Hipo Fetal: Causas y Soluciones Durante el Embarazo

Según avanza tu embarazo, experimentarás muchas sensaciones nuevas. Entre ellas, el hipo fetal, que incluso podrás observar desde fuera. Es un momento tierno para compartir los movimientos del bebé. Tu barriga se moverá de forma rítmica, con pequeños saltitos.

¿Por Qué los Bebés Tienen Hipo Con Frecuencia?

Todos hemos tenido hipo alguna vez, y en los bebés es mucho más frecuente debido a que sus sistemas digestivo y nervioso aún están madurando. A partir del segundo trimestre de embarazo, puedes comenzar a sentir el hipo fetal. Notarás unas pequeñas sacudidas que se repetirán en tu barriga, aunque al principio puede que no sepas identificarlas.

El hipo fetal te indica que el desarrollo de tu bebé va viento en popa. ¿Te imaginas para qué sirve? El hipo tiene lugar cuando se produce una contracción involuntaria en el diafragma, y el diafragma interviene en la respiración. Por tanto, mediante el hipo fetal, tu bebé está entrenando sus pulmones para poder respirar cuando nazca. Parece ser que, además de entrenar los pulmones para la respiración fuera del cuerpo de su madre, a través del hipo fetal el bebé también está ejercitando la succión y la deglución, algo muy importante para su supervivencia cuando nazca.

Como ya hemos nombrado, será durante el segundo trimestre del embarazo cuando puedes empezar a sentir el hipo de tu bebé.

¿Es Peligroso el Hipo Fetal?

Recuerda que el hipo fetal no es dañino para el bebé, aunque si se alarga en el tiempo puede llegar a ser molesto para la madre y a veces dificultar el descanso a la hora de cómo dormir en el embarazo. Los episodios de hipo fetal pueden durar desde minutos hasta horas, si ves que dura mucho no te pongas nerviosa, entra dentro de la normalidad.

Nunca está de más recordar que, si notas algo extraño, la recomendación es acudir al ginecólogo y que se lo comentes. Una vez estés ya en el tercer trimestre de embarazo sentirás a tu bebé todos los días, no solo en episodios de hipo. Es normal, aunque la barriga vaya creciendo al mismo tiempo que él o ella, llegará un momento en que el espacio sea poco.

¿Qué es el Hipo?

El hipo (singultus, en latín) consiste en una contracción espasmódica intermitente del diafragma y de los músculos accesorios de la inspiración, que finaliza súbitamente con el cierre de la vía aérea alta a nivel glótico. Es un trastorno que todo ser humano puede tener en algún momento a lo largo de su vida, sin que suponga repercusión alguna para su salud.

En la infancia, las crisis de hipo se dan con relativa frecuencia y desaparecen casi siempre en un tiempo reducido; no obstante, existen procesos que pueden estar relacionados con el hipo si este es prolongado en el tiempo, incluso desde la época de lactante. Este trastorno no es exclusivo de la especie humana. Se ha comprobado que pueden tener hipo otros mamíferos, como las ratas, conejos y gatos. También, se ha observado en algunos reptiles, como ofidios y tortugas.

El hipo se debe a una contracción inesperada del diafragma durante la inspiración. Es un reflejo, pero no cumple con una función protectora conocida, a diferencia del estornudo y el reflejo de la tos. No debe considerarse como un simple espasmo del diafragma, pues constituye un movimiento complejo, en el cual intervienen también los músculos respiratorios intercostales y del cuello.

Existe un centro neuronal situado en el sistema nervioso central, en el que un conjunto de neuronas interconectadas emiten los impulsos necesarios para la generación del fenómeno, al igual que existe otro centro que controla la respiración y otros muchos procesos fisiológicos. El centro del hipo funciona mediante un mecanismo de intermitencia, es decir, emite señales periódicas que producen el fenómeno a una frecuencia determinada que oscila entre 4 y 60 por minuto.

El diafragma es un músculo fundamental para la respiración de los mamíferos. Cuando se contrae, el tórax se expande y el aire entra en los pulmones a través de la tráquea (inspiración). El nervio frénico controla la contracción y relajación del diafragma. Si el nervio frénico envía impulsos anómalos, el diafragma se contrae de forma repentina provocando una inspiración súbita anormal y el cierre brusco de la glotis, produciendo el hipo.

Algunas de las situaciones que pueden provocar el hipo son: comer demasiado rápido, distensión gástrica por aerofagia o consumo de bebidas carbónicas, abuso de alcohol y ansiedad. La mayor parte de las veces, el hipo dura solo unos minutos.

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Tipos de Hipo

  • Agudo: También llamado hipo transitorio o autolimitado.
  • Intratable: También llamado refractario, si persiste más de dos meses.

El hipo agudo, es decir, aquel que tiene una duración menor a 48 horas, corresponde a la inmensa mayoría de los casos, suele deberse a causas benignas, como: distensión gástrica, por ingerir alimentos sólidos o líquidos demasiado deprisa, cambios de humor, estrés, emociones fuertes, ansiedad, consumo excesivo de bebidas con gas carbónico, exceso de gases, tabaquismo, abuso de alcohol, cambios bruscos de temperatura o comidas demasiado calientes o excesivamente frías, embarazo, etc. En los niños pequeños, puede ocurrir durante o después de un ataque de llanto. En muchas ocasiones, se desconoce la causa que lo origina.

La mayor parte de las veces solo dura unos minutos, o incluso pocos segundos. Es una circunstancia inofensiva a la que no hay que darle importancia. Existe gran número de remedios caseros y tradicionales para su tratamiento.

Los hipos persistentes, intratables o refractarios son poco comunes, afectan únicamente a un individuo de cada 100.000. Suelen ser una manifestación de otra enfermedad que puede ser grave, por lo cual es recomendable consultar a un médico. Se habla de hipo persistente, cuando su duración es mayor de 48 horas y menor de un mes, y de hipo refractario, cuando dura más de un mes; en ocasiones, se prolonga durante varios años. Este tipo de hipo es muy incapacitante, pues dificulta actividades habituales como: dormir, respirar, comer y beber.

A largo plazo, puede provocar: insomnio, trastornos respiratorios, trastornos de la alimentación y deshidratación. Además, puede afectar a la comunicación y a la vida social y provocar trastornos psicológicos y depresión. Las causas pueden ser múltiples. En el 90% de los casos, está provocado por enfermedades que causan irritación del nervio frénico o del nervio vago.

Cuando una persona sufre de hipo crónico, es necesario realizar un examen médico para identificar el factor que lo causa. En Pediatría, habría que destacar afecciones varias como: el reflujo gastroesofágico, hernia de hiato, ulcus gástrico, meningitis, encefalitis, traumatismos, neumonía, tuberculosis, neoplasias, diabetes, hipocalcemia e hiponatremia, entre otras.

El Hipo Fetal y el Recién Nacido

Mediante ultrasonidos, se ha demostrado que el feto puede tener hipo a partir de las 8 semanas del comienzo de la gestación, antes de que aparezcan los movimientos respiratorios. Se ha comprobado que el feto hipa durante el último trimestre de la gestación, a razón de 6 veces por minuto. Según algunas hipótesis, los movimientos de hipo en el feto preparan los músculos respiratorios para realizar su función inmediatamente después del nacimiento.

El hipo es muy común en los recién nacidos y niños de menos de un año, en crisis que pueden durar hasta media hora. Al igual que ocurre en los adultos, el hipo pasajero no es peligroso ni doloroso. El hipo sucede más a menudo en el lactante, debido a que, por lo general, come o bebe demasiado rápido, lo cual provoca la dilatación del estómago y la estimulación del nervio frénico.

¿Cómo Quitarle el Hipo a un Bebé?

No hay nada que funcione en el 100% de los casos; hay que probar y ver qué pasa. Pero estos consejos suelen funcionar:

  • Ayudar al bebé a eructar. Si liberan el aire retenido en el estómago, la menor presión estomacal puede relajar el diafragma, parando el ataque de hipo.
  • Darle el chupete. El movimiento de succión puede ayudarles a relajar el diafragma.
  • Acariciar y masajear la espalda. El movimiento puede ayudar a relajar al bebé, cortando los espasmos del hipo. Puedes hacerlo sobre la ropa o, si prefieres, hay productos con aceites vegetales o esenciales muy aptos para masajear la piel del bebé.
  • Si hay gases, y el hipo parece asociado a ellos, la simeticona puede ser un buen aliado para eliminar el aire en el sistema digestivo. Existen presentaciones adaptadas para bebés.

¿Se Puede Prevenir el Hipo en los Bebés?

Si tu bebé tiene tendencia a hipar, es posible que estos consejos ayuden a reducir los ataques de hipo:

  • Ayudarlo a eructar cada vez que se alimenta.
  • Alimentarlo antes de que sienta mucha hambre, ya que esto facilita que coma con rapidez y trague aire.
  • Si toma biberón, vigila que la tetina esté llena de líquido en todo momento. Si queda llena “a medias” es más fácil que el bebé trague aire.
  • Si toma pecho, una buena posición de agarre al pezón evitará que ingiera aire.
  • Hay infusiones digestivas aptas para niños muy pequeños, normalmente a base de manzanilla o hinojo, que ayudan a una buena digestión.

Cuándo Consultar a un Médico

El hipo generalmente no es motivo de preocupación, pero si tu bebé tiene alguno de los siguientes síntomas junto con el hipo, es recomendable que consultes a un médico:

  • Hipo excesivo o prolongado: Si el hipo dura más de una hora o ocurre con mucha frecuencia, consulta a un pediatra.
  • Negativa a comer: Si el hipo viene acompañado de una negativa a comer, podría ser un signo de un problema subyacente.
  • Irritabilidad o agitación: Si el bebé está inusualmente irritable o agitado, podría requerir atención médica.
  • Vómitos o regurgitación: Si el hipo se acompaña de vómitos o regurgitación frecuentes, podría estar relacionado con el reflujo u otros problemas gastrointestinales.

Tabla Resumen: Hipo Fetal y del Bebé

Aspecto Hipo Fetal Hipo del Bebé
Momento de aparición A partir del segundo trimestre Después del nacimiento, especialmente en los primeros meses
Causas Maduración del sistema nervioso, deglución de líquido amniótico Alimentación rápida, sobrealimentación, reflujo
Duración Minutos a horas Hasta 15 minutos
Tratamiento Generalmente no requiere Eructos, chupete, masajes
Cuándo consultar al médico Si hay preocupaciones o síntomas inusuales Hipo excesivo, negativa a comer, irritabilidad, vómitos

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