Posición Fetal a los 8 Meses de Gestación: Todo lo que Debes Saber

Las primeras semanas del embarazo son emocionantes y, al mismo tiempo, llenas de inquietud. Solo quieres que todo vaya bien y dentro de unas 40 semanas (o 9 meses) tener a tu bebé en brazos. Desde el momento que el test de embarazo es positivo, te haces muchas preguntas.

El octavo mes de embarazo comprende de la semana 29 a la 32 y, por tanto, forma parte del tercer trimestre de gestación. Durante su transcurso, el crecimiento del feto es bastante considerable, pues aproximadamente ya ha alcanzado la mitad del peso que tendrá cuando nazca y va adquiriendo la posición que tendrá en el parto.

Este momento está cada vez más próximo, por lo que es importante estar atenta a posibles síntomas que puedan suponer una amenaza de parto prematuro. Pese a ello, es posible también que todavía no se produzca el parto.

Durante las más o menos 40 semanas de embarazo, tu bebé se encuentra inmerso en el líquido amniótico, nadando, como pez en el agua.

Al final del octavo mes su tamaño supera los 35 centímetros y su peso se acerca a los 2,5 kg. En esta época suele colocar ya su cabeza hacia abajo (presentación cefálica).

Las facciones de su cara y sus extremidades se rellenan con mayor cantidad de grasa, lo que le da un aspecto más rellenito. La piel adquiere mayor espesor y se vuelve más rosácea y suave, desapareciendo la fina capa de pelo (lanugo) que previamente le cubría.

Desde el punto de vista del desarrollo neurológico, se produce una notable maduración. Sin embargo, aumentan los movimientos de la boca, especialmente de chupeteo y también la apertura y cierre de los ojos. Al final de este mes notarás que disminuye considerablemente la cantidad y fuerza de sus movimientos, debido a que cada vez cuenta con menor espacio.

¿Qué significa posición podálica franca?

Cambios en la Madre Durante el Octavo Mes

En el octavo mes de gestación, es posible que, de vez en cuando, el vientre se endurezca como consecuencia de las llamadas contracciones de Braxton-Hicks. Esto es síntoma de que el útero se prepara para el parto.

Mientras las contracciones no sean fuertes y no se presenten con una frecuencia superior a 5 por hora, no hay riesgo de parto prematuro.

El volumen del vientre va dificultando el movimiento y puede hacer que la mujer se canse más al andar, en la práctica de cualquier actividad rutinaria o incluso hablando. El dolor de espalda y de piernas puede ser más intensos a partir de este mes.

El aumento de peso en la mujer es más evidente a partir de ahora, pues en conjunto puede estar cargando más de 8 kg de peso extra entre feto, placenta, útero, líquido amniótico y los pechos.

En caso de que el bebé ya esté colocado boca abajo para el momento del parto, es normal que la embarazada note que las caderas y la pelvis se van ensanchando para preparar el nacimiento. Ello hace que caminar sea un poco incómodo.

El útero alcanza su grado máximo de expansión y puede incluso llegar a situarse muy próximo al esternón, lo cual provoca que el estómago esté mucho más comprimido. Debido a esto, la acidez o el ardor pueden sufrirse de manera más notoria.

Por su parte, la vejiga y los intestinos también sufren la falta de espacio provocada por el crecimiento del bebé. La frecuencia de micción y el estreñimiento se agudizan.

Existen posibilidades de sufrir calambres en las piernas, que soportan un peso extra muy grande. Para evitar los calambres, que pueden ser dolorosos, toma alimentos ricos en calcio y hazte masajes diarios. También es recomendable dormir con los pies un poco elevados.

Afortunadamente, no todos los síntomas que se producen en este periodo son molestos. Por ejemplo: es muy normal que la mujer se note el cabello más abundante y voluminoso debido al cambio hormonal.

Por último, los cambios de humor y la ansiedad suelen acentuarse en este momento. Los deseos de que llegue el parto se mezclan con el miedo. Estas sensaciones pueden afectarte al sueño y provocarte insomnio.

Desarrollo del Bebé en el Octavo Mes

El bebé puede llegar a medir más de 44 cm de cara al final de la semana 32. En cuanto a su peso, puede alcanzar los 1800 g.

La cabeza del feto sigue desarrollándose para acomodar el cerebro, aunque los huesos del cráneo todavía no se cierran. Su sistema nervioso central continúa evolucionando: se forman las neuronas olfativas y empieza a percibir los olores fuertes.

El lanugo que le cubría el cuerpo comienza a caer y la piel es cada vez más lisa y pálida debido a la acumulación de grasa. Las pequeñas uñas del feto pueden llegar a extenderse más allá de las puntas de los dedos.

Las uñas de manos y pies tardan en formarse casi 5 meses, pues comenzaron a desarrollarse en la semana 11 de embarazo.

Debido a que el espacio en el útero va siendo cada vez más reducido, el bebé pierde amplitud de movimiento. Por ello, es normal que se puedan notar más movimientos rotatorios en lugar de patadas enérgicas. A veces, los movimientos pueden ser espasmódicos debido a que la ingesta de líquido amniótico le puede provocar hipo.

El bebé ya es capaz de distinguir entre luz y oscuridad. Dado que sus sentidos están muy desarrollados, se aconseja estimular al feto con música o hablándole.

Por último, lo habitual es que, en el octavo mes de embarazo, el bebé se encuentre en posición cefálica. Esto quiere decir que el bebé debería estar con la cabeza hacia abajo adoptando la posición perfecta para el parto.

Posibles Posiciones Fetales

En los dos primeros trimestres de embarazo, el feto es aún pequeño y puede moverse de manera más libre en el interior del útero materno. Sin embargo, a partir del séptimo mes de embarazo, las posibilidades de movimiento del bebé se vuelven más limitadas debido al aumento de tamaño.

Aproximadamente entre la semana 28 y la 32 de embarazo, el bebé suele colocarse en posición cefálica, es decir, presentando la cabeza hacia abajo, orientada hacia la pelvis materna. Al final de la gestación, alrededor de un 3-4% de los bebés estarán en posición podálica presentando las nalgas.

A medida que transcurren las semanas de embarazo, cada vez será más infrecuente que, si el bebé está de nalgas, se gire espontáneamente para adoptar la presentación cefálica.

¿Qué significa que el bebé viene de nalgas?

La presentación de nalgas, pelviana o podálica es el nombre que recibe la presentación en la que la pelvis fetal está en contacto con la pelvis materna (en concreto, con su estrecho superior). Por tanto, el feto se encuentra "sentado" sobre la pelvis de la madre.

Sin embargo, se pueden distinguir tres tipos de presentación de nalgas:

  • Presentación de nalgas francas o puras: las piernas del bebé se encuentran estiradas hacia arriba. Por tanto, los pies estarán cerca de la cabeza. Es la presentación de nalgas más frecuente, entre un 65-70% de los casos.
  • Presentación de nalgas completas: el feto está sentado sobre la pelvis materna, con las rodillas dobladas y los pies cerca de las nalgas. Se encuentra en un 5% de los casos de presentación de nalgas.
  • Presentación de nalgas incompletas: en un 25-30% de ocasiones, el bebé se encuentra de nalgas, pero con uno o ambos pies en la vagina. Es en el momento del parto cuando puede producirse este prolapso de los pies.

El especialista puede comunicar a la embarazada que su bebé se encuentra de nalgas tras una palpación del vientre (maniobras de Leopold), auscultación del bebé o durante una ecografía.

No obstante, cuando se necesita confirmar la presentación podálica (por ejemplo, antes de realizar una versión cefálica externa) se emplea la ecografía que, además, proporciona más información.

¿Por qué el bebé se presenta de nalgas?

Hay ciertos factores que pueden dificultar que el bebé se dé la vuelta espontáneamente para colocarse en posición cefálica. Entre ellos, se encuentra:

  • Bebé prematuro o con bajo peso.
  • Alteraciones en la morfología del útero materno.
  • Placenta previa.
  • Cordón umbilical corto.
  • Problemas con el volumen de líquido amniótico: oligohidramnios y polihidramnios.
  • Embarazo múltiple.

No obstante, en muchas ocasiones (50-80%), las causas por las que el bebé se encuentra en posición podálica son desconocidas.

¿Qué puedo hacer para cambiar la posición del bebé?

A partir de la semana 34 (o tras la ecografía del tercer trimestre), es posible realizar ciertos ejercicios o técnicas para intentar que el bebé se coloque en presentación cefálica. Si se realizan antes, aún puede ocurrir con frecuencia que el bebé se gire de manera espontánea.

Estos métodos no garantizan el éxito, pero pueden ayudar y favorecer que el bebé gire y se coloque con la cabeza hacia abajo.

Ejercicios

Hay una serie de ejercicios que la embarazada puede realizar, incluso en casa, para intentar favorecer que el bebé que viene de nalgas se dé la vuelta. No obstante, se debe consultar primero con el ginecólogo o matrona para comprobar que no existe ninguna contraindicación.

Estos ejercicios incluyen:

  • Gatear sobre una manta o esterilla, para no hacerse daño en las rodillas.
  • Practicar yoga adaptado al embarazo. Muchas de las posturas adaptadas en el yoga para embarazadas ayudarán al bebé a girarse. Una de ellas es la posición del gato.
  • Ponerse a cuatro patas apoyando rodillas, pies y manos, para luego apoyar los antebrazos y bajar la cabeza y los hombros hacia el suelo. Esta postura final se puede mantener durante unos 10 minutos.
  • Realizar ejercicios en el agua y matronatación.

No obstante, también es importante recordar la importancia de mantenerse activa durante todo el embarazo y realizar ejercicio adaptado a cada periodo gestacional si el especialista no lo ha contraindicado.

  • Posición cuatro apoyos (gato-vaca)

    Un clásico del embarazo. Ayuda a liberar la tensión lumbar, mejorar la movilidad de la pelvis y crear espacio para que el bebé se mueva. Realiza movimientos lentos, acompañando con la respiración: al inhalar arquea suavemente la espalda, al exhalar redondea el tronco.

  • Caminar en cuadrupedia

    Desde la misma posición a cuatro apoyos, avanza lentamente una mano y la rodilla contraria, como si gatearas. Este movimiento activa la pelvis y la musculatura profunda del abdomen, generando movilidad unilateral y rotación suave, lo que puede facilitar que el bebé se acomode.

  • Movilidad unilateral de cadera

    En cuadrupedia o apoyada sobre una fitball, lleva una pierna hacia un lado o realiza círculos suaves con la cadera. Estos movimientos ayudan a liberar bloqueos articulares y aumentar el espacio intraabdominal. Realiza entre 8-10 repeticiones por lado, siempre sin dolor.

  • Postura de la pirámide (adaptada al embarazo)

    Colócate con las manos apoyadas en el suelo o sobre un bloque, caderas elevadas y piernas separadas al ancho de la pelvis. Mantén la columna larga y respira profundo. Favorece la elongación de la cadena posterior y el espacio en la parte baja del abdomen.

  • Caminar en pirámide

    Desde la postura anterior, alterna el apoyo de un talón y luego el otro, “caminando” suavemente. Este movimiento dinámico mejora la circulación y promueve la movilidad del sacro.

Moxibustión

La moxibustión es una técnica de medicina tradicional china que utiliza artemisa para elaborar una especie de puro, el cual se acerca caliente a un punto del pie en la parte externa del dedo meñique (en este caso de presentación fetal de nalgas).

Lo recomendable es consultar al ginecólogo/matrona y a un especialista en medicina tradicional china acerca de su eficacia, sus contraindicaciones y cómo realizarla correctamente (ya que una vez aprendida, esta técnica podría realizarse en casa).

Versión cefálica externa

La versión cefálica externa (VCE) es una maniobra obstétrica llevada a cabo en el hospital por un especialista (o dos) entrenado en esta técnica. Consiste en intentar girar poco a poco al bebé que se presenta de nalgas para que adopte la posición cefálica.

La VCE se realiza, como su nombre indica, de manera externa, es decir, el especialista coloca sus manos por fuera del vientre materno.

Esta técnica se suele realizar en la semana 36 o 37 de gestación si no existe ninguna contraindicación y la embarazada decide someterse a ella. Además, ya que la VCE trata de evitar la cesárea a la que se recurre en muchos casos de presentación de nalgas, la embarazada no debe tener contraindicado el parto vaginal

La realización de la VCE es molesta y quizá algo dolorosa, pero es un procedimiento breve y suele ser tolerado. No obstante, se puede realizar tras la administración de analgésicos (siempre por parte del especialista) o con el uso de anestesia.

Finalmente, es importante mencionar que puede que no se consiga girar al bebé o que, incluso, este vuelva a darse la vuelta después del procedimiento. Además, la VCE puede tener algunos riesgos o complicaciones (los más graves son poco frecuentes), por lo que la mujer debe ser informada previamente de todo.

¿Y si no se da la vuelta?

Es cierto que en los últimos años (a partir del año 2000), cuando un bebé venía de nalgas, se optaba por la cesárea programada, ya que se pensaba que era mejor respecto al parto vaginal en bebés de nalgas a término.

No obstante, estudios posteriores han mostrado que, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos y con un adecuado control y atención al parto, el parto vía vaginal es una opción razonable en el caso de un bebé a término que viene de nalgas.

Entre estos requisitos se encuentra:

  • Crecimiento intrauterino adecuado y peso estimado inferior a 4000 gramos.
  • Actitud de la cabeza fetal (evaluada preferiblemente por ecografía al inicio del trabajo de parto) en flexión o indiferente.
  • Presentación de nalgas puras o completas. La presentación de nalgas incompletas se asocia más a problemas relacionados con el cordón umbilical o a un riesgo mayor de atrapamiento de la cabeza fetal por una dilatación del cérvix incompleta.

En el caso de intentar el parto por vía vaginal, adoptar una posición en cuclillas es una buena idea. No obstante, si el parto no progresa bien, se realizará una cesárea.

Por todo ello, es importante que la mujer cuyo bebé viene de nalgas se informe previamente de todas sus posibilidades.

Consejos y Controles Médicos

En el octavo mes de embarazo se realiza la ecografía del tercer trimestre. En esta prueba de imagen se comprueban los siguientes aspectos:

  • Crecimiento fetal.
  • Posición del bebé dentro del útero.
  • Cantidad de líquido amniótico.
  • Estado de maduración de la placenta.

Además del ultrasonido, también se suele realizar una analítica de sangre y una de orina como proceso rutinario. Durante este trimestre, puede que el médico recomiende la vacunación contra ciertas enfermedades para evitar problemas en el recién nacido, como la gripe o la tos ferina.

Como se ha mencionado anteriormente, es muy posible que, a partir de este mes, la mujer note más incomodidad al andar por el ensanchamiento de las caderas y la pelvis. Por ello, se recomienda comenzar a informarse sobre las clases de preparación al parto, así como practicar ejercicios específicos para esas zonas del cuerpo.

El octavo mes de embarazo es un buen momento para comenzar a preparar una bolsa con las cosas que podrían ser necesarias durante la estancia en el hospital tras el nacimiento.

El Octavo Mes Semana a Semana

Como hemos comentado anteriormente, el feto está llegando al final de su desarrollo intrauterino. Los cambios más importantes que pueden sucederle a la embarazada y al bebé durante el octavo mes de embarazo son los siguientes:

Semana 29

En estos días empieza a notarse la presión que ejerce el crecimiento del bebé sobre los órganos internos de la madre. Es lógico tener esa sensación, ya que el útero está expandido casi en su totalidad.

El feto, que ya tiene unas medidas mucho más proporcionadas, se moverá con mucho vigor y sus movimiento se podrán notar incluso sobre la propia piel de la madre.

Con respecto a su desarrollo, está prácticamente formado. Sin embargo, los pulmones aún no han finalizado su evolución, ya que son los órganos que lo hacen con mayor lentitud.

La alimentación de la madre es muy importante en las últimas semanas de embarazo debido a que el crecimiento del feto exige más nutrientes y vitaminas. Se recomienda tomar mucho calcio, hierro, ácido fólico, proteínas y vitamina C.

Semana 30

Cuando el embarazo alcanza la semana 30, es fácil que la futura mamá note que la pelvis y las caderas se ensanchan. Se aconseja ejercitar los músculos de estas zonas para facilitar el trabajo de parto.

Todos estos síntomas tan molestos, junto con los cambios hormonales y los nervios por el nacimiento, pueden provocar cambios de humor repentinos en la futura madre, lo cual es muy común. Es importante controlar las emociones y, sobre todo, pedir ayuda y comprensión a la gente de nuestro entorno.

Respecto al bebé, se están generando nuevas capas de vérnix, una sustancia grasosa blanquecina que recubre su piel y que le ayuda a mantener la temperatura corporal. Esto hace que siga aumentando de peso y que la piel empiece a ser más tersa.

Semana 31

Conforme el bebé continúa acumulando grasa debajo de su piel, el lanugo va desapareciendo. Esto hace que su aspecto sea cada vez más similar al que tendrá en el nacimiento.

Aunque cada vez tiene menos espacio para poder moverse, su actividad no se detiene. Si a estas alturas del embarazo no está colocado boca abajo en posición cefálica, es muy posible que comience a hacerlo a partir de esta semana.

La mayoría de los órganos del bebé están prácticamente formados y sólo se dedica a ganar peso y talla.

En relación a las sensaciones en el cuerpo de la embarazada, es natural que a estas alturas el sueño sea bastante difícil, puesto que el volumen del vientre y la frecuencia de micción le impiden dormir de forma seguida.

Semana 32

Muchas mujeres coinciden en que entre la semana 31 y 32 se produce un cambio radical en el tamaño de la barriga. El volumen aumenta considerablemente, ya que el bebé continúa su desarrollo. Sin embargo, si naciera en esta semana se consideraría un parto prematuro.

El cerebro del futuro recién nacido está ya casi desarrollado, pues las diferencias son mínimas entre el aspecto que tiene ahora y el que tendrá en el momento del nacimiento. Se cree que en el 8.º mes ya puede pensar e incluso ser capaz de almacenar memoria.

En esta semana, los pulmones del feto comienzan a producir y acumular una sustancia llamada surfactante pulmonar. Este líquido recubre los alveolos para facilitar el intercambio gaseoso durante la respiración pulmonar.

Si todavía no ha posicionado su cabeza hacia bajo, puede que lo haga a lo largo de esta semana.

Preguntas Frecuentes

Tengo 8 meses de embarazo, ¿puedo viajar? Los desplazamientos largos cuando el embarazo está tan avanzado no son muy recomendables, no solo por el riesgo que puenda correr la propia embarazada y el bebé, sino porque de por sí este tipo de viajes suelen ser muy incómodos para la mujer.

Hay que tener en cuenta que muchas compañías aéreas exigen certificados médicos que acrediten que la embarazada se encuentra en buenas condiciones para viajar. Por ello, tanto si es en avión como si no, es importante consultarlo previamente con el médico.

¿Es conveniente vacunarse contra la gripe en el octavo mes de embarazo? Las embarazadas forman parte del grupo de riesgo que, según los especialistas, debería vacunarse contra la gripe. Aunque se recomienda aplicarse la vacuna en el segundo trimestre de embarazo, no hay problema en aplicarla en el octavo mes, siempre y cuando el médico lo considere conveniente.

Presento un flujo blanco abundante, ¿es normal con 8 meses de gestación? La expulsión de flujo blanco hacia el final de la gestación es un suceso muy habitual. Suele tratarse de parte del tapón mucoso, el cual se elimina como consecuencia de la presión que ejerce el feto al colocar la cabeza sobre el cuello del útero. Normalmente, el tapón mucoso continúa regenerándose hasta que el bebé está listo para nacer.

¿Qué cuidados se deben tener en el octavo mes de embarazo? A lo largo del octavo mes de embarazo es posible que la embarazada sienta algunas molestias. Por ello, algunas recomendaciones para aliviar los síntomas del octavo mes de gestación son:

  • Echar agua fría en las extremidades.
  • Dormir hacia el lado izquierdo.
  • Comer pequeñas cantidades en intervalos pequeños de tiempo.
  • Usar cremas hidratantes.
  • Caminar al menos 30 minutos diariamente.
  • Elevar las piernas.

Además, es importante descansar todo lo posible y evitar sobreesfuerzos. Si la embarazada notar cualquier dolor, lo mejor sería consultarlo con el médico lo antes posible.

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