Roberto Enríquez: Trayectoria, Pasión y Familia

Roberto Enríquez (Fabero, León; 1968) comenzó a sentir interés por formarse como actor a finales de los 80, cuando entró en la Escuela de Arte Dramático de Valladolid. Nada más salir de allí, ya pudo debutar en 1989 en el filme 'Si me las das me las tomo' y en representaciones de Shakespeare. Desde entonces, ha recorrido 36 años en la interpretación, dejando roles relevantes tanto en cine como en televisión, donde le hemos visto en 'Vis a vis', 'La cocinera de Castamar' o 'La Moderna', aunque reconoce una evidente predilección por las tablas.

Ahora que regresa a los Teatros del Canal con la obra de Valle-Inclán 'Los cuernos de Don Friolera', mientras lo compatibiliza con representaciones de 'Coriolano' y, además, se prepara para estrenar en 2026 'Las amistades peligrosas', Roberto Enríquez intenta transmitir su pasión por los escenarios, las dificultades y retos de la profesión y el apoyo de su familia.

Una Carrera Diversa y Exitosa

Roberto Enríquez ha tenido una carrera bastante diversa, pasando por cine, teatro, televisión, y considera que poder tener una carrera medianamente regular lo vive como una bendición. Siempre intenta elegir cosas que le seduzcan y que supongan un reto, y no deja de asombrarse de que le sigan llamando para trabajar y que tenga oportunidades, así que sigue dando gracias y siendo consciente.

Respecto a su vida privada, es muy reservado y no suele hablar de su vida fuera de lo profesional. En 2012 fue padre de gemelos. Roberto Enríquez recurrió a la gestación subrogada en la India para tener a sus dos hijos, Martina y Manuel.

Los Inicios y el Amor por el Teatro

Debutó en el teatro a finales de los 80 con la obra 'Como gustéis'. El papel que interpretó en la obra 'La gaviota', dirigida por Amelia Ochandiano, le dio una nominación a los premios Max y a los premios Unión de Actores a mejor actor protagonista.

El teatro es una droga dura, porque es muy agotador. Es estar todos los días en diferentes plazas y la tensión que tiene el directo, que a él es lo que particularmente le fascina. Compartes algo con el público. Es algo que no tiene comparación.

A veces, con series de varias temporadas, no te dejan mucho espacio para compaginarlo con otras cosas si quieres respetar un poco unos mínimos de tu vida. Ahí he tenido que aparcarlo un poco más, pero no cree que haya pasado más de un año y medio sin que haya hecho teatro. Es un yonki del teatro (risas).

Equilibrio entre Trabajo y Familia

Roberto Enríquez habla del necesario equilibrio con la vida personal pero cuando se juntan los proyectos será complejo, más aún criando a dos hijos. Se organiza como todo el mundo que tiene trabajo e hijos. Cuando hay un período escolar y todo va bien, no hay nadie que se ponga enfermo, pues todo más o menos está controlado. Luego vienen las cosas fuera de guion, que uno ya se vuelve loco y es la vida misma.

También ha modificado muchas cosas de su carrera, con gusto, porque sus hijos son lo primero, pero no son lo único, porque también para poder pagarnos la luz y estas cosas necesito trabajar. Ha habido proyectos que no ha hecho por ser allende los mares, para estar unos cuantos meses fuera de casa. Durante muchos años hizo teatro pero no salía fuera. Ya los niños eran un poco más mayores empezó a hacer giras. Y luego poco a poco vas haciendo malabares.

La Visión de sus Hijos sobre su Carrera

Ahora ya tienen una edad como para ser conscientes de su carrera. Disfrutan mucho. Es verdad que ya son unos adolescentes y hacen otro tipo de reflexiones y pueden mantener un diálogo, una conversación a otro nivel. Les gusta mucho, se sienten muy orgullosos de él, lo ve y le da mucho placer eso. Pero sí, claro que lo son. Críticos, sí, sí, por supuesto que sí (risas). Vamos, son muy críticos.

Su hija este año va a empezar a hacer ahí sus incursiones. Se ha apuntado a un grupo de teatro y va a empezar a hacer cositas. Pero vamos, que hasta ahora no han demostrado ni él les ha insistido para ninguna cosa que se acerque a la profesión de su padre, cosa que también le parece muy saludable.

Roberto Enríquez en "Doña Perfecta" (2013)

Proyectos Soñados y el Proceso Creativo

No siente que le quede algo pendiente o da por cumplido, un poco como su sueño como actor, porque para él la meta está en el proceso, en intentar hacer su trabajo lo mejor posible. Eso te confronta constantemente contigo mismo, con tu seguridad o tus miedos, con tu ansiedad, es como un espejo. En ese sentido tiene algo en que nunca dejas de estar intentándolo. Después de 36 años, sigue siendo muy emocionante.

Su personaje soñado, es un mito. Cuando salió de la Escuela de Arte Dramático hizo una prueba y le cogieron para 'Hamlet', dirigido por José Carlos Plaza. Nunca ha hecho de Hamlet pero a raíz de una recopilación de Shakespeare de Vicente Molina Foix hicieron una lectura de textos en la Residencia de Estudiantes y a él José Carlos Plaza, el director, le dio para leer a Hamlet. Verme, una vez más, con el mismo texto de Hamlet, 36 años más tarde, diciendo en su voz ese texto... ¡Fue un regalazo!

Otras Facetas y Desconexión

Lo que más le gusta del mundo es ser actor, pero luego ha hecho sus incursiones en la dirección, un campo que también le parece fascinante y le gusta pero le parece muy complejo. Y también ha podido participar en seminarios de interpretación, intentando transmitir a otros conocimientos pero vamos, siempre de una manera muy respetuosa. No descarta que alguna vez pueda ocurrir otra cosa, pero así un poco como un coqueteo.

Para desconectar, le gusta leer, ver ficción, hacer ejercicio, correr y el gimnasio, ir en bicicleta y también le relaja un montón cuidar plantas en su terraza. A veces también le da por lijar sillas o barnizarlas... cosas así. Hay algo que tiene que ver con hacer algo manual, con estar en contacto con la naturaleza, con estar en contacto con la madera, que te mete en otro lado.

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