Alcanzar la semana 35 de embarazo es un hito importante, marcando el inicio de la recta final de la gestación. Con ocho meses y medio transcurridos, tanto la madre como el bebé se preparan para el inminente parto. En estas últimas semanas, es común que la futura mamá experimente una mezcla de emociones, desde la inquietud hasta la emoción, mientras se acerca el momento de conocer a su hijo.
¿Cómo es el Bebé en la Semana 35 de Embarazo?
En la semana 35 de embarazo, el bebé mide aproximadamente entre 45 y 46 cm de longitud y pesa alrededor de 2.3 a 2.5 kg. A partir de ahora, aumentará de peso muy rápidamente, entre 250 y 400 gramos por semana. El bebé seguirá creciendo, ganando peso y acumulando grasa en las 5 semanas de gestación restantes, lo que le ayudará a regular la temperatura después del nacimiento.
Su cabeza y su cerebro ya han alcanzado su tamaño máximo. Tu hijo ha producido 100 billones neuronas con 100 trillones de conexiones, que le durarán toda la vida.
Uno de los aspectos más importantes de la semana 35 de embarazo es que, en caso de parto prematuro, es muy probable que el bebé pueda respirar por sí mismo fuera del vientre materno gracias al grado de maduración pulmonar y a la producción suficiente de surfactante. Los pulmones, que son los últimos órganos en formarse, ya están maduros.
El surfactante es una sustancia que se encuentra en los alvéolos pulmonares y es necesaria para que el bebé pueda adaptarse bien a la respiración extrauterina, evitando el colapso pulmonar. Además del surfactante, en estas semanas de gestación el pulmón ya ha alcanzado el desarrollo adecuado de sus alvéolos y la pared torácica también está formada. Esta maduración está relacionada con la presencia de surfactante pulmonar, un líquido secretado en los alveolos pulmonares que permite que éstos se distiendan.
Al igual que sus riñones que ya están están completamente desarrollados y el hígado que comienza a funcionar. La mayoría de su desarrollo físico básico está ya completo.
Aparecen los primeros movimientos respiratorios, que son progresivamente más rítmicos desde la semana 20 de embarazo.
En la semana 35 de embarazo los sistemas circulatorio y musculoesquelético estarán completamente desarrollados, por lo que el bebé podrá colocarse con la cabeza hacia abajo como preparación para el parto.
En estas últimas semanas de gestación, la madre transfiere al feto inmunidad temporal contra las enfermedades propias de la infancia.
En esta etapa, el bebé aumentará de peso a una velocidad increíble. Tu bebé aumentará de manera asombrosa entre 226 y 340 gramos por semana desde este momento y hasta el parto.
Es normal que te preguntes cómo se colocará tu pequeño en de la tripa durante la semana 35 de embarazo. Aunque lo que se muestra a continuación es solo una imagen general, puede ayudarte a hacerte una idea aproximada.
En la semana 35 de embarazo el tamaño del feto será similar al de un melón pequeño.
¿Cuándo se considera a un bebé prematuro?
La duración del embarazo se considera normal cuando el parto se produce entre las semanas 37 y 42 (“parto a término”). Cuando el niño nace antes de las 37 semanas se le llama “prematuro o pretérmino”. El niño prematuro nace con una “inmadurez” de sus órganos y sistemas (respiración, control de temperatura, digestión, metabolismo, etc.) lo que le hace más vulnerable a las enfermedades y más sensible a los agentes externos (luz, ruido, etc.).
El niño nacido antes de las 35 semanas de gestación está “inmaduro” siendo frecuente que tenga dificultades para controlar su temperatura, su respiración y para alimentarse. Los cuidados en la Unidad de Neonatología están destinados principalmente a proporcionarles ayuda en estas tres funciones esenciales.
Tipos de bebé prematuro en función de las semanas
No existe una clasificación universal, pero la siguiente es una de las más aceptadas actualmente:
- Prematuro extremo: Nacido antes de las 28 semanas de gestación.
- Recién nacido muy prematuro: Nacido entre las 29 y 31,6 semanas de gestación.
- Prematuro moderado: Nacido entre las 32 y 34,6 semanas de gestación.
- Prematuro tardío: Nacido entre las 35 y 36,6 semanas de gestación.
Las posibilidades de que un niño prematuro sobreviva están condicionadas por: la edad gestacional, el peso al nacimiento, la presencia de problemas de salud graves al nacer (respiratorios, cardiacos, infecciosos, malformativos, etc.).
De todos ellos el más importante es la edad gestacional, ya que determina la madurez de los órganos. El límite de ésta va ampliándose cada vez más, de tal forma que en la actualidad se considera viable un recién nacido de 23/24 semanas en adelante. No obstante el médico le informará del pronóstico vital de su hijo en relación con los factores que concurren en él.
Síntomas en la Semana 35 de Embarazo
En la semana 35 de embarazo, la futura mamá puede experimentar diversos síntomas y molestias debido a los cambios físicos y hormonales que están ocurriendo en su cuerpo. Es importante estar atenta a estas señales y saber cómo manejarlas para asegurar un embarazo lo más cómodo posible.
Puedes notar mucha presión en la pelvis porque el feto está empezando a introducirse en el canal del parto. El cartílago blando pélvico empieza a expandirse para permitir al bebé que pueda pasar más fácilmente. Esto a veces te impide caminar e incluso te produce calambres y molestias en la vagina. Los genitales pueden inflamarse y los notas aumentados de tamaño. El cérvix (cuello del útero) va a dilatarse, a prepararse para el parto. Puedes notar mucha presión en la pelvis porque el feto está empezando a introducirse en el canal del parto entre los huesos pélvicos.
Además, otros síntomas y molestias que es posible que la embarazada ya tuviera antes de la semana 35 pueden aumentar. Entre ellos, se encuentra:
- Dolor de espalda.
- Dolor de cabeza.
- Acidez y reflujo.
- Retención de líquidos y dolor e hinchazón en piernas y pies.
- Estrías en abdomen y mamas.
- Varices.
- Insomnio y dificultades para dormir.
- Contracciones de Braxton Hicks, que llevan a que la embarazada note la barriga dura.
Estas contracciones son diferentes a las del parto porque no aparecen a intervalos regulares ni aumentan en intensidad. Si la gestante presenta contracciones regulares, podría ser una amenaza de parto prematuro.
Por otro lado, debido al tamaño que ya ha alcanzado, el bebé cada vez tiene menos espacio para moverse. Por ello, puede ser que la mujer note menos movimientos del bebé en la semana 35, pero quizá estos son más intensos por la falta de espacio.
Otros síntomas comunes
- Necesidad frecuente de orinar: Uno de los síntomas que indican que tu bebé está descendiendo por la pelvis como preparación para el parto es que puede escaparse algo de orina cuando te ríes, toses, estornudas o te agachas. Esto se debe a que el bebé está presionando la vejiga.
- Problemas para dormir: No es raro tener insomnio en las últimas semanas del embarazo, ya que es difícil encontrar una posición cómoda para dormir.
- Dolor e hinchazón en las piernas: La mayoría de las embarazadas tienen las piernas y los pies hinchados. Esto puede deberse a que el cuerpo retiene más líquido durante el embarazo.
- Entumecimiento de manos y pies: A veces la hinchazón del cuerpo presiona los nervios y puede causar entumecimiento u hormigueo en las manos y los pies.
- Acidez: La acidez es la sensación de ardor en el pecho y la garganta. Las hormonas del embarazo relajan la válvula que hay entre el estómago y el esófago, lo que permite que el ácido del estómago suba al esófago y provoca acidez.
Controles y Pruebas en la Semana 35 de Embarazo
En la semana 35 de embarazo, el ginecólogo puede citar el control del tercer trimestre a la embarazada. En esta revisión, se realizará:
- Ecografía para ver (entre otras muchas cosas) si el bebé se encuentra ya colocado (la posición o presentación fetal) y el estado de la placenta.
- Analítica del tercer trimestre, de sangre y orina.
- Control de peso.
- Evaluación de la tensión arterial materna para controlar la aparición de preeclampsia.
- Pruebas de coagulación, para la anestesia.
Además, habitualmente entre la semana 35 y 37 de embarazo, se realiza el cribado del estreptococo del grupo B. Se trata de una prueba en la que el ginecólogo o matrona toma una muestra vagino-rectal con un hisopo, de manera rápida e indolora, para comprobar si hay presencia de esta bacteria.
Este estreptococo puede encontrarse en adultos sin que presenten síntomas. Sin embargo, si la madre lo tiene y se lo contagia al bebé durante el parto, puede producirle una serie de complicaciones como afecciones respiratorias (neumonía), meningitis o infecciones sanguíneas.
Por ello, en el caso de que la madre obtuviera un resultado positivo en la prueba del estreptococo, en el momento del parto se le administrarán antibióticos vía intravenosa a fin de evitar estos riesgos para el bebé.
Recomendaciones para la Semana 35 de Embarazo
Cuando la embarazada se encuentra en la semana 35 de embarazo, es conveniente tener en cuenta algunas recomendaciones:
- Llevar una alimentación sana, equilibrada y que aporte todos los nutrientes necesarios. Incluso caminar puede ser una buena opción.
- Utilizar ropa cómoda y amplia y ropa interior de algodón (más transpirable).
Sin embargo, estos consejos son hábitos saludables generales que pueden aplicarse también a cualquier periodo del embarazo.
Es muy importante que evites estar tumbada mirando hacia arriba durante períodos largos, ya que favorece la compresión vascular de la vena cava que tiene como consecuencia que estés hipotensa y tengas sensación de mareo.
Por otro lado, debido a que el momento del parto está cada vez más próximo, la embarazada puede comenzar a preparar tranquilamente la maleta para el hospital.
El parto puede producirse en cualquier momento así que es conveniente que tengas todo preparado por si esto ocurre. La maleta de la mamá para ir al hospital y la maleta del bebé tienen que estar preparadas. Repasa que no te falte nada y ten preparado tu plan de parto. En época de coronavirus y pandemia este punto se está viendo algo alterado en cuanto a las restricciones hospitalarias, pero no en cuanto a tus decisiones con respecto al momento de dar a luz: epidural si o no, piel con piel...
A medida que se acerca la fecha del parto, es posible que te plantees qué artículos de bebé te faltan por adquirir antes de la llegada de tu pequeño. En Internet puedes consultar los mejores productos para bebés y leer opiniones.
Otras recomendaciones importantes
- Prepárate para los cuidados posparto. Para ello, abastécete de compresas si vas a tener un parto vaginal o, en el caso de un parto por cesárea, de muchos apósitos para la incisión, como gasas.
- Levanta los pies, relájate en tu sillón favorito y escribe las notas de agradecimiento de la fiesta del bebé.
- Averigua si tu médico, hospital o centro de maternidad puede ayudarte con un asesor de lactancia.
- Si has asistido a una clase de preparación al parto, repasa tus apuntes y practica las técnicas de respiración.
- Desempaqueta y monta los artículos de bebé que ya tengas. Lava y desinfecta todos los artículos con los que tu pequeño entrará en contacto.
Algunas mujeres sienten deseos irrefrenables de organizar y limpiar la casa antes de que nazca el bebé. Es lo que se conoce como síndrome del nido. Tu temperatura corporal ha aumentado, estás siempre sudando y con mucho calor. En invierno podrás llevar ropa de verano o entretiempo.
Algunos ejemplos son los calambres (que suelen ser similares a los de la menstruación), la presión en la zona lumbar, la diarrea y el aumento del flujo vaginal. Consulta médico inmediatamente si notas alguna señal de parto prematuro.
Si quieres tener un parto vaginal, es un buen momento para empezar a pensar en las posiciones que te gustaría probar durante el parto. Para algunas solo necesitas una silla o un taburete, mientras que otras requieren una pelota de parto o piscina. Pregúntale al médico qué puedes utilizar y si es necesario reservarlo con antelación. Tómate un tiempo para pensar en las opciones que prefieres. No pasa nada si cambias de opinión una vez que llegues al hospital o la clínica de maternidad, incluso si ya ha comenzado el parto. La clave es saber cuáles son tus opciones.
Queda poco para que nazca el bebé, así que te recomendamos regalarte un tiempo para ti. Aprovecha esta oportunidad para hacer cosas que te sienten bien, como tener una cita especial con tu pareja o ponerte al día con tus amigos.
Si aún no lo has hecho, busca un pediatra para el bebé. Pide consejo al médico o la matrona sobre cómo encontrar el adecuado. Otros padres de la zona también pueden recomendarte uno.
Qué comer y qué no
Hay una razón por la que los Omega-3 son llamados "ácidos grasos esenciales" y es muy obvia: son esenciales. Nuestro cuerpo no puede sintetizarlos. Participan en la estructura de las membranas celulares y, en particular, del cerebro. Actúan en la regulación del flujo de información entre las células, especialmente las neuronas, y son imprescindibles para una función inmune normal.
Todos los Omega-3 que comes pasan al cuerpo de tu bebé a través de la circulación fetoplacentaria. Encontrarás estos ácidos grasos "mágicos" en los aceites de linaza y canola, las nueces y el aceite de nuez, el germen de trigo y los pescados grasos como el salmón, las sardinas, el fletán y la caballa.
Acuérdate de ellos cuando aliñes tu ensalada y trata de comer algunas porciones de pescado graso a la semana (pero elige pescados pequeños, como sardinas, caballas y arenques, para evitar el riesgo de contaminación de mercurio).
Ahora tu dieta debe aportarte unas 2.750 calorías diarias. También deberías aumentar las cantidades de calcio. Durante el tercer trimestre, el bebé retiene unos 200-250 mg. de calcio al día, ya que es entonces cuando tiene lugar el máximo crecimiento y desarrollo óseo.
Tu bebé ocupa una gran parte de tu organismo. Tu sistema digestivo se encuentra bastante comprimido. Por eso ahora más que nunca necesitas realizar entre cinco y seis comidas pequeñas al día en lugar de tres abundantes.
Consejos para embarazadas
A medida que el embarazo prosigue, algunas mujeres se preguntan si serán capaces de dar el pecho. Debes saber que amamantar a un bebé es la cosa más natural del mundo. Tu hijo ya sabe exactamente qué hacer, porque ya ha practicado la succión en el útero. Y si alguna vez tienes dificultades para conseguir que mame, hay muchas ayudas que te pueden servir.
La leche materna es lo mejor que puedes darle a tu hijo; es un verdadero milagro de la naturaleza. A partir de la segunda semana aproximadamente, los bebés comienzan a engordar alrededor de 30 g al día tomando solo leche materna. Además, tu leche se ajustará automáticamente a las necesidades del bebé. Al comienzo de la toma, la leche es fluida y acuosa con el fin de calmar la sed del bebé. Después se vuelve más espesa y más rica, para saciar su hambre. Si tu hijo desarrolla un apetito mayor, tu cuerpo se ajustará al cabo de dos días y producirá más leche. ¡Increíble!
Sin embargo, si no puedes amamantar a tu bebé por razones médicas, no hay necesidad de preocuparse. La leche en polvo para bebés puede suministrar a tu bebé los nutrientes adecuados.
¿Has oído hablar del Streptococo agalactiae? Se trata de un germen que puede estar en la fauna vaginal de la madre y no causar ningún problema, pero si está presente durante el parto puede llevar a que el bebé sufra una infección general que puede resultar muy peligrosa. Por ello se realiza entre la semana 35 y la 37 de embarazo a todas las madres un cultivo vaginal a través de muestras tomadas en la vagina y el ano.
Si la embarazada es portadora de este germen, se le administrarán antibióticos que eviten que pase de la madre al bebé. Otro consejo es recibir la vacuna contra la gripe durante esta etapa del embarazo.
Estar embarazada no te impide hacer ejercicio físico, salvo contraindicación médica por alguna complicación específica y personal. Un ejercicio que no debe faltar y es fácil de realizar es caminar diariamente entre 30 y 60 minutos. Con paso normal e intentando compaginar la coordinación con la respiración, que siempre será, tomando el aire por la nariz y soltando por la boca. Esto ya te puede servir de entrenamiento previo para cuando llegue el momento de aprender las respiraciones del parto. Hacer ejercicio es beneficioso para la circulación, equilibrará los niveles de tensión arterial y sobre todo, te ayudará a sentirte bien. No olvides que parte de ese momento es un trabajo de mucho esfuerzo corporal.
Al moverse, frota su piel contra la pared uterina, a la que está pegado. Así se prepara para la presión de las contracciones del parto. Tu pequeño ya es un bebé apretadito y pesado.
Ahora tu dieta debe aportarte unas 2.750 calorías diarias. También deberías aumentar las cantidades de calcio. Durante el tercer trimestre, el bebé retiene unos 200-250 mg. de calcio al día, ya que es entonces cuando tiene lugar el máximo crecimiento y desarrollo óseo.
Tu bebé ocupa una gran parte de tu organismo. Tu sistema digestivo se encuentra bastante comprimido. Por eso ahora más que nunca necesitas realizar entre cinco y seis comidas pequeñas al día en lugar de tres abundantes.
Durante el embarazo, tus sueños con frecuencia son más extraños que de costumbre. Estos sueños realistas reflejan tus pensamientos y sensaciones sobre el embarazo. Tus emociones pueden variar desde la ansiedad a la emoción sobre los cambios que se producen en tu organismo y tu vida.
En esta etapa del embarazo, es posible que empieces a producir calostro. Es la primera leche con la que alimentarás a tu bebé cuando nazca y tiene una cantidad extremadamente alta de nutrientes.
A medida que el pecho cambia de tamaño durante el embarazo, éste puede ser un buen momento para comprobar que tus sujetadores todavía son adecuados. Muchas tiendas minoristas ofrecen un servicio de ajuste gratuito. Un buen sostén de maternidad debe tener tiras anchas y ofrecer un buen soporte. Procura evitar los sostenes con alambre en la parte inferior, ya que no son muy adecuados para el tejido delicado del pecho.
Esta semana marca el inicio de un período de rápido aumento de peso. Tu bebé aumentará de manera asombrosa entre 226 y 340 gramos por semana desde este momento y hasta el parto. A medida que crece, se reduce el volumen de líquido amniótico en el útero.
Sigue comiendo bien a modo de preparación para el parto.
