Las infecciones seminales son invasiones de microorganismos patógenos que se producen en algún punto del aparato reproductor y urinario masculino, por lo que pueden estar presentes en el líquido seminal. Estas infecciones pueden afectar la fertilidad masculina al alterar la capacidad de los espermatozoides para fecundar el óvulo y causar obstrucciones que impiden la salida de los espermatozoides o del eyaculado.
¿Cómo Saber Si Tienes una Infección Seminal?
Habitualmente, las infecciones seminales no causan síntomas, por lo que pueden permanecer sin ser detectadas durante un largo periodo de tiempo. Precisamente por ello, el no tratar las infecciones seminales lo antes posible, pueden derivar en infertilidad masculina. Sin embargo, algunos hombres con infecciones seminales pueden presentar ciertas molestias:
- Cambios en el semen, como por ejemplo en su olor y color.
- Irritación y comezón.
- Ardor al orinar.
- Secreción de líquido por la uretra.
- Sangre en el líquido seminal.
- Dolor inguinal o genital, ya sea de próstata, de testículos, etc.
En caso de presentar alguno de estos síntomas, es importante evitar las relaciones sexuales y consultar al médico inmediatamente para que solicite un análisis del semen y de la orina.
Diagnóstico de Infecciones Seminales
El diagnóstico de las infecciones seminales se basa en diversas pruebas, incluyendo el seminograma y cultivos de orina y semen.
Seminograma
La prueba básica en el estudio de fertilidad masculina es el seminograma, también denominado espermograma. Se trata de un análisis del eyaculado para ver el estado del semen, analizando tanto el líquido seminal como los espermatozoides que contiene.
Si en el resultado del seminograma se observa un alto número de leucocitos, un pH ácido o valores alterados en la bioquímica del semen, podría deberse a una infección seminal. Por lo tanto, habría que solicitar un cultivo de orina y semen para confirmarlo.
La primera valoración que se hace en el seminograma es un estudio macroscópico del líquido seminal. En esta parte, el estudio del pH nos puede indicar ya la posibilidad de infección en caso de ser ácido. El pH del semen debe ser superior a 7,2. En caso contrario, puede verse disminuida la movilidad y la capacidad fecundante de los espermatozoides.
A continuación, se estudia el contenido del semen. Para ello se hace un estudio bioquímico (suele ser una prueba complementaria en el seminograma) para detectar las moléculas nutritivas presentes en el semen. Además, se lleva a cabo un análisis microscópico para analizar los espermatozoides y la presencia de otras células.
Asimismo, si en el examen microscópico se encuentra una cantidad elevada de piocitos o leucocitos, es decir, más de 1 millón por mililitro, hay leucocitosis, lo cual indica la presencia de una infección y sería necesario hacer un cultivo.
Preparación para la toma de muestra de un Espermograma
Cultivo de Orina y Semen
El cultivo de semen o espermocultivo permite detectar microorganismos en el semen. En condiciones normales, el semen no debe tener ninguna bacteria u hongo. Si el resultado del cultivo de semen indica la presencia de algún microorganismo significará que existe una infección.
Normalmente, se recomienda que el varón mantenga un periodo de abstinencia de entre 3 y 5 días antes de realizarse un cultivo seminal. En caso contrario, el resultado del cultivo seminal podría ser erróneo.
Uno de los requisitos para hacer un cultivo seminal es que el varón obtenga la muestra espermática mediante masturbación. Además, es importante que el semen sea analizado antes de transucrrida una hora desde su obtención.
Por otro lado, el cultivo de orina, urinocultivo o urocultivo detecta microorganismos infecciosos en la orina, principalmente bacterias y hongos. En situaciones normales, la orina contiene microorganismos, pero si éstos están en cantidades elevadas pueden causar una infección de las vías urinarias.
Tipos de Infecciones Seminales
Las infecciones pueden afectar a diferentes partes del tracto genital masculino, tanto en el aparato reproductor como en el urinario. Existen infecciones en la uretra, próstata, conducto eyaculador, vesículas seminales, conductos deferentes, epidídimos y testículos.
A continuación, se comentan algunas de las infecciones seminales:
Orquitis
La orquitis es la inflamación de uno o ambos testículos, generalmente debido a una infección testicular o del epidídimo (orquitis-epididimitis). El agente causante de la orquitis puede ser una bacteria o un virus.
Entre las posibles infecciones bacterias destacan la gonorrea y la clamidia, enfermedades de transmisión sexual. En cambio, la causa vírica más común de la orquitis son las paperas.
Al inflamarse los testículos, aumenta su temperatura y provoca alteración en la producción de espermatozoides (espermatogénesis). Por tanto, la orquitis puede provoca dificultad en el varón a la hora de intentar un embarazo.
Epididimitis
La epididimitis es la inflamación del epidídimo, la estructura que conecta el testículo con los conductos deferente. Además, en el epidídimo es donde maduran los espermatozoides.
Generalmente, este aumento del tamaño del epidídimo está causado por la extensión de una infección bacteriana originada en la uretra o la vejiga. Los microorganismos más comunes causantes de la epididimitis en hombres jóvenes son Neisseria gonorrhoea y Clamidia trachomatis. En cambio, en niños y en hombres de mayor edad, la Escherichia coli es el organismo más común de la inflamación del epidídimo.
No obstante, la epididimitis también puede estar causada por otros microorganismos como el ureaplasma o el Mycobacterium tuberculosis, así como por un medicamento llamado amiodarona.
Cuando se diagnostica en un hombre un caso de epididimitis, se procederá a su tratamiento. Lo más habitual es que el proceso de curación de la epididimitis conlleve una fibrosis y, por tanto, haya una obstrucción. En este caso, los espermatozoides no podrían salir al exterior y se produciría una azoospermia, es decir, ausencia de espermatozoides en el eyaculado.
Prostatitis
La prostatitis es un grupo de enfermedades que afectan a la próstata y que tienen síntomas similares. Entre ellos destacan el dolor o molestias en la región perineal y tracto genitourinario, problemas urinarios, turbidez en la orina, disfunción sexual, etc.
Esta dolencia no siempre está causada por una infección ni tampoco conlleva una inflamación de la próstata necesariamente. Por ello, la prostatitis se puede dividir en cuatro categorías:
- Prostatitis bacteriana aguda: se trata de una infección aguda de la próstata.
- Prostatitis bacteriana crónica: se debe a una prostatitis aguda no tratada adecuadamente o a una infección urinaria recurrente.
- Prostatitis no bacteriana crónica o síndrome de dolor pelviano crónico: se presentan síntomas de prostatitis pero la causa no es una infección. Puede cursar con o sin inflamación.
- Prostatitis inflamatoria asintomática: ocurre infección e inflamación pero no hay síntomas.
Vesiculitis Seminal
La vesiculitis seminal es la inflamación de las vesículas seminales. Esta inflamación se debe a la extensión de una infección de otra zona del sistema genitourinario, como por ejemplo una prostatitis, una uretritis o una epididimitis. En muy raras ocasiones, la vesiculitis seminal es una enfermedad independiente.
Esta afección puede ser causa de esterilidad masculina, ya que puede afectar a la calidad del esperma. En ocasiones, los hombres no se enteran de este problema hasta que no llevan un año manteniendo relaciones sexuales sin lograr un embarazo.
¿Cómo Afecta una Infección a la Fertilidad?
Una infección en las vías y órganos reproductivos puede ocasionar una reducción de la fertilidad del varón por diversas causas:
- Impedir la formación de espermatozoides: si la infección afecta a los testículos, como ocurre con la orquitis, la espermatogénesis puede verse dificultada, causando oligospermia o azoospermia secretora.
- Obstrucción de las vías seminales: puede provocar oligospermia o azoospermia obstructiva al impedir la salida normal de los espermatozoides.
- Alteración de la movilidad espermática: los microorganismos pueden adherirse a los espermatozoides y causar astenozoospermia, por lo que su desplazamiento hasta el óvulo puede verse dificultado.
- Alteración de la morfología espermática: si existe una infección que afecte a la formación de espermatozoides, se puede producir una alteración en su forma (teratozoospermia). Las alteraciones en la forma pueden impedir si desplazamiento hasta el óvulo y la fecundación.
- Aumento de la fragmentación del ADN espermático: las cadenas de ADN que están muy compactadas en la cabeza del espermatozoide sufren pequeños cortes que al parecer inciden negativamente en la fecundación y la capacidad de implantación del embrión.
- Formación de anticuerpos antiespermatozoides: esto provoca la aglutinación de espermatozoides y reduce las posibilidades de fecundar el óvulo.
Asimismo, las infecciones del aparato genital masculino pueden propagarse a través del semen, por lo que pueden infectar los órganos reproductivos de la mujer y afectar a su fertilidad también.
Tratamiento de las Infecciones Seminales
En la mayoría de casos, las infecciones seminales pueden tratarse y curarse con antibióticos. También pueden administrarse antiinflamatorios para bajar la inflamación y analgésicos para aliviar el dolor.
Cuando se diagnostica una infección seminal, lo mejor es evitar las relaciones sexuales hasta completar el tratamiento y eliminar la infección. Si no se siguen las recomendaciones médicas, la infección puede volver a aparecer y provocar complicaciones en su salud reproductiva.
Cuando se inicia un tratamiento de fertilidad, y estos análisis dan positivo para alguna infección, es imprescindible detectar el agente infeccioso y eliminarlo antes de comenzar los procedimientos de reproducción asistida. Se debe esperar a que los niveles de leucocitos en semen vuelvan a los valores de normalidad antes de iniciar un tratamiento reproductivo.
Si no se recupera la fertilidad masculina, se pueden emplear la fecundación in vitro (FIV) o la ICSI.
En el caso en el que la infección sea grave, por no haber sido eliminada con antibióticos en su fase inicial, puede ser necesario una intervención quirúrgica para tratar de reparar el daño. En procesos agudos en los que no se ha conseguido parar la infección a tiempo, puede devenir en una infertilidad permanente.
Semen de Color Anormal
El semen normal presenta un color blanquecino o gris claro y una apariencia homogénea y tiene un volumen de entre 1,5 y 6,8 mililitros. Pero hay veces que los hombres, al eyacular, se sorprenden porque el esperma tiene un color diferente. En la mayoría de los casos no es señal de alarma, pero se recomienda acudir al médico para que realice un diagnóstico preciso. Cada color o aspecto tiene un significado concreto:
- Traslúcido: Está relacionado con una baja concentración espermática.
- Color amarillo: se produce cuando hay casos de leucocitosis (pioespermia). También en pacientes con ictericia o que toman ciertas vitaminas.
- Color marrón: es una señal que indica presencia de sangre hemolizada, como consecuencia de una vesiculitis o prostatitis.
- Color rojo: Indica presencia de sangre (hemospermia por traumatismo o neoplasia de las vías seminales). Generalmente está relacionado con problemas benignos que suelen desaparecer rápido.
Ante la presencia de semen amarillo es importante acudir al médico para que realice un diagnóstico y ponga un tratamiento ajustado a la patología que el hombre tenga.
Dolor al Eyacular
Tener dolor al eyacular es una situación que, con mayor o menor intensidad, ha sentido alguna vez un hombre. Suele ser algo puntual y desaparecer. Pero cuando este malestar durante la eyaculación se repite es normal preocuparse.
El dolor o malestar suele aparecer durante la emisión del semen, es decir, en el mismo momento del orgasmo. El orgasmo y la eyaculación suelen coincidir en el mismo instante.
El dolor al eyacular es con frecuencia un síntoma de una infección de la vía urinaria. Habitualmente, el comienzo es repentino. Se repite cada vez que se tienen relaciones y puede acompañarse de otros síntomas.
