¿Qué son los Cólicos Hepáticos? Causas, Síntomas y Tratamiento

El dolor abdominal es un motivo de consulta muy frecuente. Sus múltiples causas van desde la urgencia vital, que precisa tratamiento quirúrgico inmediato, hasta cuadros autolimitados que requieren sólo tratamiento analgésico. Por tanto, realizar un correcto diagnóstico diferencial resulta muy complicado, más aún si añadimos la dificultad que supone para los pacientes definir las características del dolor que presentan.

A pesar de su nombre, el cólico hepático no está relacionado directamente con el hígado, sino con el sistema de conducción de la bilis. En este artículo, exploraremos en detalle qué es un cólico biliar, sus causas, síntomas, cómo se diagnostica y las opciones de tratamiento disponibles.

¿Qué es Exactamente un Cólico Biliar?

El cólico biliar es un dolor abdominal agudo que se produce cuando hay un problema en la vesícula biliar, generalmente causado por la presencia de cálculos biliares (colelitiasis). Es una condición relativamente común que puede causar molestias significativas y, en algunos casos, complicaciones serias.

¿Qué es la Vesícula Biliar?

La vesícula biliar es un pequeño órgano en forma de pera ubicado debajo del hígado. Su función principal es almacenar la bilis, un líquido producido por el hígado que ayuda en la digestión de las grasas. Durante la digestión, la vesícula biliar libera bilis en el intestino delgado a través del conducto biliar.

¿Qué Causa el Cólico Biliar?

El cólico biliar generalmente ocurre cuando un cálculo biliar bloquea temporalmente el conducto cístico, impidiendo el flujo normal de la bilis. Este bloqueo provoca un aumento de presión dentro de la vesícula biliar, lo que resulta en un dolor intenso y repentino.

La causa más frecuente del cólico hepático es la colelitiasis, es decir, la formación de cálculos (litiasis) en la vesícula biliar. Estos cálculos pueden estar compuestos por colesterol, pigmentos biliares o una combinación de ambos.

Causas Comunes de Cálculos Biliares:

  • Colesterol alto: la bilis contiene demasiado colesterol.
  • Bilirrubina elevada: producto de la descomposición de glóbulos rojos.
  • Vaciado incompleto de la vesícula biliar: la bilis puede volverse demasiado concentrada y formar cálculos.
Imagen de cálculos biliares en la vesícula.

¿Cuáles son los Síntomas del Cólico Biliar?

Los síntomas del cólico biliar pueden variar en intensidad y duración, pero los más comunes incluyen:

  • Dolor abdominal: un dolor agudo y constante en la parte superior derecha del abdomen, que puede irradiarse hacia la espalda o el omóplato derecho. Este dolor suele durar entre 30 minutos y varias horas.
  • Náuseas y vómitos: a menudo acompañan al dolor abdominal.
  • Distensión abdominal: sensación de hinchazón o plenitud en el abdomen.
  • Ictericia: coloración amarillenta de la piel y los ojos, si el conducto biliar está completamente bloqueado.

El cólico hepático se manifiesta principalmente por un dolor abdominal intenso, aunque puede acompañarse de otros signos clínicos. Los síntomas de la enfermedad hepática pueden ser difíciles de detectar, especialmente al principio.

En ocasiones, las personas con fibrosis pueden experimentar:

  • Un dolor sordo o doloroso en la parte superior derecha de la barriga (en la parte inferior derecha de las costillas). Los pacientes generalmente lo caracterizan como un dolor palpitante o punzante persistente.
  • Cansancio extremo (fatiga) y debilidad: los investigadores han notado que el agotamiento y la fatiga son los síntomas más comunes del daño hepático.
  • Pérdida de peso inexplicable y pérdida de apetito.

A medida que la afección avanza a cirrosis, también pueden experimentar:

  • Coloración amarillenta de la piel y la parte blanca de los ojos, también conocida como ictericia: este color amarillento de la piel y la parte blanca de los ojos es el resultado de la bilirrubina (un pigmento biliar). La bilirrubina se acumula en la sangre y no se puede eliminar como desechos del cuerpo.
  • Vómitos o sensación de malestar (náuseas): los sentimientos persistentes de náuseas surgen de la capacidad disminuida del cuerpo para procesar y eliminar toxinas, así como cambios en el metabolismo y la digestión.
  • Picazón en la piel: nuevamente, esto se relaciona con niveles altos de bilirrubina y el hígado no puede procesar la bilis.
  • Dolor de estómago, o un estómago hinchado: a medida que se retienen los niveles de albúmina y proteínas en la sangre y el líquido, puede hacer que las personas parezcan embarazadas (una condición que a menudo se denomina ascitis). Mientras que la ascitis puede ser causada por numerosas afecciones médicas, la cirrosis del hígado es la razón más común.
  • Orina de color amarillo oscuro y/o caca y diarrea de aspecto alquitranado: la orina puede tornarse de color amarillo oscuro y caca de color negro oscuro debido al aumento de los niveles de bilirrubina en el torrente sanguíneo del cuerpo, que el hígado dañado no puede eliminar mediante la excreción a través de los riñones.
  • Una tendencia a sangrar o magullarse fácilmente: cuando el hígado se daña, disminuye la velocidad o deja de producir las proteínas que son necesarias para la coagulación de la sangre, conocidas como plaquetas.
  • Inflamación en las piernas, tobillos y pies causada por una acumulación de líquido (edema): esto ocurre porque la función hepática alterada inhibe la capacidad del cuerpo para producir y circular proteínas, lo que a su vez causa problemas circulatorios que se localizan en las piernas, pies y tobillos porque la gravedad atrae el líquido de manera natural hacia los extremos inferiores del cuerpo.
  • Cambios de personalidad, confusión, dificultad para concentrarse, pérdida de memoria o alucinaciones: el hígado no puede filtrar la sangre normalmente y eliminar sustancias dañinas del torrente sanguíneo, por lo que las toxinas pueden acumularse y viajar al cerebro, lo que genera confusión y pérdida de memoria.

Otros síntomas de daño hepático grave pueden incluir:

  • Fiebre y ataques de estremecimiento.
  • Pequeñas líneas rojas (capilares sanguíneos) en la piel sobre el nivel de la cintura.
  • Pérdida del deseo sexual (libido).
  • Dificultad para mantener el peso.
  • En mujeres, períodos anormales.
  • En los hombres, senos agrandados, un escroto inflamado o testículos encogidos.

Es fundamental saber cuándo buscar atención médica urgente si sospechas que tienes un cólico biliar.

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¿Cuándo Acudir a Urgencias?

Los signos de alarma que indican la necesidad de atención inmediata incluyen:

  • Dolor severo y persistente: si el dolor abdominal es muy intenso y no mejora en unas pocas horas.
  • Fiebre y escalofríos: pueden indicar una infección en la vesícula biliar (colecistitis).
  • Ictericia: amarillez en la piel o los ojos, que puede sugerir un bloqueo completo del conducto biliar.
  • Cambio en el color de las heces o la orina: heces de color claro y orina oscura.
  • Confusión o desmayo: pueden ser signos de un shock debido a una complicación severa.

¿Cómo se Diagnostica?

El diagnóstico del cólico biliar generalmente se realiza a través de una ecografía abdominal, que puede identificar la presencia de cálculos biliares. Ante la sospecha de piedras en la vesícula (cólico biliar), se debe hacer una ecografía abdominal para valorar posibles patologías.

En algunos casos, pueden ser necesarias pruebas adicionales como una resonancia magnética (RM) o una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE).

Prueba Diagnóstica Sensibilidad Especificidad Utilidad
Ecografía abdominal 84% 99% Detección de cálculos biliares
CPRE 76-100% N/A Confirmación diagnóstica y terapéutica

Tratamiento del Cólico Biliar

El tratamiento inmediato del cólico hepático se enfoca en aliviar el dolor y prevenir complicaciones. El tratamiento inicial del cólico biliar incluye:

  • Alivio del dolor: medicamentos analgésicos para controlar el dolor. Para el cólico analgésicos, antiinflamatorios y, si tengo vómitos, antieméticos.
  • Antibióticos: si hay signos de infección.
  • Cirugía: la colecistectomía, la extracción de la vesícula biliar, es el tratamiento definitivo para prevenir recurrencias y complicaciones. Tras un episodio de cólico hepático, el tratamiento definitivo es la colecistectomía, es decir, la extirpación quirúrgica de la vesícula biliar. No siempre, pero en la mayoría de los casos se recomienda la extirpación de la vesícula si hay cálculos y episodios repetidos de cólico.

A la hora de realizar la extracción de la vesícula, el especialista puede recurrir a 2 grandes opciones de tratamiento. Esta elección siempre dependerá de las características particulares de cada paciente y la búsqueda de minimizar riesgos y aumentar el éxito de la operación.

  • Colecistectomía abierta: se trata de la operación convencional empleada para la extracción de la vesícula biliar. Durante esta intervención se realiza una incisión en el abdomen en su parte superior derecha (zona en la que está ubicada la vesícula biliar), a través de la cual el especialista procede a alcanzar la localización de la vesícula y posteriormente a su extracción. La cirugía abierta de extracción de vesícula biliar tiene una duración de entre 30 - 90 minutos así como una estancia hospitalaria que puede prolongarse de 1 a 4 días.
  • Cirugía laparoscópica de extracción de la vesícula biliar: tiene una duración intraoperatoria ligeramente más prolongada, de 1 a 2 horas.

¿Cómo lo Podemos Prevenir?

Para reducir el riesgo de desarrollar cálculos biliares y cólico biliar, se pueden tomar algunas medidas preventivas:

  • Dieta saludable: baja en grasas y rica en fibra. Todo ello debe complementarse con dietas adecuadas, en las que se eviten las comidas grasas, con muchos picantes.
  • Peso saludable: mantener un peso adecuado y evitar la pérdida de peso rápida.
  • Ejercicio regular: ayuda a mantener un buen metabolismo y salud general.

Los cólicos hepáticos se resuelven bien, y tenemos muchas medidas eficaces para evitar la formación de piedras en la vesícula.

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