Lactancia Materna en España: Factores Clave y Estadísticas Actuales

La lactancia materna es el alimento fundamental y principal que la madre puede suministrar a su recién nacido. No existe sustituto alguno en cuanto a la fuente nutricional y valor energético que aporta. A pesar de las claras recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de las sociedades científicas, las cifras de lactancia materna exclusiva (LME) durante los seis primeros meses de vida no alcanzan los niveles deseados en muchos países occidentales.

En España, al igual que en otros países, se han publicado múltiples guías y documentos al respecto, con solo un éxito parcial a pesar del importante cambio social y cultural pro-lactancia ocurrido en los últimos años. Por ejemplo, según la Encuesta Nacional de Salud de 2017, en España la lactancia materna era la alimentación utilizada en el 73,9% de los lactantes durante las primeras 6 semanas de vida, cifra que descendía al 63,9% a los 3 meses y al 39% a los 6 meses.

Dadas estas cifras, es conveniente analizar los diferentes factores relacionados con el inicio y el mantenimiento de la LME, ya que tanto el inicio como el rápido abandono de la lactancia se relacionan con factores que actúan conjuntamente a nivel individual de la madre y a nivel socioeconómico y cultural. Algunos de estos factores serán imposibles de modificar, pero en otros se podría trabajar a fin de conseguir una mejor adherencia a la lactancia materna.

El estudio LAyDI (Lactancia materna y desarrollo infantil) fue diseñado con el objetivo general de describir las características de la población en relación con la lactancia materna, las cifras reales a nivel nacional y los factores que se asocian a su inicio y su mantenimiento para conseguir diseñar estrategias que favorezcan el uso de este tipo de alimentación.

Beneficios de la lactancia materna para el bebé y la mamá

Metodología del Estudio LAyDI

El estudio LAyDI es un estudio longitudinal prospectivo de una cohorte de nacidos entre abril de 2017 y marzo de 2018 que acuden a la consulta de pediatras de atención primaria (AP) de AEPap. Se realizó un muestreo bietápico estratificado (comunidades autónomas y pediatras) en todo el territorio nacional.

El criterio de inclusión fue acudir a la consulta de pediatría de AP en el periodo de estudio y haber acudido a la primera y segunda visita. La primera consulta se realizaba antes de los 15 días de vida y la madre tenía que firmar el consentimiento informado.

Se excluyeron los prematuros de menos de 37 semanas, los de bajo peso al nacimiento (menor de 2.400 gramos en niños y 2.100 en niñas), los partos múltiples, el ingreso en Maternidad o Neonatología durante más de 5 días, cualquier tipo de patología grave que precise ingreso en la UCI neonatal al nacimiento (cardiopatías congénitas, malformaciones, sepsis), los niños cuyas madres tuvieran una afectación de salud moderada o grave durante el embarazo o período puerperal que causase una separación madre-hijo al nacimiento, y los hijos de madres con limitación lingüística oral y escrita en español.

La muestra inicial fue de 1.946 casos. Esta cifra fue disminuyendo debido a los abandonos, alcanzando los 6 meses 1.681 casos (abandono del 13% de la muestra inicial), a los 12 meses 1.496 casos, a los 18 meses 1.250 casos y a los 24 meses 1.076 casos (el abandono total fue del 44% de la muestra inicial a los dos años).

El tipo de alimentación se clasificó según el tipo de lactancia que hubiesen tomado hasta ese momento:

  • Lactancia materna exclusiva (LME) si el caso no tomaba otra cosa que no fuera leche de su madre.
  • Lactancia materna no exclusiva (LMNE) si tomaba lactancia mixta (materna y artificial).
  • Lactancia materna total (LMT), que etiquetaba a cualquier tipo de LM (LME y LMNE).
  • Lactancia artificial (LA) si solo tomaba lactancia artificial.

A partir de los 6 meses, debido a la introducción de la alimentación complementaria, solo se dividió a los casos entre aquellos que seguían tomando lactancia materna (LMNE) y los que no lo hacían (LA).

Se analizaron variables relacionadas con la gestación, el parto, el período neonatal, sociales, económicas y biológicas. Se recogieron los datos en las consultas de los pediatras en las visitas que se programaron: primera visita (antes de los 15 días de vida y las sucesivas en los meses 1, 2, 4, 6, 12, 18 y 24). Los cuestionarios fueron anónimos.

Los datos los recogieron el pediatra y la enfermera colaboradora, a partir de la encuesta a la madre y familia, completando los mismos con el informe de alta de maternidad, la cartilla de salud infantil, la historia clínica y los informes de los servicios de urgencias.

Resultados del Estudio LAyDI

La muestra inicial analizada fue de 1.946 lactantes (50,1% varones), nacidos a una edad gestacional media de 39,3 semanas. El 90,7% habían decidido dar LM al nacimiento. En la tabla 1 se puede leer la evolución de los porcentajes de LME, lactancia materna no exclusiva (LMNE) y lactancia artificial (LA) durante las visitas realizadas.

A los 12 meses el 40,1% de los 1.496 casos que continuaban el seguimiento hasta ese momento continuaban tomando LM; a los 18 meses lo hacía el 30,2% de los 1.250 casos seguidos a esa edad, y a los 24 meses, el 22,3% de los 1.076 casos que concluyeron el seguimiento.

La supervivencia de la LMT (cualquier tipo de LM) partiendo de los neonatos que estaban tomando lactancia materna en la primera visita (15 días de vida) presentó una mediana de 6,0 meses (IC95%: 6,0-6,1).

Factores Asociados al Mantenimiento de la LME

Las variables pregestacionales que en el análisis univariante se relacionaron de forma estadísticamente significativa con la alimentación con LME a los 15 días de vida fueron el tipo de relación de los padres y la duración de la misma, el número de hijos previos, el nivel de estudios maternos, el trabajo materno previo a la gestación y el hecho de haber recibido lactancia materna la madre en su primera infancia (tabla 2).

Las variables obstétricas y neonatales relacionadas de forma estadísticamente significativa con la LME a los 15 días de vida fueron el índice de masa corporal (IMC) materno, las enfermedades durante el embarazo, el tabaquismo materno durante la gestación, el tipo de centro sanitario donde fue el parto, el tipo de parto, la separación madre-hijo al nacimiento, el uso de chupete, los problemas en los pezones y el momento de la decisión del tipo de lactancia (tabla 2).

Con las variables estadísticamente significativas en el análisis univariante, se realizó un análisis multivariante tipo regresión logística (método pasos atrás de Wald), permaneciendo como variables o factores asociados a la LME a los 15 días: tener hijos previos, el nivel de estudios maternos, la lactancia materna de la madre en su infancia, la ausencia de enfermedades durante el embarazo, la no separación madre-hijo al nacimiento, la ausencia de chupete, el no presentar problemas con los pezones y el momento de la decisión del tipo de lactancia (tabla 3).

Variables Relacionadas con la Duración de la Lactancia Materna

En la tabla 4 se pueden leer las variables pregestacionales, obstétricas y neonatales relacionados con la supervivencia de la LMT a lo largo de los 24 meses, con relación estadísticamente significativa: origen geográfico dentro de España, el tiempo de relación de la pareja y el nivel de estudios maternos, el IMC materno, tabaquismo durante el embarazo, el uso de chupete, el momento de la decisión del tipo de lactancia, haber recibido información de la técnica de lactancia, enseñanza durante la estancia hospitalaria, contacto con asociaciones de lactancia y práctica del colecho.

Finalmente, se realizó un análisis multivariante de supervivencia de Cox, introduciendo en el modelo las variables significativas en el análisis previo de Kaplan-Meier. El modelo final mostraba como variables o factores estadísticamente relacionados con la duración de la LMT: el tiempo de relación de los progenitores (más de 5 años), la ausencia de tabaquismo en el embarazo, no usar chupete, no tener problemas de pezones, decidir dar el pecho antes o durante el embarazo, no necesitar aprendizaje durante la estancia en el hospital tras el parto.

Beneficios de la Lactancia Materna Exclusiva

La leche materna exclusiva (LME) se basa en que el neonato solamente ingiera la leche materna durante los primeros 6 meses de vida, sin precisar ningún tipo de alimentación complementaria (agua, líquidos o alimentos sólidos). Tanto la OMS (Organización Mundial de la Salud) como UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la infancia) aconsejan que los neonatos comiencen la lactancia materna tras el nacimiento y que sean amamantados de manera exclusiva los primeros 6 meses de vida.

Los lactantes deben ser amamantados a demanda, en otras palabras, estos deben alimentarse cuantas veces reclame el bebé ya sea de día o de noche. No es aconsejable el empleo de biberones, tetinas o chupetes. A los 6 meses de edad, los neonatos deben iniciar la alimentación complementaria de manera guiada por un profesional de la salud.

La leche materna varía a lo largo de la vida del neonato pues esta se va adaptando a la edad gestacional y a las necesidades nutricionales de este. De igual forma, la leche materna varía en función de la dieta de la madre o incluso su IMC, logrando así una nutrición adecuada del niño.

El colectivo científico pediátrico considera que la leche materna es perfecta para el desarrollo correcto de los recién nacidos y aconsejan que cuando sea imposible amamantar al infante con la propia leche materna, se acuda a bancos de leche para proveerse de leche pasteurizada de madres donantes, especialmente si se tratan de niños prematuros.

Los neonatos que toman leche materna exclusiva han demostrado que son más astutos, despiertos y perspicaces que los amamantados con leche de fórmula, favoreciendo al nivel cognitivo. Además, presentan menos prevalencia a padecer sobrepeso u obesidad, así como enfermedades relacionadas como la diabetes mellitus. También, previene las enfermedades gastrointestinales y respiratorias, disminuye la prevalencia de alergias, aumento de la tensión arterial o hipercolesterolemia.

Los lactantes que se alimentan a base de leche materna presentan menor riesgo de mortalidad durante los primeros 12 meses de vida. Por otro lado, la acción de succionar la leche materna del seno de la mujer incrementa el desarrollo de la musculatura bucal gracias al cometido que realiza el neonato a la hora de deglutir la leche materna.

En cuanto a los beneficios maternos, estas tienden a padecer menos cáncer de mama, cáncer de ovario, anemia y osteoporosis en el futuro, actuando la lactancia materna como factor protector. Además, la lactancia materna ofrece beneficios emocionales y psicológicos tanto para el recién nacido como para la mujer y disminuye el costo que supondría la compra de leche en fórmula y biberones. Asimismo, aminora la probabilidad de hemorragia tras el alumbramiento y disminuye la depresión post-parto.

Tabla 1: Beneficios del neonato y maternos

La leche humana no es una sustancia estéril, es decir, está formada por una secuencia de bacterias que cambian de una progenitora a otra según la colonización de su tracto gastrointestinal. El intestino del recién nacido lo invade estas bacterias, desempeñando una función protectora, antiinflamatoria e inmunológica. Además, hay bacterias capaces de crear una barrera microbiológica en el intestino del niño evitando diversas infecciones.

Hasta ahora, la evidencia científica demuestra que la leche humana es el alimento por excelencia para los recién nacidos, especialmente para aquellos que son prematuros, ya que favorece el vaciado gástrico y disminuye las retenciones en comparación con los bebés alimentados con leche artificial.

En 1990, Lucas et. al. realizaron una investigación científica a cerca de la enterocolitis necrosante. Para ello, estudiaron a 926 niños prematuros, de los cuales un 4,3% habían sido amamantados con leche humana de manera exclusiva, un 3,7% lactancia mixta y un 10,2% leche artificial. Contemplaron que los niños amamantados con leche humana poseían una tasa de incidencia de dicha enfermedad menor. En cambio, los niños alimentados a base de leche artificial no presentaron diferencias.

En 1998, Hylander et. al. realizaron una investigación científica donde se demostró que la probabilidad de contraer infecciones era menor en los recién nacidos amamantados con leche humana (29,3%) frente a los alimentados con leche artificial (47,2%).

En 2001, Hylander et. al. realizó otro estudio científico en el que se estudió la retinopatía pediátrica en función de la alimentación que estos habían recibidos durante su etapa de lactantes. Tras el análisis, se percibió que un 41% de los recién nacidos amamantados con leche materna presentan retinopatía en comparación con el 63,5% alcanzado en el conjunto de niños alimentados con leche de fórmula. A mayor tiempo alimentado con leche artificial, mayor gravedad presentaba la retinopatía.

Como podemos observar en el apartado “Resultados”, existen numerosos artículos científicos acerca del tema que estamos estudiando. La leche materna exclusiva es la mejor elección para los recién nacidos por la gran cantidad de beneficios que ofrece a corto y a largo plazo, siendo un factor protector frente a la colitis necrosante, diversas afecciones, disminuyendo la retinopatía y disminuyendo la probabilidad de tener aterosclerosis en el futuro.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) fomenta vivamente la lactancia materna como la fuente alimenticia idónea para los neonatos, intentando de incrementar la tasa de lactancia materna exclusiva hasta aproximadamente el 50% en tan solo 2 años. Para ello, la OMS ofrece información detallada a los profesionales de la salud para que, a través de la educación sanitaria, las madres que alimenten a sus neonatos con leche materna puedan resolver todas aquellas dudas que le surjan.

La gran mayoría de las madres no conocen el verdadero significado y las propiedades que aporta la leche humana. Por ello, muchas de ellas muestran intranquilidad y ansiedad por si su leche es o no de calidad. En este sentido, la enfermera juega un rol valioso en la educación sanitaria de los progenitores de los recién nacidos y en la lactancia materna exclusiva.

La función principal del personal de enfermería es brindar información científica actual acerca de los beneficios de la leche humana y de las alternativas existentes a todas aquellas madres que amamanten a sus bebés. Actualmente, se impulsa a las familias a que los recién nacidos, ya sean prematuros o a término, lacten de manera natural. Sin embargo, algunas veces es complicado producir la cantidad idónea de leche materna, o bien, por diversas razones no pueden alimentar a sus bebés con leche materna.

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