El sueño infantil es una preocupación constante para muchas familias, dada la alta prevalencia de dificultades para dormir en niños y adolescentes. Los pediatras a menudo recomiendan cambios en los hábitos para mejorar la calidad del sueño, pero en algunos casos, esto no es suficiente. Ante esta situación, la melatonina ha surgido como una opción, aunque su uso en niños requiere una consideración cuidadosa.
¿Qué es la Melatonina?
La melatonina es una neurohormona producida por la glándula pineal, ubicada en el cerebro, durante la noche. Su secreción está regulada por nuestro ritmo circadiano o "reloj biológico" (día-noche), y se detiene con la exposición a la luz. Este detalle ha sido clave en estudios que muestran una disminución de su síntesis nocturna al exponernos a luz blanca o azulada.
Para favorecer una correcta producción de melatonina, es recomendable dormir en completa oscuridad. La producción de melatonina comienza alrededor de los tres meses de vida, alcanza su punto máximo entre los 8 y 10 años, y disminuye gradualmente con la edad, llegando a reducirse hasta un 10% en la vejez.
Funciones de la Melatonina
La melatonina desempeña diversas funciones importantes en el organismo:
- Regulación del sueño y sincronización del ciclo sueño/vigilia: Justifica su uso en alteraciones del reloj biológico como el jet lag o los turnos de trabajo nocturnos.
- Efectos sobre el sistema inmunitario.
- Acción antioxidante y retarda el envejecimiento: Popularmente conocida como la "hormona de la juventud".
- Protección contra el desarrollo de algunos tumores.
- Protección de los huesos.
- Regulación de la acidez del tracto gastrointestinal.
- Regulación de la tensión arterial.
Uso de Melatonina en Niños: Cómo, Cuándo y Por Qué
Aunque los estudios sobre el uso de melatonina en niños son limitados, algunos sugieren que puede ser beneficiosa para facilitar el inicio del sueño y reducir los despertares nocturnos, especialmente en niños con trastornos del neurodesarrollo. Las indicaciones actuales para su uso en niños se aplican a partir de los seis meses de edad e incluyen:
- Insomnio infantil: Dificultad crónica para dormir, afectando el inicio y la calidad del sueño, lo que genera alteraciones en el niño y su entorno familiar.
- Síndrome de retraso de fase: Retraso mayor de dos horas en los horarios socialmente aceptados para el inicio del sueño y despertar.
- Síndrome de piernas inquietas: Trastorno neurológico caracterizado por la necesidad imperiosa de mover las piernas en reposo, que empeora al final del día.
Se recomienda iniciar con la mínima dosis y ajustar el tratamiento según la respuesta. La dosis recomendada oscila entre 1 y 3 mg al día, y no se aconseja prolongar el tratamiento más de cuatro semanas en lactantes, aunque en niños mayores puede extenderse por más tiempo.
Es fundamental que el uso de melatonina esté supervisado por un pediatra y se combine con medidas de higiene del sueño, ajustes ambientales y una alimentación adecuada.
¿Qué es la melatonina y cómo puede afectar el desarrollo de los niños?
Efectos Secundarios de la Melatonina en Niños
Debido a la escasez de estudios en niños, la mayoría de los efectos secundarios reportados provienen de estudios en adultos. El efecto adverso más común relacionado con la sobredosificación es la somnolencia. Otros efectos incluyen dolor de cabeza, mareos, náuseas y alteraciones hepáticas. El uso a corto plazo (cuatro semanas) parece ser relativamente seguro en niños, pero la información sobre los efectos a largo plazo es limitada.
Existe un riesgo potencial de adelanto de la pubertad en niños, así como controversia sobre su efecto protector o no en niños con epilepsia. Por lo tanto, se recomienda precaución en niños que presenten:
- Enfermedades autoinmunes.
- Tumores hematológicos.
- Asma mal controlada.
- Diabetes.
- Epilepsia activa.
Alternativas para Tratar los Trastornos del Sueño
Existen diversas estrategias no farmacológicas que pueden mejorar el sueño en niños y que modulan la secreción de melatonina:
- Rutinas previas al sueño: Baño relajante, vaso de leche tibia, evitar el uso de pantallas.
- Regular los horarios de sueño y despertar.
- Evitar siestas largas o tardías (después de las 17h).
- Crear un ambiente tranquilo y oscuro en el dormitorio, con una temperatura entre 19 y 22ºC.
- Realizar ejercicio, pero no a última hora del día.
- Exponerse a la luz por las mañanas para favorecer el inicio del sueño nocturno.
- Restringir el uso de pantallas al menos una hora antes de acostarse.
- Evitar bebidas estimulantes (té, café, bebidas de cola).
- Cenar al menos media hora antes de acostarse.
- Consumir alimentos ricos en triptófano: El triptófano es el aminoácido a partir del cual nuestro cuerpo produce melatonina. Alimentos como la leche (consumidos con moderación) pueden favorecer el sueño.
Consideraciones Adicionales
La Asociación Española de Pediatría ha alertado sobre la necesidad de regular el uso de la melatonina, definir sus indicaciones y que sea recetada por un pediatra. Es importante destacar que, aunque se considera una sustancia segura y se comercializa como suplemento alimenticio en algunos países, la melatonina es una de las principales causas de visitas a urgencias por sobredosis en niños pequeños en EE.UU.
La revisión sistemática de artículos científicos revela que el uso de melatonina en niños pequeños ha aumentado constantemente en la última década, especialmente después de la pandemia de COVID-19. Aunque los estudios de buena calidad indican que la melatonina mejora el inicio del sueño en niños con afecciones neurológicas como el trastorno del espectro autista (TEA), sus efectos no son tan claros en niños con desarrollo normal.
Estos hallazgos sugieren la importancia de evaluar la intervención conductual antes de recurrir a la melatonina, especialmente en niños con TEA, y de mejorar el apoyo a los pediatras y padres en la implementación de prácticas conductuales del sueño.
Tabla Resumen: Efectos Secundarios de la Melatonina en Niños
| Efecto Secundario | Frecuencia | Consideraciones |
|---|---|---|
| Somnolencia | Común (Sobredosis) | Efecto adverso más frecuente |
| Dolor de cabeza | Poco común | Más frecuente en adultos |
| Mareos | Poco común | Más frecuente en adultos |
| Náuseas | Poco común | Más frecuente en adultos |
| Alteraciones hepáticas | Raro | Requiere monitorización |
| Adelanto de la pubertad | Potencial | Requiere investigación adicional |
| Efecto proconvulsivante | Controvertido | Precaución en niños con epilepsia |
