¿Qué pasa con la placenta después del parto? Usos, riesgos y alternativas

La placenta es un órgano temporal que se desarrolla en el útero durante el embarazo. Esta estructura brinda oxígeno y nutrientes al embrión y posteriormente al feto, y a través de ella se eliminan los productos de desecho. Ahora bien, la placenta permanece en el cuerpo de la madre tan solo unos minutos más que su hijo, un rasgo que hace que su estudio resulte fascinante.

Este órgano tan especial, el único del cuerpo humano con “fecha de caducidad”, es vital para el desarrollo del feto y para la protección del embarazo. Pero también tiene una misión importante en el momento del parto.

¿Sabías que una placenta sana pesa aproximadamente medio kilo y que un cordón umbilical tipo mide unos 55 centímetros de largo? Sin placenta no hay embarazo viable.

Durante esta década, la actualización de los protocolos sanitarios, el reconocimiento de la violencia obstétrica que se ejerce en muchos casos y un acompañamiento más amable en un proceso fisiológico como es un parto, han favorecido que empiecen a surgir nuevos planteamientos que mejoran la futura salud física del bebé y también la salud mental y la gestión emocional de las madres.

En los partos medicalizados que tienen lugar normalmente en las sociedades desarrolladas, la placenta es eliminada con las precauciones establecidas para los residuos biológicos. No obstante, al ser un órgano muy rico en ácido hialurónico y colágeno, podría ser utilizado en la industria cosmética. Actualmente es de importancia el uso del cordón umbilical como reservorio de células madre del feto para su posible uso en medicina regenerativa.

Veamos qué ocurre con la placenta después del parto y qué opciones existen para su manejo.

El proceso de alumbramiento

Antes de ponerte de parto y dar a luz, vas a experimentar una serie de sensaciones y síntomas preparto, cuya duración será muy variable. Desde que empiezas a notarlos, pueden ser días o incluso semanas antes de que se inicie del parto.

Una vez que el bebé ha nacido, comienza el periodo de alumbramiento. Después del nacimiento del niño, el útero sigue contrayéndose para que la placenta se desprenda de la pared uterina y sea expulsada junto con lo que fue la bolsa amniótica.

A menudo, el médico o la matrona ayudan tirando muy levemente del cordón umbilical, pero debe hacerlo con sumo cuidado para que el cordón no se rompa.

El dolor de las contracciones uterinas para alumbrar la placenta es leve, incluso muchas madres con la emoción del momento de ver a su bebé por primera vez, ni las notan. El alumbramiento de la placenta dura entre 10 y 30 minutos pero puede incluso alcanzar la hora. Con él, el parto termina clínicamente.

Una vez fuera la placenta, el médico o la matrona se fijarán en su aspecto. Primero comprobarán que está completa: ya que si se hubiese quedado restos podría provocar importantes hemorragias. En algunas ocasiones, muy pocas, la placenta no llega a desprenderse. Y si la placenta se encontraba muy adherida, se realiza un legrado para asegurarse que no ha quedado ningún resto.

A continuación el útero comienza a contraerse, ahora para reducir su tamaño y cerrar la herida que la placenta dejó en la pared del útero al desprenderse.

Para facilitar la expulsión de la placenta se hace un alumbramiento dirigido, que consiste en la administración de oxitocina una vez se ha desprendido el hombro anterior del feto. Posteriormente a la expulsión fetal, el ginecólogo realiza una suave tracción del cordón umbilical para comprobar el desprendimiento de la placenta.

Es fundamental asegurar que la placenta se expulse completamente para evitar posibles complicaciones.

Opciones para el manejo de la placenta después del parto

Diez años atrás, conservar la placenta y la sangre del cordón umbilical después de un parto era una opción que ningún centro sanitario se planteaba.

Conservar la placenta de tu bebé, no pinzar el cordón umbilical inmediatamente después del parto o la conservación de la sangre de éste, son posibilidades que se ofrecen cada vez en más centros sanitarios.

Si se quiere conservar, se tiene que dejar escrito en un documento específico, o bien especificarlo en el Plan de Parto que es la manifestación de voluntad sobre cómo le gustaría a una mujer vivir su parto.

Algunos centros ofrecen la posibilidad de calcar la placenta en una lámina que se podrá conservar como un cuadro de recuerdo.

Estas son algunas de las opciones disponibles:

  • Congelarla si no tienes claro lo que quieres hacer con ella. Puedes tomar la decisión más adelante.
  • Plantar un árbol: es un concepto bonito ya que irá creciendo y será el símbolo de tu hija/o. Se aconseja no colocar la placenta justo debajo del árbol sino a una distancia entre 50-100 centímetros. La placenta nutrirá a ese árbol de manera progresiva. Puede plantarse en el momento deseado, desde la etapa del puerperio hasta años después con tu propio niña/o.

Impresión de la placenta

Las impresiones de placenta han emergido como una práctica especial y memorable, como un recuerdo imborrable de un momento único que, de otro modo, quedaría perdido en la memoria. Ahora bien, ¿qué es la impresión placentaria exactamente y cómo se lleva a cabo?

La impresión de la placenta es un proceso conmemorativo que consiste en plasmar la forma de la placenta en un papel creando así una obra de arte única e irrepetible.

Las matronas realizan este proceso creativo con sumo cuidado y dedicación para que así, las madres que lo deseen, puedan plasmar para siempre un detalle único de unión con sus recién nacidos.

Los pasos para obtener una placenta pintada son los siguientes:

  1. Lavado de la placenta, que se limpia con extremo cuidado para ser preparada para el procedimiento.
  2. Se utilizan pinturas acrílicas para dar color a la placenta con el objetivo de que esta quede plasmada sobre el soporte físico elegido.
  3. La placenta teñida se coloca sobre un soporte como papel grueso, cartulina o lienzo, y se presiona para transferir su forma y texturas. Es posible hacer esta transferencia por cualquiera de las dos caras del órgano protector del feto, obteniendo resultados muy distintos en cada caso.
  4. Se añaden detalles como el nombre del bebé, fecha y hora de nacimiento, y otros elementos decorativos con el objetivo de ofrecer el mejor aspecto posible para dar forma a un recuerdo único.
  5. Se elige la cara fetal de la placenta y el resultado tiene un resultado similar a las raíces de un árbol, lo que resulta un recuerdo muy significativo.

Para muchas madres, obtener el dibujo de su placenta es más que un simple recuerdo, constituyendo un símbolo del vínculo especial que han compartido con su bebé durante el embarazo. Este detalle, que se entrega a los padres tras el parto, es una forma de conmemorar uno de los días más importantes de sus vidas.

Además, la impresión de la placenta no se limita únicamente a esta bolsa protectora. El cordón umbilical también puede incluirse en el proceso, creando diseños aún más creativos y personalizados. Esta práctica es segura porque se realiza después del parto y no afecta por ello ni a la madre ni al bebé, pero también añade un toque de calidez y humanización a la experiencia del nacimiento.

El resultado final de la impresión de la placenta es una obra de arte muy especial que captura un momento trascendental en la vida de una mujer. Estos cuadros no solo sirven como un recuerdo emotivo del nacimiento del bebé, sino que también pueden convertirse en una pieza decorativa sobre la que gire la vida en familia en el hogar.

Colocar este cuadro en un rincón especial de la casa permite a las familias recordar y celebrar el milagro del nacimiento de una manera muy personal y visual.

Impresión de placenta en tinta china.

Ejemplo de impresión de placenta.

Donación de la sangre del cordón umbilical

El trasplante de progenitores hematopoyéticos incorporó hace unos años a la sangre de cordón umbilical de los recién nacidos como una de las fuentes de las que podían extraerse estos progenitores.

Si se hace a una institución pública servirá para la investigación sobre enfermedades no hematológicas. Si se conserva en un banco privado, permitirá el uso propio en un futuro en caso de necesitar un trasplante autólogo de células madre y tiene un coste de conservación.

Nacimiento lotus

Consiste en dejar que la placenta se separe por sí misma del bebé días después del parto. Mientras tanto, se mantiene esta unión sin necesidad de cortar el cordón umbilical.

Placentofagia: Consumo de la placenta

La placentofagia, o el consumo de la placenta después del parto, es una práctica que ha ganado notoriedad en los últimos años. Aunque algunas celebridades y defensores afirman que ofrece diversos beneficios para la salud, la evidencia científica al respecto es limitada y controvertida.

La moda de tomar placenta humana, la placentofagia, -bien en cápsulas, cocinada o en batidos de frutas que enmascaran su sabor- se extiende peligrosamente por Estados Unidos y Europa.

La placentofagia se trata de la ingesta de la placenta tras el alumbramiento. Hay mujeres que deciden realizar batidos con frutas para su ingesta o su encapsulación para tomarla cocinada o sin cocinar. No se trata de una práctica común en humanas (sí en animales) actualmente, pero se tienen dudas de lo que hacían nuestros ancestros.

La encapsulación de placenta: se trata de deshidratar y encapsular la placenta para ingerirla diariamente hasta su finalización. Es un método cada vez más popular en Estados Unidos y Reino Unido. Es la forma preferida para consumir la placenta aunque se pierde el estímulo neuroendrocrino durante su ingesta (olfato y gusto).

Existen diversas formas de consumir la placenta:

  • Cruda: Cortada en pequeños trozos o triturada en batidos y zumos.
  • Cocida: Preparada de manera similar a otras carnes.
  • Encapsulada: Deshidratada y convertida en polvo, luego encapsulada.
  • Infusión: Extracción de la esencia de la placenta para preparar una infusión.

La encapsulación es una de las maneras más populares de consumir la placenta. Para ello, hay que cocer, deshidratar y moler este órgano, lo cual puede tener un costo elevado.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que cuanto más se cocina la placenta, más nutrientes puede perder.

Placentofagia: Consumo de la placenta.

Argumentos a favor de la placentofagia

Las madres que practican la placentofagia a menudo mencionan que es una costumbre común entre los mamíferos y que podría tener raíces ancestrales. Se argumenta que la placenta proporciona hierro, aminoácidos y ácidos grasos esenciales para reponer la pérdida de sangre y nutrientes después del parto. Además, se le atribuyen propiedades para fortalecer el sistema inmunitario, tratar la anemia y mejorar ciertas condiciones de salud crónicas.

Algunos defensores sostienen que la placenta ayuda a combatir la depresión postparto y mejora la lactancia, debido a su contenido de hierro y hormonas sexuales como el estradiol y la progesterona. Sin embargo, estas afirmaciones carecen de respaldo científico sólido.

Los beneficios que se difunden sobre su ingesta son: el reequilibrio hormonal, disminución de la probabilidad de sangrado materno y neonatal, mejora de la producción de leche materna, mejora del ánimo, disminución del riesgo de padecer depresión posparto y reducción de la deficiencia de hierro propia del embarazo.

Existe otra hipótesis, en la que se trabaja actualmente, que apunta a la capacidad de mejorar el estado emocional de la madre después del parto, debido a la reposición de hormonas presentes en la placenta. Esto podría reducir la depresión posparto que puede aparecer hasta en un quince por ciento de las mujeres.

Que la placenta sea rica en esta vitamina ha fomentado la hipótesis de la posible necesidad de ser ingerida, ya que la leche humana es deficitaria en ella y por ello se ofrece vitamina K a los recién nacidos como prevención de hemorragias.

Riesgos asociados al consumo de la placenta

A pesar de las afirmaciones de algunos defensores, el consumo de la placenta conlleva riesgos potenciales para la salud:

  • Infecciones: La placenta puede contener bacterias que pueden afectar tanto a la madre como al recién nacido si no se procesa adecuadamente.
  • Toxinas: La placenta actúa como un filtro durante el embarazo, por lo que puede contener metales pesados y otras sustancias tóxicas.
  • Hormonas: Algunos preparados de placenta pueden contener niveles residuales de estrógenos, progesterona y oxitocina, que podrían interferir con la lactancia o causar efectos adversos en personas sensibles.
  • Falsa sensación de seguridad: El consumo de la placenta puede llevar a las mujeres a confiar en ella como una "prevención" natural de la depresión postparto, retrasando el acceso a tratamientos probados y eficaces.

Un caso reportado por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) demostró que una madre que consumió cápsulas de su placenta contaminadas con estreptococo del grupo B transmitió la bacteria a su bebé, quien desarrolló una sepsis neonatal grave.

¿Qué dice la ciencia sobre la placentofagia?

Hasta la fecha, no existe evidencia científica sólida que demuestre beneficios significativos para la salud materna derivados del consumo de la placenta. La Asociación Americana de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) indica que la placentofagia "no tiene beneficios clínicamente probados y puede implicar riesgos", por lo que no recomienda esta práctica.

Las investigaciones científicas del efecto del consumo de placenta en nuestra salud son todavía muy pocas y, de momento, no convencen a los expertos. La preparación de la placenta en cápsulas no elimina por completo las bacterias que puede contener la placenta, lo que puede ser perjudicial para ti y tu bebé, advierten los expertos.

Hasta la fecha no hay estudios científicos serios de ninguna naturaleza que avalen la placentofagia en humanos.

Desde el “Royal College of Obstetricians and Gynaecologists” (RCOG) se ha afirmado que “no hay ninguna justificación médica para la placentofagia. Los animales se comen su placenta para obtener nutrientes, pero en seres humanos bien alimentados, no hay beneficios, no existen razones para hacerlo”.

Por otro lado, aunque muchas mujeres afirman haber obtenido beneficios de comer su placenta, las autoridades sanitarias de Estados Unidos previenen frente a los vendedores de cápsulas de placenta que realizan afirmaciones médicas que no se han demostrado científicamente.

Como se ha indicado, al no existir estudios científicos serios al respecto, es imposible decir cómo afecta la placentofagia a la lactancia materna. Todo lo publicado hasta la fecha son especulaciones y no conclusiones basadas en estudios científicos. No hay justificación médica para la placentofagia en relación con la lactancia materna.

No hay justificación médica para esta práctica. El instinto de que las hembras se coman la placenta de su cría lo tienen gran número de mamíferos, incluidos los herbívoros. Este fenómeno se ha perdido en la especie humana y actualmente es objeto de especulación mediática, no médica.

Tres de las cuatro explicaciones que se dan a la placentofagia, señaladas en el párrafo anterior, no tienen sentido en la especie humana.

Es rica en vitamina K que disminuye el riesgo de hemorragia tanto en la madre como en la cría. Los bebés humanos van a tener bajas concentraciones de esta vitamina durante los primeros días tras el parto, por lo que van a ser susceptibles a las hemorragias. La leche materna también tiene bajas concentraciones de esta vitamina.

Alternativas seguras y efectivas

En lugar de recurrir a la placentofagia, existen otras estrategias seguras y efectivas para apoyar el posparto, como:

  • Apoyo emocional
  • Una alimentación equilibrada
  • Suplementación específica
  • Descanso adecuado

La recomendación de las expertas es basarse siempre en la evidencia científica actualizada y consultar a un dietista-nutricionista ante cualquier duda.

Tabla resumen: Placentofagia

Aspecto Argumentos a favor Argumentos en contra
Beneficios Reportados Aumento de energía, mejora del estado de ánimo, equilibrio hormonal, aumento de la producción de leche materna. Falta de evidencia científica sólida, posibles efectos placebo.
Riesgos - Infecciones bacterianas, acumulación de toxinas, niveles hormonales residuales, falsa sensación de seguridad. Evidencia de casos de infecciones en bebés, posibles efectos adversos en la lactancia.
Recomendaciones Algunas culturas tradicionales la utilizan para fortalecer el sistema inmunitario y tratar la anemia. Organizaciones médicas no recomiendan su consumo debido a la falta de beneficios comprobados y los riesgos potenciales.

La placenta es un órgano materno-fetal efímero que desempeña un papel fundamental en el desarrollo del embarazo.

En conclusión, la placenta, más allá de ser un órgano biológico vital durante el embarazo, puede tener diversos destinos después del parto. Desde la controvertida práctica de la placentofagia, hasta opciones más tradicionales y simbólicas como plantar un árbol o crear una impresión artística, cada elección refleja una perspectiva única sobre el significado de este órgano.

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