¿Qué pasa si bebes leche materna? Beneficios y riesgos

La lactancia materna es reconocida por la práctica totalidad de organismos y sociedades científicas como el alimento de elección para los lactantes durante el primer semestre de vida.

La composición de la leche materna varía entre las distintas mujeres e incluso en la misma mujer en función de la duración de la lactancia, de la hora del día o de si se trata del momento inicial o final de una tetada. Aunque el régimen alimentario y otros factores maternos influyen en la composición de la leche, distintos estudios han sugerido que en ésta los cambios se adaptan en gran medida a las necesidades y prioridades nutricionales del lactante, sobre todo en los primeros meses de vida. Posteriormente, su composición es más dependiente de la dieta y de la composición corporal de la madre.

Composición de la leche materna

La leche materna es una fuente rica y compleja de nutrientes esenciales para el desarrollo del lactante.

  • Hidratos de carbono: El contenido en lactosa y en hidratos de carbono en general es elevado, en particular durante los primeros meses de la lactancia, en comparación con la leche de vaca o las fórmulas infantiles.
  • Oligosacáridos: Los oligosacáridos, prácticamente ausentes en la leche de vaca, tienen un importante papel metabólico e inmunológico, por ejemplo, en la síntesis de gangliósidos y esfingolípidos cerebrales, como inhibidores de la adhesión bacteriana a las superficies epiteliales y como favorecedores del crecimiento de bifidobacterias en la flora intestinal.
  • Grasa: La grasa constituye el principal aporte energético (aproximadamente el 50%). Los ácidos grasos principales son el oleico, palmítico, linoleico y alfalinolénico, junto a los ácidos grasos de cadena muy larga (más de 20 átomos de carbono), en especial el ácido araquidónico y el ácido docosahexaenoico, imprescindibles para el desarrollo neural y de la retina.
  • Proteínas: El índice de proteínas séricas/caseína es elevado (90/10) al inicio y desciende rápidamente durante el curso de la lactancia a 60/40 en la leche madura y 50/50 al final de la lactancia. Debe tenerse presente la alta concentración de nitrógeno no proteico, cuyo significado nutricional se desconoce.
  • Minerales y vitaminas: La diferente concentración de minerales y vitaminas en la leche de mujer y en las fórmulas infantiles debe ser valorada en términos de biodisponibilidad, significativamente mayor en la primera.

La fracción absorbida de hierro alcanza el 40-70% del aportado por la leche materna frente al 10-25% del contenido en las fórmulas. Esto hace posible que, siendo baja la concentración del hierro en la leche de mujer, la mayoría de los lactantes alimentados a pecho no presenten deficiencia de hierro durante el primer semestre de vida. El contenido de calcio es relativamente bajo, pero la proporción calcio/fósforo favorece su absorción. Otro ejemplo es el posible aporte deficiente de vitamina D, ya que si bien se ha observado que los valores de 2,5 hidroxivitamina D son significativamente más bajos en los niños alimentados con leche de mujer que en los alimentados con fórmula, no se demuestran diferencias ni en el contenido óseo mineral ni en los valores de osteocalcina, por lo que se especula que esta absorción mineral adecuada podría deberse a la existencia de un mecanismo de transporte pasivo independiente de la vitamina D.

Por otra parte, en la leche humana existen muchos factores funcionales que permiten un mejor desarrollo del niño. Entre ellos, sustancias con acción hormonal o con actividad protectora contra infecciones potenciales, tanto de virus como de bacterias.

Beneficios de la leche materna para el lactante

La alimentación del lactante con leche humana supone una mejor regulación metabólica, mayor protección inmunológica, y menor riesgo de sensibilidad alérgica, morbilidad infecciosa y muerte súbita y probablemente un mejor desarrollo emocional e intelectual, gracias a una mayor relación con la madre y un mayor sentimiento de protección. Al mismo tiempo se evidencia una menor incidencia de algunas enfermedades a medio y largo plazo, tales como la diabetes mellitus, la enfermedad de Crohn, la obesidad o la enfermedad cardiovascular.

Los beneficios demostrados de la lactancia materna han hecho de su promoción una prioridad pediátrica. Sin embargo, hay situaciones en las que la lactancia materna no es posible. Entre ellas, una insuficiente producción de leche por parte de la madre, algunas enfermedades de tipo infeccioso o adictivo, así como problemas como las grietas, la reincorporación a la actividad laboral a las 16 semanas post-parto, o el cansancio de la madre ante una lactancia continua y dependiente. Estas causas, entre otras, hacen que la lactancia se prolongue sólo durante el primer trimestre.

¿Por qué algunos adultos beben leche materna?

De hecho, no son pocas las madres que deciden probar su propia leche. En un capitulo de ‘Friends’, Phoebey decide catarla bajo la mirada de disgusto de sus amigos hasta que Ross decide secundarla. Es el caso de Only The Breast, una comunidad de madres estadounidenses que llegan facturar unos 18.000 euros al año vendiendo su excedente a adultos desconocidos para su consumo. Del mismo modo, Rafaela Lamprou también se dio cuenta de lo lucrativo que resultaba este negocio.

Los medicamentos y la lactancia

Andy Cohen, presentador estadounidense, bebió en directo en su programa Watch What Happens Live with Andy Cohen la leche de Amber Tamblyn, actriz invitada y conocida por su papel en Joana de Arcadia. La interprete confesó que tanto ella como su marido habían tomado un vaso y les había parecido deliciosa. Pero la anécdota no solo quedó ahí, también aseguró haber probado la de su amiga y compañera de profesión, Blake Lively. De manera que, no solo están unidas por el rodaje de ‘Uno para todas’, sino que ahora además son ‘hermanas de leche’. Así queda demostrado que algunos no tienen reparos en consumirla, sin embargo, no todo el mundo piensa lo mismo.

Riesgos asociados al consumo de leche materna por adultos

A pesar de los posibles beneficios, el consumo de leche materna por adultos conlleva ciertos riesgos que deben ser considerados:

  • Falta de regulación y control: "El problema es el control de estas leches que no están reguladas.
  • Riesgo de infecciones: Una leche que no esté pasteurizada puede producir problemas infecciosos, ya que proliferan bacterias en la misma.
  • Transmisión de enfermedades: Además, si desconocemos el origen de la leche, también desconocemos si la madre que la vende padece alguna enfermedad infecciosa transmisible como sida, sífilis, hepatitis…”, asegura el Dr. Valentí Pineda, presidente de la Societat Catalana de Pediatria y miembro de l’Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya.

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