La leche materna es considerada la mejor opción alimenticia para los recién nacidos, gracias a su composición única y a los múltiples beneficios que ofrece tanto para el bebé como para la madre. Dada la trascendencia de la alimentación para el óptimo desarrollo físico e intelectual, la leche materna se considera la mejor opción alimenticia.
Componentes Biológicamente Activos de la Leche Materna
Nuevos estudios realizados en las últimas décadas sugieren que la leche materna modula la función y la integridad del tracto gastrointestinal durante el tiempo de lactancia y la infancia. Una gran parte de estas acciones depende de compuestos que forman parte de la fracción nitrogenada no proteica, que en la leche materna supone un 18-30% del nitrógeno total, mientras que en la leche de vaca (con la que se elaboran las fórmulas infantiles) sólo constituye un 5 % del total.
Existen cinco categorías principales para clasificar los agentes biológicamente activos presentes en la leche humana, que podrían modular el crecimiento in vivo, el desarrollo y la función del tracto gastrointestinal:
- Proteínas, péptidos y aminoácidos
- Nucleótidos
- Hormonas
- Factores de crecimiento
- Agentes antiinflamatorios e inmunomoduladores
Estos agentes bioactivos ejercen su acción sobre determinados tejidos diana:
- El epitelio intestinal, modulando la absorción de nutrientes, la permeabilidad de la mucosa, la proliferación celular, la composición de la microbiota intestinal, la inducción de moléculas de superficie y la regulación de la producción de citoquinas.
- El sistema nervioso entérico.
- El sistema inmune de la mucosa.
Proteínas, Péptidos y Aminoácidos
Dentro de la fracción proteica de la leche destacan por su efecto bioactivo las proteínas del suero, no sólo por la liberación de péptidos con actividad biológica sino por otros efectos generales como la inmunoestimulación directa. Muchas de las actividades biológicas, conocidas o posibles, de determinadas proteínas séricas están relacionadas con funciones del sistema inmune o digestivo. Así, las proteínas del suero parecen potenciar la respuesta inmune, tanto humoral como celular.
La posible acción inmunomoduladora parece estar relacionada también por el aumento en la concentración de glutatión mediada por las proteínas del suero, ya que la presencia de glutatión es necesaria para la actividad y proliferación linfocitaria. Por otro lado, leches con altos niveles de inmunoglobulinas, como la leche materna, parecen tener cierto carácter protector y terapéutico frente a la infección por rotavirus en niños.
También han aparecido determinados estudios que apuntan a que la leche materna podría tener un efecto tolerogénico, ya que parece disminuir la aloreactividad de los linfocitos T del niño contra los leucocitos de la madre. Este efecto es importante ya que las madres pueden aportar linfocitos inmunorreactivos a sus recién nacidos lactantes, lo que va a influir sobre el desarrollo de la inmunocompetencia neonatal.
Además, en la fracción soluble de las proteínas de la leche también están presentes enzimas que catalizan la destrucción de mediadores de la inflamación y citoquinas antiinflamatorias.
Lactoferrina
Uno de los componentes más importantes de las proteínas de la leche materna es la lactoferrina, constituyendo alrededor de un 10-15% de las mismas. Esta proteína favorece la absorción del hierro, tiene actividad antimicrobiana, antiviral y antiinflamatoria; es un factor de crecimiento y proliferación de la mucosa intestinal, y favorece la incorporación de la timidina en el ADN. Además, es inmunomodulante y anticarcinogénica.
La actividad antimicrobiana de la lactoferrina se ejerce sobre un amplio espectro de patógenos, incluidos hongos, bacterias y virus. La función bacteriostática se debe a la capacidad de la lactoferrina para ligar iones Fe, ya que la molécula se encuentra principalmente como apolactoferrina (forma libre de hierro) en las secreciones y tiene la capacidad de secuestrar este metal en los sitios de infección. De esta manera priva de un nutriente esencial a las bacterias inhibiendo su crecimiento.
La capacidad bactericida de la lactoferrina se atribuye a la interacción directa de la molécula o parte de ella, con las superficies bacterianas, lo que produce un aumento en la permeabilidad de la membrana y la liberación del contenido citoplasmático. En el caso de virus, la lactoferrina ejerce su acción por competencia, impidiendo su internalización en la célula eucariota.
Péptidos Bioactivos
No sólo las proteínas de la leche en su forma activa presentan efectos beneficiosos para el lactante. Muchos péptidos liberados durante la digestión enzimática de proteínas actúan positivamente a muchos niveles. En el lactante, la permeabilidad de la mucosa intestinal es mayor que en el adulto siendo a la vez mayor la resistencia de estos péptidos a la acción proteolítica por lo que pueden atravesar la barrera intestinal y alcanzar la circulación sistémica.
Dentro de los efectos que pueden tener en el organismo, los péptidos bioactivos podrían alterar el metabolismo celular y actuar como vasorreguladores, factores de crecimiento, inductores hormonales y neurotransmisores. La proteína sérica predominante en la leche humana es la a-lactoalbúmina, siendo su concentración en la leche madura de unos 2.44 g/L. Es una subunidad reguladora de la enzima lactosa sintetasa, que en el organismo materno es una enzima crítica para el control de la lactación y la secreción de leche.
A parte de ser una buena fuente de aminoácidos esenciales como el triptófano y la cisteina, presenta actividad prebiótica sobre Bifidobacterium y, una vez que se digiere a nivel intestinal libera péptidos con actividad antimicrobiana, inmunomoduladora y opiode. De entre todos los péptidos presentes en la leche materna destacan aquellos con actividad opiácea, que ejercen su acción sobre el sistema digestivo.
Estos péptidos tienen en común una carga negativa en el grupo fenólico del residuo de tirosina y la presencia de otro aminoácido aromático en la tercera o cuarta posición, lo que va a favorecer la fijación del péptido al receptor opiáceo. Estos péptidos se unen a sus receptores en el lumen intestinal, ejerciendo un efecto local sin necesidad de absorción sistémica, reduciendo el reflejo peristáltico mediante reducción de la respuesta refleja; de manera que actúan como moduladores exógenos de la motilidad gastrointestinal, de la permeabilidad intestinal y de la liberación de hormonas intestinales.
Así, se ha visto que las β-casomorfinas, procedentes de la caseína, son capaces de reducir la secreción gástrica y la motilidad intestinal, lo que va a favorecer la digestión del lactante. Además, este tipo de actividad ha despertado un gran interés por su posible papel beneficioso en el tratamiento de la diarrea.
Por otro lado, debido a la mayor permeabilidad de la mucosa intestinal del lactante, estos péptidos podrían alcanzar la circulación sistémica y llegar al cerebro donde van a afectar al comportamiento emocional, van a producir un efecto sedante y van a regular la ingesta.
Estos efectos se ven reforzados con la presencia, en la leche materna, de neuropéptidos, entre los que destacan: la neurotensina, la sustancia P, la somatostatina y el péptido vasoactivo. Otros péptidos biactivos procedentes de las proteínas de la leche presentan actividad antitrombótica, antihipertensiva e inmunomoduladora, incrementan la absorción de minerales.
Beneficios de la leche materna
Composición Inmunológica de la Leche Materna
Durante el embarazo, la madre asiste inmunológicamente al feto a través de la placenta, transmitiéndole anticuerpos que serán utilizados por el bebé en los primeros meses de vida. Precisamente, este periodo de adaptación entre el ambiente intrauterino y el exterior hace más susceptibles a los infantes a padecer enfermedades infecciosas. Después del nacimiento, el calostro y la lactancia materna seguirán suministrando al bebé los elementos protectores que necesita.
La leche materna no solamente proporciona al recién nacido una nutrición adecuada sino que también es importante en la maduración de su sistema inmunológico. Después del parto, el bebé debe desarrollar sus propios mecanismos de defensa para poder enfrentarse por sí solo a las infecciones. También ha de desarrollar su propia flora intestinal, que le ayudará a regular la acción del sistema inmunológico. La lactancia materna puede proporcionarle las herramientas necesarias para todo ello.
La leche materna es un producto biológico natural y esencial que contiene numerosos componentes inmunológicos, tanto humorales como celulares, que protegen al lactante de las infecciones. Incluye factores que proveen inmunidad específica, como linfocitos T, linfocitos B y anticuerpos, entre los cuales destacamos la IgA que es la más importante en la inmunidad de las mucosas y la principal en la lactancia materna. También encontramos en la leche materna, aunque en menor medida, anticuerpos de tipo IgG, que son de vital importancia en la respuesta inmune humoral y en la defensa tisular contra los microorganismos; anticuerpos de tipo IgM, primera inmunoglobulina que se produce luego de tener lugar una respuesta inmune; y de tipo IgE, de gran importancia en la defensa contra infecciones parasitarias.
La leche materna además contiene factores que brindan una inmunidad no específica, como la lactoferrina, que contribuye a la absorción del hierro en el intestino del niño y tiene un efecto bacteriostático mediante la privación del hierro que requieren las bacterias para su crecimiento; lisozimas, que actúan como antimicrobianos; y oligosacáridos, que impiden que las bacterias penetren en el interior de las células y lípidos.
Asimismo, está compuesta por factores prebióticos que favorecen el crecimiento de lactobacilos bífidos, es decir, de bacterias favorecedoras e inocuas que impiden el crecimiento de otros gérmenes dañinos y favorecen el desarrollo de la flora intestinal del niño.
Ventajas de la Lactancia Materna
La leche materna proporciona elementos al recién nacido como:
- Lactosa: estimula la producción de péptidos antimicrobianos (AMP).
- Inmunoglobulinas IgA: son anticuerpos que neutralizan los agentes infecciosos.
- Células inmunes: están presentes en grandes cantidades en el calostro, especialmente macrófagos y neutrófilos.
- Oligosacáridos: son alimentos prebióticos, que promueven el desarrollo de bacterias intestinales imprescindibles para el organismo.
La leche materna también puede transmitir a los lactantes muchas otras sustancias, como el factor de crecimiento transformante beta (TGF-β), que favorece una respuesta apropiada y equilibrada del sistema inmune.
Análisis del Contenido en Nitrógeno y Proteínas de la Leche Materna
La leche materna es un fluido que va variando tanto durante la lactancia como durante las 24h del día. Un estudio se centró en determinar el efecto del día y la noche en el contenido de nitrógeno y proteínas en leche humana de tipo: calostro, transición y madura.
Se recogieron muestras de leche materna de mujeres sanas con menos de dos meses de lactancia y se dividieron en tres grupos: calostro (1-5 días postparto), transición (6-15 días postparto) y madura (> 15 días postparto). Se consideró período de noche al comprendido entre las 20:00-08:00 horas y período diurno al comprendido entre las 08:00-20:00 horas. El análisis de las muestras de leche materna estuvo basado en el método Kjeldahl. El contenido proteico fue calculado partiendo del nitrógeno total x 6,25.
El valor medio de nitrógeno total y contenido proteico de cada grupo fue el siguiente:
| Tipo de Leche | Nitrógeno Total (g/dL) - Nocturno | Nitrógeno Total (g/dL) - Diurno | Contenido Proteico (g/dL) - Nocturno | Contenido Proteico (g/dL) - Diurno |
|---|---|---|---|---|
| Calostro | 0,30 ± 0,06 | 0,29 ± 0,05 | 1,88 ± 0,4 | 1,81 ± 0,3 |
| Transición | 0,26 ± 0,04 | 0,25 ± 0,04 | 1,62 ± 0,3 | 1,59 ± 0,3 |
| Madura | 0,22 ± 0,05 | 0,20 ± 0,04 | 1,35 ± 0,3 | 1,26 ± 0,3 |
Aunque se observaron diferencias intergrupales de los valores de nitrógeno total y proteínas, es sólo en la población de madres con lactancia madura, donde los componentes analizados variaron significativamente entre el día y la noche.
