El Basilisco: Origen y Leyenda de una Criatura Mitológica

El basilisco, cuyo nombre proviene del griego "basiliskos" que significa "reyezuelo", es una criatura legendaria cuyo origen se pierde en el tiempo. También conocido como "regulus" en latín, este ser ha capturado la imaginación de diversas culturas a lo largo de la historia.

Representación de un basilisco, combinando características de gallo y serpiente.

Etimología y Significado

La etimología de basilisco se encuentra en el sustantivo griego basiliskos, que significa reyezuelo, como diminutivo de Basileus, rey. En latín se produjo la misma derivación, apareciendo la voz regulus (en castellano regulo) con la que se le conoce.

Su nombre, universalmente extendido, tuvo y tiene variadas aplicaciones. Ha servido en primer lugar para dar nombre a la ciudad por cuyas cuatro puertas salió simultáneamente una vez Cagliostro: Basilea.

Descripción y Características del Basilisco

El monstruo legendario al que en la antigüedad se llamó basilisco era un reptil amarillo de pequeño tamaño, con la cabeza puntiaguda y sobre ella una mancha blanca y tres apéndices prominentes, a modo de diadema o corona. En la Edad Media se siguió pensando en el basilisco como en un animal letal, nacido de un huevo sin yema puesto por un gallo tras siete años -el reinado de Sirio- de llevarlo en su vientre.

Este huevo, que tenía forma esférica y estaba recubierto de una gruesa membrana, era empollado por un sapo sobre el estiércol durante nueve años. Solitario; su mirada convierte en piedra a todos los que le miran. Es una bestia muy rara con un cuerpo a modo de serpiente dotado de extremidades (un par de alas y patas) recubiertas de pluma. No tiene brazos y su emplumada cabeza acaba en una cresta y un pico afilado, así que parece el cruce de un dragón y un gallo, pero de menor tamaño, entre 6 y 9 metros.

Cuentan las leyendas que provienen de huevos de gallinas empollados por criaturas feroces. Aunque su origen es sombrío, está claro que han evolucionado de forma que su piel se ha hecho más ligera y resistente. Sea lo que sea, el caso es que poseen un aspecto tan horrible que convierte en piedra a todo aquel que se gira a él o le mira a los ojos (Incluyéndose a ellos mismos a través de un espejo).

El basilisco es descrito como el rey de las serpientes, con la capacidad de matar con la mirada o el aliento. Autores como Plinio el Viejo lo describen como una serpiente pequeña con una mancha blanca en la cabeza, mientras que otras versiones medievales lo representan como un gallo con cola de serpiente.

El Basilisco en la Historia y la Literatura

La primera referencia antigua más conocida y citada es Plinio el Viejo, aunque fueron varios los autores que, en distintos contextos, trataron del basilisco, si bien no aportan sustancialmente nuevos datos a los recogidos por Plinio.

Plinio, en el libro octavo de la Historia natural, coloca juntas las descripciones del catoblepas y del basilisco. «En el sur de Etiopía se encuentra la fuente Nigris; la opinión común ve allí el origen del Nilo, y los argumentos que hemos expuesto parecen confirmarlo. Cerca de esta fuente vive la bestia llamada catoblepas, de una talla por lo demás mediana y de andar perezoso, toda su actividad consiste en llevar dificultosamente su cabeza, que es muy pesada, y que tiene siempre inclinada hacia el suelo.

«La serpiente basilisco no tiene menos poder. Es la provincia de la Cirenaica quien la genera, su largo no pasa de doce dedos, tiene como marca una mancha blanca sobre la cabeza, que se parece a una diadema. Su silbido espanta a todas las serpientes. No anda, como las otras, por una serie de ondulaciones, sino que avanza manteniéndose alta y derecha sobre la mitad de su cuerpo. Destruye los arbolillos, tanto por su resuello como por su contacto; abrasa las hierbas, quiebra las piedras, tanta fuerza tiene su veneno. Se creía en otro tiempo que si era matada de un lanzazo dado de lo alto de un caballo su veneno remontaba a lo largo del asta y mataba a la vez caballo y jinete. Y sin embargo este monstruo -se ha hecho a menudo la prueba para los reyes que le deseaban ver muerto- no resiste el veneno de las comadrejas: que la naturaleza no ha creado nada sin contrapartida. Se guarnecen estas en las cuevas de los basiliscos, que encuentran fácilmente por la infección del terreno.

«Del basilisco, al que huyen las mismas serpientes pues de lo contrario las mata con su olor, y se dice que da muerte al hombre con su sola mirada, hacen los Magos las mejores alabanzas de su sangre: se coagula como la pez, de la que tiene su color; diluida da un rojo más brillante que el cinabrio. Le atribuyen el buen éxito en las demandas hechas a los grandes y los rezos dirigidos a los dioses; para ellos es un remedio contra las enfermedades, un amuleto contra los maleficios.

En el mismo libro noveno de La Guerra Civil, Lucano confirma lo que Plinio decía: que si era muerto un basilisco de un lanzazo, remontaba el veneno a lo largo del asta y mataba caballo y jinete. «¿Qué anuncia el basilisco traspasado al infeliz Murro en lo alto?

El basilisco también aparece en textos religiosos. En cuatro libros del Antiguo Testamento encontramos las siete referencias que en la Biblia hay del basilisco (Isaías XI-8, XIV-29, XXX-6, LIX-5; Proverbios XXIII-32; Jeremías VIII-17 y Salmos XC-13). Y no falta quien ha visto en la propia serpiente tentadora de Eva (Génesis 3-1, 5) a un basilisco.

A lo largo de la historia, el basilisco ha sido símbolo de maldad y muerte, pero también de poder y realeza. Su imagen ha sido utilizada en escudos de armas, obras de arte y literatura, perpetuando su leyenda a través de los siglos.

Defensa contra el Basilisco

A lo largo de la historia, se han ideado diversas formas de defenderse del basilisco. Una de las más comunes es el uso de un espejo, ya que al ver su propio reflejo, el basilisco se mata a sí mismo. También se dice que el canto del gallo y la presencia de comadrejas son letales para esta criatura.

El basilisco en la saga de Harry Potter, una representación moderna de la criatura mitológica.

En la cultura popular moderna, el basilisco ha sido popularizado en obras como la saga de Harry Potter, donde se presenta como una serpiente gigante con el poder de matar con la mirada. Esta representación ha contribuido a mantener viva la leyenda del basilisco en el imaginario colectivo.

El basilisco, una criatura nacida de la imaginación humana, continúa fascinando y aterrorizando a partes iguales. Su leyenda, transmitida a través de los siglos, nos recuerda el poder de los mitos y su capacidad para influir en nuestra cultura y creencias.

El Catoblepas: Un Mito Relacionado

Muy relacionado con el mito del basilisco está el del catoblepas. El catoblepas tiene una forma de matar en cierto modo inversa a la del basilisco: muere quien ve sus ojos (por eso siempre mira al suelo) mientras que el basilisco mata a quien ve. Sin embargo el catoblepas no tuvo, a pesar de ser un mito tan antiguo como el del basilisco, su misma trascendencia: quizá lo sofisticado de la diferencia de entrambos (mirar, ser visto), que muchos autores confunden, dificultó el auge de este otro mito.

Al catoblepas le citan entre los griegos Elieno, Ateneo y Arquelao; y entre los latinos Plinio, Solino y Pomponio Mela. Cuvier sugirió que el catoblepas habría que identificarlo con el antílope: de hecho hay un género de artiodáctilos cavicornios que lleva el nombre, con la especie Catoblepas Gnu, más conocido como Antílope Gnu. El Gnu, de cabeza cuadrangular y cuerpo encorvado tiene los ojos rodeados de una corona de cerdas blancas con una expresión maliciosa y se dice que trata de matar al cazador a cornadas.

Pero esta identificación parece haber influido más en quienes bautizaron ese rumiante con el nombre mitológico que en el origen del mito. Catoblepas en griego quiere decir «que mira a la tierra». La relación mirar-ver (basilisco) y ver-ser visto (catoblepas) no es simétrica: mientras que el basilisco destruye y mata cuanto ve, al catoblepas hay que verlo, hay que ver sus ojos, que éste esconde, no queriendo usar su mortífero poder, no separando la mirada del suelo.

Presencia en la Biblia

En cuatro libros del Antiguo Testamento encontramos las siete referencias que en la Biblia hay del basilisco (Isaías XI-8, XIV-29, XXX-6, LIX-5; Proverbios XXIII-32; Jeremías VIII-17 y Salmos XC-13). Y no falta quien ha visto en la propia serpiente tentadora de Eva (Génesis 3-1, 5) a un basilisco.

De las ocho palabras hebreas que se usaron para designar a las serpientes en el Antiguo Testamento, tres se tradujeron por basilisco en la Versión de los Setenta: zephá (cinco veces), pethen y ‘eph’eh (una vez cada una).

A continuación, se presenta una tabla con las referencias al basilisco en el Antiguo Testamento según diferentes versiones de la Biblia:

Libro Versículo Versión Nacar-Colunga Versión Testigos de Jehová
Isaías XI-8 - -
Isaías XIV-29 - No te regocijes, oh Filistea
Isaías XXX-6 Oráculo de las bestias del Negueb La declaración formal contra las bestias del sur
Isaías LIX-5 - Los huevos de una culebra venenosa son lo que ellos han empollado
Proverbios XXIII-32 - -
Jeremías VIII-17 - -
Salmos XC-13 - -

Historia Completa del Basilisco

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