Rodolfo Valentino, cuyo nombre verdadero era Rodolfo Pietro Filiberto Raffaello Guglielmi di Valentina o Rodolfo Alfonso Rafael Filiberto Guglielmi d’Antoguolla según algunos biógrafos, nació en 1895 en la provincia de Tarento, Italia.
Desde joven, Valentino mostró un carácter rebelde y poco interés por los estudios, siendo consentido por su madre, Giovanni y Beatrice, y fue el segundo de tres hermanos, entre Alberto y María. Al parecer, desde niño manifestó un carácter rebelde y fue un pésimo alumno, consentido por su madre. Típico joven emigrante de la pobreza del sur de Italia, su biografía dice que vivió unos años en París, donde se enredó en amoríos homosexuales y aprendió a bailar el tango, ritmo que algunos argentinos ricos habían impuesto en Francia y que hacía furor en los años de la preguerra.
Poco después de cumplir los 18 años, en septiembre de 1913 y ya con el nombre sintetizado que lo perpetuaría, Rodolfo Valentino cruzó el Atlántico en la tercera clase de un trasatlántico y se instaló en Nueva York.
El tango se puso de moda en Nueva York y en California después de la Primera Guerra Mundial y ésa fue la gran oportunidad para Ruddy, como lo llamaban sus amigos.
En esa novela hay un personaje que es un estanciero (hacendado) argentino llamado Julio, y ése fue el papel que le asignaron. Disfrazado de gaucho de las pampas, pero con sombrero andaluz, el papel le iba a la perfección como modelo latino de agresividad y pasión. El talentoso Ingram lo dejó exhibir ante las cámaras las habilidades tangueras aprendidas en su adolescencia parisina.
Y ese baile exótico, de música novedosa y picante que se prestaba perfectamente a los impulsos del hombre que arrastrando los pies hace girar a la mujer a su antojo, le abrió el camino a una fama descomunal. Se convirtió enseguida en el objeto de deseo de millones de mujeres (y también de algunos hombres, todo sea dicho), quizá porque hasta entonces los héroes del cine se caracterizaban por ser bellos, pero recatados a la hora de la conquista.
Claro que en Hollywood las reglas del éxito son otras y se miden en fama y dinero: Valentino bailaba un tango heterodoxo y cuestionable, sí, pero el éxito del filme fue fabuloso y a partir de entonces se convirtió en el mito masculino por antonomasia de esos primeros tiempos de Hollywood, a pesar de que precisamente era su masculinidad lo que más se ponía en duda.
Deseo y lujuria. Su virilidad siempre era puesta en duda, pero las mujeres del mundo se unían para idolatrarlo. Jóvenes y maduras, solteras y casadas acudían a los cinematógrafos para ver cómo seducía a sus coprotagonistas con su estilo entre salvaje y exótico. Es posible que él se convirtiera en la fantasía erótica de millones de mujeres porque en esa década se superaban, y para siempre, todos los vestigios de la estricta y prejuiciosa moral victoriana imperante hasta entonces.
Y también es probable que hayan sido los constantes ataques de muchos críticos de cine (que lo juzgaban “inepto”, “actor sin recursos” o lisa y llanamente “un bluff”) los que contribuyeron al crecimiento del mito. Un columnista del diario Chicago Tribune lo acusó incluso de ser culpable de la declinación de la masculinidad norteamericana, acaso porque Valentino era de tez oscura, pasional y agresivo, todo eso que el varón promedio norteamericano no es. Lo cierto es que él se plantaba ante el público como un agresivo macho feminizado, una especie de andrógino enigmático que, supuestamente, tenía los atributos de los dos sexos y eso le garantizaba que lo erigieran en modelo de su época.
Aunque su filmografía completa abarca unas 25 películas, su estrellato cinematográfico duró sólo cinco años. Y fue apenas por sus últimos filmes que alcanzó la gloria efímera que brinda ese mundo frívolo y superficial. En 1921 filmó El Sheik, de George Nelford, película en la que rapta a una inglesa en Arabia y la enamora locamente. Eso agrandó su fama y lo proyectó a la categoría de mito mundial.
Aficionado al espiritismo, amante del lujo y coleccionista de objetos tanáticos (lanzas, espadas, dagas y puñales) y estatuas de marfil, jade y ónix, revolucionó los estándares estéticos de Hollywood. En una época de galanes rubios, fríos y distantes, su magnetismo de macho latino un tanto ambiguo sedujo multitudes.
Aunque símbolo amoroso universal, sólo tuvo tres relaciones formales, todas inestables. Se casó por primera vez con Jean Acker, joven actriz a quien había conocido en 1919 en una fiesta. Pero ese matrimonio sólo duró un mes, según algunos cronistas, y apenas seis horas según otros. Su segunda mujer fue la coreógrafa Natasha Rambova, a quien conoció durante el rodaje de Camille (1921) y quien inmediatamente se enamoró de él y lo llevó a una veloz huida a México para casarse, lo que luego condujo al actor a los tribunales acusado de bigamia.
Su matrimonio con Rambova, quien tenía fama de bisexual y manipuladora, fue bastante escandaloso y era fama que Ruddy mantenía romances con célebres actrices como Marion Davies, Pola Negri y Gloria Swanson, además de incontables amoríos con personajes anónimos de ambos sexos. Pero fue el carácter ambicioso y dominante de Natasha lo que forzó a la United Artists a imponerle una cláusula que vedaba la intervención de ella en su carrera. Este punto final fue también el del matrimonio.
Acusado de afeminado y de homosexual a lo largo de toda su vida, en su biografía de Valentino (Dream of Desire), David Bret sostiene que a Ruddy sólo le interesaban los hombres, que vivió comprobados romances homosexuales en París y Manhattan y que frecuentaba bares y cabarés de homosexuales de la industria del cine en Hollywood.
Confusión e intensidad fueron todo uno en su vida: ningún guión le satisfizo; discutió con todos sus productores; transmitió ambigüedad y vivió perseguido por chismes y rumores. sexualidad siempre estuvo en entredicho, su vida cotidiana fue un dechado de superficialidad.
Valentino murió en Nueva York el 23 de agosto de 1926 a la temprana edad de 31 años, víctima de una septicemia derivada de una operación de peritonitis. Su cadáver fue trasladado a Los Ángeles y recibió sepultura en el Hollywood Memorial Park gracias a June Mathis, su amiga y verdadera responsable de su fama.
A sus funerales concurrieron más de 80.000 mujeres y hubo disturbios e incluso se reportaron decenas de suicidios en todo el mundo. Durante décadas una misteriosa mujer vestida de negro y con el rostro oculto visitó su tumba cada 23 de agosto. Nunca se supo su identidad, aunque muchos creyeron que era Jean Acker y otros fabulaban que se trataba de la célebre Pola Negri.
El nuevo paradigma latino tuvo un éxito rotundo en las películas de Hollywood, y así lo afirman críticos y expertos como la profesora Emily W. Leider, autora de la biografía del primer actor de la saga, el italiano Rodolfo Valentino (1895-1926), muerto prematuramente a los 31 años. De él afirma Leider: ⁅que⁆ “tuvo un profundo impacto en la cultura estadounidense al crear un nuevo arquetipo de papel protagónico masculino (…) cambió esos prejuicios y demostró que no era necesario ser un típico estadounidense de tez blanca para poder convertirse en ídolo de matiné”.
Valentino fue protagonista de películas tan famosas como El Caíd y Los cuatro jinetes del Apocalipsis, ambas de 1921 o Sangre y Arena, estrenada al año siguiente, dirigida por una de las primeras directoras de cine: Dorothy Arzner (1897-1979). Como apunte, las dos últimas películas citadas se basaron en sendas novelas del escritor español Vicente Blasco Ibáñez, autor también de los guiones. En ellas, Valentino da vida al hijo de un ganadero argentino y a un torero, respectivamente. En los Cuatro jinetes, coincidió con otro famoso latín lover: el mexicano Ramón Novarro (1899-1968), considerado como su rival.
El personaje de galán latino hace su aparición cuando el cine es mudo, de forma que lo verbal queda en segundo plano para ceder el protagonismo al aspecto visual: fascinación del cuerpo y la mirada, estrategias que Moreno supo desplegar exitosamente al encarnar a un amante romántico, sensual, excéntrico a veces y casi siempre primitivo e irracional, y no pocas veces trágico.
Reforzando este nuevo estereotipo que implica nociones de raza, género y clase social, un nuevo lover aparece en las pantallas. Antonio nació en Madrid, aunque su infancia transcurrió en Andalucía. Huérfano muy niño tuvo que trabajar vendiendo cestos de pan por las calles. Nada apuntaba en lo que se convertiría hasta que un inesperado encuentro con dos turistas, encantados con su gracia natural, le cambiaría la vida.
Rodolfo Valentino
Rodolfo Valentino | El Eterno Latin Lover de Hollywood | historias X
Manuel San Germán: El Rodolfo Valentino Español
En España, Manuel San Germán fue considerado el "Rodolfo Valentino español" debido a su porte y elegancia. Nacido en Moguer (Huelva) en 1894 y fallecido en Huelva en 1974, tuvo una vida variada y apasionante.
Estudió el Bachillerato en Santander, fue contable, torero (El Ocañita), electricista y figurante en los estudios Pathé de París, y formó parte de un grupo de baile (SAFO) que recorrió Europa.
San Germán protagonizó películas como Doloretes, Rosario la cortijera, Curro Vargas, Para toda la vida, Boy, L`Orphelin du cirque (en Francia), Los chicos de la escuela, Malvaloca, Luis Candelas, el bandido de Madrid, Agustina de Aragón, El guerrillero, Prim, entre otras, incluyendo producciones en Francia y Alemania.
Tras su retiro del cine, se sabe que tuvo una mercería en Alicante y en 1942 ingresó en el Convento de los Carmelitas Descalzos de Segovia, donde estuvo casi un año. En un número de la revista cinematográfica Primer Plano se publicó en 1942 una foto de San Germán como novicio de los Carmelitas.
Un hermano de Manuel, periodista, fue fusilado durante la Guerra Civil (1936-1939). El actor se hizo cargo de la viuda y cuatro hijos del periodista fusilado.
La vida de Manuel San Germán ha sido objeto de interés reciente, con la producción de un cortometraje titulado "Manuel San Germán, el Rodolfo Valentino español".
Tabla Comparativa: Rodolfo Valentino vs. Manuel San Germán
| Característica | Rodolfo Valentino | Manuel San Germán |
|---|---|---|
| Nacionalidad | Italiana | Española |
| Época de Actividad | Años 1920 | Años 1920-1930 |
| Títulos | "Latin Lover" original | "Rodolfo Valentino Español" |
| Transición al Cine Sonoro | Tuvo dificultades debido a su acento | Se retiró del cine con la llegada del sonoro |
