequeños a lo largo del tramo central. Su longitud ronda los 90 m. de largo y tiene 10 m. de anchura. En el estado actual presenta un muro recto, que en la parte de envite del cabal está construido con grandes losas de piedra dispuestas de forma vertical. La parte posterior de la presa dibuja una forma curva para la caída de agua, a excepción de los extremos, al lado de los márgenes del río, que cuentan con diversos escalones.
Al lado se encuentra el cajero de la almenara, pero ha desaparecido la compuerta y sus mecanismos. Hace pocos años se destruyó lo que quedaba de la caseta del Azud y también parte de los sillares de la almenara que se encontraban al lado. Es un Azud de grandes dimensiones y compacto, construido con losas grandes y argamasa, que si bien ha recibido repetidas reparaciones a lo largo del tiempo por las roturas periódicas, cabe remontar sus orígenes a los siglos XVII-XVIII. Le afectó gravemente la riada del 1957, después de la cual quedó abandonado.
Las obras de ajardinamiento mencionadas lo han fragmentado en dos porciones y hoy día solo se ven dos segmentos aislados, separados por un edificio moderno para la policía local.
El sistema de riego de la huerta de Murcia
Protección del Patrimonio
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 35 de la Ley 4/1998, de 11 de junio, de la Generalitat, del Patrimonio Cultural Valenciano, cualquier intervención que pretenda abordarse en los entornos de protección de los Monumentos requerirá la previa autorización de la Conselleria competente en materia de cultura. A fin de preservar el paisaje histórico de los Azudes, no se autorizará edificación alguna para cualquier uso, quedando expresamente prohibidos los vertidos de residuos y movimientos de tierras, salvo los requeridos para su estudio y conservación.
Sequía y la Albufera de Valencia
Crecimiento del Patrimonio Municipal de Paterna
El patrimonio municipal de Paterna ronda ya los 850 millones de euros. Así lo ha desvelado hoy el Alcalde de Paterna, Juan Antonio Sagredo tras conocer la última actualización del Inventario Municipal de Bienes, que desvela que en los últimos 8 años la ciudad ha incrementado sus bienes patrimoniales en más de 100 millones de euros.
Y es que en las dos últimas legislaturas, desde 2015 a 2023, desde la llegada de los socialistas al gobierno, el patrimonio municipal de la ciudad, que incluye inmuebles, mobiliario, vehículos, bienes y derechos revertibles, ha crecido de los 743.757.554 euros en 2015 a los 843.445.059 euros actuales.
El Alcalde Sagredo ha querido destacar que “este importante aumento del patrimonio redunda en mejores infraestructuras y servicios para la ciudadanía y en una mayor calidad de vida para todos los habitantes de Paterna, que ya supera los 75.000 empadronados”.
Respecto a los nuevos bienes incorporados, el primer edil se ha referido, entre otros, al Centro de Estudios y Formación Arcos Iris, la piscina de verano, la pista de atletismo, los nuevos hogares de mayores de Campamento y Santa Rita, la Escuela Oficial de idiomas, el parque de la C/ Valencia, los parkings públicos de Los Naranjos y Los Molinos o los terrenos de la nueva Ronda Sur.
En este sentido, Sagredo ha señalado que “con todas estas nuevas adquisiciones mejoramos los espacios dotacionales destinados al uso y disfrute de nuestros vecinos y vecinas” al mismo tiempo que ha recordado que “hemos conseguido aumentar el patrimonio municipal de Paterna manteniendo los impuestos congelados, aumentando las becas y ayudas y reduciendo la deuda municipal en 42 millones de euros en 8 años hasta alcanzar la Deuda Cero actual”.
| Año | Patrimonio Municipal (euros) |
|---|---|
| 2015 | 743.757.554 |
| Actual | 843.445.059 |
Diego Suárez Corvín: Un Personaje Histórico Ligado a la Región
Diego Suárez Corvín, “el Montañés”, nació el día uno de mayo de 1552 en Urbiés. Ya en el año 1574, cuando contaba con veintidós años de edad, dejaría atrás las montañas de Turón. Una vez dejado atrás el valle de Turón se dirigió a la villa de Toro, donde entraría al servicio de unos caballeros como criado. Con estos caballeros recorrería las provincias castellanas y La Rioja, llegando hasta Navarra. Su tranquilidad se vería alterada tras llegarle noticias de que su familia le seguía los pasos para ajustar cuentas por su huída, debido a esto Diego volvería a los caminos con dirección sur.
Diego acabaría enrolándose en una compañía de soldados que necesitaba reclutas para enviar a Italia. Partiría de Cartagena rumbo a Orán en el año 1577, pensando que la nave se dirigía a Italia. En Orán permanecería treinta largos años y es donde gana fama como soldado y escritor. Él mismo nos asegura que “juntamente con el ejercicio, de las armas, interpolé siempre el de las letras”. En esta compañía pasaría veintitrés años combatiendo contra moros y turcos y, con el tiempo, su deseo de volver a España iría incrementándose.
Concienciado de que su marcha de Orán era imposible, decidió rehacer su vida y se casará en el año 1587, a los treintaiséis años de edad, con Dña. Gracias a su fama de hombre serio, ya que no participaba en las timbas que organizaban los soldados, recibió el encargo de ser sacristán de la iglesia de San Bernardino y su hospital. Gracias al tiempo y la tranquilidad que le reportaba este nuevo trabajo, además de a su afición literaria, comenzaría a escribir su obra la “Historia del Maestre último que fue de Montesa y de su hermano Don Felipe de Borja.
Curiosamente, Diego pasaría tres meses en las mismas celdas de Argel en las que había estado preso Cervantes. En 1604 regresó a España con la idea de conseguir publicar su libro, cosa que no conseguiría. Desde Cartagena viajaría a la Corte de Valladolid para acabar dirigiéndose a Urbiés, donde solamente quedaba viva una de sus hermanas. En 1607 logró imprimir, en Alcalá de Henares, dos pequeños escritos: uno sobre la elección de Pelayo como rey de los asturianos y otro una querella que desde Asturias se envió a Valladolid porque se trató a sus hijos como villanos.
En su empeño de ver su obra publicada, viajaría a Italia donde pasaría sus últimos 15 años, de nuevo, entre calamidades. Diego, ya muy deteriorado por la edad, volvería a España y moriría en Valencia en el año 1623, en esos momentos se encontraba escribiendo una “Historia de Berbería”. En esta obra quería contar y describir los hechos de armas españoles en las costas de Argelia.
