Alfredo Landa fue un actor español nacido el 3 de marzo de 1933 en Pamplona (Navarra). Falleció en Madrid a los 80 años, dejando un legado imborrable en la historia del cine español. A lo largo de su carrera, participó en más de 120 películas, abarcando desde la comedia popular hasta el drama aclamado por la crítica.
Conozcamos la vida y la trayectoria de este gran actor, desde sus humildes comienzos hasta su consagración como uno de los rostros más queridos y respetados del cine español.
Primeros Años y Pasos en el Teatro
Hijo de un guardia civil, siendo muy joven se traslada a Figueras para posteriormente mudarse a San Sebastián. Es allí cursando sus estudios universitarios de Derecho donde comienza a dar sus primeros pasos teatrales. Alfredo Landa Areta nació en Pamplona el 3 de marzo de 1933, pero cuando tenía 12 años su padre, capitán de la Guardia Civil, fue trasladado a San Sebastián, donde trascurrió su adolescencia e inició la carrera de Derecho, que abandonó después para dedicarse a la interpretación. Fue uno de los fundadores del Teatro Español Universitario donostiarra, en el que representó más de 40 obras en un lustro y conoció a su mujer, Maite Imaz Aramendi, la madre de sus tres hijos, Ainhoa, Alfredo e Idoia.
Alfredo Landa en sus inicios.
Traslado a Madrid y Primeros Éxitos en el Cine
En 1956 se traslada a Madrid para desarrollar su carrera como actor. Con 25 años, abandonó la carrera de Derecho pese a la oposición de su familia y se trasladó a Madrid para convertirse en actor con "sólo 7.000 pesetas y una carta de recomendación en el bolsillo".
"Yo avisé a mi madre: 'Mamá, si no me dejas irme, me quedo y acabo la carrera; pero si a los 40 años soy un infeliz, te echaré la culpa a ti'. Y ahí se acabó la discusión. Me dijo: 'Vete'. Tardé una semana en meterme en un Expreso a Madrid", aseguró el actor en una entrevista.
Se inicia como actor de doblaje para los estudios Oro Films y Exa mientras desarrolla una incipiente trayectoria teatral representando a Arniches o Mihura. Ya en Madrid, y gracias a su experiencia como intérprete en el teatro universitario, consiguió sobrevivir a base de pequeños papeles en las salas de Madrid. Fue en una de esas salas, el Teatro María Guerrero, donde captó la atención del director José María Forqué.
"Forqué y --el también cineasta-- Pedro Masó se fijaron en mí en el María Guerrero. Masó le preguntó a Forqué: 'Oye, ¿quién coño es el bajito ese?' [...] Y tres días después me soltó Pedro Masó: 'Bueno, usted va a empezar en el cine por la puerta grande", afirmó.
José María Forqué le ofrece la primera gran oportunidad de su carrera con uno de los protagonistas de la popular Atraco a las tres en 1962. De esta forma, debutó en la cinta 'Atraco a las tres' (José María Forqué, 1962) junto a intérpretes ya consagrados como José Luis López Vázquez y Gracita Morales. Este papel, que le abrió las puertas del cine, fue el preludio de una carrera marcada por el 'landismo'. Al año siguiente, Luis García Berlanga le regalaría un papelito como cura en su célebre El verdugo, que acompañaría con otros papeles secundarios en La verbena de la paloma o Nobleza baturra. Su primer papel protagonista llegaría de la mano de Manuel Summers con La niña de luto.
Afianzado en la industria, comenzaría a protagonizar comedias encarnando al prototipo de español medio de la época. Títulos como Vente a Alemania, Pepe, Cateto a babor o No desearás al vecino del quinto afianzaron lo que se conoció como El landismo. En marzo de 1970 protagonizó uno de sus títulos más definitorios de su trabajo, de sus cualidades cómicas y, por extensión, del landismo como sensación del momento: Cateto a babor.
Cartel de la película "Cateto a babor".
El landismo, entendido como un fenómeno cultural de masas genuinamente español, estaba en plena efervescencia entre finales de los 60 y los primeros años de la década siguiente. Se había empezado a relajar la censura, hacía tiempo que venían las suecas a veranear a la Costa del Sol y aquello estimulaba la producción doméstica de hormonas, y además estaba cerca la muerte del dictador y el inminente boom del destape.
Con el paso del tiempo, y bajo la dirección de cineastas como Pedro Lazaga y Fernando Merino, el 'landismo' se convirtió en fiel reflejo de su época a través de personajes reprimidos que encarnaban las frustraciones nacionales y generacionales de los españoles. A pesar de su mala prensa, el actor nunca renegó del 'landismo' y siempre se sintió orgulloso de prestar su apellido al subgénero. "Yo no creé esa palabra, pero estoy agradecidísimo al tío que la creó. El 'landismo' ha marcado y, aunque muchos se han referido a él peyorativamente, hoy se habla de él como un fenómeno de la sociedad", afirmó.
De esta etapa destacan cintas como 'Cateto a babor', 'No desearás al vecino del quinto' (Ramón Fernández, 1970) o 'Vente a Alemania, Pepe' (Pedro Lazaga, 1971), donde compartió protagonismo con otros referentes del 'landismo' como Florinda Chico o José Sacristán.
Giro Dramático y Reconocimiento Internacional
Consolidado como uno de los actores con más tirón del cine español, su carrera daría un pequeño giro cuando coincide con Juan Antonio Bardem en El puente en 1976. Tras casi 15 años dedicado a la comedia, un género que nunca abandonaría totalmente, Alfredo Landa demostró su capacidad para interpretar papeles dramáticos en la cinta 'El Puente' (Juan Antonio Bardem, 1976), que supuso un punto de inflexión en su trayectoria. Registros dramáticos que se consolidarán cuando se une a José Luis Garci en Las verdes praderas y la saga El Crack.
A partir de entonces, gozó del apoyo de la crítica y comenzó a recibir ofertas para cintas dramáticas, entre las que destaca 'Los santos inocentes' (Mario Camus, 1984), que le valió el premio al mejor actor en el 'Festival de Cannes' junto a su colega Paco Rabal. En 1984 conseguiría el premio a la Mejor Interpretación Masculina en el Festival de Cannes junto a Paco Rabal por su interpretación en Los santos inocentes.
Cartel de la película "Los santos inocentes".
Uno de los actores más reconocidos y de trayectoria más prolífica de la historia del cine español. Ha trabajado para cineastas como Manuel Gutierrez Aragón (El rey del río), José Luis Cuerda (La marrana) o Pedro Olea (Bandera negra). En esta etapa, la última de su carrera, figuran títulos como 'El crack' (José Luis Garci, 1981), 'La vaquilla' (Luis G. Berlanga, 1985), 'Tata mía' (José Luis Borau, 1986), 'El bosque animado' (José Luis Cuerda, 1987) o 'Canción de cuna' (José Luis Garci, 1994). Ganador del Goya al mejor actor protagonista de 1987 por El bosque animado, también se le entregó el Goya de Honor por su trayectoria en 2008.
Retiro y Fallecimiento
A principios de 2004, le diagnosticaron un cáncer de colon y fue intervenido una semana después de recibir la noticia en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid. "Si hay que morirse --me decía-- pues se muere uno, que ya he vivido lo mío. Mi vida ha sido cojonuda. En algún momento tiene que acabar", dijo en su biografía 'Alfredo el Grande' (Marcos Ordóñez, 2008).
El actor, que recibió el Goya de Honor 2007 en reconocimiento a toda su carrera, se retiró ese mismo año después de rodar la película 'Luz de domingo' con el director José Luis Garci, con quien trabajó en siete largometrajes a lo largo de casi dos décadas. "Un día vi en un programa de televisión a alguien a quien yo admiraba mucho, y le vi mal. Y me cacé diciéndole a la televisión: 'Retírate, hombre'. Y me volví y me dije: 'Bueno, ¿y tú qué?'. Y me miré al espejo y me dije: 'Pues tengo que pensarlo", admitió.
Alfredo Landa, icono y estandarte del 'landismo' y protagonista de películas como 'El bosque animado' (1987) y 'Los santos inocentes' (1984), ha fallecido este jueves en Madrid a los 80 años.
Después de su retirada, Landa se dedicó a "vivir la vida" y a disfrutar de la compañía de su familia, aunque la salud dejó de acompañarle en sus últimos años.
