¿Quién Inventó el Test de Embarazo? Una Historia Fascinante

Los retrasos menstruales suscitan todo tipo de emociones. En la mayoría de los casos tendremos cerca una farmacia dónde comprar una prueba de embarazo y salir de dudas. Actualmente las pruebas de embarazo se encuentran disponibles en todas las farmacias. No obstante, se trata de un invento bastante reciente ¿Cómo sabían antaño si una mujer estaba embarazada?

La respuesta podría estar relacionada con la desaparición de millones de anfibios. Sin embargo, no es hasta la década de los setenta cuando se empieza a utilizar este sistema fuera de los laboratorios ¿Cómo podían saber, años atrás, si una mujer estaba encinta? Los métodos registrados eran de lo más diversos, algunos con base científica y otros con un carácter un poco más esotérico.

Los Primeros Métodos: Antiguo Egipto

Por increíble que parezca, la historia del test de embarazo se remonta al antiguo Egipto, en aquel entonces, las mujeres orinaban durante varios días encima de un cúmulo de semillas de trigo y cebada para ver si éstas germinaban o no, si germinaban es que estaban embarazadas y si no germinaban entonces no estaban embarazadas.

Ya en los Papiros de Lahun, unos documentos egipcios que datan de 1.800 aC. y en los que se recopilaron tratados de diversas vertientes, se describe un método para averiguar si una mujer estaba en estado ¡Incluso podían predecir el sexo del futuro bebé! Para ello, se pedía a la paciente que orinara sobre un cuenco con centeno y otro con trigo.

A lo largo de varios días, si las semillas de trigo germinaban, quería decir que estaba esperando una niña. Si lo hacían las de centeno, nacería un niño. Por el contrario, si ninguna germinaba, la mujer no estaba embarazada. Cabe destacar que en ningún caso se especifica qué ocurría si germinaban ambos cuencos.

Es lo que se conocen como los Papiros Carlsberg, en los que se detalla casi de manera idéntica el test de embarazo al que se somete Fanning en la obra de ficción y al que se han sometido muchas mujeres a lo largo de la historia. Probablemente, la más antigua de la historia de la humanidad, de origen egipcio.

La Evolución de las Pruebas de Embarazo: Desde los Antiguos Métodos Egipcios hasta los Tests Caseros

Papiro de Ebers, uno de los documentos antiguos que describen métodos de diagnóstico.

“Cuando escuchas sobre la historia de la ciencia, la atención se centra a menudo en el material griego y romano, pero tenemos material egipcio que se remonta mucho más atrás", explicó la egiptóloga Kim Ryholt, directora de la Colección de Papiros Carlsberg de la Universidad de Copenhague. "Uno de nuestros textos médicos fue escrito hace 3.500 años cuando no había material escrito en el continente europeo”.

Así, el método consistía en lo siguiente: la mujer sospechosa de estar embarazada debía orinar en 2 recipientes, uno con cebada y otro con trigo. Más tarde, los responsables de verificar la prueba tenían que observar si alguno de los cereales germinaba. De esta forma, se atrevían a determinar hasta el sexo del bebé. Si germinaba el trigo, sería niña; si la cebada, niño. En caso de que ninguno lo hiciera, no estaba embarazada.

En 1963 se replicó en un laboratorio la prueba de embarazo utilizada por los egipcios. Sorprendentemente, vieron que en el 70% de los casos las semillas de trigo y cebada que pusieron en contacto con orín de mujer embarazada, germinaron. Por el contrario, las semillas que pusieron en contacto con orín masculino y de mujeres no embarazadas no germinaron. Aunque el motivo no es muy claro, podría ser que la elevada concentración de hormona hCG favoreciese el crecimiento de las plantas.

Otros Métodos Antiguos

Otro test de embarazo curioso fue empleado en la antigua Grecia, pero nada recomendable en la actualidad. La mujer tenía que introducirse una cebolla en la vagina durante una noche. A la mañana siguiente, si el aliento desprendía el olor de la cebolla, se decía que no estaba embarazada.

El Avance del Siglo XX: De Animales a la Química

Todo eso, sin embargo, cambió durante el siglo XX, a expensas de animalitos que fueron sujetos de laboratorio. Pero la respuesta científica a esta interrogante milenaria tardo unos cuantos siglos en llegar. Corría el siglo XX, concretamente el año 1927 cuando Ascheim y Tzondek descubrieron la presencia de la hormona Gonadotropina Coriónica Humana (HCG) en la sangre y en la orina de la mujer embarazada lo que permitió probar con animales diferentes test biológicos.

En este caso hay que remontarse a 1928, cuando los ginecólogos Bernhard Zondek y Selmar Aschheim descubrieron que si inyectaban la orina de una mujer embarazada en una hembra de ratón, su ovario aumentaba de tamaño. Más tarde, Maurice H. Friedman decidió que había llegado la hora de pasar a los conejos, por ser más eficientes en este sentido. El resultado era que los animales tenían que ser sacrificados, con el objetivo de poder observar sus ovarios.

Los animales siguieron siendo usados como método, aunque sin necesidad de ser sacrificados, cuando los genetistas Lancelot Hogben y Francis Albert Eley Crew descubrieron que podían utilizar ranas de garras africanas, en la década de 1930. Durante décadas, el mejor método para descubrir si una mujer estaba o no embarazada fue la conocida como prueba de la rana.

En 1930, el bioquímico James B. Collip descubrió la “Gonadotropina Coriónica Humana”, más conocida como hormona hCG. Se trata de una molécula orgánica, generada en gran abundancia cuando la mujer está embarazada y que se puede detectar con facilidad a las pocas semanas de gestación.

En esa misma década, en Sudáfrica, se empezó a implementar el método conocido como “prueba de la rana”. El procedimiento consistía en inyectar bajo la piel de una rana hembra adulta, en este caso la especie era Xenopus laevis, la orina de la posible embarazada. Si la muestra contenía la hormona hCG, el organismo del anfibio reaccionaría, desovando en las siguientes veinticuatro horas. A los cuarenta días, el animal podía volver a “ser utilizado” para realizar una nueva prueba.

Sin embargo, fue su discípulo Carlos Galli Manini quien, unos años más tarde, se animó a llevar a cabo el experimento: inyectaba 5 mililitros de orina en el saco linfático de sapos que, transcurridas unas horas, desarrollaban espermatozoides si el líquido inyectado contenía HCG.

Estos métodos no eran tan accesibles como las pruebas de embarazo de hoy en día. En general, lo empleaban los sanitarios para discernir entre los casos de gestación o posibles enfermedades que provocasen la interrupción de la menstruación. No obstante, era un método tan sencillo que incluso lo podían practicar en las boticas de los pueblos, los cuales no tenían fácil acceso a los hospitales.

Estos primeros ensayos permitieron la aparición en 1961 de los test de embarazo Pregnosticon y Pregnostico, aunque no fue hasta 1970, cuando se comercializa un test de embarazo que pudiera ser utilizado en casa de manera íntima y personal.

El Impacto Ambiental de la Prueba de la Rana

El método de la rana fue el más extendido hasta la década de los setenta, cuando se empezaron a comercializar las primeras pruebas de embarazo para hacer en casa. Hasta entonces, a nadie se le hacía extraño escuchar el suave croar de las ranas en la trastienda de la farmacia.

Pero, con la aparición de estos nuevos test, llegaron los problemas. Todas aquellas ranas, importadas desde África, fueron puestas en libertad. Podría parecer una buena noticia para los anfibios, pero las consecuencias fueron catastróficas. Al hacerlo sin ningún tipo de previsión, se introdujo una especie foránea de forma unánime en todos los continentes, con las consecuencias que ello implicó para el ecosistema. La especie liberada era portadora de un hongo, completamente inocuo para ella, pero que provoca una enfermedad mortal en el resto de los anfibios: la quitridiomicosis.

Actualmente, un tercio de las especies de ranas y sapos se han extinguido o están en peligro de extinción y, gran parte de este descenso de población, es debido a la proliferación descontrolada de esta enfermedad.

Ciclo de vida de la Quitridiomicosis y su impacto en anfibios.

La Revolución de las Pruebas Caseras

Sin embargo, la gran solución y la liberación de animales de pruebas llegaría en los años 60. La ciencia inventó el test que se conoce en la actualidad, mediante la detección de la hormona del embarazo -también conocida como hormona gonadotropina coriónica humana o hCG- en la orina.

Con el lema “Hágalo usted misma”, se vende por primera vez en cinco países europeos el test de embarazo con la marca Predictor. Las oficinas de farmacia españolas empiezan a dispensar este productos en 1974, a partir de este momento se han sucedido diferentes presentaciones, hasta llegar a Predictor Fertility ella&él, el único test de autodiagnóstico para detectar el estado de fertilidad de ambos miembros de la pareja con una fiabilidad próxima al 100 por cien.

La primera prueba casera de embarazo salió a la venta en 1977 (apenas cuatro años después del caso Roe contra Wade) gracias a una diseñadora gráfica de 26 años llamada Margaret Crane. Crane trabajaba en la farmacéutica Organon y se encargaba de diseñar envases para barras y bálsamos labiales. Crane vio que las pruebas eran lo suficientemente sencillas como para realizarse en casa y creó el primer kit que se convirtió en la primera prueba de embarazo casera. El kit de Crane se llamaba Predictor y salió a la venta en 1977. El kit incluía un contenedor de agua purificada, un gotero, glóbulos rojos de oveja y un espejo inclinado.

La prueba de embarazo en casa fue in invento revolucionario. Por primera vez, las mujeres solteras podían saber si estaban embarazadas desde la comodidad y la seguridad de sus hogares sin arriesgarse a la humillación y la condescendencia por parte los médicos.

En 1988 salió a la venta la primera prueba de embarazo que consistía en hacer pipí sobre un palito de plástico. La prueba pequeña y pulida que conocemos, amamos y bañamos de orina fue creada por Unilever. Esta prueba en forma de varita llamada Clearblue Easy fue la primera que recolectaba la orina en uno de sus extremos, una característica diseñada para evitar manchar todo de pipí al realizar la prueba (aunque estoy segura de que los diseñadores podrían mejorar esta parte). Años después, en 1990, al diseñador Marcel Wanders se le ocurrió que la prueba de embarazo de la empresa Organon se podía guardar como recuerdito.

Quince años después seguimos utilizando la prueba en forma de varita. En todos los modelos populares aparecen líneas azules o rosas después de uno o dos minutos de bañar la varita. A diferencia de la mayoría de los dispositivos médicos, de cierta forma, la prueba de embarazo ha sido la misma a lo largo de los siglos.

Desde su humilde inicio hace más de un milenio, la prueba de embarazo se ha vuelto una herramienta política muy poderosa y un símbolo relevante de la liberación de las mujeres, casi tanto como la píldora anticonceptiva.

Los test de embarazo caseros o los análisis de sangre para confirmar la gestación son hoy una realidad cotidiana. Para llegar a las actuales tiras reactivas han pasado siglos de sabiduría popular, pero sobre todo de investigación científica.

Método Época Descripción Fiabilidad
Trigo y Cebada Antiguo Egipto Orinar sobre semillas y observar la germinación. 70% (en estudios modernos)
Cebolla Vaginal Antigua Grecia Introducir cebolla en la vagina y oler el aliento al día siguiente. Desconocida (no recomendable)
Prueba A-Z (Ratones) 1920s Inyectar orina en ratones y observar el desarrollo de los ovarios. Alta
Prueba de la Rana 1930s-1970s Inyectar orina en ranas y observar la ovulación. 95%
Pruebas Caseras Modernas 1970s-Presente Detectar la hormona hCG en la orina. Alta

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