Infecciones Respiratorias en Lactantes: Causas, Síntomas y Tratamiento

Las infecciones respiratorias son una de las causas más comunes de consulta y hospitalización en pediatría. A continuación, te explicamos cuáles son las infecciones respiratorias que pueden afectar al bebé con más frecuencia, especialmente, en los meses más fríos del año.

En cada trastorno, encontrarás información sobre en qué consiste cada enfermedad respiratoria, cuáles son sus causas y sus síntomas, qué tratamientos requiere y cómo actuar si tu bebé contrae alguna de ellas.

Infecciones respiratorias en niños - ¿Cuáles son las causas?

Bronquiolitis

La bronquiolitis en bebés es una de las infecciones víricas más frecuentes durante los seis primeros meses de vida. Se trata de una infección de los bronquiolos, los finísimos canales que se derraman por los bronquios para llegar a los pulmones. Su función es la de hacer llegar el oxígeno a las zonas más internas de los pulmones. En general, afecta a niños que tienen menos de un año. Por ello, es necesario la intervención del pediatra.

La bronquiolitis es una infección de tipo vírico, siendo el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) el que suele provocarla. Es responsable de gran parte de las infecciones en las vías respiratorias de los lactantes. El virus se manifiesta cada año, especialmente durante los meses invernales.

La bronquiolitis provoca una inflamación de los bronquiolos, obstruyendo las vías aéreas e impidiendo el paso del aire. Al ser de tipo vírico los niños la adquieren por medio de infección. El contacto indirecto o directo con el virus produce el contagio en el bebé.

Periodo de incubación: Durante los primeros 3-8 días se produce el contagio y aparecen los primeros síntomas. En los 3 a 7 días siguientes, aparecen silbidos audibles en el pecho, la respiración se acelera, y el bebé muestra serias dificultades para respirar. El niño está cansado y presenta somnolencia todo el día y picos de fiebre que no suelen superar los 38 grados. Además, está muy irritable.

Las bronquiolitis pueden ser leves, moderadas o graves. En los casos graves el bebé muestra serias dificultades para respirar. La respiración se acelera, se hace muy corta y hay mucho aleteo nasal. En la zona de las costillas los músculos se mueven hacia dentro, como si se succionara la carne, marcando las costillas o moviendo mucho el abdomen.

¿Qué podemos hacer como padres? Para evitar que se deshidrate, debemos hacer que el bebé tome mucho líquido. En caso de tener menos de 6 meses, si damos el pecho, deberemos aumentar las tomas para que se hidrate. El modo de aliviar la congestión nasal es despejando la nariz del pequeño. Los lavados nasales antes de comer y de dormir son una gran opción y lo más aconsejado por los pediatras. Fraccionar las tomas de alimentos, dar menos cantidad pero más frecuentemente.

En caso de que se presente fiebre, lo más probable es que haya que utilizar apiretales. Jamás mediques a un bebé sin supervisión médica. Se puede administrar paracetamol o ibuprofeno (este último, en mayores de 6 meses).

Si el cuadro empeora, las consecuencias de la bronquiolitis en bebés puede llevar a una deshidratación elevada y a problemas respiratorios muy graves, y seguramente se requerirá hospitalización.

Prevención:

  • No tener contacto con personas que estén resfriadas o tengan fiebre, sobre todo, durante los primeros dos meses de vida y, más aún, si el niño es prematuro.
  • Limpieza y ventilación.
  • Cubrirnos cuando tosamos o estornudemos con un pañuelo y, cuando acabes, deséchalo en la papelera.

Si a pesar de todos estos cuidados, nuestro hijo tiene bronquiolitis, debemos evitar que salga hasta que se haya curado.

Recuerda que es necesario acudir a un experto para que pueda hacer una valoración del cuadro médico y darnos la pauta a seguir.

Resfriado

Los resfriados son más frecuentes en los niños que en los adultos. Por debajo de los cinco años, es habitual que los pequeños enfermen 5-6 veces al año. Y es que los pequeños aún no tienen un sistema de defensa que funcione bien contra las infecciones. En general, el resfriado común está causado por rinovirus. En los niños, también pueden ser responsables otros virus como, por ejemplo, adenovirus y el virus respiratorio sincitial.

Estos virus se encuentran en las manos y en otras zonas del cuerpo, pero, especialmente, en la mucosas de la nariz. Es aquí donde durante muchas horas producen moco.

El resfriado es muy contagioso. Para infectarse, a veces, es suficiente con respirar las pequeñas gotitas que contengan el virus. Estas gotitas se dispersan en el aire a través de la tos y de los estornudos, o simplemente tocando objetos contaminados, como juguetes, toallas, etc. Una vez alcanzados la nariz y los ojos, los virus se multiplican y se difunden por la garganta y la tráquea, causando dolor de garganta y tos.

Existen más de 200 virus del resfriado. Además de ser muy numerosos, son mutables. Por ello, consiguen eludir las defensas del organismo.

Los resfriados son más frecuentes en invierno, porque se pasa mucho tiempo en ambientes cerrados y llenos de gente. El niño que duerme poco y que se alimenta de un modo incorrecto también está más expuesto a los resfriados. En respuesta al estrés, las glándulas suprarrenales liberan algunas sustancias que reducen la actividad del timo. El timo es la glándula que tiene la función de defender el organismo de las infecciones.

Te interesa: Resfriado en niños

Gripe

La gripe es una infección del aparato respiratorio que está causada por un virus. Aunque puede manifestarse con síntomas violentos, la gripe no es enfermedad grave. Solo en algunos casos puede llegar a ser peligrosa para los lactantes, embarazadas, ancianos, personas debilitadas y los enfermos del corazón o de los bronquios.

La gripe es una enfermedad muy contagiosa. En sus períodos de mayor propagación, el otoño y la primavera, puede afectar a millones de personas. Es decir, adquiere características epidémicas. Entre las epidemias de gripe más recientes destacan la Española de 1918 a 1919, que afectó a la mitad de toda la población mundial La gripe Asiática de 1957 y la de Hong Kong de 1984 también fueron muy importantes.

Casi todos los años se producen oleadas de gripe más o menos violentas, contra las que se puede realizar esta prevención.

En el caso de la gripe, los virus responsables de la infeccion se distinguen de los virus de otras enfermedades infecciosas por dos razones. En primer lugar, no existe un único tipo de virus, sino que los hay de diversos tipos: A, B y C. En segundo lugar, los virus de la gripe son mutantes. Por tanto, no es suficiente con que una persona haya superado, por ejemplo, una infección vírica de tipo A en 2017, para estar segura de ser inmune a recaídas en 2018. El mismo virus puede presentarse modificado y el organismo, para neutralizarlo, debe fabricar nuevos anticuerpos.

Te interesa: Gripe en niños: tratamientos eficaces

Bronquitis

La bronquitis es la inflamación de los bronquios, la intrincada red de canales que une la tráquea con los pulmones. Subdividiéndose como las ramas de un árbol, los bronquios son cada vez más delgados hasta convertirse en unos canales muy finos llamados bronquiolos. Es aquí donde se produce el intercambio del aire rico en oxígeno por el dióxido de carbono.

Bronquitis aguda

En el caso de bronquitis aguda, en general, está causada por un virus y es el resultado de la complicación de un resfriado o una gripe. Al cabo de unos días, aparece la tos. Ésta, al principio, es seca y constante y, posteriormente, se vuelve profunda y con abundante secreción de mucosidad, primero líquida y más tarde, más densa.

Debido a la inflamación, la mucosa de los bronquios se engrosa y produce moco y pus, que son expulsados en forma de líquido denso de color amarillento y verdoso. La enfermedad aparece de improviso y se cura a los pocos días, a menos que surjan complicaciones.

Bronquitis subaguda o prolongada

Casi siempre está causada por una infección bacteriana y está acompañada de sinusitis. En ocasiones, una bronquitis de tipo bacteriano se superpone a una bronquitis de origen vírico, lo cual complica su evolución.

Bronquitis crónica o frecuente

Tiene lugar cuando los episodios de bronquitis aguda causada por virus o bacterias tienen lugar 4-5 veces al año. Habitualmente, la repetición de estos episodios se debe a una constitución alérgica o a problemas inmunológicos.

En esta forma de bronquitis, como consecuencia de la inflamación, los bronquios se estrechan o permanecen obstruidos y producen moco continuamente (asma).

Te interesa: Bronquitis: síntomas, tratamiento y alivio de la tos

Laringitis

La laringitis es una inflamación de la laringe provocada por una infección vírica. Entre otros síntomas, puede provocar dificultad para respirar.

La laringe es un órgano que se encuentra entre el extremo superior de la tráquea y la raíz de la lengua. Tiene una doble función. Por un lado, impedir que la comida entre en el canal que lleva el aire a los pulmones. Por otro, producir la voz, haciendo vibrar las cuerdas vocales cuando el aire pasa.

La laringitis espasmódica, conocida también como laringoespasmo, es un tipo de laringitis, que afecta a los niños menores de 4-5 años y es especialmente frecuente desde los 1-3 años. Afecta más a los niños que a las niñas, en una relación de dos a uno. Las estaciones del año en las que se da con más frecuencia son la primavera y el otoño.

Después de los 4-5 años, no se manifiestan más ataques de laringitis. Esto es así porque, con el crecimiento, los cartílagos de la laringe se refuerzan, se alargan y ya no se obstruyen por una simple hinchazón debida a una inflamación.

Asma

Se considera que un niño menor de dos años es asmático cuando ha padecido más de dos episodios de espasmo bronquial, con dificultad respiratoria o crisis de tos seca. Te explicamos cómo debes actuar si tu bebé padece asma.

El asma es una enfermedad muy extendida incluso entre los niños, sobre todo en las grandes ciudades. Es ahí donde la contaminación es más alta.

En el 80% de los casos, los primeros ataques de asma se dan antes de los cuatro años. Por suerte, más de la mitad de los niños se cura antes de los 21 años, mientras que del 50% restante una gran parte, con los años, padece cada vez ataques más leves.

Estos datos no deben hacernos pensar que el asma es una enfermedad que se pueda descuidar. Son responsables del 60-80% de las ausencias escolares y del 30-50% del absentismo laboral.

Otros Virus Respiratorios

Además de los virus mencionados, existen otros que también pueden causar infecciones respiratorias en lactantes:

  • Rinovirus (RVH): Causan el resfriado común. La infección se disemina de persona a persona por contacto directo, secreciones respiratorias y contacto con superficies contaminadas.
  • Metapneumovirus Humano (MVH): Los mecanismos patogénicos y las manifestaciones son similares a la infección por VRS.
  • Coronavirus (hCoV): Circulan en forma de brotes y causan cuadros clínicos que consisten en congestión nasal, rinorrea, odinofagia y tos seca.
  • Virus de la Parainfluenza (VPI): El espectro de cuadros respiratorios es similar al VRS.
  • Adenovirus: La transmisión se produce por aerosoles, vía fecal-oral o fómites.

La siguiente tabla resume los principales virus respiratorios y sus características:

Virus Enfermedad Común Transmisión
Rinovirus (RVH) Resfriado común Contacto directo, secreciones respiratorias
Metapneumovirus Humano (MVH) Infección respiratoria baja Similar al VRS
Coronavirus (hCoV) Congestión nasal, tos Brotes, contacto directo
Virus de la Parainfluenza (VPI) Rinitis, faringitis, laringotraqueobronquitis Similar al VRS
Adenovirus Faringitis, conjuntivitis, neumonía Aerosoles, vía fecal-oral

La muestra de elección para detectar virus respiratorios es el aspirado nasofaríngeo, preferiblemente obtenido en los dos primeros días después del inicio de los síntomas.

Figura 1. Tasa de detección de los diferentes virus respiratorios humanos a lo largo de los años 2019 y 2020 en el hemisferio norte.

Infecciones Respiratorias Bacterianas

Dado que las infecciones respiratorias virales no requieren tratamiento antiviral específico (salvo excepciones puntuales), sino tratamiento sintomático y/o de soporte, nos referiremos al manejo de las infecciones respiratorias bacterianas: faringoamigdalitis estreptocócica, sinusitis aguda bacteriana, otitis media aguda bacteriana y neumonía bacteriana adquirida en la comunidad.

Faringoamigdalitis estreptocócica

La faringoamigdalitis estreptocócica es una enfermedad benigna y de curso autolimitado, caracterizada por inflamación de la faringe, fiebre, odinofagia, con o sin enantema, exudado faríngeo y petequias en el paladar.

Es importante lograr la confirmación microbiológica de la faringoamigdalitis estreptocócica, conducta actualmente recomendada por la Academia Americana de Pediatría (AAP) y la Sociedad Americana de Infectología (IDSA). Una vez confirmada la faringitis estreptocócica, el tratamiento de elección es la amoxicilina 50mg/kg/día en una sola toma diaria (máximo un gramo al día) por 10 días.

Sinusitis aguda bacteriana

La sinusitis aguda corresponde a la inflamación de la mucosa de los senos paranasales, generalmente de origen infeccioso. Los elementos clínicos que más ayudan a diferenciar una sinusitis bacteriana de una viral son:

  1. Persistencia de síntomas o signos compatibles con sinusitis que persisten ≥10 días sin mejoría.
  2. Inicio del cuadro con síntomas o signos severos como fiebre alta (>39°C), descarga nasal purulenta franca o dolor facial por al menos 3-4 días consecutivos.
  3. Empeoramiento de los síntomas y signos con inicio de “nueva enfermedad” (o segundo peak), caracterizado por reaparición de la fiebre, cefalea y descarga posterior.

Una vez confirmada la sinusitis aguda de posible causa bacteriana, se recomienda iniciar tratamiento antimicrobiano con amoxicilina a dosis de 80-100mg/kg/día cada 12 horas por un período de 10 a 14 días.

Otitis media aguda

La otitis media aguda se define como la presencia de efusión timpánica, demostrada por neumo-otoscopia, nivel hidroaéreo o impedanciometría, acompañada de signos y síntomas de inflamación aguda del oído medio.

Una vez sospechada la otitis media aguda se recomienda iniciar tratamiento con amoxicilina 80mg/kg/día cada 12 horas (por 10 días en niños menores de dos años y por siete días en niños mayores de dos años).

Neumonía bacteriana adquirida en la comunidad

La neumonía bacteriana adquirida en la comunidad es la inflamación aguda del pulmón con compromiso del territorio alveolar de origen infeccioso.

De acuerdo a las Guías de Manejo de la Neumonía en niños mayores de tres meses de la IDSA (2011), se sugiere el inicio de amoxicilina vía oral a dosis de 90mg/kg/día cada 12 horas. La evidencia en este caso apoya una duración de tratamiento de 10 días, si la evolución clínica del paciente es favorable.

Publicaciones populares: