Llora Nena Llora: Explorando el Significado del Llanto en Bebés y Adultos

El llanto es una expresión humana fundamental, presente desde la infancia hasta la edad adulta. A menudo subestimado o malinterpretado, el llanto es una herramienta de comunicación poderosa y un indicador de nuestras emociones más profundas. En este artículo, exploraremos las diversas facetas del llanto, desde sus orígenes en la infancia hasta su significado en la adultez, ofreciendo perspectivas y consejos para comprender y abordar esta respuesta emocional.

El Llanto Emocional: Más Allá de la Tristeza

El llanto emocional es una respuesta compleja que va más allá de la simple tristeza. Tiene un efecto positivo para aquellas personas que perciben alivio o liberación de malestar o tensión después de llorar. Las lágrimas producidas durante el llanto emocional tienen una composición química diferente a otros tipos de lágrimas, ya que contienen cantidades significativas de hormonas como prolactina y corticotropina, ambas relacionadas con el estrés, y leu-encefalinas (asociadas al dolor) además de sustancias como potasio y magnesio.

Sabemos que hay una conexión entre el sistema límbico (la parte del cerebro emocional), el troncoencefálico y el sistema lagrimal. Los seres humanos lloran en el contexto de determinada emoción, pero también de una emoción o sentimiento contrario. Por ejemplo, podemos llorar tras una ruptura sentimental y también lo hacemos en nuestra boda, cuando se culmina la creación de un vínculo amoroso.

El Llanto y la Ira

La ira es un estado emocional intenso que implica una respuesta no cooperativa a una provocación, daño o amenaza percibida. Cuando se experimentan emociones cercanas a la ira, como la rabia o la impotencia se puede generar llanto por frustración, lo veremos en sujetos inmaduros o en circunstancias de injusticia muy extrema. Ahora bien, tampoco hay duda en la situación en la que personas que se han mostrado iracundas o irritables (lo que coloquialmente conoceríamos como “perder los papeles”) pueden percibir arrepentimiento, sentimiento de culpa y dolor por el daño infligido a otros… y dicho dolor moral, vergüenza o remordimiento produzca llanto.

Cuando las Lágrimas se Niegan a Fluir

Otras situaciones que explican la falta de llanto emocional pueden no tener tanta gravedad psicopatológica y son debidos a apatía y desinterés en las que se conjugan algunos rasgos de personalidad, la falta de motivación e ilusiones y la pérdida de estímulos. En definitiva, un amortiguamiento de todo, bueno y malo. En este sentido, y sin pretender una generalización, la situación que estamos viviendo de pandemia, confinamientos, percepción de indefensión e inseguridad son estresores para una forma de depresión larvada y de indiferencia afectiva (“qué poco me importa todo”).

Por último, los estereotipos culturales. Algunos de ellos basados en una realidad fisiológica o al menos estadística (los hombres lloran menos y durante menos rato que las mujeres) diferencia que se hace patente a partir de la adolescencia, según diversos estudios realizados.

El Propósito del Llanto: Comunicación y Apoyo

Los investigadores como Vingerhoets y cols. plantean que el llanto es una forma de comunicación social no verbal destinada a obtener ayuda, consuelo y apoyo de los demás. En un contexto íntimo el llanto puede ser visto con empatía y estimular el apoyo, mientras que en un contexto laboral o “racional” puede incomodar dado que no siempre se está preparado para responder al dolor ajeno. Por ello, y muy lamentablemente el llanto no siempre será “oportuno”, de la misma forma que en muchos contextos no se perciben como adecuadas las expresiones extremas de júbilo, enfado, etcétera.

Lo realmente importante es ser capaces de no sentirnos ni débiles ni culpables por manifestar el llanto, porque éste tampoco es un rasgo dicotómico de madurez o inmadurez emocional. Hay estudios que avalan la hipótesis de que quien puede llorar con facilidad tiene más apego y madurez. También entre personas sin patologías las hay que son más proclives al llanto. Todos conocemos a alguien qué ante una película, una obra de ficción, una noticia o incluso frente a una apabulladora manifestación artística derraman lágrimas sin ningún rubor. Habitualmente estas personas se sienten bien después de llorar, al conectar con sesgos de memoria y algunos estímulos, como una música evocadora, una historia entrañable o ver a otra persona llorando o sufriendo y ello estimula el propio llanto.

El Llanto en la Adolescencia

Otro momento vital en que el llanto es parcialmente inexplicable lo situaríamos en la adolescencia: la tormenta hormonal, la importancia del grupo, la vulnerabilidad a la crítica y la percepción de incomprensión por parte del mundo adulto, pueden hacer que los adolescentes sean muy proclives a llorar.

El Llanto Infantil vs. El Llanto Adulto

El llanto infantil en los bebés tiene una función de comunicación para expresar el disconfort: hambre, sed, frio, dolor, miedo, sueño. Ahora bien, ya sabemos que el ser humano conserva la capacidad de llorar durante toda su vida. No obstante, se espera que este mecanismo se module a medida que se produce el desarrollo físico, ganando independencia y también el desarrollo emocional, estableciéndose una contención. Es decir, sería extraño que un adulto llorara por hambre. Pero sí que lloramos por malestar, dolor, tristeza, alegría, sorpresa, miedo, frustración, tal como hemos ido desgranando en las preguntas anteriores. Y por otra parte, niños pequeños pueden iniciar una conducta de llanto empático ante una situación de ficción.

Existen teorías psicológicas que apuntan hacia la relación entre el llanto y la experiencia de impotencia percibida (sería entones similar al llanto infantil). Sin embargo, mi impresión es que en la niñez el llanto no es consolador en sí mismo sino un instrumento de comunicación.

Estrategias para Afrontar las Emociones y el Llanto

El primer paso es aceptarlas, nuestras emociones, aunque puedan ser poco o nada placenteras, son legítimas. Hacernos preguntas ¿por qué me siento así?, ¿puede haber otra explicación? ¿cómo ha empezado esto? A pesar de los consejos anteriores, no obsesionarse por hallar todas las respuestas de forma inmediata. Si algo nos desagrada de nosotros mismos, asumirlo, pero nunca hacer una crítica a la totalidad de cómo somos. Compartir nuestra desazón con la persona o personas adecuadas.

Casi nunca recomiendo libros de autoayuda, los buenos son manuales más densos y los populares tienen a darle vueltas a una sola idea hasta la saciedad. En el Diccionario de la Lengua Española, la perogrullada se define como «verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza decirla».

El Llanto en los Bebés: Entendiendo sus Necesidades

Cuando tienes un bebé enfadado entre tus brazos, es normal que surjan preguntas, dudas e incluso frustración. A veces llora sin consuelo, otras se tira hacia atrás o parece enfadarse por todo. Pero no es un problema de comportamiento: es una necesidad emocional que aún no sabe expresar de otro modo.

Posibles Causas de un Bebé Enfado

  • Se siente frustrado por no poder hacer algo (como alcanzar un objeto).
  • Tiene hambre, sueño o está incómodo.
  • Está sobreestimulado o necesita atención.
  • Quiere explorar, pero encuentra límites.

En lugar de pensar que el bebé se porta mal, conviene observar qué necesita. Un bebé enfadado no manipula, simplemente expresa lo que no puede comunicar con palabras.

¿Debo Preocuparme si mi Bebé se Enoja Mucho?

Es completamente normal que un bebé se enoje mucho durante su desarrollo. La intensidad de sus emociones no significa que haya algo mal, sino que está empezando a descubrir el mundo… y eso no siempre es fácil.

Qué Hacer Cuando tu Bebé se Enoja Mucho:

  • Acompáñalo con calma. Tu serenidad es clave.
  • Nómbrale lo que siente: “Estás enfadado, entiendo que querías eso.”
  • Acepta su emoción sin juzgar ni minimizarla.
  • Usa rutinas predecibles para que se sienta seguro.

Este tipo de acompañamiento le enseña que puede sentir enfado sin perder el vínculo contigo.

Ataques de Ira en Niños: Manejo con Respeto

Cuando hablamos de ataques de ira en niños pequeños, nos referimos a momentos de desborde emocional. No lo hacen por rebeldía, sino porque su sistema nervioso aún está madurando.

Cómo Actuar Ante Ataques de Ira en Niños:

  • Asegura su entorno físico (evita golpes o caídas).
  • No lo ignores ni lo castigues por llorar.
  • Permaneces cerca hasta que se calme.
  • No intentes razonar mientras dura el enfado: espera a que se regule.

Estas crisis, bien gestionadas, pueden reforzar la confianza del niño en los adultos que lo cuidan.

Mi Bebé se Tira para Atrás Cuando se Enfada: ¿Es Normal?

Sí, es una expresión corporal común cuando el bebé no encuentra otra forma de liberar su frustración. Aunque puede asustar, no es peligroso si el entorno está protegido.

Recomendaciones Cuando tu Bebé se Tira para Atrás:

  • Mantén al bebé en un espacio seguro (alfombra, colchoneta, brazos).
  • No lo sujetes con fuerza ni lo regañes.
  • Puedes abrazarlo con suavidad cuando lo permita.
  • Ayúdalo a recuperar la calma con voz suave y contacto visual.

Con el tiempo, estas reacciones se reducirán a medida que aprenda a expresarse con mayor claridad.

Mi Hijo se Enfada por Todo: Acompañamiento Efectivo

Cuando parece que tu hijo se enfada por todo, puede deberse a que aún no tiene recursos emocionales para afrontar la frustración. Afortunadamente, eso se aprende con tu ayuda.

Cómo Gestionar el Enfado Diario sin Perder la Calma:

  • Anticipa situaciones que sabes que le alteran (cambios de rutina, transiciones).
  • Refuerza lo positivo, no solo corrijas lo que no te gusta.
  • Permítele elegir cuando sea posible: sentir que decide le da autonomía.
  • Ofrece límites claros pero afectuosos: “Sé que quieres seguir jugando, pero ahora toca cenar.”

Desarrollo del Apego Seguro: Claves para una Crianza Consciente

Hablamos de apego para referirnos a esa relación especial que une a un niño con su cuidador principal. Como sabes, dependiendo de cómo evolucione dicha relación, el niño desarrollará un estilo de apego u otro: seguro, evitativo, ambivalente o desorganizado. Esto no sólo determina el bienestar de su infancia, sino que tendrá consecuencias durante toda su vida. "Lo que un niño consolida en los primeros momentos es el recurso que utilizará a lo largo de su existencia", explica Soraya Sánchez, profesora del curso «Claves para criar desde el apego seguro». De esta manera, conocer el tipo de apego que marcó tu infancia puede darte respuestas y tal vez explicar ciertos patrones que podrías repetir con tus propios hijos.

Por supuesto, mamás y papás queremos hacer lo posible para que nuestros peques desarrollen vínculos de apego seguro. Lo difícil es tener claro cómo. Es una tarea lenta, un trabajo que se completa a través de miles de pequeñas acciones. El apego seguro crece, se desarrolla y se fortalece cuando el cuidador responde a las necesidades del niño. No sólo las de tipo fisiológico, sino también las afectivas y emocionales, tan importantes o más que las primeras. Las recetas universales no existen: cada niño es diferente y tiene sus propios ritmos; y lo que uno precisa para satisfacer una necesidad puede no sentar bien a otro. Es esencial observar y conocer. Sin embargo, a modo de referencia, puede resultar útil conocer algunos hitos en el desarrollo del vínculo de apego seguro.

Los plazos que veremos a continuación son simplemente orientativos. No significa nada que un niño se desvíe semanas o incluso meses de ellos, sea para adelantarse o para experimentar retrasos.

Cómo construir un vínculo de apego seguro entre padres e hijos desde bebés hasta la adolescencia

Etapas del Desarrollo del Apego Seguro

  1. Las seis primeras semanas de vida: Es la fase de preapego. Los bebés nacen predispuestos a buscar seres humanos en su entorno. Sus instintos les hacen tener preferencia por las voces, los rostros y la temperatura humana.
  2. De las seis semanas a los tres meses de vida: En esta segunda etapa podemos observar las primeras muestras de preferencia del bebé hacia su cuidador o cuidadora principal.
  3. De los tres a los seis meses de vida: Esta es la que podríamos llamar fase de formación del apego. El bebé prefiere cada vez con mayor claridad permanecer junto a personas que conoce, desde la certeza de que van a ofrecerle cuidados y atenciones.
  4. De los seis a los dieciocho meses de vida: Entramos en una etapa de consolidación, suponiendo que el vínculo de apego seguro se haya establecido con anterioridad. La preferencia hacia la figura cuidadora principal es clarísima. El niño puede incluso mostrar rechazo hacia los extraños.
  5. Entre los doce y los dieciocho meses de vida: Esta ‘subfase’ es la última parte del período de consolidación. Hay niños que desde los doce meses ya son capaces de permanecer en calma junto a personas que no son sus figuras de referencia.
  6. Desde los dieciocho meses de vida: Es la etapa de formación de relaciones recíprocas. El niño multiplica su autonomía: camina, comienza a verbalizar lo que quiere y lo que desea, busca experimentar y explorar para satisfacer sus necesidades a nivel cognitivo...

La Hora Bruja: Entendiendo el Llanto Púrpura

La hora bruja o también conocida como llanto púrpura (PURPLE en inglés) son episodios de llanto que suelen darse en bebés recién nacidos hasta los 3 o 4 meses de edad.

  1. El sobre cansancio: puede ser porque están tan cansados/as que no saben cómo lidiar con esa falta de sueño y con esa sensación desagradable. Si este fuera el caso, la solución para poder prevenirla sería procurar que nuestro/a peque llegará descansado/a a la tarde.
  2. Saturación/estrés: aunque parezca mentira nuestros/as peques también pueden estresarse.

Qué Hacer Durante la Hora Bruja:

  • Primero y más importante no os desesperéis.
  • Intentar que se sienta seguro/a.

Preocupaciones sobre el Desarrollo Infantil: Mirada y Autismo

Recientemente vino a mi consulta una madre con su bebé de 2 meses, muy asustada y preocupada porque su hijo no le seguía con la mirada. No fue la primera, ni será la última. De hecho, es un motivo de consulta muy habitual.

Cuando son muy pequeños, 2-3 meses de edad, a las madres les surge la duda de: ¿Verá mi hijo? Tengo que decir que la ceguera congénita en los niños es excepcional.

Pero no sólo a las madres les preocupa la vista en los primeros meses, también a las abuelas. Cuando tuve a mi primer hijo mi madre se obsesionó durante unos días y me “martilleaba” a todas horas con el: “Hija, tú crees que el bebé ve?”. Ahora tiene la vista de un lince y de vez en cuando, bromeando, se lo recuerdo y nos reímos juntas.

Hay otras ocasiones en las que las madres entran en la consulta y directamente me preguntan: ¿No tendrá autismo? Esta pregunta no sólo la escucho ante bebés que no terminan de fijar la mirada, sino también ante lactantes de 9-12 meses que sus padres se quejan de que no mira cuando se le llama por su nombre. O ante un niño de año y medio que no habla o que “va a su bola”, como dicen muchos padres.

Trastornos del Espectro Autista (TEA): últimamente es mucha la información que nos llega ¿verdad? Y no os hablo desde el punto de vista médico, sino desde el punto de vista de la calle, como madre, como tía, como vecina. Todo el mundo conoce a algún niño que empieza a tener ciertas dificultades o que incluso ya está diagnosticado de TEA.

Efectivamente, es un trastorno frecuente. En los últimos años, debido a la gran repercusión que conlleva en las familias y gracias a los últimos estudios al respecto, ha hecho que tanto la comunidad médica como la población general (maestros de escuela, educadores…) estemos más sensibilizados con este tema. Es probable que por este motivo se diagnostiquen más casos.

De ahí la importancia de la revisión de los 18-24 meses. Desde mi punto de vista, es una de las revisiones más importantes en cuanto al desarrollo psicomotor se refiere. Comprobaréis que en esta revisión invertimos más tiempo en haceros preguntas sobre el comportamiento de vuestro hijo que en mirarles los oídos, boca o barriga.

Signos de Alarma en Niños Menores de 12 Meses

No soy amiga de las listas, porque muchas de vosotras encontraréis similitudes con algunos de los conceptos. Pero quiero aclarar que un signo aislado no quiere decir nada. A los niños los exploramos en su conjunto. Hasta esta edad me mantengo muy cauta, observo al niño y le exploro en diversas situaciones, en varias visitas y es, en la revisión de los 18 meses, cuando pongo mis cinco sentidos.

Signos de Alarma en Niños entre 18-24 Meses

Es en este momento cuando, como os dije, invierto bastante tiempo en preguntar a los papás de una forma relajada, bastantes cuestiones en busca de los siguientes signos de alarma:

  • No señala con el dedo para pedir algo que quiere
  • Dificultades para seguir la mirada del adulto
  • No mira hacia donde otros señalan (mira al dedo, no al objeto)
  • Retraso en el desarrollo del lenguaje comprensivo/expresivo
  • Falta de juego funcional con juguetes o presencia de formas repetitivas de juego con objetos (ej. alinear, abrir y cerrar, encender y apagar, etc.)
  • Ausencia de juego simbólico (no juegan a las cocinitas)
  • Falta de interés en otros niños o hermanos
  • No suele mostrar objetos
  • No responde cuando se le llama.
  • No imita ni repite gestos o acciones que otros hacen (ej. muecas, aplaudir)
  • Pocas expresiones para compartir afecto positivo
  • Antes usaba palabras pero ahora no (regresión en el lenguaje)

A partir de esta edad todos estos signos se hacen cada vez más evidentes ya que, a medida que se van haciendo más mayores, los niños de su entorno desarrollan las habilidades sociales y se interesan por el mundo que les rodea; y los niños con TEA se aíslan y observamos déficits en 3 áreas:

Áreas Afectadas en Niños con TEA

  • COMUNICACIÓN: retraso del lenguaje, ni siquiera intenta hacerse entender. No imitan. Repetición de palabras, hablar de sí mismos en 2ª o 3ª persona. Entonación anormal. No sonríe si le sonríes. Es autosuficiente, no pide las cosas.
  • ALTERACIONES SOCIALES: No miran a otras personas, no le interesan el resto de los niños. No interpretan la alegría o la tristeza de otros. Prefieren juegos en solitario. No “muestra” objetos o juguetes a los demás. Limitación a la hora de imitar.
  • ALTERACIONES DE LA CONDUCTA: Son muy rutinarios, no soportan los cambios. Juegos repetitivos (alinear los lápices, poner en fila todos los coches, encender y apagar luces), hipersensibilidad a los sonidos, al tacto y a ciertas texturas; respuesta inusual al dolor, movimientos repetitivos de manos, pies, cabeza (esterotipias)

El TEA es algo con lo que estoy tan sensibilizada que el primer capítulo de los los Cuentos de Lucía mi pediatra está dedicado a él y a cómo explicarles a los niños qué es un trastorno del espectro autista y por qué es tan importante educar en la DIVERSIDAD de cada ser humano. Ya que Toni, el hermano mayor de Lola, la protagonista, tiene TEA.

Recomendaciones Finales sobre el TEA

  • No hay que precipitarse en los diagnósticos.
  • Debemos estar seguros de lo que vemos antes de empezar a plantear a las familias la posibilidad de derivarlo a atención especializada para hacer los estudios pertinentes.
  • Si la sospecha es alta hablaremos a los padres con franqueza y serenidad, ofreciéndoles todo el apoyo disponible que actualmente es mucho.

Les suelo decir a las familias una vez diagnosticadas: empezamos una carrera de fondo. Este es un viaje en el que habrá momentos malos y momentos buenísimos y gratificantes. No hay curas milagrosas. Lo importante es empezar a trabajar con el niño y con la familia, reconducir la crianza, aprender trucos y estrategias para una feliz convivencia y aprender juntos en el camino.

Cuando el Llanto Revela Trastornos del Sueño

Niño que estando dormido, se levanta de la cama y hace actividades que pueden ser habituales. Presenta mirada fija y perdida, desorientación y menor reactividad a estímulos, se levanta, después vuelve a la cama o puede seguir durmiendo en cualquier otro lugar. Es difícil despertarlo y si se hace se muestran confusos y desorientados. Tienen amnesia del episodio. Suelen ser episodios únicos cada noche, de unos 10 minutos de duración. Suele iniciarse a partir de los 6-8 años (máxima prevalencia a los 12 años), y desaparece antes de los 15 años. Hay una incidencia familiar.

Otros Trastornos del Sueño Comunes en Niños

  • Rechinar los dientes durante el sueño.
  • Hablar en sueños.
  • Terrores nocturnos.
  • Confusión al despertar.
  • Pesadillas.
  • Movimientos rítmicos del sueño.
  • Mioclonías del sueño.
  • Calambre nocturno.
  • Síndrome de piernas inquietas.
  • Narcolepsia.

El llanto es una forma de expresar lo que no podemos decir con palabras, una herramienta de comunicación que nos acompaña a lo largo de la vida. Comprender sus causas y significados nos permite conectar mejor con nosotros mismos y con los demás, ofreciendo el apoyo y la empatía que cada situación requiere.

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