Si tu perra está embarazada, ¡felicidades! Este es un momento emocionante, pero también requiere mucha atención y cuidados para asegurar la salud tanto de la madre como de los cachorros. Tanto si has programado la monta de tu perrita como si has visto a tu mascota manteniendo relaciones sexuales con otro perro hay muchas posibilidades de que se quede embarazada.
En esta guía completa, descubrirás todo lo que necesitas saber sobre el proceso de embarazo de tu amiga canina, desde los primeros signos de gestación hasta los cuidados en el momento del parto y postparto.
Identificación del embarazo canino
Para asegurarse al cien por cien de que una perra está embarazada, hay que llevarla al veterinario. Sin embargo, hay varios síntomas que te ayudarán a reconocer si tu perra está embarazada o no, pero ante cualquier duda, consulta a tu equipo veterinario, para también descartar que tu perra tenga un embarazo psicológico.
Aquí te presentamos algunos de los signos más comunes:
- Letargo: Uno de los primeros signos de embarazo en los perros es el aumento del letargo. Si tu perra, que antes era muy enérgica, ahora duerme demasiado o se cansa muy rápidamente, es posible que esto sea una señal de que está embarazada.
- Cambios en el apetito: Los cambios en el apetito también son indicadores comunes del embarazo. Es probable que el apetito de tu perra fluctúe mucho en función de su raza y de las fases del embarazo. Puede aumentar o disminuir, e incluso puede provocar vómitos. Durante las primeras semanas de embarazo lo habitual es que disminuyan las ganas de comer de nuestra perrita.
- Mayor hinchazón y crecimiento de las mamas: Lo habitual es que las mamas de nuestra perrita aumenten de tamaño en las primeras semanas de gestación. Sin embargo, no siempre es así. Tendrá los pezones más rosados.
- Orinará con más frecuencia: Al aumentar el vientre, la vejiga se queda con menos espacio para almacenar la orina.
- Expulsará un flujo transparente: Otro factor revelador son las descargas vaginales durante las primeras semanas de gestación.
- Tendrá un comportamiento variable: Puede que también observes un cambio importante en su forma de actuar. Por lo general, se muestran más cariñosas y cercanas, buscan nuestras caricias y compañía. Pero también puede ocurrir lo contrario, es decir, que su actitud sea más huidiza y que no quiera que la toquen.
- Jugará menos y dormirá más: En este periodo de gestación, nuestra compañera canina estará más cansada y tendrá menos energía.
- Buscará el rincón del hogar perfecto para tener a sus cachorros: Otro de los síntomas habituales es que nuestra perrita embarazada busque el lugar ideal para construir su nido.
Cuanto más avanzada esté la gestación de un perro, más fácil le resultará al cuidador saber si va a tener cachorros. Uno de los primeros signos visibles del embarazo en perros es la hinchazón y el oscurecimiento de las ubres. Esto sucede, más o menos, a partir de la quinta semana. En la sexta o séptima semana se va engrosando el vientre y la perra orina más a menudo.
Duración y etapas de la gestación canina
La duración de gestación de un perro oscila entre los 58 y los 63 días, concretar una fecha con exactitud no es posible ya que existe una diferencia entre la fecha de apareamiento con respecto a la fecha real en la que la perra haya sido fecundada.
Desde el momento del apareamiento (si se conoce), pasan unos 63 días hasta que nacen los cachorros. Sin embargo, un embarazo en perros normal también puede durar entre 57 y 72 días.
Las perras alcanzan la pubertad y tienen su primer celo a diferentes edades según su raza y tamaño. El ciclo reproductivo canino se divide en:
- Anoestro (inactividad sexual).
- Proestro (primeros síntomas del celo).
- Estro (fase fértil). Durante el estro, es importante tener cuidado para evitar embarazos no deseados. Al inicio del celo, la perra se muestra más bien reticente hacia sus pretendientes. Cuanto más se acercan las ovulaciones (las perras siempre tienen varias), más interesada se muestra. En este momento, se encuentra en el ciclo estral y puede aparearse.
- Metaestro (final del ciclo).
La edad óptima para la reproducción es entre los 2 y 6 años. No es aconsejable que las hembras queden gestantes antes de los 2 años, ya que el aparato reproductor puede no estar completamente desarrollado, lo que dará lugar a complicaciones tanto para la madre como para los cachorros. En el caso de las hembras mayores, a partir de los 8 años aproximadamente, tampoco es recomendable que queden preñadas debido a posibles complicaciones en la gestación y el parto relacionadas con la edad.
Cuidados durante la gestación
Durante el período de gestación de una perra, es fundamental brindarle cuidados adecuados para asegurar su bienestar y el de sus cachorros.
Estos son algunos de los aspectos más importantes:
- Seguimiento veterinario: Se deben realizar ecografías y/o radiografías para supervisar la salud de la perra y saber cuántos cachorros conformarán la camada. Desde el día 25, el veterinario podrá hacer controles para conocer la cantidad de cachorros. Esto es esencial para asegurar un parto sin complicaciones.
- Alimentación adecuada: Desde el inicio de la gestación, la dieta de la perra debe adaptarse a su nuevo estado y mantenerse durante todo el embarazo. Es muy importante consultarlo antes con nuestro veterinario. Éste nos guiará sobre la alimentación más apropiada y las cantidades necesarias. Hasta la quinta semana, la perra tiene suficiente con la comida habitual. Lógicamente, esta debe ser equilibrada y de buena calidad, como para todos los perros. La composición de nutrientes debe estar ajustada a las necesidades individuales del animal. Estas necesidades varían en función de la raza, el tamaño, la edad, el peso y la actividad. A partir de la sexta semana del embarazo en perros, la demanda energética aumenta considerablemente. Hasta el parto, se debe aumentar el aporte energético un quince por ciento por semana. Además, el contenido proteico debe ser alto. Nunca se debe intentar compensar el aumento de la demanda energética con una mayor cantidad de comida. La adiposidad tendría consecuencias negativas en la salud de la madre y los cachorros. De todos modos, la mayoría de perras ya no pueden ingerir tanta comida. Al fin y al cabo, el volumen del estómago está cada vez más reducido por el crecimiento de los cachorros. Elige un alimento fácil de digerir con una alta densidad calórica en relación con la cantidad (p. ej., comida para cachorros). Divide la ración diaria en tres o cuatro comidas pequeñas. Esto le resultará más digerible a la futura mamá que una sola comida grande.
- Entorno tranquilo: Es fundamental brindar a nuestra perra embarazada un ambiente tranquilo y acogedor durante el período de gestación. También debemos mantenerla en buena forma física con ejercicio moderado y gradual para prevenir la obesidad.
- Ejercicio Moderado: Una perra embarazada no está enferma y, en general, puede hacer vida normal: pasear, jugar, nadar o correr. Una perra gestante puede pasear, jugar y correr, a menos que el veterinario indique lo contrario. Es lo que sucede cuando hay riesgo de aborto o de rotura de útero. Hasta los 45 días de preñez, la perra no estará voluminosa ni se sentirá más torpe o molesta. Los paseos y juegos moderados ayudan a mantener su salud física, a tonificar sus músculos y a mejorar su estado anímico. Los paseos, aunque sean largos, no implican riesgos de accidentes para la perra y la ayudarán a mantener una forma física adecuada, que jugará a su favor en el momento del parto. En este momentos los paseos serán más cortos y menos intensos. Lo correcto es realizar muchos pequeños paseos diarios, (unos 4 o 5 al día más o menos) y que sean de corta duración y baja intensidad para que la madre pueda relajarse sin cansarse.
- Evitar actividades físicas peligrosas durante la gestación: Los paseos, juegos, e incluso, carreras moderadas son recomendables para la perra gestante. Pero hay que evitar actividades que entrañen riesgo de accidentes, como el salto de obstáculos y los ejercicios con los que pueda sufrir golpes, sobre todo en la zona abdominal.
- Asegurar una hidratación adecuada: Una hidratación adecuada ayuda a la hembra embarazada a regular su temperatura corporal. Una perra gestante puede beber toda el agua que necesite. Al igual que el resto de canes, siempre debe tener disponible agua limpia y fresca (más templada que fría).
- Baños: La perra embarazada se puede bañar con productos específicos para canes que no contengan insecticidas. El agua debe estar a una temperatura adecuada (unos 39ºC) y el ambiente no debe ser estresante. El veterinario José Capacés aconseja que el baño no suponga un momento de nerviosismo para la perra. De ser así, es mejor evitarlo, sobre todo durante los últimos días de la gestación (a partir del día 45º).
- Viajes en coche: Los viajes en coche con perro son una actividad que la hembra preñada puede realizar, sobre todo si los disfruta y no le suponen malestar, mareo o nerviosismo.
Hay ciertas situaciones, sin embargo, que sí entrañan riesgo para su salud y la de sus cachorros. En este artículo se explican cinco aspectos que se deben cuidar: las temperaturas extremas, la necesidad de estar hidratada, la obesidad, evitar el sedentarismo y las actividades físicas peligrosas.
Temperaturas extremas
Tanto el frío como el calor extremos son perjudiciales para cualquier perro y, aún más, para una hembra canina embarazada. El frío extremo puede provocar que enferme y entonces se mostrará inapetente y decaída, lo que se traducirá en una pérdida de apetito en la perra gestante. La mejor manera de prevenir que la hembra embarazada enferme en invierno es protegerla de las bajas temperaturas. Los cambios bruscos son desaconsejables para la perra gestante, por lo que se debe abrigarla durante sus salidas al exterior en invierno.
El calor extremo del verano es igual de perjudicial que las temperaturas muy bajas. El mortal golpe de calor en el perro es más probable entre determinados segmentos de la población canina, como las hembras embarazadas, los cachorros, los canes que padecen enfermedades del corazón o respiratorias y los canes ancianos.
Las perras preñadas tienen un metabolismo más acelerado de lo habitual. Por ello, durante el verano, es recomendable que dispongan siempre de sombra y agua fresca.
La obesidad es peligrosa
La obesidad y el sobrepeso no son nada recomendables para una hembra canina gestante. El exceso de grasa aumenta el riesgo de tener dificultades al expulsar a los cachorros por el canal de parto (distocia). Según José Capacés, veterinario, «el exceso de grasa abdominal dificulta la contracción de los músculos durante el parto«. La perra debe tener un peso ajustado a su tamaño, edad y raza antes de comenzar la gestación.
El sedentarismo provoca obesidad y sobrepeso que se traducirá en problemas articulares y cardiorespiratorios.
Preparación para el parto
A lo largo del embarazo debemos proporcionar a nuestra perra cuidados especiales, y algunos específicamente orientados al momento del parto de la perra y cría de los cachorros.
Los mejores preparativos para el parto incluyen, además de una alimentación adaptada y los preparativos en casa, las visitas regulares al veterinario. Aparte de las vacunas obligatorias contra las enfermedades caninas más importantes, puede ser recomendable una vacuna contra el herpesvirus canino. Esta es aconsejable en lugares en los que convivan muchos perros porque este virus provoca la muerte de los cachorros. Además, la perra embarazada se debe desparasitar los días 40 y 55 del embarazo. A partir del día 50 se puede hacer una radiografía para conocer el número de cachorros (+/-1). Sus esqueletos se pueden visualizar bien en la radiografía. Si ya conoces el número exacto de cachorros, sabrás a buen seguro cuándo acaba el parto. Además, con estas radiografías podrás prepararte mejor para posibles complicaciones durante el parto.
Tendremos que habilitar un cajón o, mejor aún, adquirir una paridera, que es como una cama convencional para perro pero algo más grande. En el caso de las razas muy grandes es necesario agregar una barra o un estante a lo largo de todas las paredes internas del corral para evitar que la madre aplaste a los cachorros.
Debemos asegurarnos de que este espacio esté a una temperatura adecuada (cercana a los 30ºC), ya que los cachorritos no son capaces de regular su temperatura y pueden sufrir fácilmente una hipotermia. Prepara tu hogar para el parto: tres semanas antes del parto aisla a tu perra de otros perros que pueda haber en la casa, en un sitio seguro, sin corrientes de aire y con una cama donde pueda hacer un pequeño nido para los bebés.
El parto canino
El parto es un momento muy especial e íntimo para la futura mamá canina que suele desarrollarse de forma natural, sencilla y, por lo general, sin complicaciones. Por lo que, aunque nuestra perrita no necesite de nuestra intervención, sí es recomendable mantenernos vigilantes, por si requiere de nuestra ayuda.
Independientemente de si se trata de una perra primeriza o no, es altamente recomendable acudir al veterinario alrededor del día 50 de gestación para evaluar el estado de salud de la perra y el de los cachorros.
El parto de un perro puede durar entre 6 y 24 horas, dependiendo de diversos factores como la raza, el tamaño de la camada y la experiencia de la madre. En cuanto a las perra primerizas, el parto puede durar hasta 36 horas.
El parto completo puede durar hasta 24 horas. Recuerda estar presente pero respetar el espacio de la madre durante el parto. Durante el parto de nuestra perra, es preferible no intervenir si todo va bien, pero debemos estar cerca por si necesitamos asistirla, por supuesto ten al tanto a tu veterinario sobre la situación. Él podrá guiarte durante todo el proceso.
El número de cachorros en cada parto dependerá de varios factores, pero por lo general, una perra pequeña puede tener entre tres y cinco cachorros de media. Las perras de mayor tamaño pueden tener entre siete y nueve cachorros. Son muy puntuales y excepcionales los casos en los que las camadas son mayores de 10 cachorros. Recuerda que, independientemente del tamaño de tu perra, es necesario y altamente recomendable realizar ecografías periódicas a la perra gestante para asegurar el número de cachorros y el buen desarrollo de cada uno de ellos.
Las etapas del parto son:
- Primera etapa: se corresponde a la aparición de las contracciones. el cuello del útero se dilata y la perra puede mostrar signos de inquietud. Puede durar entre 6 y 12 horas, o un poco más en perras primerizas.
- Segunda etapa: el cuerpo de la perra está listo para el parto. Comienzan las contracciones y la perra da a luz a los cachorros. Las contracciones son más fuertes y comienza a expulsar un flujo vaginal claro. Esta etapa dura entre 15 minutos y una hora.
- Tercera etapa: una vez los cachorros han salido, es momento de expulsar las placentas. Es la expulsión de la placenta, que muchas veces es ingerida por la madre. Después de cada expulsión, la madre descansa y se relaja, permitiendo que los cachorros se alimenten para estimular más contracciones. El intervalo entre nacimientos puede variar desde 15 minutos hasta 3 horas.
En la siguiente tabla, se resumen las fases del parto:
| Fase | Duración | Signos principales |
|---|---|---|
| 1. Dilatación cervical | 6-12 horas | Jadeo, inquietud, contracciones leves |
| 2. Expulsión de cachorros | 2-6 horas (1 cachorro cada 30-60 min) | Contracciones activas, expulsión de líquido amniótico |
| 3. Expulsión de placenta | 5-15 minutos después de cada cachorro | Contracciones leves, expulsión de la placenta |
Por un lado, si un cachorro se atora, lo ayudamos a salir con suavidad. Por otro lado, si la madre no atiende al recién nacido, rompemos el saco amniótico y frotamos al cachorro para estimular su respiración. En el caso de que no corta el cordón umbilical, lo hacemos nosotros y lo regresamos a la madre.
Protege a los cachorros de las corrientes de aire, pues no pueden regular su temperatura corporal correctamente. Deben estar con su madre mínimo hasta las ocho semanas de vida para amamantar y enseñarlos a orinar, defecar, socializar y respetar la jerarquía.
Cuidados postparto
Después del parto, la perra se muestra maternal, cuidando y amamantando a sus cachorros. Es crucial brindar un ambiente tranquilo y seguro, evitar situaciones estresantes y asegurarse de que la perra tenga una dieta adecuada. Durante las primeras semanas, necesita tiempo a solas con su camada. Siempre es recomendable observar su comportamiento.
Después del parto, tanto la madre como los recién nacidos necesitan cuidados especiales para asegurar su bienestar. En nuestro post Cuidados después del parto de perros, encontrarás toda la información detallada sobre cómo brindar los mejores cuidados a la madre y sus cachorros durante esta importante etapa.
Sabemos que el embarazo de tu perrita puede ser muy estresante. Pero no te asustes, podemos acompañaros durante estos meses, así podremos ayudarte en cualquier consulta que tengas y apoyarte ante cualquier imprevisto que pueda surgir.
La eclampsia se trata de convulsiones que se producen en la madre durante o después del embarazo y son causadas por un déficit de calcio en su cuerpo.
Los dueños que conviven con la hembra canina preñada son quienes mejor pueden averiguar, a través de la observación, qué relaja y gusta a la perra, así como lo que, por el contrario, le estresa y sienta mal.
El embarazo en perras es un proceso fisiológico que requiere un seguimiento adecuado para garantizar la salud de la madre y de los cachorros.
Referencias:
- Johnston, S. D., Root Kustritz, M. V., & Olson, P. N. S. (2021). Canine and Feline Theriogenology.
- Concannon, P. W. (2023). Reproductive Physiology and Pregnancy in the Bitch.
- Feldman, E. C., & Nelson, R. W. (2022). Small Animal Endocrinology and Reproduction.
- WSAVA (2023).
