Raúl Morodo Leoncio, nacido en Ferrol, La Coruña, en 1935, es una figura destacada en la historia reciente de España. Jurista y catedrático, su vida ha estado marcada por su carrera política y diplomática, así como por las investigaciones judiciales que involucran a su familia.
El exdiplomático ha admitido un delito de fraude fiscal y ha aceptado una pena de 10 meses de cárcel. El exdiplomático, que ha pactado con la Fiscalía para evitar su entrada en prisión, ha reconocido que participó en una trama societaria para no declarar a Hacienda los beneficios que su hijo Alejo obtuvo por prestar “servicios de asesoramiento legal y consultoría internacional” a, entre otros, la empresa pública venezolana Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Alejo Morodo, que también ha confesado tras sumarse al acuerdo con el ministerio público, desarrolló estos trabajos después de que su padre dejara el cargo en el país americano, que ejerció con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
“Sí, me conformo con los hechos [imputados]”, ha expuesto Alejo Morodo al tribunal, quien obtuvo 6,6 millones de euros de ganancias por sus trabajos para PDVSA, según la tesis que la Fiscalía puso sobre la mesa. Ana Catalina Varandas no ha pactado con la acusación.
Audiencia Nacional de España
Carrera Política y Diplomática
En los años de la Transición, el gallego Morodo aparecía un día tras otro en la prensa. Licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca (1958), su figura política creció a la sombra de Enrique Tierno Galván.
Con él estuvo encerrado en Carabanchel por combatir la dictadura franquista. Con él fundó el Partido Socialista Popular. Con él se convirtió en diputado de las primeras Cortes democráticas (1979-1979). Y con él redactó incluso el preámbulo de la Constitución de 1978.
La vida como «embajador político» (no de carrera) del jurista y catedrático Raúl Morodo en Caracas empezó en 2004 cuando el socialista Rodríguez Zapatero acababa de ganar las elecciones. Se cuenta que su nombramiento fue un deseo de su amigo José Bono, aunque el entonces ministro de Defensa no lo reconoce en sus memorias.
Lo que quizá era difícil de imaginar entonces era que las relaciones se estrecharían tanto. Tanto que la oposición a Chávez en Venezuela y la oposición a Zapatero en España acabarían calificando a Morodo de agente chavista sin ambages.
Con la única excepción del representante cubano, Morodo era el único diplomático en Caracas que tenía un «teléfono rojo de red interministerial» para hablar directamente con el comandante y otros altos cargos del régimen.
La amistad con Chávez, según Bocaranda, se forjó aquel primer verano de 2004, cuando el presidente le llevó por sorpresa a un viaje hasta La Habana para que conociera a Fidel Castro. En aquella aeronave iba también Rafael Ramírez, todopoderoso ministro de Energía y presidente de la petrolera PDVSA, la gallina de los huevos de oro de la entonces rica Venezuela. Una figura, como se verá, clave en esta historia.
Así, Morodo fue quien urdió el acuerdo que se convertiría en uno de los grandes escándalos de la política exterior española: la venta de 12 aviones y ocho fragatas a Venezuela. EEUU acabaría vetando esa venta -que tenía tecnología aeroespacial de procedencia norteamericana- por considerar que con ese armamento Chávez podía desestabilizar la región.
Los partidos opositores a Chávez llegaron a denunciar las injerencias de Morodo en la política interna del país, como, por ejemplo, sus presiones para que la Internacional Socialista aceptara al partido chavista. Pero Zapatero y el ministro Miguel Ángel Moratinos le defendieron a capa y espada.
Justicia española rastrea el destino final de millonarios pagos del chavismo a Raúl Morodo
Investigación por Corrupción y Blanqueo de Capitales
El escrito de acusación inicial de la Fiscalía, que no entraba en la legalidad del origen los fondos y pedía tres años y medio de cárcel para el exdiplomático, sostenía que Morodo y sus familiares idearon una trama para defraudar a Hacienda entre 2011 y 2017.
Según las pesquisas de la Audiencia Nacional, Alejo Morodo se dedicaba a la supuesta prestación de servicios de asesoramiento legal; pero, “consciente de que la debida tributación de las rentas que obtenía en el desarrollo de esa actividad por el IRPF le supondría un considerable desembolso”, decidió crear una red de tres sociedades interpuestas para evitar los pagos al fisco.
De esta manera, según el juez instructor, el hijo del diplomático tributó las rentas a través del Impuesto de Sociedades, cuya carga impositiva era menor.
Según la documentación que obra en poder de los investigadores, un año después de que Zapatero le relevara de su puesto de embajador, una maraña de contratos ficticios echó a andar. El primer contrato lo oficializaron el 18 de agosto de 2008 la petrolera PDVSA y Aequitas Abogados Consultores Asociados SL, el despacho madrileño de Alejo Morodo, el hijo del ex embajador.
Según la Policía, Raúl Morodo, su hijo y dos socios venezolanos se apropiaron de más de 35 millones de euros de la compañía y los introdujeron en España a través de cuentas bancarias ubicadas en Suiza y Panamá. De ese botín, a los Morodo les serían imputables al menos 4 millones.
La fórmula: contratos de supuesta asesoría «carentes de toda justificación». Además, los cuatro habrían usado a sus esposas para blanquear el dinero. A la mujer de Raúl Morodo, Cristina Cañeque de Sola, sin ocupación profesional, Anticorrupción le ha encontrado tres cuentas en Suiza con 6,4 millones de euros.
Detalles del Juicio
El juicio contra Raúl Morodo, su hijo Alejo y su nuera Ana Catarina Varandas ha comenzado este lunes en la Audiencia Nacional. Durante la primera sesión, las partes han anunciado que padre e hijo han cerrado un pacto con la Fiscalía.
El exdiplomático ha admitido un delito fiscal, por el que acepta 10 meses de prisión; y su vástago, dos delitos contra la Hacienda Pública, que se traducen en un castigo de 24 meses de cárcel.
La Audiencia Nacional ha condenado al embajador español en Venezuela durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, Raúl Morodo, a 10 meses de cárcel por un delito contra la Hacienda Pública. La sentencia, a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, precisa que Morodo incurrió en un delito fiscal durante el ejercicio de 2014. Por este, se le impone una multa de 88.355 euros.
“¿Se declara culpable de estos delitos y se conforma a cumplir las penas señaladas?”, le preguntó el presidente del tribunal, el magistrado Alfonso Guevara, al diplomático.
En su declaración en el juicio, Varandas dio detalles sobre el dinero que recibió por parte de sus padres, y que fueron una serie de “ayudas económicas” después de que decidiera hacer un “parón” en su carrera profesional para estar “al cuidado” de sus hijas.
Legado y Controversias
La implicación de Raúl Morodo en este turbio asunto ha sorprendido mucho a sus viejos amigos. «Siempre pensé que era honrado, ético», cuenta uno de ellos. Su pasado le había dibujado siempre como a un hombre ejemplar.
Con Suárez como presidente fue embajador en Misión Extraordinaria para Asuntos Africanos. Con Felipe González, representante permanente ante la Unesco en París. El socialista le nombró también embajador en Portugal, y José María Aznar le mantuvo en el puesto.
Además, sus honores son abultados también en el ámbito académico. Catedrático de Derecho Político y Constitucional y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, ha publicado decenas de libros, entre ellos el primer tomo de sus memorias (Atando cabos: memorias de un conspirador moderado, Taurus, 2001) y un extenso estudio sobre Fernando Pessoa.
