¿Qué vieron los niños de Fátima? Información Detallada

En Fátima, Portugal, en 1917, tres niños pastores afirmaron haber visto apariciones de la Virgen María. Estos niños fueron Lucía dos Santos y sus primos Francisco y Jacinta Marto. Sus testimonios y las revelaciones que compartieron han tenido un profundo impacto en la espiritualidad católica y en el mundo.

Lucía, Francisco y Jacinta, los tres pastorcitos de Fátima

¿Quiénes fueron Lucía, Francisco y Jacinta?

Los tres videntes de Fátima, conocidos popularmente como los tres pastorcitos, fueron Lucía dos Santos y sus primos Francisco y Jacinta Marto. Los tres eran niños, y provenían de familias campesinas pobres y católicas. Ninguno de los tres sabía leer o escribir. Todos vieron a la Virgen durante las apariciones, pero sólo Lucía pudo hablar con ella. Jacinta sólo escuchaba las conversaciones entre su prima y Nuestra Señora, mientras que Francisco tan sólo oía a Lucía.

  • Lucía dos Santos: Era la mayor de los tres y la que más protagonismo tuvo en las apariciones. Tenía 10 años cuando comenzaron y falleció en 2005 cuando tenía 97 años, cumpliendo el encargo que le había dado la Virgen de hacer “conocer y amar” a la Virgen. Actualmente en proceso de beatificación, Lucía dos Santos siguió viviendo en Fátima hasta cuatro años después de las apariciones. En 1925 decidió ingresar en la vida religiosa en la Congregación de las Hermanas Doroteas y en 1946 regresó a Portugal para entrar en el Carmelo de Coímbra..
  • Francisco Marto: Nació en 1908 y tenía 9 años en el momento de las apariciones. En una de las apariciones la Virgen dijo sobre él que tenía que rezar muchos rosarios para ir al cielo. Tras ellas, este pastorcito se convirtió en un alma contemplativa volcada en la oración y en la reparación. Murió el 4 de abril de 1919, fue beatificado en el año 2000 por San Juan Pablo II y canonizado por Francisco en el 2017, en el centenario de las apariciones.
  • Jacinta Marto: Era la más pequeña de los tres pastorcitos. Tenía tan sólo siete años cuando se produjo el encuentro con la Virgen. Aterrada por una de las visiones del infierno que les enseñó Nuestra Señora, desde entonces su único afán era salvar tantas almas como pudiese. Murió el 20 de febrero de 1920 a los 10 años de edad. El cuerpo de Jacinta reposa en el interior de la basílica de Fátima, junto al de los otros dos videntes.

¿Cómo fueron las apariciones?

Las apariciones de la Virgen en Fátima vinieron precedidas por el encuentro del Ángel con los tres pastorcitos. La primera aparición angélica se produjo en la primavera de 1916.

Sor Lucía recogía así aquel momento: “Al llegar junto a nosotros, nos dijo: ¡No temáis! Soy el Ángel de la Paz, y arrodillándose en la tierra, bajó la frente hasta el suelo, diciéndonos: Rezad conmigo, Dios mío, yo creo y espero en Vos, os adoro y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no os adoran, no esperan en Vos, ni os aman”.

Los niños aprendieron esta oración y la repitieron tres veces. Entonces el Ángel les confirmó que “los Corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras súplicas”. Hasta en dos ocasiones más el Ángel se apareció en los siguientes meses. En una les pidió insistentemente que rezaran y que ofrecieran sacrificios y oraciones. Y la última tuvo un marcado cariz eucarístico, pues apareció portando un cáliz y sobre él una hostia.

Fue ya el 13 de mayo de 1917 cuando se produjo la primera de las seis apariciones de la Virgen. Fue en Cova da Iría. Aquí María les lanzó una pregunta a Lucía, Francisco y Jacinta: “¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quiera enviaros como reparación de los pecados con que es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?”. Ellos respondieron que sí, a lo que la Virgen les dijo: “Tendréis que sufrir mucho, pero la gracia de Dios os fortalecerá”. Además les hizo otra petición importante: “Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz el mundo y el fin de la guerra”.

Las apariciones tuvieron lugar el día 13 de cada mes, desde mayo hasta octubre, excepto en agosto, cuando ocurrió el día 19.

  • 13 de mayo de 1917: Primera aparición en Cova da Iría. La Virgen les pidió rezar el Rosario todos los días para alcanzar la paz en el mundo y el fin de la guerra.
  • 13 de junio de 1917: La Virgen dijo que Jesús quería "establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón".
  • 13 de julio de 1917: La Virgen dio un mensaje secreto a Lucía, dividido en tres partes.
  • 19 de agosto de 1917: Los niños no pudieron acudir a Cova da Iría porque los encerraron en un calabozo. La Virgen se les apareció y les dijo: “Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores".
  • 13 de septiembre de 1917: La Virgen insistió en rezar el Rosario para alcanzar el fin de la guerra.
  • 13 de octubre de 1917: Se produjo el "Milagro del Sol" ante más de 70.000 personas.

El Mensaje de la Virgen en Fátima

En las apariciones de Fátima hay varios mensajes importantes y en los que la Virgen insistió: el rezo diario del Rosario, la llamada a la conversión, el ofrecimiento para la reparación de los pecados y la importancia del Inmaculado Corazón de María.

En primer lugar, hubo un aspecto que la Virgen reiteró una y otra vez: urgió a los creyentes a rezar el Rosario, y además todos los días. De hecho, en Cova da Iría se presenta como la “Señora del Rosario”.

En su encuentro con los pastorcitos, Nuestra Señora pedía insistentemente el rezo del Rosario “para alcanzar la paz para el mundo y el fin de la guerra”, pero también para interceder por “todas las almas, especialmente las más necesitadas”.

Otro de los elementos importantes de las apariciones en Fátima es el Corazón Inmaculado de María que la propia Virgen mostró a los tres videntes. “Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios”, dijo. En otra ocasión pronunció otra de las frases más conocidas de estas apariciones: “Mi Corazón Inmaculado triunfará”.

Del mismo modo, otro eje central de estas apariciones es la importante llamada a la conversión y a la penitencia, así como a la reparación por los pecados. En la primera aparición la Virgen preguntó a los niños si se querían ofrecer a Dios para soportar los sufrimientos que les enviase en reparación por los pecados con los que Él es ofendido. Y en otro momento les pidió: “rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, que van muchas almas al infierno por no haber quién se sacrifique y pida por ellas”.

Los 3 secretos de Fátima: La revelación de la Virgen a los pastorcitos - Tele VID

El Secreto de Fátima

Uno de los aspectos más llamativos de estas apariciones es el conocido como “secreto de Fátima”. Hay que remontarse a la tercera de las apariciones, donde Lucía recibió un mensaje secreto que estaba dividido en tres partes. Las dos primeras partes fueron reveladas en una carta de la vidente al obispo de Leiria en 1941. La tercera, con la que tanto se ha especulado durante décadas, fue transcrita en otra carta en 1944. La Santa Sede hizo pública esta tercera parte en el año 2000.

Estas son las tres partes del secreto de Fátima, tal y como lo relataba Sor Lucía:

  1. Primera parte: “Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar debajo de la tierra. Hundidos en este fuego [estaban] los demonios y almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas con forma humana, que flotaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo para todos los lados, semejantes al caer de las chispas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaba y hacía temblar de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros. Esta visión duró un momento, y gracias a nuestra buena Madre del Cielo, que antes (en la primera aparición) nos había prevenido con la promesa de llevarnos para el cielo. Si así no fuese, creo que habríamos muerto de susto y pavor”.
  2. Segunda parte: En seguida levantamos los ojos hacia nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza: “Visteis el infierno, para donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que digo, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar, pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando vean una noche alumbrada por una luz desconocida, sepan que es la gran señal que les da Dios de que él va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, el hambre y las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y a la comunión reparadora en los primeros sábados. Si atendieran a mis pedidos, Rusia se convertirá y tendrán paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia, los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas, por fin mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz”.
  3. Tercera parte: "Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima el Señor Obispo de Leiria y de la Santísima Madre vuestra y mía. Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él; el Ángel señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia! Y vimos en una inmensa luz qué es Dios: 'algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él' a un Obispo vestido de Blanco 'hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre'. También a otros Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque con la corteza; el Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas y medio tembloroso con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino; llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los Obispos sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones.
Representación artística de la aparición de la Virgen de Fátima a los pastorcitos.

El "Milagro del Sol"

El 13 de octubre de 1917, en Fátima, en Cova da Iria (Portugal), tuvo lugar el fenómeno que se recuerda como la “Danza del Sol” o el “Milagro del Sol Danzante”. Más de 70.000 personas se congregaron en lo que fue el “Milagro del Sol”. En la anterior aparición la Virgen ya avanzaba que “en octubre haré un milagro para que todos crean”. En este milagro el sol giró tres veces sobre sí mismo lanzando fajas de luz de variados colores en todas las direccione, pareciendo que se iba a desprender del cielo y caer sobre los presentes. 10 minutos después el sol recuperó su estado normal.

El periodista Avelino de Almeida, laicista, describió:

“Ante los ojos asombrados de la multitud, cuyo aspecto era bíblico, de pie, cabezas sin sombreros, mirando con atención el cielo, el sol tembló, hizo increíbles movimientos repentinos fuera de cualquier ley cósmica, el sol ´bailó´ según la expresión de la gente”.

Algunas teorías para explicar el fenómeno incluyen:

  • Polvo estratosférico
  • Percepción Extra Sensorial (PES)
  • Un falso sol
  • Nube de polvo
  • Alucinación en masa
  • OVNI
  • Tormenta solar
  • Presión de los demás
  • Un eclipse

El Legado de Lucía dos Santos

El testimonio de Sor Lucía ha sido fundamental para la devoción al mensaje de Fátima. Sus escritos, como las memorias que escribió extensamente sobre las apariciones de Fátima, las revelaciones de la Virgen María y su experiencia personal como testigo del mensaje divino.

Las memorias de Sor Lucía se encuentran recopiladas en cuatro volúmenes principales, escritos entre 1935 y 1941 por solicitud de sus superiores eclesiásticos. Cada uno aborda diferentes aspectos de las apariciones y de su vida personal:

  • Primera Memoria: Detalla la vida de Francisco Marto y su ejemplo de santidad infantil. También incluye una breve descripción de las apariciones.
  • Segunda Memoria: Describe la vida de Jacinta Marto, enfocándose en su profunda devoción y sacrificio. Aquí, Sor Lucía narra por primera vez las apariciones del Ángel de la Paz y las de la Virgen María.
  • Tercera Memoria: Revela los dos primeros secretos de Fátima: la visión del infierno y el llamado a la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María.
  • Cuarta Memoria: Proporciona más detalles sobre las apariciones y profundiza en el tercer secreto, aunque este último fue revelado en su totalidad por el Vaticano en el año 2000.

Proceso de Beatificación y Canonización de Sor Lucía

El proceso de beatificación de Sor Lucía dos Santos comenzó oficialmente el 13 de febrero de 2008, exactamente tres años después de su fallecimiento. Este inicio anticipado fue autorizado por el Papa Benedicto XVI, quien hizo una excepción a la regla que establece un período mínimo de cinco años antes de iniciar un proceso de canonización. La decisión reflejó el profundo impacto espiritual que Sor Lucía tuvo en la Iglesia y en los fieles de todo el mundo.

La fase diocesana del proceso se llevó a cabo en la diócesis de Coimbra, Portugal. Durante este período, se recopilaron testimonios de personas que conocieron a Sor Lucía, así como documentos relacionados con su vida y obra. Entre estos documentos destacan sus cartas, diarios, y sus memorias, que ofrecen una visión única de su espiritualidad y fidelidad al mensaje de Fátima.

En 2017, el Cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, anunció que la documentación recopilada en Coimbra había sido enviada a Roma para su revisión. Esta etapa, conocida como la «Positio,» incluye una síntesis detallada de su vida, virtudes y fama de santidad, que será evaluada por teólogos y cardenales antes de que se pueda proceder a su beatificación.

Un paso crucial en el proceso es la confirmación de un milagro atribuido a la intercesión de Sor Lucía. Este milagro debe ser cuidadosamente investigado y aprobado por la Congregación para las Causas de los Santos. Aunque se han reportado muchas gracias y favores atribuidos a su intercesión, el Vaticano requiere evidencia clara y científica para validar un milagro como auténtico.

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