La rinitis es una enfermedad común que se estima afecta al 40% de la población. En el contexto del embarazo, la rinitis puede convertirse en un problema frecuente y molesto. Este artículo aborda las causas, los síntomas y los tratamientos disponibles para la rinitis durante el embarazo, ofreciendo consejos para aliviar el malestar y mejorar la calidad de vida de las futuras madres.
¿Qué es la Rinitis?
La rinitis es una patología caracterizada por la inflamación de la mucosa nasal, también conocida como revestimiento mucoso. Se produce por diferentes motivos, el síntoma más importante es la obstrucción nasal y, habitualmente, se asocia rinorrea o secreción nasal, estornudos y picor.
Más allá del tipo y las causas, los síntomas que se presentan en todos los casos de rinitis son muy similares entre sí. Según la evolución, nos encontramos con la rinitis aguda y crónica. Se considera aguda cuando se corrige en un periodo inferior a 6 meses.
Tipos de Rinitis
Según la etiología, tenemos la rinitis alérgica y no alérgica.
- Rinitis Alérgica: Se trata de un proceso inflamatorio de la mucosa nasal inducido por la exposición a alérgenos, como los ácaros, animales domésticos o pólenes. La rinitis alérgica estacional aparece durante periodos específicos del año cuando los niveles de polen en el ambiente aumentan. La contaminación urbana, principalmente el humo de los automóviles puede aumentar la formación de IgE y la inflamación alérgica. También la contaminación del aire en espacios cerrados. Según su gravedad y la intensidad de los síntomas y cómo esto afecta a la calidad de vida, se considera leve, si no afecta a la vida normal, o moderada o grave, si altera el sueño y las actividades diarias (trabajo, deporte, estudios...).
- Rinitis No Alérgica:
- Infecciosas: Son las más frecuentes y suelen estar provocadas por virus, como el resfriado común. Aunque las bacterias también pueden producir forúnculos o foliculitis. Los hongos, la sífilis, la tuberculosis o parásitos, también pueden producir rinitis.
- Anomalías Anatómicas: Se producen por una obstrucción nasal; por ejemplo, una desviación del tabique nasal. Si el aire no circula bien a causa de la desviación, la mucosa se inflama y se retienen secreciones.
- Rinitis No Eosinofílica No Alérgica (NARES): Es la rinitis que cursa con niveles elevados de eosinófilos.
- Rinitis Hormonal: Es frecuente en el embarazo, sobre todo en el segundo mes, y desaparecen tras el parto; pero también en la pubertad, en el hipertiroidismo y en la acromegalia.
- Rinitis Emocional.
- Rinitis Medicamentosa: Causada por reserpina, guanetidina, metildopa, antidepresivos, betabloqueantes de uso oftalmológico, clorpromazina, anticonceptivos, AINES y aspirina.
- Rinitis del Envejecimiento.
Rinitis del Embarazo
La rinitis del embarazo es un problema frecuente, ya que la propia gestación puede provocar más obstrucción nasal. Este tipo de rinitis que aparece con más frecuencia en el primer trimestre del embarazo se denomina rinopatía gravídica y está desencadenada por los múltiples cambios hormonales que aparecen en este trimestre y que provocan un incremento del tejido vascular afectando de esta manera a los cornetes nasales que verán incrementado su tamaño habitual y por lo tanto generan una mayor resistencia al paso del aire inspirado.
Durante el embarazo, puede aparecer una inflamación de la mucosa nasal sin infección ni causas alérgicas, se debe a la vasodilatación de los vasos sanguíneos y al aumento del volumen sanguíneo. Los síntomas son similares a los de la rinitis alérgica y afectan a un 20 ó 30 % de las embarazadas. Esta afección se conoce como rinitis del embarazo: suele comenzar en el primer trimestre, pero puede aparecer en cualquier momento del embarazo. Se cree que estos síntomas son inducidos por las hormonas durante el embarazo.
La rinitis del embarazo es una enfermedad que puede aparecer hasta en un 20% de las embarazadas y que provoca una sensación de resfriado continuo, congestión nasal, estornudos y moqueo constante. Puede llegar a ser bastante incómoda, principalmente por su persistencia, ya que en ocasiones puede perdurar hasta el parto. Esta rinitis es secundaria a los cambios fisiológicos hormonales que ocurren en el embarazo. Se produce un aumento de la vascularización en las mucosas, entre ellas la mucosa nasal.
La congestión nasal durante el embarazo también conocida como rinitis gestacional, es un tipo de congestión que aparece típicamente en las últimas 6 semanas de embarazo y no tiene asociada ningún tipo de infección en las vías respiratorias y tampoco tiene causa alérgica conocida. Además, suele desaparecer a las dos semanas de dar a luz.
La rinitis del embarazo no entraña ningún peligro ni para la madre ni para el bebé, sin embargo debido a su efecto sobre la calidad del sueño es posible que incremente la sensación de cansancio característica del primer trimestre, suele duran unas seis semanas y lo que es seguro es que desaparece unas dos semanas tras el parto.
Causas de la Rinitis en el Embarazo
- Cambios Hormonales: Los cambios hormonales durante el embarazo, especialmente el aumento de estrógeno y progesterona, pueden causar inflamación en las membranas nasales.
- Aumento del Volumen Sanguíneo: Durante el embarazo, el volumen sanguíneo aumenta, lo que puede llevar a la hinchazón de los vasos sanguíneos en la nariz.
Síntomas de la Rinitis del Embarazo
Los signos más característicos son:- Obstrucción nasal.
- Secreciones nasales acuosas.
- Picazón y estornudos.
La congestión nasal suele ser un síntoma bastante incómodo que puede interferir en tu descanso nocturno.
Tratamiento y Alivio de los Síntomas
En líneas generales, el otorrinolaringólogo buscará corregir los síntomas y aplicar tratamiento específico si conoce la causa. Descongestivos y corticoides de aplicación tópica mejoran de manera general los síntomas. Las medidas de no exposición al alérgeno (dependiendo del mismo) o la desensibilización con vacunas específicas pueden ser también necesarias.
El tratamiento de esta rinitis se basa en los lavados nasales con soluciones salinas dos o tres veces al día, algunos de ellos llevan asociado ácido hialurónico o proteoglicanos que además van a hidratar la mucosa nasal. Si esto no es suficiente, hoy en día existen fármacos de uso tópico en spray a base de corticoides de tercera generación que no experimentan absorción al torrente sanguíneo asociados a antihistamínicos locales, no obstante debe ser prescrito por vuestro ginecólogo o vuestro otorrinolaringólogo especialista en nariz.
Agunas medidas pueden aliviar de manera transitoria el malestar que provoca la rinitis. Pero la más importante, insisten los especialistas, es evitar la exposición a los desencadenantes que agraven el síntoma.
Medidas para Aliviar los Síntomas
- Lavados Nasales: Lavados con suero fisiológico, que se puede adquirir en las farmacias o preparar en casa. En este último caso, hay que mezclar 250 cc de agua caliente -embotellada o hervida- y media cucharadita de sal. Se instilan un par de gotas en cada orificio.
- Vapor: Respirar el vapor procedente de un baño caliente o de una olla en la que hierva agua. Un ejemplo serían los baños con agua caliente o aspiraciones de vapor, que favorecen la vasoconstricción en las mucosas.
- Evitar Irritantes: Evitar la exposición a posibles sustancias irritantes, como el humo de los cigarrillos, los cambios bruscos de temperatura o los ambientes cerrados y muy contaminados.
- Ejercicio moderado: Practica ejercicio moderado , y siempre supervisado por un profesional que te pueda guiar. El ejercicio físico está relacionado con la salud nasal, mejorando la obstrucción. Además, en el caso de las mujeres embarazadas puede favorecer el control del peso y a mejorar el patrón del sueño.
- Elevar la cabecera de la cama: Dormir con la cabeza elevada te ayudará a dormir mejor, ya que mejorará la congestión nasal por la noche.
- Aumenta tu ingesta de líquidos: sobre todo de agua.
Medicamentos
En estos casos, según explican en una publicación los expertos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, SEPAR, hay que tener cuidado con algunos medicamentos porque pueden atravesar la barrera placentaria.
Los especialistas en salud respiratoria aconsejan a las embarazadas evitar los antihistamínicos y, sobre todo, los sprays descongestionantes nasales.
Es importante destacar que la población afectada no se automedique (en especial, las mujeres gestantes), ya que algunos remedios podrían agravar el cuadro, como sucede con los aerosoles descongestionantes nasales.
No todos los medicamentos que habitualmente se usan para tratar la rinoconjuntivitis alérgica pueden ser usados en pacientes embarazadas.
Si con el manejo conservador siguen existiendo síntomas molestos se puede plantear iniciar un tratamiento farmacológico. Habitualmente el tratamiento más empleado son antihistamínicos, que disminuyen la secreción y picor secundarios.
Tipos de Medicamentos y su Uso Durante el Embarazo
- Antihistamínicos: Estos medicamentos bloquean la histamina y son muy eficaces en el control de los síntomas. Pero hay que tener presente que no todos los antihistamínicos pueden ser usados durante el embarazo porque no se dispone de suficientes datos como para establecer la seguridad de todos los antihistamínicos que existen en el mercado. En cualquier caso, sí hay varios productos considerados seguros y que la gestante puede aplicarse sin problemas.
- Corticoides Tópicos Nasales: Los corticoides inhalados por vía nasal reducen y controlan el efecto de la mayoría de los mediadores que causa la inflamación en la nariz. No se han publicado estudios sobre la administración nasal de corticoides durante la gestación.
- Vasoconstrictores: Los descongestionantes se utilizan para tratar la congestión nasal, pero no mejoran el picor ni los estornudos ni la mucosidad.
- Estabilizadores de los Mastocitos: Son medicamentos que reducen la inflamación, al impedir la liberación de las sustancias químicas que la causan.
- Inmunoterapia: La inmunoterapia o vacunación con alérgenos es el único tratamiento para disminuir la sensibilidad a las sustancias a las que se es alérgico, para conseguir una tolerancia progresiva a la exposición a dicho alérgeno. Si la respuesta a la vacuna es buena, la enfermedad desaparece o diminuyen los síntomas en gran medida. La vacuna consiste en la administración de dosis crecientes del alérgeno al que el paciente está sensibilizado, hasta llegar a la dosis máxima o de mantenimiento, que se continúa administrando hasta completar entre tres y cinco años de tratamiento. Las vacunas específicas con los extractos de determinados alérgenos son muy eficaces, pero no debe comenzarse su administración durante el embarazo.
Diferencias entre Rinitis y Sinusitis
Aunque la rinitis y la sinusitis comparten síntomas, no hay que confundirlas. La rinitis es una inflamación de la membrana mucosa nasal, no de los senos paranasales (los afectados por sinusitis). Se da en cuadros de alergias, sensibilidad a agentes ambientales irritantes, cambios extremos de temperatura o ante el abuso de sprays descongestionantes nasales (que pueden empeorar la rinitis o provocar una mayor inflamación). No obstante, la rinitis crónica sin control puede desembocar en una sinusitis.
Alergia y Embarazo
La alergia engloba a un conjunto de enfermedades que aparecen cuando una persona entra en contacto con una substancia que la desencadena. Estos desencadenantes pueden ser alimentos, metales, fármacos, o lo que es más frecuente, pólenes y ácaros. En el embarazo, la alergia no suele derivar en situaciones de urgencia o peligrosas para la madre y el bebé.
Los alérgenos responsables producen los síntomas al ser inhalados y se conocen como aeroalérgenos. Los más frecuentes son los pólenes, seguidos de los ácaros. Otros aeroalérgenos son los epitelios de animales y los hongos.
Evitar la exposición a los aeroalérgenos responsables es el tratamiento más efectivo para paliar la rinoconjuntivitis. Aunque esta enfermedad no supone ningún riesgo para el feto, siempre es útil controlar sus síntomas.
Rinitis gestacional o Rinitis durante el embarazo
Medidas Preventivas
A menudo, en la consulta de alergia, las madres de hijos ya alérgicos preguntan si se pueden adoptar medidas durante el período de gestación de su futuro hijo para evitar que sea igual de alérgico que sus hermanos.
Algunas medidas, probadas científicamente, pueden ayudar a modificar la composición de la microbiota en el bebé de riesgo alérgico.
- Prebióticos: Dada la escasez de estudios hasta la fecha, en el momento actual existe un nivel bajo de certidumbre de que el uso de prebióticos puede reducir el riesgo de sibilancias y de alergia alimentaria.
- Probióticos: El comité de expertos de la WAO sugiere el empleo de probióticos en mujeres gestantes y en las mujeres durante el período de lactancia de bebés de alto riesgo alérgico, así como en los propios bebés porque, considerando todos los efectos críticos, existe un beneficio neto en la prevención del eccema atópico, no así de otras enfermedades alérgicas.
- Vitamina D: Finalmente, en modelos animales se ha demostrado que la forma activa de la vitamina D, el calcitriol, posee efectos sobre el sistema inmunitario que podrían regular el desarrollo de algunas enfermedades alérgicas.
- Lactancia Materna: Salvo que exista una contraindicación obstétrica, la madre alérgica puede y debería dar el pecho a su bebé. Al margen de los beneficios sobre la adquisición de defensas en el bebé que confiere la lactancia materna y de los beneficios psicoafectivos, los estudios epidemiológicos confirman que dar el pecho puede disminuir el riesgo de desarrollar eccema atópico, asma y rinitis alérgicas en el bebé.
Medicamentos y Embarazo: Clasificación de Seguridad
Existen varias clasificaciones para asignar la seguridad de un medicamento durante el embarazo. Se distinguen 5 categorías, de más segura a menos segura. En la medida de lo posible, se debería evitar el empleo de medicamentos especialmente en este período y, en caso de ser necesario, se debe optar por formulaciones de uso tópico (nasal, ocular, cutáneo o bronquial) en vez de uso sistémico (vía oral, intravenosa, intramuscular o subcutánea).
| Categoría | Descripción |
|---|---|
| A | Estudios controlados en mujeres no muestran riesgo para el feto en el primer trimestre. |
| B | Estudios en animales no indican riesgo, pero no hay estudios controlados en mujeres, o estudios en animales muestran un efecto adverso, pero estudios en mujeres no lo confirman. |
| C | Estudios en animales muestran efectos adversos y no hay estudios adecuados en mujeres, o no hay estudios disponibles ni en animales ni en mujeres. |
| D | Hay evidencia de riesgo fetal humano, pero los beneficios pueden superar los riesgos en situaciones de peligro para la vida o enfermedades graves. |
| X | Estudios en animales o humanos muestran anomalías fetales y el riesgo supera cualquier posible beneficio. |
Es fundamental que cualquier tratamiento durante el embarazo sea supervisado por un médico para asegurar la seguridad tanto de la madre como del bebé.
